27 de febrero de 2015

Público y Personal - 57 Final!

Capítulo anterior
Esta es una historia en Varias partes. Si quiere comenzar desde el primer capítulo, Aquí!

La calma poco a poco fue retornando al país. En la capital la tristeza podía respirarse en todos los rincones. Bajo el toque de queda y los operativos judiciales transcurrían los días. Fueron capturadas 250 personas, decomisadas 300 armas de fuego, 80 armas blancas y 500 kilos de explosivos. El parte era de victoria. La oposición radical, y además armada, había sido desarticulada.

“Alarcón se queda”; “Después de la tormenta, llega la calma”; “Días de Paz”, comenzaron a titular los periódicos.

Todas las familias recibieron una visita del Presidente. En persona decidió darles el sentido pésame. Era su oportunidad de abrazar a su hija.

Al abrir la puerta sintió que la ira le carcomía los huesos. Mariana le pidió a toda la delegación que los dejara solos. Cerró la puerta.

Toda la vida soñé con conocer a mi padre, ¿sabes?
Lo supongo.
Y hoy, que debería ser el día más feliz de mi vida, resulta que es el más triste porque por tu culpa, por tu culpa, Santiago está muerto.
Lo siento. Agachó la mirada.
Con eso no va a bastar. ¿Sabías que nos íbamos a casar?
No, no lo sabía. Pensé que no estaban juntos.
Claro… Por aquello de la tortura.
Porque él me lo dijo…

                Comprendió que existió un interés de él por ella, y que Santiago le había ocultado ese encuentro.

Silencio.

Sofía… Intentó tomarla de las manos.
Lo rechazó.

Quisiera poder borrar el pasado. Volver a ese día en que le dije a tu mamá que nos fugáramos juntos. Desearía haber sido valiente. Haber tenido la claridad para poder entender la situación. Pero era joven. Y no logré dimensionar qué había sucedido con Antonia. Me enteré justo antes de que mi madre muriera. Me pidió perdón por haber sacado a Antonia de mi vida. Desde ese momento encontrarla se volvió en mi obsesión, que se incrementó cuando me enteré de que tu existías.

¡Cállate! ¡Cállate! No quiero oírte más.
Perdóname. Espero que algún día logres hacerlo.

Gabriel dio una vuelta y salió del apartamento. Una lágrima rodó por su mejilla. En el pasillo del edificio, nadie entendía qué estaba pasando. Boris era el único que sabía la cruzada de Gabriel por encontrar a su hija.

¡Espera! Gritó Sofía. Corrió hacia él unos pasos. Y lo abrazó. La rabia se fue disipando poco a poco

Le susurró en el oído. Vamos despacio. Puedes escribirme.


Despedida

"After love came separation, and after separation death …
According to my friend, Mr. Shakespeare".


Sofía nunca más volvió a escribir.
Hoy baila en París.
Y una vez al año se encuentra con su padre para tomar un café.
Cada día que pasa lo odia menos.
Y el sueña con que algún día, ella lo ame.

FIN




23 de febrero de 2015

Público y Personal - 56

Lea el capítulo anterior
O si no ha leído nada, comience aquí Capítulo 1

Mariana. Tienes que venir conmigo.
¿Y tú quién eres?
Santiago
Santiago, ¿qué?
El Santiago de Sofía.
Y por qué tengo que ir contigo.
Aquí corres peligro… Por favor vamos.

La expresión de ruego en sus ojos, la convenció.

¿Es cierto que hay muertos?
Todos mis compañeros lo están…

La agarró por un brazo y la llevó consigo hacia la salida más cercana de la Plaza. Sintió una punzada. Alcanzó a gritar. ¡Mariana! Ella volteó y lo vio sangrando. Pocos pasos después cayó de rodillas.

Ven vamos, levántate.

Hazme un favor. Sacó de su bolsillo una cajita negra. Entrégale a Sofía. Dile que todo era cierto. Que la amo. Que sea feliz. Que no se quede como su mamá esperando por mí. Que haga una nueva vida. Que sea la mejor bailarina de Ballet del mundo.

Mariana vio cómo se fue desvaneciendo en medio de una cantidad de extraños que corrían de un lado para otro. Entre gritos y lágrimas los asistentes a este episodio no podían entender lo que estaba pasando. Un sinnúmero de cuerpos yacían a lo largo y ancho de la plaza, donde alguna vez se había iniciado la construcción de la nación.

Corrió. Corrió sin mirar atrás. Corrió hasta que se sintió segura.

Sofía vio los mensajes. Marcó a Santiago. No obtuvo respuesta. Segundo intento. No obtuvo respuesta.

Desesperación.

Mariana sintió su celular vibrar.

¡Gracias al cielo! Dónde estás.
Saliendo de la Plaza. Camino a tu casa.
Por qué te oyes así.
Espérame. Solo espérame.
Ok.

Boris y los Generales le presentaron el balance el Presidente.

No podemos aceptar que eran agentes.
En eso estamos de acuerdo.
Aprovechemos para acusar a alguien, generar rechazo y acabar de una vez con esta costumbre de tomarse la Plaza cada vez que algo no les gusta.

Boris nunca había visto tanta rabia en los ojos de Gabriel.

¿Cuál es la lista de fallecidos?
Veinte de nuestros mejores hombres, dijo el General al entregarle la hoja blanca.

1.       Oswaldo Zapata
2.       Francisco Grimaldi
3.       Herman Bonet
4.       Raúl S. Maure
5.       Rodrigo Suárez
6.       James Dueñas
7.       Mauricio Cantillo
8.       Santiago Aldana
9.       William Moscoso
10.    Carlos Taffur
11.    Steven Lopez
12.    Christian Sáenz
13.    Alex Ruiz
14.    Gabriel ahumada
15.    Lewis González
16.    Giovanni Contreras
17.    Jacobo Cree
18.    Víctor Cantor
19.    Camilo Diago
20.    Tomás Pérez

Vio el nombre de Santiago y sintió un inmenso pesar por ese hombre.

Mariana. Estás bien. Estás llena de sangre.
Yo estoy bien. Pero ven y siéntate.
Primero ven y te doy un poco de agua. Estás toda agitada.
¡Que no! Ven y siéntate.

La tomó de las manos y comenzó a llorar.
Mariana ¿Mariana?
Yo no conocía Santiago. Es cierto. Pero ese hombre, me salvó la vida hoy.

Los ojos de Sofía solo expresaban temor.
¿Santiago? ¿Dónde está Santiago? ¡¡¡Dime!!!
Él está….
¡¡Él Está Qué!!
Muerto. Sofi. Él Está muerto.
No. No. Estás confundida. Él se fue de aquí esta tarde.

Sofía comenzó a dar vueltas por todo el cuarto.

No. No. El me dijo que venía para cenar.

Mariana encendió la televisión. Había imágenes de la Plaza Central vacía. El periodista hablaba de una masacre, pero ella no entendía nada.

Anunció de noticia de última hora.

“El Presidente se dirigirá a todo el país, luego de esta noche trágica”, dijo la presentadora con voz de luto.

El Presidente es mi Papá.

Mariana no entendió lo que quería decir.

“Compatriotas:

Hoy es una noche negra. Veinte compatriotas murieron en hechos terribles. Hoy, la oposición radical asesinó a sangre fría a veinte seres humanos, cuyo único pecado fue haber estado clamando por sus derechos, seguramente en el lugar equivocado.

Como Nación no podemos tolerar que los enemigos de la democracia queden impunes.

No nos vamos a doblegar.
Les anuncio a aquellos que piden mi renuncia que aquí estoy y aquí permaneceré. Y no descansaré hasta llevarlos a cada uno de ustedes a la cárcel. Cueste lo que me cueste.

A partir de hoy, el país se encuentra bajo la Ley Excepcional. Se instaura el toque de queda desde las 6 de la tarde y habrá operativos de búsqueda en cada casa u oficina. El que se resista, será considerado miembro de la oposición y será detenido.

He dado instrucciones precisas al respecto.

Mis condolencias a los familiares y amigos de estos veinte ciudadanos. He decretado dos días de duelo nacional”.

Recitó los 20 nombres uno por uno, en un tono solemne. De último, Santiago Aldana.

Sofía comenzó a llorar y a gritar desconsoladamente. Cayó al suelo. Mariana intentó levantarla pero no pudo. ¿Por qué? ¿Por qué?

La dejó sola y fue al baño a limpiarse en una carrera. Puso a hacer té para ambas. Era preciso tranquilizarse.

Sofi. No te he terminado de contar todo.
No quiero nada. No quiero nada más. ¡Me quiero morir!, gritaba.
¡Claro que no! Deja de decir estupideces
Levántate que no te he terminado de decir todo lo que tengo que decirte.

Fue imposible. Entonces Mariana se sentó en el piso. Sacó de su mochila la cajita negra y se la entregó. Adentro un anillo. El llanto cesó.

Él me dijo que nos casáramos.
¿Te habías vuelto a ver con él?
Hace unas semanas… Es una larga historia. Nos íbamos a casar. Él me quería dar un anillo.

Mariana estaba sin palabras. Todo era una sorpresa para ella.

Me dijo que te dijera que te ama. Que todo era cierto. Que quiere que seas feliz. Que no te quedes esperando por él. Quiere que hagas una vida y que seas la mejor bailarina de Ballet.


Se quedaron en silencio. Mariana aprovechó para ir a la cocina por el té. De rodillas en el piso, con la cajita negra en la mano, Sofía balbuceó. Alarcón es mi papá.

Continuará!!!

17 de febrero de 2015

Público y Personal - 55

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Se quedó sola en su casa cuando Santiago le informó que debía pasar por la Colmena. Había una reunión informativa. Le pareció perfecto. Quería estar sola en compañía de su alma cuando abriera la caja. Olía a viejo. Como huelen las abuelas, pensó. Encontró en su interior una serie de hojas dobladas y amarradas con cintas de diferentes colores. Azul, verde, violeta, rojo, morado, rosado, blanco. Nada de naranja, ni amarillo. Su mamá sabía que detestaba esos colores.

Hizo caso. Agarró la primera nota.

Amada hija. Si estás leyendo esto es porque es inevitable. Y tus tías no lograron mantenerte a raya. Espero de antemano me perdones por cualquier cosa que encuentres aquí y que pueda hacerte daño. Siempre pensé en tu bienestar, en nadie más. Mi amor por ti no tiene igual y quiero que por nada del mundo dudes que es a ti lo que más adoro en este mundo.

Si decides no continuar. Quema el contenido de esta caja y olvida todo lo que has podido construir en tu cabeza. Al final siempre fuimos tú y yo contra el mundo. Y lo logramos.

Con todo el amor del mundo. Antonia, tu mami.

Suspiro.
Lágrimas.

Hubiera preferido tener esta conversación con su mamá, no leerlo de un papel. Dudó por un instante en continuar. Pero ya estando en este punto, dar vuelta atrás sería imperdonable para ella.

Agente Wills.
Sí señor.
Necesitamos que lidere un comando de 20 hombres hacia la plaza central. Necesitamos saber qué se dice, qué está pasando, qué respira la gente apostada ahí.
Sí señor.
Va a haber equipos por toda la ciudad. Necesitamos desactivar las manifestaciones lo antes posible.

No tenía tiempo de avisarle a Sofía. Le envió un mensaje.
Ninguna respuesta.

Tocó el bolsillo interior de su chaqueta. Respiró hondo y tomó el control de su equipo. Revisó la información de inteligencia, impartió órdenes, miró planos. Nada bueno podría salir de esto. Dio gracias al cielo porque Sofía no estaba inmiscuida con los revoltosos. Pensó en Mariana.

Amor. Me toca ir a la Plaza Central. Creo que va a haber problemas. Saca a Mariana de ahí.

Ninguna respuesta.

Resignado, salió a cumplir sus labores. En el fondo, extrañaba estar en terreno. La adrenalina se le subió a la cabeza. Asumió su rol sin ninguna dificultad.

Las visitas en la clínica terminaban a las 5 de la tarde. Le pidió a su jefe de seguridad que lo sacaran sin que nadie lo notara. Boris, me ausento una hora. Que nadie me moleste. Sí, señor.

Si él era el Presidente, debería poder hacer lo que su corazón le dictara.

La segunda carta era la explicación de una fiducia que estaba consignada a su nombre y que ella no sabía que existía. Decía Antonia en la nota que usara ese dinero para lo que ella quisiera. Que era de ella y solo de ella.

El cheque inicial de la fiducia llegó tiempo después de una conversación con la que hoy sería tu abuela materna. Me convenció que lo mejor para todos es que yo desapareciera. Volví a la costa con mis hermanas. Ellas lo entendieron. Yo quería tener el bebé, así fuera sola. Todo el dinero enviado por esa familia, reposa en esa cuenta. No usé un solo peso de eso. Te pertenece. Dispón de él, como mejor te parezca. Es tu derecho.

Los ánimos en la plaza estaban tensionados. No había mayor actividad, pero un halo de nervios se sentía en el ambiente. Algunos aseguraban que en la noche iba a llegar un grupo grande de personas de todo el país. Lo habían llamado ‘la noche de las antorchas’. Pero los motivos o el mensaje a enviar no era muy claro. Santiago vio a Mariana a lo lejos. Al lado de la estatua. Tranquila, hablando con un grupo de personas. Supuso que Sofía no había recibido su mensaje.

La tomó de las manos.

Lo siento, Antonia. No tenía la menor idea hasta hace poco. De haberlo sabido en su momento hubiera tirado todo por la borda y me hubiera quedado contigo.
Lloró por un largo rato.
Sé que no me entiendes nada de lo que estoy diciendo, pero necesitaba venir a pedirte perdón. No puedo seguir viviendo con este dolor que me carcome. Nunca dejé de amarte. Pensé que tú sí lo habías hecho, que me habías olvidado. Hoy comprendo que no. Que todo fue un montaje, un montaje para hacerme el duro, para llegar a donde estoy ahora. Perdón, Perdón. Mil veces perdón.

Por una esquina de la Plaza comenzaron a ingresar jóvenes, con antorchas en la mano. Gritaban frases de liberación, por los derechos. El tono era agresivo. Santiago dio la orden a sus oficiales de que se dispersaran entre la multitud. Que prestaran atención a los nuevos que habían llegado. Él Se dirigió al centro.

En directo, los noticieros transmitieron la llegada de las antorchas a la Plaza. Previeron disturbios. El Ejército redobló la presencia de uniformados. Esa es la oposición radical, dijo uno de los oficiales a cargo de Santiago. Ellos nos amenazaron, aseguró otro. Por el intercomunicador Santiago dio la orden de que se retiraran sin ser notados.

La tercera carta, la del lazo violeta. Un recuento de su infancia. Era demasiado tierno como su madre atesoró todos sus recuerdos. Era inevitable llorar sin reír al mismo tiempo. Era evidente que su madre la adoraba. Agradeció al cielo por eso. Al final de la historia había sido feliz todos estos años. Se había acostumbrado al hueco en el corazón, pero no había sido determinante para su vida. Se sintió triste por la enfermedad de su mamá. La cuarta carta, una foto de ella muy joven con un chico que le resultaba familiar. Sonreían. Por detrás una nota manuscrita. La única foto que conservo de tu padre.

La observó por largo rato. ¿Quién eres?

Un grito de una mujer ensordeció la Plaza Central. ¡Está Muerto! ¡Está Muerto! Un hombre yacía apuñalado en una de las esquinas. El miedo se apoderó de la multitud. Santiago se regresó, Sofía no le perdonaría el haber dejado a Mariana sola en medio de ese desastre. Se abrió paso entre la multitud. Otro grito. ¡Está muerto! ¡Está Muerto! Confusión.

Uno a uno fueron cayendo los agentes a cargo de Santiago. Nadie alcanzaba a ver entre la multitud a los atacantes.

Todo ocurría demasiado rápido. Los medios comenzaron a hablar de masacre en la Plaza.

Por un instante le pareció que lo reconoció. Cariñosamente le acarició el rostro.

¿Antonia, dónde te has ido? Sonrió. Eso era lo que más le gustaba de ella. Apretó su mano y ella respondió.
¿Gabriel? La abrazó con fuerza. Como si el mundo se acabara en ese preciso instante. Sí, Antonia…
Te amo.
Yo también te amo, preciosa, perdóname.
Yo no tengo nada que perdonarte.

Su mirada se desvaneció en la nada. La había perdido de nuevo.

Quinta carta, lazo rosado. Un recorte de periódico. Gabriel Alarcón, nuevo Presidente. A mano, con lapicero rojo:
Te presento a tu padre, querida Sofía.

Todo cobró sentido. El seguimiento, el interés por su vida. Todo. No lo podía creer. Necesitaba aire. Caminó por la sala de su casa con los ojos llenos de lágrimas. Estaba llena de preguntas, la principal. ¿Él lo supo siempre? ¿Desde cuándo? Y lo peor, es que su madre no podría resolverlas en persona, deseaba que una carta explicara todo. De lo contrario sería él mismo el encargado de hacerlo. Dejó de pensar claramente. Necesitaba más aire.

Había perdido la noción del tiempo. Miró su celular, y estaba sin batería. Lo conectó. No entendía por qué con tantos avances tecnológicos la duración de la batería continuaba siendo un problema, y peor aún, por qué tenía que esperar un rato no tan corto, hasta que el teléfono volviera en sí.

Retomó la lectura. Quedaba una carta.

Sofía: Si ya llegaste hasta aquí, ya debes saber quién es tu padre. Por favor, no lo odies. Gabriel es una víctima de su familia. Nació para ser Presidente, ese era su destino. Él es un buen hombre. No sabe que tú existes. Yo hui. Hui porque no quería arruinarlo. Porque un hijo, tan joven truncaría su carrera. Yo entendía que a veces es necesario hacer sacrificios por un motivo más grande. Espero no haberte hecho mucho daño. No sé si debas buscarlo. Eso solo te lo dirá tu corazón. Como siempre, en el momento preciso sabrás qué hacer.

Señor. Debemos volver.

¿Qué pasó?

Masacre en la Plaza.

Continúa acá!! (ojo ya casi viene el final)

11 de febrero de 2015

Público y Personal - 54


“Gobierno no logra disolver protestas contra militarización de la Capital”; “Se instaura toque de queda”; “Ministro de la Defensa asegura que ante la amenaza terrorista es necesaria la colaboración de todos”.

Dos días en los que se olvidaron de todo. Se encerraron en la casa de ella. Cocinaron delicioso. Encendieron velas. Leyeron cuentos. Era su momento. Su hora. Confirmaron que sin importar lo que sucediera a su alrededor o su pasado, estaban hechos el uno para el otro.

Sofi, ¿quieres casarte conmigo?
Abrió los ojos expresando una gran sorpresa.
No tienes que responderme ahora. Además, tengo que comprar el anillo.
Sofía rompió en risas. Podemos esperar a que termine la gira para organizar todo.

Así que de esto se trata la felicidad… pensó

Santiago Aldana fue llamado al Palacio Presidencial. Si bien la petición de su Jefe no lo preocupaba, lo desconcertaba un poco.

Siga. Siéntese. ¿Cómo dijo que era su nombre?
Santiago. Santiago Aldana, Señor.
¿Y usted ha estado encargado de los seguimientos a Sofía Acevedo?
Sí señor.
También fui informado de que usted se acercó a ella más de lo debido.
Sí señor
¿Por qué?
¿Puedo ser sincero, Señor?
No hay nada que temer. Esta conversación queda entre los dos.
Me enamoré.
¿Cómo?, replicó el Presidente sin ocultar su cara de sorpresa.
Bueno, Señor, la verdad es que inicialmente tuve una curiosidad infinita. Quería saber cómo era ella de verdad. Oler su perfume, poder mirarla a los ojos mientras hablaba. No era solo curiosidad por su belleza. Era algo más allá. Superior a mí.
Continúe, por favor.
Un día no pude más y decidí hacerme presente a una fiesta a la que ella asistió. Ella acababa de terminar con su ex novio, -que resultó ser un idiota de la maestría que la llenó de mentiras para luego dejarla-, y estaba en el proceso de volver a salir con sus amigos. El periodo de llanto fue largo. Vi mi oportunidad.
La aprovechó…
Ella es muy inteligente. Me la puso complicado. Pero logré superar las primeras pruebas que me puso y comenzamos a salir. Asumo que eso ya lo sabe.
¿No se arrepiente?
Mire Señor, el castigo fue el infierno, eso es cierto. Pero valió cada minuto. Ella es el ser más maravilloso que he conocido. Me ha hecho completamente feliz desde que cruzamos las primeras palabras.
¿Quiere decir que aún están juntos?
No señor. Es una larga historia.
Tengo toda la noche…

Santiago aun no entendía con claridad los motivos del encuetro. Por la cara que ponía el Presidente, descartó que estuviera enamorado de ella. Narró toda la historia, omitiendo el detalle del reencuentro y de la decisión de casarse.

Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?
¿Por qué tanto interés en Sofía Acevedo?
Ese asunto mío.
Qué pena señor.
Es tarde. Quisiera verlo la próxima semana. Me gusta más que nos reunamos a leer los fríos reportes. Buen trabajo.
Sí, señor.

Mariana se unió a la protesta juvenil en la Plaza Central. Marchaban por las principales calles. Insultaban a los oficiales. Pedían la cabeza del Presidente. Para ellos, no era suficiente una amenaza para intimidar a la ciudadanía de esta manera. El toque de queda era insostenible. Implicaría detener a centenares de jóvenes.

Cinco días más sin Sofía. Cinco días de revuelta.

Mariana. Llevo días sin saber de ti. Llego mañana de regreso a la ciudad. Estoy en la costa. Hoy me voy a ver con mis tías. Todo ha salido bien en la gira. Por favor, aparece.

Silencio. Ya casi que se acostumbraba a los silencios de Mariana. Pero no dejaba de preocuparse.

Cenó con sus dos tías. Se actualizaron de todas las noticias familiares. Rieron recordando pasajes de la infancia de cada una. Cerca de la media Margarita son alcohol sacó una caja de su cartera.

Yo sí decía que ese bolso tan grande…, pero ninguna rió. Sofía entendió que se acercaba la hora de obtener todas las respuestas a sus preguntas.
Cuando estés en tu casa, ábrela, lee todo lo que hay allí y no nos juzgues. Ni a tu mamá. Ella hizo todo por ti. Te amaba profundamente.
Está numerado. Así quería ella que leyeras todo, agregó Fabiola.
Sofía reventó en llanto. Las abrazó fuertemente y les dio las gracias.

Sofi. Estoy en las marchas. Esto está caliente. Avísame cuando llegues. Mariana no aprendía. Estaba en el centro de todo.
¿En dónde estás?
Plaza central.
Dame un punto específico. Tenía un mal presentimiento.
Justo al lado de la estatua.
Si pasa algo. Cualquier cosa. Siempre quédate ahí.
Deja el drama.
Aprendí de ti.

                  La oposición radical no había podido moverse ni actuar. Con el ejército ahí, sus planes se habían quedado en espera. Decidieron infiltrarse en las marchas. Simple. Entre tanta gente era más fácil camuflarse. Su objetivo: hacerle el mayor daño posible al Gobierno de Alarcón. Los motivos: la violación sistemática a las libertades individuales. Los medios: cualquiera.

Ese día dejó la caja que le habían dado sus tías a un lado. Prefería la felicidad que le daba el presente, a las certezas que le daría su pasado. Dormir a su lado se convirtió en uno de sus principales momentos de tranquilidad.

INCERTIDUMBRE - TRANQUILIDAD CONFIANZA

Es temprano. Casi no dormí, pero ha valido cada instante.
 Me acosté con una sonrisa, debido a la tranquilidad, y me desperté –debido a una serie de situaciones por las que está pasando mi vida- pensando en una serie de definiciones que coincidencialmente corresponden a sustantivos femeninos.

 ¿Será por eso que reflexiono sobre ellas?

INCERTIDUMBRE: Los diccionarios dicen que es "Sustantivo Femenino" que significa duda, vacilación, irresolución, indecisión, perplejidad, problema. Falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud. Los antónimos son certeza y decisión. Otras definiciones dicen que «La incertidumbre proviene de la falta o escasez de conocimientos. La duda, de la escasez o insuficiencia de las razones o pruebas en las que se funda una opinión o un hecho.»

Mi pregunta es: ¿Podemos vivir en medio de la incertidumbre?
Mi respuesta es: Nos toca...

Soy una controladora por definición: Control de mi vida, del presupuesto, de las calorías, del trabajo, de los planes... Control Control Control. Pero me tocó aprender, a fuerza de totazos, que no se controlan los sentimientos, ni la mente, ni la vida de los otros.

Y como no somos mentalistas, ni magos, ni tenemos la técnica de la película ¿Quieres ser John Malkovich? Nos toca vivir en esa delgada línea entre los hechos conocidos, y los lados oscuros ocultos.

TRANQUILIDAD: Dice el diccionario que es un "Nombre Femenino", que equivale a reposo, sosiego, calma, paz, serenidad, imperturbabilidad. Antónimos: trabajo, actividad, inquietud, miedo.

Ahora, ¿es posible la tranquilidad? Si aprendes a vivir en medio de la incertidumbre. Es imposible anular la segunda, entonces lograr la primera no puede ser una consecuencia de la cancelación de la segunda. Así que, hay que convivir con una para obtener la otra.

CONFIANZA: Otro femenino. Definida como esperanza, seguridad, fe. También como familiaridad, llaneza, franqueza. O si se trata de una locución adjetiva de fiar.
Así definida no dice mucho, no? Pero al final de cuentas es la construcción de CONFIANZA, la que permite disminuir la incertidumbre, allanando el camino para poder andar tranquilo por el mundo.

Entre otras noticias, mi corazón ya no está roto.

Pero les seguiré escribiendo por aquí.