¿Esto qué quiere decir? Que si quizá no hubiéramos nacido en el decadente estrato 4, hoy por hoy nuestra vida sería más fácil.
Les voy a explicar cómo llegué a esta conclusión.
Mientras estaba desempleada (dos veces el año pasado) veía como personas quizás con menos recorrido profesional, menos estudio y quizá menos inteligentes (tomando inteligencia en el sentido más puro) conseguían contratos millonarios, cambiaban de trabajo facilmente, ascendían. ¿Y uno? varado, mandando hojas de vida, convenciendo a las personas que mis honorarios son lo mínimo por lo que se puede trabajar, porque se va el 25% en impuestos (sin contar lo que se paga de salud); convenciendo a algunas empresas de que puedo ser buena tanto en el sector privado como en el público -todo para recibir un no nos sirves como respuesta-...
Durante esos días de ocio, analizando mi entorno me dije: ¿Qué tienen en común todas esas personas? Nacieron millonetas y, por lo tanto tienen tantos amigos poderosos, que es muy fácil para ellos conseguir el trabajo. Está claro: me faltó un estrato.
Comenté esto con mis amigas Adriana y Martha*. Y la respuesta fue ¡Puta, claro! Yo sí decía que esto de ser esclavo y vivir endeudado no podía ser sino un síntoma de eso. Nos faltó un estrato. Dijeron en ese momento.
Luego desde su área de desempeño, cada una seguía entregando argumentos para nutrir mi teoría. Una de ellas pidió un aumento. Respuesta: No. Cuando a la compañera estrato 75 de su oficina le dijeron sí.
Nos faltó un estrato.
La otra, pidió un aumento. Respuesta: No. Mientras que a los contratistas estrato 75 de su oficina se hacían a contratos millonarios que no exigían tiempo completo ni trasnochadas.
Nos faltó un estrato.
La del primer aumento, reclamó que le bajaran a la carga laboral porque estaba reventada. Respuesta: si no te sirve te vas. La milloneta de la oficina, obvio no hace nada.
Nos faltó un estrato.
Otra amiga pidió un cambio de horario para poder pasar tiempo con su hijo. La respuesta: Un grito, un puteadón y el calificativo de malagradecida.
Nos faltó un estrato.
Y así puede haber miles de ejemplos en los que uno es víctima de abusos institucionales, malos sueldos, horarios de mierda, simplemente porque no somos amigos, ni nietas, ni novias, ni esposas de algún poderoso milloneta en este país.
Así son las roscas, y nos faltaron un par de estratos para entrar en ella. Y como contra eso no se puede hacer nada... Toca trabajar como negra, aguantarse al jefe como india y sonreír como blanca.
Aunque ahora que lo pienso, no solo me faltaron un par de estratos, sino, un alma de perra arribista ni el hp, para poder ascender sin escrúpulos.
Y usted, ¿También le faltó un estrato?
*nombres cambiados*




