10 de agosto de 2016

Carta abierta a los niños y niñas de la Colombia de hoy

Queridos niños y niñas de la Colombia de hoy:

Quiero pedirles perdón a nombre de todos los colombianos. Quiero pedirles perdón porque están creciendo en un mundo lleno de odio y discriminación.

No tengo hijos, pero espero tener uno. Y me duele el alma saber que se va a encontrar con un entorno tan adverso para su felicidad. 

Hoy ser niño es muy difícil, porque heredamos los rencores, miedos y posiciones ideológicas de nuestros padres y abuelos. Y porque les enseñan que la diferencia es pecado, que los gordos, bajitos, negros, indígenas, gays, e incluso las mujeres, son inferiores... Que no merecen respeto. Entonces se crean bandos, porque los niños y las niñas repiten lo que se les enseña en la casa... Y hoy, muchos hogares enseñan a discriminar.

Soy Barranquillera. Y me crié en un colegio que promueve y en una familia que respeta la diferencia. Y soy afortunada por eso. A ellos les debo lo que soy y el profundo respeto que siento por el otro. 

Recuerdo que mi colegio no tenía uniforme, permitía que los niños y jóvenes usaran pelo largo y aretes, sin importar la edad. El motivo era que cada quien podía formar su personalidad como quisiera y que los padres en esto tienen responsabilidad. Creo que lo hicieron bastante bien. De mi promoción todos tienen trabajos en diversas partes del mundo, muchos ya tienen hijos y por lo que veo en redes sociales, son felices. Y eso es lo más importante. Gracias Colegio Alemán de Barranquilla.

En mi colegio no nos obligaban a ir a misa si alguno profesaba otra religión diferente a la católica. La opción era ir a leer a la biblioteca. En mi colegio había una clase de valores, en lugar de la clase tradicional de religión donde se estudia la Biblia, nosotros aprendíamos a resolver nuestras diferencias. 

En mi colegio, cuando éramos pequeños (creo que hasta antes de los 7 años o algo así) luego las clases de natación nos cambiábamos, niños y niñas en el mismo espacio. Ninguno se volvió gay o lesbiana por eso. Creo que fue el mejor ejercicio de reconocimiento del otro sin ningún tipo de morbo.

Queridos niños y niñas. Quisiera que todos pudieran tener colegios así. Donde cada quien es libre. Quisiera que  solo pudieran aprender del amor. Quisiera que no les impusieran ideas alejadas de la realidad. 

Les escribo porque hoy los conservadores radicales de Colombia (incluidos los religiosos) están promoviendo una marcha "en defensa de los valores de la familia". Todo porque el Ministerio de Educación inició un proceso de revisión de los manuales de convivencia (que son como las leyes que rigen en un colegio) para prevenir la discriminación a los niños, niñas y adolescentes que sean homosexuales o sientan que su identidad sexual es diferente. ¿Por qué? Porque ellos creen que ser gay es una enfermedad que se pega; porque creen -porque la Biblia lo dice- que la familia debe ser solo hombre y mujer con sus hijos; porque no les gusta lo diferente. 

Pero ser gay no es pecado, no es enfermedad y no se pega. Y espero que todos aquellos niños que sean criados con esta visión entiendan y no le transmitan estas falsas creencias a sus hijos. 

El fondo de esta pelea es que la Ministra de Educación es abiertamente lesbiana. Y para los heterosexuales blancos colombianos que siguen doctrinas religiosas radicales ella quiere "convertir a todos los niños en gays, inculcándoles la ideología de género". 

Ilógico.

Sencillamente porque las personas no se vuelven homosexuales porque les digan que está bien serlo, así como tampoco dejan de serlo porque les digan que es pecado. Así de simple. 

También argumentan que se quiere "acabar con la institución más antigua de la humanidad y sus valores": la familia. 

Ilógico.

Ilógico porque hay familias que no son solo mamá, papá e hijos. Porque hay familias que sin abuela, hija y nietos. Porque hay familias con solo madre o solo padre. Y porque también hay familias con dos madres o dos padres. Ilógico también porque hay padres, tíos y abuelos heterosexuales que abusan sexualmente de sus hijos, sobrinos y nietos. Entonces ¿qué valores defienden?

Los de la marcha también dicen que "ellos tienen derecho a educar a sus hijos como quieran".

Ilógico.

Porque la ley los protege. Si quieren que sus hijos crezcan en una burbuja donde no se habla de homosexualidad o de derechos sexuales pueden hacerlo. Los colegios, si no promueven abiertamente el castigo a los chicos que se declaren homosexuales, pueden  no tocar estos temas dentro de sus clases. Entonces ellos podrían buscar este tipo de colegios. 

Soy Naty Marenco. Tengo 35 años. Vivo en Bogotá y me declaro abiertamente a favor de la inclusión, a favor de los derechos, a favor del respeto y sobre todo a favor del amor.

Queridos niños: Espero que ustedes en algún momento también puedan declarar lo mismo, y se deshagan de cualquier idea que les hayan inculcado sus padres. 

Querido jóvenes. Si sienten que son homosexuales y alguien les dice que es malo serlo, no presten atención, seguramente esa persona no entiende lo valioso de la diferencia. 

Queridos niños y niñas. Ojalá todo fuera diferente, y hoy nos gobernara el amor y no el odio.

Con cariño 

Naty

9 de agosto de 2016

Un llamado a todas las mujeres con rizos

Las Crespas estamos de Moda


Hola chicas!

Quiero invitarlas a que me ayuden hoy con algo.Elvive de Lòreal ha sacado una nueva línea de productos para tener unos rizos perfectos, para que todas podamos decir que somos #orgullosamentecrespa. Y hago parte de esa campaña.

¿Quieren ayudarme a tener mi propio batallón de crespas?

Es muy fácil. Pueden publicar una foto en sus redes sociales con sus crespos al natural diciendo por qué aman el pelo rizado.

Sólo tienen que además del mensaje incluir lo siguiente:

Instagram: #OrgullosamenteCrespa#Elvive #Lorealhair @Lorealhair@state_0f_mind 
Facebook: #OrgullosamenteCrespa#Elvive #Lorealhair @ Lorealpariscolombia @state_0f_mind

Díganle a todas sus amigas y gritémosle al mundo que los rizos llegaron para quedarse

Gracias Chicas! Naty




3 de agosto de 2016

Ya ganó

El motivo de la llamada era muy simple: poner en cintura a su novia. Claramente era muy bajo marcarle a ella y decirle "por favor madura y deja de andar inventando cuentos de mí y vetando a mis amigos de tus eventos empresariales. Déjame en paz. Ten una vida". Así que optó por la opción menos denigrante, pero más dolorosa. 

- Hola Felipe.
- Hola Catalina.
- ¿Cómo estás?
- Yo bien. Aquí saliendo del turno.

Se le espichó el corazón. En otra época sería ella la que lo esperara en la puerta del Noticiero para ir a cenar juntos, a cine o simplemente a la casa de alguno.  Pero no. Seguramente estaría ella, Catalina T. (porque claro, tenía que escoger a la que no sólo era su amiga, sino a la que tenía su mismo nombre y las mismas iniciales del apellido) esperándolo, reclamando lo que por derecho era de ella.

- Ah si claro, es que es tarde. 
- ¿Qué necesitas?
- Es algo muy simple. Pensé mucho antes de llamarte pero es que esta situación ya es insostenible...

Catalina y Catalina T. se volvieron mejores amigas por cuestiones laborales. Se comenzaron a cruzar por los pasillos del edificio oficial donde trabajaron y a fuerza de encuentros diarios terminaron almorzando, yendo de rumba, y confiándose sus secretos. A Felipe también lo había conocido por el trabajo. Eran periodistas ambos y de rueda de prensa en rueda de prensa comenzaron los coqueteos, los besos y las caricias. 


Catalina no sabe si fueron novios. Pero durante un año salieron, tiraron, tuvieron algo. Pero él nunca quiso ponerle nombre. Entonces eran, pero no eran. Se encontraron siempre en ese limbo entre lo real y lo irreal. Es ese estado en el que las mujeres suelen enloquecer pensando si cada acción del tipo implica amor, o no.

Pero ella se cansó. Se cansó de esperar más de lo que recibía. Se cansó de pensar que no era suficiente, se cansó de querer más. Y Catalina T., que eran en ese momento su mejor amiga, le echó carbón a la rabia. La frase menos ofensiva era que Felipe no la merecía. Y pues, en teoría, eso es lo que hacen las amigas, dar buenos consejos y cuidar la una de la otra.

- Es que necesito que hables con Catalina. Estoy cansada de los chismes, estoy cansada de los corrillos. Que lo supere en serio.
- Pero es que no entiendo... ¿De qué me hablas?
- Es muy simple, tu novia, tiene un delirio de quien sabe qué, o no confía en ti, pero es que no tiene sentido que cada vez que tu y yo nos cruzamos o que hablemos para algo de trabajo, me llegue un cuento, una amenaza o cosas peores.
- Eso no puede ser posible.
- Ay tu sabes que ella tiene sus problemas, pero no me corresponde a mi resaltarlos.
- Pero es que no me suena nada de lo que me dices.
- Claro que no te suena, porque claramente a ti no te ha dicho nada. ¿O sí?
- Bueno, la verdad me ha reclamado por hablar contigo...
- Pero ¿Cómo carajos no vamos a hablar, si tu eres periodista y yo la fuente? Esa niña como que se golpeó de chiquita en serio.
- Bueno, no seas así.

Catalina terminó con Felipe porque había comenzado a salir con alguien más, que si la quería de novia y le daba el lugar que ella deseaba. Pero en el fondo tenía la frustración de no haber conseguido eso con Felipe... Ni siquiera había dado el debate. "Para qué? Si él no lo ha planteado es porque no quiere," le decía a sus amigas Por más doloroso que fuera, pues era la verdad.

Pasaron un par de meses y la nueva relación de Catalina no había funcionado, Felipe la había comenzado a evitar y Catalina T. no le hablaba. De él no le parecía raro, al fin y al cabo es hombre, y pues con Catalina T. las cosas se habían puesto extrañas cuando se dio cuenta de que la mitad de hitos narrados dentro de la historia de su vida eran mentira. Es que es mitómana, reflexionó un día. Entonces la confrontó y todo se quebró. Vivir entre mentiras era un tema que a ella no le gustaba, más aún si la persona fingía tener más o ser de "mejor familia" de lo que era. Culísimo le pareció.

- Ok lo siento. Pero entiéndeme, que esto es cero profesional y tu sabes cómo soy yo con estas cosas. ¿Vas a hablar con ella? 

Luego del distanciamiento, la traición. Su teléfono sonó muy temprano ese domingo.

- ¿Tú por qué no viniste ayer a la fiesta?
- Porque me comí una pizza que me cayó al culo y no pude.. Intoxicada.
- No, no no... Te perdiste de la entrada triunfal de la Catalina T.
- Bueno pero eso no tiene nada novedoso, siempre le encanta llamar la atención. ¿Qué hizo ahora?
- Entró de la mano, hecha la muy novia con Felipe. Y así la presentó.

Un balde de agua fría la sacó de la cama. 

- Te moriste, ¿Cata?
- No, no. Aquí estoy. Menos mal no fui entonces. Me hubiera muerto.
- Ay. Tu deberías superar a ese man, en serio. Tu le diste toda la comodidad. Se la hubieras puesto un poco más difícil, seguro no estaríamos teniendo esta conversación.
- Si yo sé. Pero tu sabes, ese cuento fue así, y me quedó faltando un pedazo.
- Lo sé. Pero bueno, ya con esto salgo de todas las dudas.
- ¿De qué? 
- De lo perra de la Catalina T. y de lo estúpido de Felipe.

Las mujeres siempre se llenan de insultos cuando pierden.

En ese momento no supo qué le dolía más: que ella, que había sido su amiga no hubiera sido honesta; o que él la cambiara por ella. Entonces concluyó que la ruptura entre las dos no se dio por el tema de las mentiras, sino porque andaba metiéndose con Felipe; y seguro cada consejo para que lo dejara no fue honesto, sino buscando quedarse con él. Arpía. De él no esperaba nada, era un tipo. Ella era su amiga. Puñalada.

- Pero es que no sé qué quieres que le diga Cata.
- Pues pararla. Que madure, que lo supere. Está bien, yo fui primero que ella; pero ella ganó el juego. ¿O no se quedó contigo?
- Sí... pero...
- Entonces dile que me deje en paz. Que no arme cuentos, que no nos espíe cuando trabajamos y peor aún, que no excluya a mis amigos en los medios de sus eventos.
- Ella no hace eso.
- ¿Seguro?

Entonces comenzó la persecución, y los chismes eran plan de cada día, y llegaban todos los comentarios malos, de esos que plantan las nuevas novias cuando quieren dejar en ridículo a las 'ex'. "Tanto que saliste con él, para que nombrar novia a la otra..." Pero ella aprendió a hacer caso omiso de eso. Digamos que hacía de tripas corazón para no romper en llanto y sobrevivir a la jornada. Y siguió adelante.

Y no vamos a negar que Catalina pensaba en algunas ocasiones en que ellos terminaran, que les fuera bien mal. Tampoco vamos a negar que Felipe y ella se coqueteaban cuando se veían. Había tensión siempre entre ellos. Es que sobre todo el sexo era demasiado bueno, y pelear contra ese tipo de atracción es algo complejo.

- Bueno, ella tiene sus momentos.
- ¿Sus momentos? Creo que es más que eso. O hablas con ella o me va a tocar tomar medidas, porque tanta humillación ya no es tolerable.
- Pero cálmate.
- Cálmate nada. No entiendo por qué soy tan importante para ella. 

Catalina no entendía por qué la perseguía con cuentos y rumores; por qué intentaba desprestigiarla con todo el mundo. Es que este mundo de la política es muy chiquito y cualquier cosa hace mucho daño.

- Es que debe sentirse insegura.
- ¿De qué? ¿De mi? Si yo soy una hueva que no te pude confrontar, que no te pude decir que me enamoré, que no fui capaz de decirte que fuéramos novios y tuviéramos una relación. Y ella sabe todo eso. Ahora que no venga a decir que estoy haciendo algo para que vuelvas a estar conmigo. 
- ¿Qué es todo eso que dices?
- Así como lo oyes. 

Rompió en llanto.

- Yo solo quiero no volver a saber de ustedes. No quiero que nadie me vuelva a decir nada. No quiero que tengan nada que ver conmigo. Ya suficiente tengo con verlos cuando la recoges, cuando almuerzan, en redes sociales... Suficiente tengo con verte y que no estés conmigo.
- Pero yo no entiendo todo este drama. Si tú terminaste lo nuestro.
- Pues porque tu nunca propusiste nada más que sexo y pasarla en la casa... y si acaso cine.
- ¿Acaso tu querías más?
- Soy mujer, !Dios Santo! Claro que quería más.

Para ella Felipe fue su gran amor frustrado. Era evidente que algún día reventaría. Para Felipe ese momento era algo extraño como traído de un cuento que a él no le tocó vivir.

- Lo siento...
- Tranquilo, que ese es mi problema. Porque al final de la historia ella organizó todo para quedarse contigo. Para ganar. Al fin y al cabo ella se dejó de tomar las pastillas para quedar embarazada, aunque tu no querías. Al final, yo soy solo una "ex" y ella es tu novia oficial a la que hiciste abortar. Dile que se quede tranquila, que no solo te tiene a ti, sino que también tiene a tu conciencia.

Y al día siguiente se enteró que Catalina T. había renunciado. Que Felipe había pedido cambio de fuente para no verla. Y así fue como se dio cuenta que en una frase se puede pasar de víctima a bruja.


2 de junio de 2016

Magallanes o una buena forma de narrar el conflicto**


Colombia se acerca a la firma de la Paz entre el Gobierno y las FARC. Y ese solo es el comienzo del recorrido que como país tenemos que recorrer para sanar las heridas y no volver a cometer los mismos errores. Estamos en mora, porque con el tema de los paramilitares estamos en mora. Tenemos que ser capaces, no podemos seguir convertidos en un remedo de país donde los unos matan a los otros, mientras algunos sirven de espectadores de la masacre de la esperanza.

Nos guste o no, estemos de acuerdo o no con el proceso de paz, eso es lo que viene. Es el paso natural, acabar con la guerra. Y después de la guerra toca recoger los pedazos, no de las bombas, sino de todas aquellas almas destrozadas de las Víctimas. Y el arte es la mejor forma de volver a unir cada uno de los trozos.

Eso he admirado de los alemanes y su narrativa sobre la Segunda Guerra Mundial. Y eso es lo que hace Magallanes, una producción Colombo-Peruana-Argentina-Española, escrita y dirigida por el actor Salvador del Solar (Sí actor. Un galán de novela pudo hacer una gran película).

Él, a través de unos personajes maravillosos, deja de lado la sangre y la violencia para reconstruir la historia y darle dignidad a las Víctimas de guerra en el Perú.

No les voy a contar nada sobre la historia, porque cualquier cosa la arruinaría, y lo único que quiero es que vayan a verla, a ver si de una buena vez aprendemos, no por nada es considerada una de las 10 mejores películas latinoamericanas del 2015 y se ha ganado muchos premios.

La película no sólo está bien actuada, no solo tiene una excelente fotografía, un hilo narrativo (que puede ser lento para algunos gustos) que lo mantiene a uno al vilo y un par de giros dramáticos que te dejan con la boca abierta. También te destroza el alma. Te muestra los horrores de la guerra, el dolor de las Víctimas, sin disparar una bala...


Para narrar el conflicto no se necesita de camuflado, pero sí de mucho sentido crítico y algo de humor. Esta peli lo logra y debería ser un gran ejemplo para nosotros en Colombia.

Ver el Trailer



**No suelo escribir de cine en este blog, pero sentí que debía.

12 de mayo de 2016

Sean conscientes

Muchas veces nos preguntamos: ¿he sido feliz? Y me gustaría que todos pudieran responder que si. Sin dudas y sin peros. 

Yo lo he sido. Eso no me hace ni mejor ni peor persona. Solamente siento que así es. Tengo 35 y mirando para atrás agradezco haber podido hacer literalmente todo lo que se me ha dado la gana. 

Por ejemplo, nací en Barranquilla, debía llegar virgen al matrimonio, casarme por la iglesia y tener hijos antes de los 30. Obvio la familia debería estar conformada con un costeño. Pero no. Nada de eso pasó. 

Mi adolescencia en Barranquilla no me gustó mucho. Fui feliz, eso sí, pero el bulliying, y la forma de verme a mí misma a través de los ojos de otros, no me ayudaba en aquello que llamamos autoestima. Pero de eso también aprendí, y seguramente todo aquello negativo que los otros dijeron de mí, me sirvió después para ser mejor: mejor estudiante, mejor persona. Mejor profesional. 

Entonces me fui. Me vine a Bogotá a reinventarme y funcionó. Adiós a los traumas y las inseguridades. Por eso seguro tengo cero amigos de mi época de Barranquilla, porque a veces la única forma de poder ser nosotros mismos es  romper con todo aquello del pasado que nos hizo daño.

A mis 20 hice sin duda todo lo que quise: salí con todos los tipos que me gustaban, rompí corazones, me rompieron el alma y me repuse, muchas veces. Trabajé donde quise, y mucho -casi que entregando mi vida a los proyectos y a los jefes-, viajé poco, ahorré mucho, bailé, bebí mucho trago, probé algunas drogas. También terminé el pregrado, la especialización y la maestría, hice a mis amigos del alma, conseguí novio-esposo, el amor de mi vida... Por internet claro, cuando no era moda buscar pareja por redes sociales. Es rolo.... No costeño, obvio.

A los 30 me fui a vivir con él, compramos una casa con una deuda y viajamos a todos los destinos soñados. Rumbeo poco, casi nunca tomo trago, medito y comprendí que el trabajo no es la vida, solo un medio. Hago ejercicio, como verduras -algunas- y escucho a mi cuerpo para tener una vida saludable. Me reconcilié conmigo misma, con mi familia y con mi pasado. Tengo menos amigos que antes, pero no me importa, entendí que la cantidad es menos importante que la calidad.

Toda esta reflexión porque hace poco leí una frase que decía algo así como "cásate a los 20 para que puedas ser feliz a los 30". Claramente lo posteó alguien que se casó a los 20 y su relación no duró nada y claramente fue absolutamente infeliz en su matrimonio. Pobre. Seguramente las frases como esas la ayudan a sentirse menos mal por su fracaso matrimonial.

¿Por qué perder una década para ser feliz la siguiente?

La reflexión sobre la felicidad de cada uno depende de cómo nos ha ido en el baile de la vida. Les hice un recorrido por mis décadas, sencillamente para demostrarle que uno siempre debería ser feliz. Para decirles que hagan lo que se les de la gana. 

Si lo de ustedes es ser solteros y vivir bebiendo, adelante. Si lo que quieren es un novio que las quiera, y armar su matrimonio de sueño, adelante. Si quieren viajar, leer, escribir, dormir, culiar, beber, tener perros o gatos... Háganlo. 

Pero sean conscientes, háganlo entendiendo cada paso y cada aprendizaje. Pero sobre todo sean felices con cada cosa, con cada acción. Todo para que cuando miren su pasado, no tengan que escribir que fueron infelices con las desiciones que tomaron. No hay nada correcto, o nada mejor. Lo bueno es lo que te haga feliz. Punto. 

En definitiva cada paso de la vida nos trae una lección. Y eso es lo más valioso. Solo si somos conscientes de por qué hacemos lo que hacemos, y buscamos siempre la felicidad en nuestros actos, podremos mirar hacia atrás y nunca renegar del pasado.