12 de diciembre de 2016

The Arrival o De cómo el desenlace se tira una historia.


 A pesar de que no me gusta ni me cae bien Amy Adams , y muchas veces no la soporto, siempre le doy la oportunidad a sus películas porque como he repetido en este espacio hay que ver de todo en el cine. Con eso en mente y algo de mamera acudí a ver La llegada. Pocas expectativas, a pesar de la cantidad de comentarios y grandes calificaciones en muchas webs de cine.

Entonces fui a verla. Y pasé por diversos estados: me atrapó al comienzo,  me pareció interesante el inicio de la interacción con los aliens, cabeceé un par de veces en la mitad y cuando pensé que se iba a poner buenísima… zas, se acaba. Ahí dije “¿por qué me vi todos estos minutos de Amy Adams? ¿Por qué?” Y me quedé con la sensación de que hicieron una película de extraterrestres para contar un drama y centrar todo en la protagonista. Sólo nos sorprende una vez. Y ya con eso todos quedan contentos.

A esta peli le quedaba bien el nombre “La Traductora”, y ya –pero ya hay una peli con ese nombre.

Les aclaro que las 4 personas con las que fui a ver la película dijeron que era buena, entonces, si le gusta Adams, y no me importa que el final se tire toda la historia, vaya a verla, y me cuenta.

Y debo decir que la película estéticamente es bella, no es apocalíptica, y tiene bastante de romanticismo. Los encuentros con los extraterrestres son bien recreados, aunque uno no logra generar ningún tipo de empatía u odio como las pelis a las que estamos acostumbradas.




Les voy a explicar por qué no me gustó. Vamos por partes, pero si no la han visto, no la lea porque seguro me le tiro la historia.

La película comienza contándonos el desenlace: una madre pierde a su única hija por cuenta de una enfermedad que podemos asociar con un cáncer. Pero por maquillaje y representación el físico de la madre siempre es el mismo. Incluso cuando comienza la narración lineal. Ósea, la hija nace, ella se separa (lo asumimos porque hay argolla pero nunca aparece el papá), la hija crece y se muere, y la madre se sigue viendo igual. Es decir, qué malos maquilladores, o lo hicieron para confundirnos, pero resulta bastante inverosímil que una mujer no envejezca en 16 años.

Entonces –después de que nos resumen la vida con su hija- Louise Banks, aparece a dictar una clase. Uno asume que es post muerte de su hija, y ahí mismo comienza la llegada de las naves de los extraterrestres. Todo es caos, porque la gente entra en pánico. Pero ella no. Incluso va a trabajar cuando nadie más lo hace, preocupados  por una invasión. Tan ecuánime ella. Entonces la busca el gobierno para que “traduzca” algo dicho en idioma extraterrestre. ¿En serio las fuerzas de inteligencia de EEUU son así de brutas que creen que alguien puede descifrar un idioma desconocido así, con 15 segundos de grabación? Puta, ni que hubiera tales genios.

La Dra Banks así termina yendo con un físico al centro de operaciones de seguridad nacional de EEUU donde se estudian los visitantes para poder lograr comunicación con ellos. Entonces, los aliens eran amables, nos querían decir algo y no podíamos interpretar. Por eso nuestra protagonista genio decide enseñarles a los extraterrestres (que son parecidos a los de los Simpsons: una pareja de hectápodos, aunque estos sin ojos) a escribir nuestro idioma.

Esto resulta interesante, sobre todo por la forma cómo ella aborda la necesidad de lenguaje común para llegar a la pregunta ¿Cuál es su intensión en la tierra? Cada país donde hay una nave (12 en total) intenta descifrar esta pregunta, pero en la medida que cada uno descubre lo sustancial, zas, se desconecta del centro de comunicaciones internacional. Normal, los chinos y los Rusos no compartirían su información. Durante todo este momento, la Dra Banks se la pasa viendo escenas de la vida co su hija, que hasta el momento pensamos que son recuerdos. 

Entonces, Banks, forzada por la presión de China que quiere levantar a bombas la nave en su territorio, apresura el asunto  y lanza la pregunta. La respuesta: que nos dieron un arma que la usemos. Drama… ¿Entonces que cada país tiene un arma y los aliens quieren que nos matemos entre todos los humanos? Pero Banks insiste en que ellos son buenos. Claro, si se dedicaron 3 o 4 meses a aprender a escribir y nunca atacaron, ¿por qué declararlos nuestros enemigos? Lógico. Entonces va a preguntarles eso qué quiere decir.  Le dicen que ella tiene el poder de ver el futuro, como ellos. Que le dan ese arma a la tierra porque en 3 mil años van a necesitar ayudar de la tierra.

Entonces todo lo que hemos visto de la vida de Banks, su enamoramiento, su hija, la muerte de la hija, todo era el futuro, que ella pudo comenzar a visualizar, cuando heredó el lenguaje de los extraterrestres, que era al final de cuentas el arma, porque con el entendimiento de ese lenguaje, se entendería el tiempo de una manera distinta, entonces se podría ver el futuro. Listo, hasta ahí interesante. Pero resulta que la película acaba y nunca entendimos para qué los extraterrestres necesitaban heredarnos esto.

Claro que Banks -que es Amy Adams con su tradicional cara de sufrimiento eterno, gracias a que vio el futuro- logró convencer a China de no lanzar el ataque contra los extraterrestres, salvó a la humanidad y se convirtió en una experta en traducir el lenguaje de los aliens. Eso si, separada y con hija muerta, porque eso sí que debe ser una mamera ser el esposo de alguien que ve el futuro.

Y ahí quedamos… sin entender toda la ciencia ficción para qué. ¿Para qué vinieron los extraterrestres? Qué desinfle. Si hubiera querido un drama humano hubiera ido a ver otra cosa.


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Seguro muchos de ustedes van a estar en desacuerdo conmigo, y otros de pronto van a encontrar sentido a lo que digo.  En todo caso, los invito a que me expliquen, porque yo aun no lo tengo claro.

18 de noviembre de 2016

Organicemos un... matrimonio

Entonces me propusieron matrimonio. Dije que sí.

Y solo es que pasara eso para entrar en este maremoto de emociones que implica ser la #Bride2Be. La verdad nunca me imaginé que casarse fuera tan emocionante.

Primero, la euforia es colectiva. No solo lloras tu y tu pareja, lágrimas de emoción llegan por todas partes, alaridos, aplausos, risas. Todo el mundo se emociona contigo. Todo el mundo es feliz por ti y tu pareja.

Al instante que Cami me propuso matrimonio hasta Florencia, Italia, llegaron varios mensajes de voz de mis amigas gritando de la emoción. Narrar casi dos meses después la historia y ver los ojos aguados de quien te escucha, porque tu cuento es muy emotivo, me ha parecido toda una revelación... Es decir, cada instante de esto se ha convertido en algo especial. Todo lo que pasa al rededor del matrimonio es increíble. Todo es buena onda en el ambiente.

La propuesta fue fuera de Colombia, ya les dije. Al regresar, tuve muchos almuerzos con todas mis amigas que querían que les contara todo con detalles. Querían ver el anillo y claro saber, cuándo, cómo y dónde... Y fue ahí cuando con Cami nos dimos cuenta que nunca habíamos pensado en cómo sería el matrimonio

La pensada tocó en tiempo récord, y se fue construyendo sobre la marcha, mientras todos los amigos y familiares bombardeaban con preguntas, como si lleváramos 3 meses de comprometidos. Fuimos teniendo varias claridades. Queríamos casarnos en Bogotá, porque a mi el calor me afecta -y no me gusta- y organizar de lejos puede ser complejo. Y de ahí en adelante tocaba pensar en muchas cosas. ¿Orquesta o DJ? ¿Iglesia o hacienda? ¿En la ciudad o a las afueras?

Lo primero fue la lista de invitados. Pesábamos que podría ser más complejo, pero los acuerdos básicos del límite de invitaciones se fueron estableciendo sin dramas. La estimación da 190 invitados, pero con las respectivas bajas que implicará la distancia.

Los padrinos fueron objeto de más debate, y tendremos cuatro. Dos de cada lado. Dos hombres y dos mujeres. Pajecitos, mis sobrinos.

Personalmente tenía un par de ideas adicionales. Quería un vestido sencillo, un cura con respeto por los gays y los divorciados, y casarme en un club. Lo único que se mantiene es el cura, porque el vestido (esto tendrá un capítulo aparte) y el sitio del evento serán distintos a lo planeado inicialmente.

Y las de Cami: lo que importa es el DJ, el trago y el fotógrafo. Con lo cual siempre estuve completamente de acuerdo.

Entonces, conseguimos un Wedding Planner, Sergio Acosta, que organizó el matrimonio de una de nuestras grandes amigas. Adry, y el mismo día que lo contacté me dijo que participara en 'Say yes to the dress' Colombia. Un programa de Discovery Home and Health en el que ayudan a la novia a escoger el vestido. Participé en el casting, grabé el programa y tendré un vestido de Pronovias por menos de la mitad del precio, cosa que nunca imaginé.

Escogimos el sitio, en el sector de La Conejera en Bogotá. Ceremonia en un jardín, fiesta bajo techo. Nada de hacienda colonial. El minimalismo es lo nuestro. Tendremos un tema específico en la decoración.

Fotógrafo, Christian Cardona. Quien gracias al cielo bajó las tarifas, porque amamos su trabajo.

Mary Reyes se ofreció a diseñarnos las tarjetas. Dice que los novios reciban cosas regaladas para la boda da buena suerte.

Y en eso estábamos cuando... en la oficina de Cami le dijeron que debía por seis meses irse a trabajar a Sao Paulo, Brazil. Es decir que entre mediados de Noviembre y Mayo del próximo año, lo tendré una semana conmigo, cada mes y medio. Osea, que toca tener mayor coordinación y un cronograma muy organizado para poder escoger lo que falta: buffete, torta, si tendremos o no damas de honor, la música de la iglesia, la música de la fiesta, confirmación, decoración... y así. Bendito sea el Internet.

Entonces, nos montamos en este bus, y es demasiado emocionante...

Les estaré contando qué más pasa en esta nueva aventura.

Besos a todos.

13 de octubre de 2016

Y entonces me caso...

Algunos de los que me conocen, e incluso algunos de los que me leen en este espacio, pensaban que esto nunca pasaría. Pero como ven, hoy puedo decir que me caso, que estoy comprometida y que me dieron un anillo de diamantes. Cami logró el milagro... Me caso y como nunca pensé, estoy demasiado emocionada (y espero que él también, porque comienza la intensidad de ser novia).

En septiembre de este año, Cami y yo cumplimos siete años de haber comenzado a salir... Y después de siete años de relación decidimos dar el paso de sellar el compromiso, y casarnos. Gracias Amor por ser valiente y pedirme que pase el resto de tu vida contigo.

Yo no tenía la menor idea de que me iba a pedir matrimonio. Sencillamente porque durante parte de este año nuestros esfuerzos estuvieron centrados en organizar nuestro viaje a Europa, cuyo motivo principal era el matrimonio de mi hermanita Daniela en Alemania, lo que derivó en un viaje por varias ciudades, de esas que uno conoce y en las que quiere vivir, y otras tantas siempre soñó en conocer. Y con la taza de cambio, la cosa no era barata. Por eso yo había descartado la idea. (Además, seamos honestos, que Cami no dio ni un indicio... nada, que me dejara pensar eso).

El viaje iba así: Berlín, Praga, Saarbrücken (donde se casaba mi hermana), Roma, Florencia y París. Y todo transcurrió en relativa calma. Amé Berlín y su gente; me sentí en un cuento de hadas en Praga; mi Hermanita Dany tuvo el matrimonio más hermoso y muy bien organizado del mundo -y sin weeding planner, pero con algo de locura-; Roma nos maravilló con su historia -y sus helados- y volver a Florencia fue algo maravilloso. Yo estuve hace cinco años años ahí sola y es definitivamente la ciudad más romántica del mundo. Me encanta. Cami lo sabía, y claro ahí debía ser el lugar donde me pidiera matrimonio. Punto.

Pero no nos adelantemos.

El miércoles 28 de septiembre en la mañana, teníamos una misión muy importante, y era ir a misa con el Papa Francisco. Teníamos las entradas y el plan era llegar temprano para tener el mejor puesto posible. Cami es realmente fan del Papa, a mi me emociona, pero no tanto como a él. Pero ese día, como si todo fuera una prueba para mi Cami, las cosas salieron casi al revés. Cuando llegamos a la estación del Metro de Roma, le dije "Cami, estás seguro que sabes qué tren y hacia donde cogerlo?" "Sí, ya sé cómo es? "Seguro?" "Si..." Y pues resulta que nos montamos en la línea equivocada, que nunca, oigan, nunca, nos iba a llevar al Vaticano. Cuatro estaciones después me doy cuenta de que estamos en el tren equivocado. Oh!!! La ira me invadió... y le hice el reclamo. "Ahora no vamos a llegar a donde el Papa a tiempo", le dije entre lágrimas. 

Cami tenía mala cara, pero no de molestia, sino como de drama. Me abrazaba y yo lloraba. Nos regresamos (esas dos líneas de metro nos se vuelven a cruzar), corrimos a la línea correcta y sorpresa: ¡Hasta las tetas! Nos tocó dejar pasar el primer tren y le dije a Cami, en este nos vamos porque nos vamos, toca que nos embutirnos. Y al mejor estilo de la estación de Transmilenio de la 100 en hora pico, nos metimos como pudimos. Ahí, luego de ver a Cami con tu tamaño todo espichado, se me bajó un poco la rabia.

Llegamos, corrimos, entramos. Justo a tiempo de que el Papa Móvil hiciera su recorrido. Entonces, Cami logró que quedáramos en un buen puesto. Y sí, el Papa Francisco es un Rockstar y se tiende una gran energía positiva estando ahí. Claro, con toda esa emoción... Se me pasó el empute. Y pues Cami me aguantó la pataleta. Y hoy, viendo en perspectiva... ¿En serio ameritaba? No. Pero gracias al cielo, Cami entiende, me conoce y logra resolver todo siempre. Es que como dicen mis amigas, tiene bastante de Santo.

Salimos de ahí, por las maletas y derecho al tren que nos llevaría a Florencia. ¡La felicidad! Llegamos al hotel, lindo por cierto. El host muy amable, nos organizó de una vez el desayuno del día siguiente, porque madrugábamos al museo y eso nos tomó un poco de tiempo. Teníamos boletas para el Museo de la Academia, para ver el David de Miguel Ángel, pero decía 4 pm y ya íbamos tarde. Y claro me dio la neura. Es que necesito como aprender a controlarla en serio. Estábamos de paseo, seguro no pasaría nada si llegábamos tarde. Y así fue. Cami se estresó por mi culpa, hasta se sentía responsable, sin motivo. Ay Pobre. 

Si hubiera sabido que esa sería la fecha en la que me pediría matrimonio, sería una mejor novia. Lo juro.

Total, llegamos al museo, tarde, pero entramos sin líos. Caminamos por muchas partes de la ciudad y al anochecer llegamos al Ponte Veccio. un sitio no solo icónico, sino muy romántico. Entonces, estando en la mitad del puente, abrazados como mirando al horizonte, un músico comenzó a cantar. Y me dio una emoción, que me salieron unas lagrimitas y le dije a Cami. Esto es muy romántico. Te amo. Por lo menos, después de tanta pataleta.

Segundos después veo que tiene su billetera en la mano. Y lo único que atiné a decir fue: "Tú qué haces con la billetera en la mano?" Así, a modo de regaño... "No nada, mirando que todo esté bien". Claro, tan nervioso y yo poco romántica. 

Luego de eso... pues seguimos caminando, me medí varias chaquetas (para no comprar ninguna) y Cami me dijo que buscáramos un restaurante lindo para cenar. En la Plaza de la República, había varios. Escogimos el menos lleno y luego de yo querer en la terraza y él adentro "porque está más vacío" ganó él con la concesión de hacernos en la ventana. Ahí sentados pedimos vino, entrada, plato fuerte. Y entre una cosa y la otra, yo hablaba de la gente de la plaza, de los vendedores ambulantes, Cami pone el tema...

- ¿Cómo te ves en 50 años?
- Arrugada...
(¿Qué tal lo romántica?)
- No pero no de eso... De nosotros...
- Ah... Bueno, tu sabes Cami que yo ya decidí que tu eres el hombre de mi vida, y pues en 50 años yo espero estar contigo... Bueno, sino me echas antes por pataletoza.
- Obvio no, yo sé que eres así.
- Porque yo también quiero pasar el resto de la vida contigo...

Y saca el anillo, lo pone entre los dos y me pregunta ¿Quieres casarte conmigo?

Y yo comencé a aplaudir, a gritar. No No no!!! no me lo esperaba. Menos mal no estábamos en la terraza llena de gente...

Lo abracé le di un beso...

- Pero no me has respondido...
- Obvio sí!!!!!!

Pero más allá de eso. Lo más importante fue que Cami duró más de la mitad del viaje con el anillo metido entre la billetera. Pensando que las maletas podían perderse o podrían abrirlas para robar... ¿Se imaginan los nervios? La verdad muy especial que haya pasado por los scanneres de 5 aeropuertos, más las dos veces que fuimos al Vaticano nervioso pensando que le hicieran mostrar qué lleva ahí...

La verdad me morí de la ternura de saber que pensó todo, que recordara que amo Florencia, que escogiera el anillo más hermoso y de la talla perfecta... Me morí un poquito más de amor... Y  si me preguntan, si fue como me lo imaginaba... nunca lo había pensado, pero creo que fue más que perfecto! Y sí, me caso... Nos casamos.






10 de agosto de 2016

Carta abierta a los niños y niñas de la Colombia de hoy

Queridos niños y niñas de la Colombia de hoy:

Quiero pedirles perdón a nombre de todos los colombianos. Quiero pedirles perdón porque están creciendo en un mundo lleno de odio y discriminación.

No tengo hijos, pero espero tener uno. Y me duele el alma saber que se va a encontrar con un entorno tan adverso para su felicidad. 

Hoy ser niño es muy difícil, porque heredamos los rencores, miedos y posiciones ideológicas de nuestros padres y abuelos. Y porque les enseñan que la diferencia es pecado, que los gordos, bajitos, negros, indígenas, gays, e incluso las mujeres, son inferiores... Que no merecen respeto. Entonces se crean bandos, porque los niños y las niñas repiten lo que se les enseña en la casa... Y hoy, muchos hogares enseñan a discriminar.

Soy Barranquillera. Y me crié en un colegio que promueve y en una familia que respeta la diferencia. Y soy afortunada por eso. A ellos les debo lo que soy y el profundo respeto que siento por el otro. 

Recuerdo que mi colegio no tenía uniforme, permitía que los niños y jóvenes usaran pelo largo y aretes, sin importar la edad. El motivo era que cada quien podía formar su personalidad como quisiera y que los padres en esto tienen responsabilidad. Creo que lo hicieron bastante bien. De mi promoción todos tienen trabajos en diversas partes del mundo, muchos ya tienen hijos y por lo que veo en redes sociales, son felices. Y eso es lo más importante. Gracias Colegio Alemán de Barranquilla.

En mi colegio no nos obligaban a ir a misa si alguno profesaba otra religión diferente a la católica. La opción era ir a leer a la biblioteca. En mi colegio había una clase de valores, en lugar de la clase tradicional de religión donde se estudia la Biblia, nosotros aprendíamos a resolver nuestras diferencias. 

En mi colegio, cuando éramos pequeños (creo que hasta antes de los 7 años o algo así) luego las clases de natación nos cambiábamos, niños y niñas en el mismo espacio. Ninguno se volvió gay o lesbiana por eso. Creo que fue el mejor ejercicio de reconocimiento del otro sin ningún tipo de morbo.

Queridos niños y niñas. Quisiera que todos pudieran tener colegios así. Donde cada quien es libre. Quisiera que  solo pudieran aprender del amor. Quisiera que no les impusieran ideas alejadas de la realidad. 

Les escribo porque hoy los conservadores radicales de Colombia (incluidos los religiosos) están promoviendo una marcha "en defensa de los valores de la familia". Todo porque el Ministerio de Educación inició un proceso de revisión de los manuales de convivencia (que son como las leyes que rigen en un colegio) para prevenir la discriminación a los niños, niñas y adolescentes que sean homosexuales o sientan que su identidad sexual es diferente. ¿Por qué? Porque ellos creen que ser gay es una enfermedad que se pega; porque creen -porque la Biblia lo dice- que la familia debe ser solo hombre y mujer con sus hijos; porque no les gusta lo diferente. 

Pero ser gay no es pecado, no es enfermedad y no se pega. Y espero que todos aquellos niños que sean criados con esta visión entiendan y no le transmitan estas falsas creencias a sus hijos. 

El fondo de esta pelea es que la Ministra de Educación es abiertamente lesbiana. Y para los heterosexuales blancos colombianos que siguen doctrinas religiosas radicales ella quiere "convertir a todos los niños en gays, inculcándoles la ideología de género". 

Ilógico.

Sencillamente porque las personas no se vuelven homosexuales porque les digan que está bien serlo, así como tampoco dejan de serlo porque les digan que es pecado. Así de simple. 

También argumentan que se quiere "acabar con la institución más antigua de la humanidad y sus valores": la familia. 

Ilógico.

Ilógico porque hay familias que no son solo mamá, papá e hijos. Porque hay familias que sin abuela, hija y nietos. Porque hay familias con solo madre o solo padre. Y porque también hay familias con dos madres o dos padres. Ilógico también porque hay padres, tíos y abuelos heterosexuales que abusan sexualmente de sus hijos, sobrinos y nietos. Entonces ¿qué valores defienden?

Los de la marcha también dicen que "ellos tienen derecho a educar a sus hijos como quieran".

Ilógico.

Porque la ley los protege. Si quieren que sus hijos crezcan en una burbuja donde no se habla de homosexualidad o de derechos sexuales pueden hacerlo. Los colegios, si no promueven abiertamente el castigo a los chicos que se declaren homosexuales, pueden  no tocar estos temas dentro de sus clases. Entonces ellos podrían buscar este tipo de colegios. 

Soy Naty Marenco. Tengo 35 años. Vivo en Bogotá y me declaro abiertamente a favor de la inclusión, a favor de los derechos, a favor del respeto y sobre todo a favor del amor.

Queridos niños: Espero que ustedes en algún momento también puedan declarar lo mismo, y se deshagan de cualquier idea que les hayan inculcado sus padres. 

Querido jóvenes. Si sienten que son homosexuales y alguien les dice que es malo serlo, no presten atención, seguramente esa persona no entiende lo valioso de la diferencia. 

Queridos niños y niñas. Ojalá todo fuera diferente, y hoy nos gobernara el amor y no el odio.

Con cariño 

Naty

9 de agosto de 2016

Un llamado a todas las mujeres con rizos

Las Crespas estamos de Moda


Hola chicas!

Quiero invitarlas a que me ayuden hoy con algo.Elvive de Lòreal ha sacado una nueva línea de productos para tener unos rizos perfectos, para que todas podamos decir que somos #orgullosamentecrespa. Y hago parte de esa campaña.

¿Quieren ayudarme a tener mi propio batallón de crespas?

Es muy fácil. Pueden publicar una foto en sus redes sociales con sus crespos al natural diciendo por qué aman el pelo rizado.

Sólo tienen que además del mensaje incluir lo siguiente:

Instagram: #OrgullosamenteCrespa#Elvive #Lorealhair @Lorealhair@state_0f_mind 
Facebook: #OrgullosamenteCrespa#Elvive #Lorealhair @ Lorealpariscolombia @state_0f_mind

Díganle a todas sus amigas y gritémosle al mundo que los rizos llegaron para quedarse

Gracias Chicas! Naty