8 de mayo de 2015

Valientes


Cumplí 34 años el pasado 30 de abril. Y con la celebración regresaron las preguntas sobre si voy a tener hijos. Esta vez, supongo porque he madurado, no me rayó la pregunta, ni me molestó, para nada. Sencillamente respondí que no lo tengo tan claro aun. Los motivos, creo que los que son padres o quienes no han decidido serlo las conocen, no necesito pontificar sobre mis motivos personales, que no son más que puntos comunes movidos por el miedo.

Sumado a esto, hoy precisamente un amigo me contó que pronto nace su hija y que está muy ansioso. Es la primera. Claramente debe estar hecho 10 ochos. Esos 9 meses antes de un nacimiento deben ser los más eternos, es la real prueba a la paciencia.

Cuando mi amigo me contó la noticia, lo felicité con la euforia que permiten los mensajes de chat: mil signos de admiración y palabras alargadas con muchas vocales. En serio me emociona que las personas definan ser padres y no que lo sean porque les tocó, sobre todo, porque a mi parecer, estos seres humanos son los más valientes sobre la tierra.

Tener hijos "es el mayor acto irracional", me respondió cuando le dije que era muy valiente por tener un hijo en este mundo tan difícil. Y sí, y debe serlo, porque entre más lo reflexionamos, más motivos van a salir para decir, "uy, yo en ese video no me meto".

Y como ser valientes no es para todos, por eso creo que muchas personas han reemplazo el tener hijos, por tener mascotas. Porque eso requiere menos valor civil. (y no pretendo decir que una cosa sea mejor que la otra). Aunque son más valientes los que tienen hijos y mascotas.

¿Por qué digo que son valientes?
Porque ser padres -asumiendo que es con responsabilidad- implica firmar un contrato gigante con la sociedad de que se va a hacer todo lo posible por criar un buen ser humano, y eso necesariamente quiere decir que hay que sacrificar... y bastante. Y eso asusta.

Es que más que los dolores del parto, las trasnochadas, o las cambiadas de pañal, los berrinches públicos, las pocas horas de descanso y de autocomplacencia que quedan, el aprender a cocinar para bebés, entre muchas otras cosas... El desprendimiento de uno mismo para comenzar a vivir por otro ser, debe ser algo muy complicado. Dejar de ser egoístas, y anteponer al otro, por encima de nosotros mismos, es un reto. Y más, cuando -como en mi caso- se carga con el peso de hacerlo bien.

Entonces, aprovechando que viene el día de la madre y luego el del padre, y como ando muy sensible últimamente, quiero aprovechar este espacio para decirle a todos aquellos progenitores y progenitoras que felicidades por haber decidido dar el paso más valiente de la humanidad.


22 de abril de 2015

Bogotá necesita sonreír

La cuidad donde vivo está deprimida. Sí, Bogotá está triste. 

Las personas viven amargadas, son agresivas. Los motivos, todos: el tráfico, la inseguridad, los huecos en la calle, el transmilenio lleno, los indigentes, el alcalde, la captura del espacio público por parte de los vendedores... Y podría dedicar este post a todas las quejas. 

Pero esa no es la idea. La idea es invitarlos a una reflexión. Y ¿qué tal si le ponemos una actitud positiva a pesar de todos los dramas diarios?

Nos han vendido la idea de que Bogotá no es de nadie y que por eso estamos como estamos. ¿Vamos a dejar que nos sigan comiendo con ese cuento? Todas las grandes ciudades, como lo es Bogotá, son fabulosas por la diversidad. Porque hay cientos de miles de personas que llegan y la enriquecen con su cultura, sus acentos, su cosmología. Bogotá es de cada uno de nosotros. Ese "nadie" somos todos.

Y si todos nos levantamos a partir de hoy y sonreímos, somos buena onda, agradecidos...ayudamos, cedemos el paso, usamos la ciclovía, respetamos a los demás, seguramente nuestros días serían más amables, y seguro la pasaríamos mejor.

Yo lo hice, y no saben la diferencia. Mi yo anterior comenzaba sus días renegando del alcalde de turno, y lo primero que pasaba al salir de mi casa era una gran pelea con el taxista que me recogía, luego me tocaban los peores trancones y durante todo el recorrido me lamentaba de los grafittis y rayones en las paredes, de los huecos cada día más grandes, de las motos, de los buses... Me atracaban, me caía en los huecos... Todo mal. 

 Llegaba a mi destino y odiaba a todos y casi que a mi misma.

Un día decidí no pelear, no amargarme. Me despierto, respiro hondo, miro por la ventana, agradezco por ese nuevo día y arranco con una sonrisa. Se acabaron las peleas con los taxistas, se acabó la amargura.

Ese es mi regalo a la cuidad que me ha dado tanto. 

¿Y si logro contagiar a todos de esta actitud? Habría alguna diferencia.

Anoche, una prima que adoro y que vivió en Bogotá durante un tiempo y que regresó por unos día luego de vivir en Australia, me dijo "Bogotá necesita Humanidad (no la humanidad de los políticos), contacto visual, ceder el paso, ayudar. Primero hay que querer a la cuidad para vincularse a ella y ayudarla a crecer".

Y pensé que tenía que escribir este post. 

Bogotá necesita sonreír... Y en eso podemos ayudar todos. 

La cuidad es de los ciudadanos. Nosotros permanecemos, los políticos y sus planes y sus dramas y corrupciones  pasan... Y tenemos dos opciones, ponemos de nuestra parte y le sonreímos a las dificultades o seguimos amargados quejándonos y echándole el carro a los peatones.

Solo es una invitación a que lo piensen. Y de pronto lo ensayen a ver cómo les va. De pronto, el refrán al mal tiempo, buena cara nos ayuda y comenzamos a tener una vida menos miserable a pesar de los problemas.





12 de abril de 2015

Para descargar

Hola a todos

Hace varios días que no escribo. A veces la estabilidad de la vida adulta nos deja con poco tiempo y nos acorta las ideas.

Paso por aquí a dejarlas el archivo descargable de Público y Personal (click aquí), para aquellos que quieran conservarla, o esos a los que les da pereza andar clickeando de un lado a otro para terminar la historia.

Me alegra que la hayan disfrutado, y espero que sigan fieles a lo que escribo, así a veces me demoro. Espero sorprenderlos la próxima vez.

A @Mildred_GarciaM @arawaco @dafeloal @SoyTuMariel @AndresFPerezF GRACIAS por toda su presión y emoción que le ponían a cada post!!

Un abrazo a todos y nos estamos leyendo.

Naty



27 de febrero de 2015

Público y Personal - 57 Final!

Capítulo anterior
Esta es una historia en Varias partes. Si quiere comenzar desde el primer capítulo, Aquí!

La calma poco a poco fue retornando al país. En la capital la tristeza podía respirarse en todos los rincones. Bajo el toque de queda y los operativos judiciales transcurrían los días. Fueron capturadas 250 personas, decomisadas 300 armas de fuego, 80 armas blancas y 500 kilos de explosivos. El parte era de victoria. La oposición radical, y además armada, había sido desarticulada.

“Alarcón se queda”; “Después de la tormenta, llega la calma”; “Días de Paz”, comenzaron a titular los periódicos.

Todas las familias recibieron una visita del Presidente. En persona decidió darles el sentido pésame. Era su oportunidad de abrazar a su hija.

Al abrir la puerta sintió que la ira le carcomía los huesos. Mariana le pidió a toda la delegación que los dejara solos. Cerró la puerta.

Toda la vida soñé con conocer a mi padre, ¿sabes?
Lo supongo.
Y hoy, que debería ser el día más feliz de mi vida, resulta que es el más triste porque por tu culpa, por tu culpa, Santiago está muerto.
Lo siento. Agachó la mirada.
Con eso no va a bastar. ¿Sabías que nos íbamos a casar?
No, no lo sabía. Pensé que no estaban juntos.
Claro… Por aquello de la tortura.
Porque él me lo dijo…

                Comprendió que existió un interés de él por ella, y que Santiago le había ocultado ese encuentro.

Silencio.

Sofía… Intentó tomarla de las manos.
Lo rechazó.

Quisiera poder borrar el pasado. Volver a ese día en que le dije a tu mamá que nos fugáramos juntos. Desearía haber sido valiente. Haber tenido la claridad para poder entender la situación. Pero era joven. Y no logré dimensionar qué había sucedido con Antonia. Me enteré justo antes de que mi madre muriera. Me pidió perdón por haber sacado a Antonia de mi vida. Desde ese momento encontrarla se volvió en mi obsesión, que se incrementó cuando me enteré de que tu existías.

¡Cállate! ¡Cállate! No quiero oírte más.
Perdóname. Espero que algún día logres hacerlo.

Gabriel dio una vuelta y salió del apartamento. Una lágrima rodó por su mejilla. En el pasillo del edificio, nadie entendía qué estaba pasando. Boris era el único que sabía la cruzada de Gabriel por encontrar a su hija.

¡Espera! Gritó Sofía. Corrió hacia él unos pasos. Y lo abrazó. La rabia se fue disipando poco a poco

Le susurró en el oído. Vamos despacio. Puedes escribirme.


Despedida

"After love came separation, and after separation death …
According to my friend, Mr. Shakespeare".


Sofía nunca más volvió a escribir.
Hoy baila en París.
Y una vez al año se encuentra con su padre para tomar un café.
Cada día que pasa lo odia menos.
Y el sueña con que algún día, ella lo ame.

FIN




23 de febrero de 2015

Público y Personal - 56

Lea el capítulo anterior
O si no ha leído nada, comience aquí Capítulo 1

Mariana. Tienes que venir conmigo.
¿Y tú quién eres?
Santiago
Santiago, ¿qué?
El Santiago de Sofía.
Y por qué tengo que ir contigo.
Aquí corres peligro… Por favor vamos.

La expresión de ruego en sus ojos, la convenció.

¿Es cierto que hay muertos?
Todos mis compañeros lo están…

La agarró por un brazo y la llevó consigo hacia la salida más cercana de la Plaza. Sintió una punzada. Alcanzó a gritar. ¡Mariana! Ella volteó y lo vio sangrando. Pocos pasos después cayó de rodillas.

Ven vamos, levántate.

Hazme un favor. Sacó de su bolsillo una cajita negra. Entrégale a Sofía. Dile que todo era cierto. Que la amo. Que sea feliz. Que no se quede como su mamá esperando por mí. Que haga una nueva vida. Que sea la mejor bailarina de Ballet del mundo.

Mariana vio cómo se fue desvaneciendo en medio de una cantidad de extraños que corrían de un lado para otro. Entre gritos y lágrimas los asistentes a este episodio no podían entender lo que estaba pasando. Un sinnúmero de cuerpos yacían a lo largo y ancho de la plaza, donde alguna vez se había iniciado la construcción de la nación.

Corrió. Corrió sin mirar atrás. Corrió hasta que se sintió segura.

Sofía vio los mensajes. Marcó a Santiago. No obtuvo respuesta. Segundo intento. No obtuvo respuesta.

Desesperación.

Mariana sintió su celular vibrar.

¡Gracias al cielo! Dónde estás.
Saliendo de la Plaza. Camino a tu casa.
Por qué te oyes así.
Espérame. Solo espérame.
Ok.

Boris y los Generales le presentaron el balance el Presidente.

No podemos aceptar que eran agentes.
En eso estamos de acuerdo.
Aprovechemos para acusar a alguien, generar rechazo y acabar de una vez con esta costumbre de tomarse la Plaza cada vez que algo no les gusta.

Boris nunca había visto tanta rabia en los ojos de Gabriel.

¿Cuál es la lista de fallecidos?
Veinte de nuestros mejores hombres, dijo el General al entregarle la hoja blanca.

1.       Oswaldo Zapata
2.       Francisco Grimaldi
3.       Herman Bonet
4.       Raúl S. Maure
5.       Rodrigo Suárez
6.       James Dueñas
7.       Mauricio Cantillo
8.       Santiago Aldana
9.       William Moscoso
10.    Carlos Taffur
11.    Steven Lopez
12.    Christian Sáenz
13.    Alex Ruiz
14.    Gabriel ahumada
15.    Lewis González
16.    Giovanni Contreras
17.    Jacobo Cree
18.    Víctor Cantor
19.    Camilo Diago
20.    Tomás Pérez

Vio el nombre de Santiago y sintió un inmenso pesar por ese hombre.

Mariana. Estás bien. Estás llena de sangre.
Yo estoy bien. Pero ven y siéntate.
Primero ven y te doy un poco de agua. Estás toda agitada.
¡Que no! Ven y siéntate.

La tomó de las manos y comenzó a llorar.
Mariana ¿Mariana?
Yo no conocía Santiago. Es cierto. Pero ese hombre, me salvó la vida hoy.

Los ojos de Sofía solo expresaban temor.
¿Santiago? ¿Dónde está Santiago? ¡¡¡Dime!!!
Él está….
¡¡Él Está Qué!!
Muerto. Sofi. Él Está muerto.
No. No. Estás confundida. Él se fue de aquí esta tarde.

Sofía comenzó a dar vueltas por todo el cuarto.

No. No. El me dijo que venía para cenar.

Mariana encendió la televisión. Había imágenes de la Plaza Central vacía. El periodista hablaba de una masacre, pero ella no entendía nada.

Anunció de noticia de última hora.

“El Presidente se dirigirá a todo el país, luego de esta noche trágica”, dijo la presentadora con voz de luto.

El Presidente es mi Papá.

Mariana no entendió lo que quería decir.

“Compatriotas:

Hoy es una noche negra. Veinte compatriotas murieron en hechos terribles. Hoy, la oposición radical asesinó a sangre fría a veinte seres humanos, cuyo único pecado fue haber estado clamando por sus derechos, seguramente en el lugar equivocado.

Como Nación no podemos tolerar que los enemigos de la democracia queden impunes.

No nos vamos a doblegar.
Les anuncio a aquellos que piden mi renuncia que aquí estoy y aquí permaneceré. Y no descansaré hasta llevarlos a cada uno de ustedes a la cárcel. Cueste lo que me cueste.

A partir de hoy, el país se encuentra bajo la Ley Excepcional. Se instaura el toque de queda desde las 6 de la tarde y habrá operativos de búsqueda en cada casa u oficina. El que se resista, será considerado miembro de la oposición y será detenido.

He dado instrucciones precisas al respecto.

Mis condolencias a los familiares y amigos de estos veinte ciudadanos. He decretado dos días de duelo nacional”.

Recitó los 20 nombres uno por uno, en un tono solemne. De último, Santiago Aldana.

Sofía comenzó a llorar y a gritar desconsoladamente. Cayó al suelo. Mariana intentó levantarla pero no pudo. ¿Por qué? ¿Por qué?

La dejó sola y fue al baño a limpiarse en una carrera. Puso a hacer té para ambas. Era preciso tranquilizarse.

Sofi. No te he terminado de contar todo.
No quiero nada. No quiero nada más. ¡Me quiero morir!, gritaba.
¡Claro que no! Deja de decir estupideces
Levántate que no te he terminado de decir todo lo que tengo que decirte.

Fue imposible. Entonces Mariana se sentó en el piso. Sacó de su mochila la cajita negra y se la entregó. Adentro un anillo. El llanto cesó.

Él me dijo que nos casáramos.
¿Te habías vuelto a ver con él?
Hace unas semanas… Es una larga historia. Nos íbamos a casar. Él me quería dar un anillo.

Mariana estaba sin palabras. Todo era una sorpresa para ella.

Me dijo que te dijera que te ama. Que todo era cierto. Que quiere que seas feliz. Que no te quedes esperando por él. Quiere que hagas una vida y que seas la mejor bailarina de Ballet.


Se quedaron en silencio. Mariana aprovechó para ir a la cocina por el té. De rodillas en el piso, con la cajita negra en la mano, Sofía balbuceó. Alarcón es mi papá.

Continuará!!!