16 de agosto de 2017

Ni el Cielo es el Límite - De la salida en Tv y la escogida del Vestido

Como le conté en un post anterior, me casé. Y voy a contarles paso a paso cómo fue este proceso. Uno para dejar la memoria, y dos, para que entiendan cómo me cambió la visión, al pasar de siempre pensar que no me quería casar. Porque si bien puede parecer que esto se trata de armar una gran fiesta, en realidad termina siendo una gran inversión en amor y felicidad, no solo para los novios, sino para todos a nuestro alrededor.

Nunca pensé invertir mucho dinero en el vestido de novia, y mucho menos comprar un vestido de Pronovias. Por eso, cuando Sergio me dijo "Pequeña están haciendo casting para Say Yes to the Dress Colombia, por qué no participas?", dije SÍ de una vez. Además porque era fácil: ir, hacer un casting y grabar durante un día.

Fue perfecto, el día de la entrevista con los productores, tenía vuelo a Santa Marta, entonces llegué corriendo a Teusaquillo, y le dije a todas las otras niñas que estaban esperando que por favor me dejaran pasar, que me dejaba el avión. Y pues a mi me eligieron y a ellas no.

El tema fue que en octubre traje a mi mamá desde Barranquilla, junté a mis mejores amigas y grabamos. Llegué con la idea de "quiero un vestido sencillo", pero al momento de ponerle el primer faldón, no quise ya nada simple. Pero me sostenía en que no quería mucho encaje.

Durante la grabación me ganó la ansiedad. Yo, super espontánea, costeña, habladora, zas, pánico escénico, pocas palabras, nervios... En ese momento entendí que realmente esto de casarme era serio, que tenía que salir bien y que íbamos a dar un paso importante. Y, la verdad, pensé que el capítulo no iba a funcionar, por mi falta de fluidez.

Adry, Caro y mi mamá, lo hicieron fabulosas en cámara. Carolina lloró desde el minuto uno. "Nunca pensé verte vestida de novia y te ves divina", y dijo eso y se me aguaron los ojos. En serio que esto iba a ser un gran tobogán de emociones. María Andrea, amiga más antigua y madrina estuvo detrás de cámara, registrando y hablando con mi hermana en Alemania, quien quería estar al tanto de todo. Ella fue una de las que me dijo "si no lloras, no es". Y yo pensaba que so era una exageración. ¿Llorar yo? ¿Por un vestido de novia? Ja! Y pues, contrario a eso, me inundé.

Resulta que por tiempo y por esquema solo podía medirme 3 vestidos. Eso era demasiada presión. Cuando no me gustó ninguno, agarramos un cuarto, fugados y nos lo medimos en un cuarto donde no había cámaras, así que cuando me inundó el espíritu de Disney y comencé a llorar y a abrazar a medio mundo, pues no quedó grabado. Todas lloraron y nos abrazamos, y mi hermana por el otro lado del Skype dijo "Como Grace Kelly", con los ojos llenos de lágrimas. Muy emocionante.

Debo decir que Claudia Bahamón es increíble, y que me divertí mucho. Y pues, mejor aún, escogí un vestido hermoso.

Hasta ahí, perfecto, hasta que anunciaron que el capítulo saldría el 18 de diciembre. Es decir, MUCHO antes de mi boda y efectivamente medio millón de personas vieron el vestido antes. aunque claro, sin peinado, sin maquillaje, sin dieta y en una talla menos -con la que casi no puedo respirar-. Punto de amor para Cami fue que nunca, a pesar de que teníamos el programa grabado en la casa, se metió a verlo. Así que se salvó el agüero.

 La Grabación






Este es el Capítulo Completo




El Elegido


El vestido que me hizo llorar hasta que no pude más fue el de Referencia Aras de Pronovias, colección 2017. Aquí lo ven en la modelo.





y Aquí en la novia y en la talla correcta.





27 de marzo de 2017

Libertad

Siempre le habían dicho que uno no termina de conocer a las personas, pero ella era de las que pensaba que uno siempre sabe, pero mira para arriba, para pasar de largo todos los indicios. Lo tenía claro pero aun así le sucedió. Solo cuando pudo hablar en voz alta del tema con sus amigas pudo relacionar sus fallas. El puede ser el peor ser humano del mundo, pero me siento como una idiota por no haber entendido. Y así comenzó el círculo vicioso de la auto recriminación. Salir de ahí le costó mucho trabajo.

He debido salir corriendo en el minuto que vi cómo se comportaba cuando se tomaba un par de tragos..., era la frase con la que comenzaba todos sus monólogos... Pero los detalles, las flores, los besos, el sexo, la familia, todo era más fuerte que esa pequeña falla.

Se conocieron como se conocen las personas hoy en día, por alguna aplicación para emparejar solteros de acuerdo a sus intereses -o de acuerdo a su foto-. Del like, al chat, del chat a la llamada, de la llamada a la primera salida, la segunda, la tercera... y de ahí a la cama. Comenzaron como comienzan las relaciones hoy en día: sin ganas de comprometerse. Formalizaron cuando se dieron cuenta que no estaban buscando nada más en otras personas. Cuando dejaron de loggearse en las aplicaciones, cuando ya no había nadie más sexy que ellos en la calle.


Así construyeron muchas cosas: una relación de pareja sólida, con propuestas e ideas de futuro, un hogar lleno de matas, hasta de comprar un perro hablaron. Pero al momento de irse a vivir juntos algo cambió. La palabra control se apoderó de él y su relación. Ya cualquier cosa era motivo de sospecha. Pero para ella era un simple periodo de transición. "Está en la etapa de celos", le decía a sus amigas, a quienes no les parecía normal, pero "si no llega a las agresiones o insultos, no hay problema", respondían.

Llegó un día en el que solo la veían en cumpleaños o fiestas. Siempre había una excusa. Pero la comidilla claramente era que el tipo había enloquecido y que ella mantenía encerrada. Ella lo desmentía con un No pasa nada simplemente estamos ocupados.

Los reclamos y la violencia no eran todo el tiempo, pero con el tiempo fueron escalando. De las escenas de celos, a los reclamos, del reclamo a los insultos y de los insultos a la violencia. Aun no llegaba a pegarle, pero ella decidió evitar. Pero la verdad es que tenía miedo. Miedo de él, miedo de sus reacciones, miedo de decir cualquier cosa. También temor de fracasar. El miedo se apoderó de ella en el momento que lo vio reventar a patadas la puerta de un closet, porque le dijo que iba a cebar con sus compañeros de oficina.

Cuando no había motivos, todo era perfecto. Eran un gran equipo, se divertían. Ella se sentía amada. Pero en el fondo sabía que vivía en una cárcel de la que no sabía cómo escapar. Era su vida, era lo que había querido. ¿Pero y ella?

Llegó la noche que temía que sucediera. Estaban en casa, cenando y tomando vino. Sin temor dio su opinión sobre el tema de coyuntura del día: Es que definitivamente este país no tiene de dónde escoger. Ese vicepresidente es miedoso, no se merece dirigir este país. Sin saber que había destapado Pandora, se puso fúrico, argumentó, pataleó, la agarró de los brazos muy duro y le grito en su cara que era una bruta, que no entendía nada.

En ese momento creyó firmemente que era el trago hablando. Apenas la soltó, tomó su copa de vino y se fue hacia el estudio y cerro la puerta con llave. Él le gritaba que no se escondiera, que no lo dejara hablando solo, que no fuera cobarde. Ella se aferraba a sí misma, en la penumbra, rezando que no intentara entrar a ese cuarto.

Se escuchaban gritos y cosas caer al piso. Creyó que él estaba destrozando todo. Incluso llegó a pensar que salir sería una opción para evitar un desastre mayor. Pero no pudo levantarse para abrir la puerta.

Cada minuto era eterno. Cuando salió del letargo vio que tenía el computador al alcance. Lo encendió y envió un mensaje interno por Facebook a su mejor amiga. "Este man enloqueció. Mi celular está en el otro cuarto. Llama a la policía." Seguro no era necesario nada más, porque el contexto y los antecedentes lo decían todo.

Silencio. Quizá se había quedado dormido.

Abrió la puerta y su único plan era escabullirse hacia la salida y correr lejos de ahí. Seguro no era lo más inteligente, pero fue lo único que se le ocurrió.

Cuando iba por el pasillo, oyó su voz. El personaje no estaba dormido, seguro estaba esperando.

- Por fin decidiste salir. Ven amor.

No era capaz de responder. No entendía cómo podía tratarla normal.  Se apoyó contra la pared y con sus manos contra su pecho le dijo.

- Nada de mi amor, me voy en este instante.

Vio como sus ojos se volvían de fuego mientras se acercaba a ella. Sacó todas sus fuerzas y corrió hacia la puerta. Abrió como pudo y siguió corriendo hacia las escaleras. Pero como es torpe, un piso más abajo la alcanzó. Siempre quiso aprender de sus amigos de infancia cómo bajar las escaleras saltando de a 4 escalones sin sentir temor de romperse la cara.

La jaló del pelo.

Perra, para donde vas.

De un momento a otro, sintió una rabia que nunca antes. La invadió el odio. Desechó todos los sentimientos positivos hacia ese hombre al que le había dado todo. El miedo pasó a un segundo plano. Sabía que si no reaccionaba, seguramente no vería el próximo amanecer. Así que se volteó, comenzó a pegarle como pudo, sin técnica, solo con la fuera de la rabia. Él se fue disminuyendo, hasta que dejó de poner resistencia y comenzó a pedir perdón.

Lo dejó solo, y terminó de bajar las escaleras. No tenía nada consigo, solo sus ganas de salir de esa situación. Consiguió un taxi y llegó a donde su mejor amiga.

- No te preocupes yo me encargo. Llamé a la policía, pero es imposible conseguir que contesten. No sabía si ir a tu casa, te marqué al celular pero en silencio. Ven... ven entra.

Por fin se sintió a salvo.

- Espero que no se le ocurra venir a buscarte acá.

Gracias al cielo hay amigas como ángeles que son capaces de soportarte cuando más lo necesitas.

Pasó el fin de semana sin noticias de él. El lunes llamó a su jefe y le explicó. Entendió que ella no estaría disponible para las entregas esos días. Ella necesitaba resolver la situación, no podía quedarse sin vida, por temor a que el personaje la asesinara.

Llamó a su hermana, a su otra mejor amiga y fueron a su antiguo apartamento. El portero les dijo que no estaba, por fin respiraron tranquilos.

- Pero señorita, ¿está bien? Los vecinos se quejaron de una horrible pelea, y mi compañero me dijo que usted se fue muy mal el viernes.

- Tranquilo Jose, todo está bien, pero por favor me avisa si este señor llega.

Lograron empacar lo más que pudieron: ropa, zapatos, teléfono, computador, cargadores... Y sonó el citófono. Va subiendo. 

Las cuatro se formaron en la sala, una al lado de la otra con las maletas en la mano. No sabían cuál de ellas estaba más asustada. Lo único que pensaba era que todo sería más sencillo si él no trabajara en la casa.

Entró y no pudo ocultar su cara de sorpresa a ver a su novia con tres guardaespaldas con cara de terror. "¿Qué es esto?, preguntó enseguida, al tiempo que lanzaba las llaves en la mesa de comedor. "¿Ahora tenemos un complot? Esto era lo único que faltaba. ¿Ya las arrastró a ustedes en esta locura? A falta de una loca, cuatro".

Todas sintieron ganas de molerlo a golpes, pero se contuvieron. Al final, la violencia genera más violencia. Sacó fuerzas de donde pudo, y pronunció las primeras palabras.

"Mira, aunque sé que de pronto sobran las explicaciones después de lo del viernes, quiero decirte que no voy a soportar más esta situación. Si aquí hay alguien que está loco eres tú. Busca ayuda, un psiquiatra, algo. Eso de maltratar a quien dices amar, no tiene sentido..."

A medida que ella hablaba, sus ojos se iban transformando.

"... Yo te amé, como a nadie nunca en la vida. Tenía planes, no lo voy a negar. Pero hoy más que tristeza siento rabia, por permitir que llegaras a esto, por no darme cuenta de lo que eres realmente. Eres un monstruo."

Solo fue que pronunciara esa última palabra u se fue encima de ella. Las tres amigas sin pensarlo dos veces intentaron separarlo de ella. "Perra loca, eso es lo que tu eres, una perra loca", no dejaba de gritar. Una de las acompañantes no tuvo ningún problema en correr a la cocina y regresas con un cuchillo. "O te detienes o no respondo", gritó mientras se acercaba a él, muy decidida a hacerle daño. Él se levantó del piso, liberando a la que consideraba su amor días atrás y fue retrocediendo. "Llamen a la policía, y al portero. Que vengan todos y se den cuenta de lo que hace este desgraciado."

Así lo tuvo, entre la pared y el cuchillo hasta que llegaron todos quienes debían llegar. Él intentó decir que era en defensa propia lo que estaba haciendo pero los golpes en la cara de Tatiana eran demasiado evidentes.

Costó mucho trabajo cerrar el capítulo. Porque a los funcionarios de justicia al parecer no le corre sangre por las venas. Pero logró encerrarlo, y no perder la cordura en el proceso. Hoy sabe que nada vale su tranquilidad y que nadie tiene derecho a quitarle sus libertades. Sigue su vida, sola pero tranquila.



***Ojalá todas las mujeres víctimas de violencia de pareja, pudieran tener un final como este. Pero muchas terminan muertas, o envueltas en un proceso judicial injusto para ellas, porque se beneficia a los maltratadores. Ojalá algún día todas entendamos que las violencias contra las mujeres son un problema que nos afectan a todos, y nos quitan los derechos a todos***






Por aquí me inspiré para esto.



9 de febrero de 2017

La Conquista y El Miedo

Ahora que estoy a punto de casarme y más de 7 años de una relación estable, me pongo a ver a mis amigas solteras, y rememoro mis épocas sin pareja y vuelvo a pensar: ¡Qué pereza la etapa de conquista!

Rico sentir mariposas en la panza. Rico querer ver a esa otra persona. Pero cuando se convierte en nervios, angustia, no entender ni saber leer a la otra persona, me muero del cansancio. Entiendo que todos tienen barreras y muros para protegerse porque siempre hubo alguien antes que nos hizo daño. Pero saber que seguro la otra persona está escondiendo parte de su ser para agradarte, o para no dejarse joder, es agotador.

Siempre he tenido mil preguntas, y en serio no entiendo a los seres humanos en eso. Al conocer a alguien...
¿Por qué no somos transparentes?
¿Por qué no jugamos las cartas sobre la mesa?
¿Por qué cuando queremos conquistar nos volvemos otros?
¿Por qué convertimos la conquista en un juego donde debe haber un ganador sin derecho a empate?

Creo que los miedos están dominando la mayoría de nuevas relaciones de los solteros. Y creo que la falta de transparencia está rompiendo demasiados corazones.

¿Qué pasará cuando entiendan que las barreras y el miedo no sirven para nada, y que mejor es andar sin máscaras? Espero que no sea demasiado tarde y hayan dejado pasar la oportunidad de encontrar el amor de su vida.

12 de diciembre de 2016

The Arrival o De cómo el desenlace se tira una historia.


 A pesar de que no me gusta ni me cae bien Amy Adams , y muchas veces no la soporto, siempre le doy la oportunidad a sus películas porque como he repetido en este espacio hay que ver de todo en el cine. Con eso en mente y algo de mamera acudí a ver La llegada. Pocas expectativas, a pesar de la cantidad de comentarios y grandes calificaciones en muchas webs de cine.

Entonces fui a verla. Y pasé por diversos estados: me atrapó al comienzo,  me pareció interesante el inicio de la interacción con los aliens, cabeceé un par de veces en la mitad y cuando pensé que se iba a poner buenísima… zas, se acaba. Ahí dije “¿por qué me vi todos estos minutos de Amy Adams? ¿Por qué?” Y me quedé con la sensación de que hicieron una película de extraterrestres para contar un drama y centrar todo en la protagonista. Sólo nos sorprende una vez. Y ya con eso todos quedan contentos.

A esta peli le quedaba bien el nombre “La Traductora”, y ya –pero ya hay una peli con ese nombre.

Les aclaro que las 4 personas con las que fui a ver la película dijeron que era buena, entonces, si le gusta Adams, y no me importa que el final se tire toda la historia, vaya a verla, y me cuenta.

Y debo decir que la película estéticamente es bella, no es apocalíptica, y tiene bastante de romanticismo. Los encuentros con los extraterrestres son bien recreados, aunque uno no logra generar ningún tipo de empatía u odio como las pelis a las que estamos acostumbradas.




Les voy a explicar por qué no me gustó. Vamos por partes, pero si no la han visto, no la lea porque seguro me le tiro la historia.

La película comienza contándonos el desenlace: una madre pierde a su única hija por cuenta de una enfermedad que podemos asociar con un cáncer. Pero por maquillaje y representación el físico de la madre siempre es el mismo. Incluso cuando comienza la narración lineal. Ósea, la hija nace, ella se separa (lo asumimos porque hay argolla pero nunca aparece el papá), la hija crece y se muere, y la madre se sigue viendo igual. Es decir, qué malos maquilladores, o lo hicieron para confundirnos, pero resulta bastante inverosímil que una mujer no envejezca en 16 años.

Entonces –después de que nos resumen la vida con su hija- Louise Banks, aparece a dictar una clase. Uno asume que es post muerte de su hija, y ahí mismo comienza la llegada de las naves de los extraterrestres. Todo es caos, porque la gente entra en pánico. Pero ella no. Incluso va a trabajar cuando nadie más lo hace, preocupados  por una invasión. Tan ecuánime ella. Entonces la busca el gobierno para que “traduzca” algo dicho en idioma extraterrestre. ¿En serio las fuerzas de inteligencia de EEUU son así de brutas que creen que alguien puede descifrar un idioma desconocido así, con 15 segundos de grabación? Puta, ni que hubiera tales genios.

La Dra Banks así termina yendo con un físico al centro de operaciones de seguridad nacional de EEUU donde se estudian los visitantes para poder lograr comunicación con ellos. Entonces, los aliens eran amables, nos querían decir algo y no podíamos interpretar. Por eso nuestra protagonista genio decide enseñarles a los extraterrestres (que son parecidos a los de los Simpsons: una pareja de hectápodos, aunque estos sin ojos) a escribir nuestro idioma.

Esto resulta interesante, sobre todo por la forma cómo ella aborda la necesidad de lenguaje común para llegar a la pregunta ¿Cuál es su intensión en la tierra? Cada país donde hay una nave (12 en total) intenta descifrar esta pregunta, pero en la medida que cada uno descubre lo sustancial, zas, se desconecta del centro de comunicaciones internacional. Normal, los chinos y los Rusos no compartirían su información. Durante todo este momento, la Dra Banks se la pasa viendo escenas de la vida co su hija, que hasta el momento pensamos que son recuerdos. 

Entonces, Banks, forzada por la presión de China que quiere levantar a bombas la nave en su territorio, apresura el asunto  y lanza la pregunta. La respuesta: que nos dieron un arma que la usemos. Drama… ¿Entonces que cada país tiene un arma y los aliens quieren que nos matemos entre todos los humanos? Pero Banks insiste en que ellos son buenos. Claro, si se dedicaron 3 o 4 meses a aprender a escribir y nunca atacaron, ¿por qué declararlos nuestros enemigos? Lógico. Entonces va a preguntarles eso qué quiere decir.  Le dicen que ella tiene el poder de ver el futuro, como ellos. Que le dan ese arma a la tierra porque en 3 mil años van a necesitar ayudar de la tierra.

Entonces todo lo que hemos visto de la vida de Banks, su enamoramiento, su hija, la muerte de la hija, todo era el futuro, que ella pudo comenzar a visualizar, cuando heredó el lenguaje de los extraterrestres, que era al final de cuentas el arma, porque con el entendimiento de ese lenguaje, se entendería el tiempo de una manera distinta, entonces se podría ver el futuro. Listo, hasta ahí interesante. Pero resulta que la película acaba y nunca entendimos para qué los extraterrestres necesitaban heredarnos esto.

Claro que Banks -que es Amy Adams con su tradicional cara de sufrimiento eterno, gracias a que vio el futuro- logró convencer a China de no lanzar el ataque contra los extraterrestres, salvó a la humanidad y se convirtió en una experta en traducir el lenguaje de los aliens. Eso si, separada y con hija muerta, porque eso sí que debe ser una mamera ser el esposo de alguien que ve el futuro.

Y ahí quedamos… sin entender toda la ciencia ficción para qué. ¿Para qué vinieron los extraterrestres? Qué desinfle. Si hubiera querido un drama humano hubiera ido a ver otra cosa.


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Seguro muchos de ustedes van a estar en desacuerdo conmigo, y otros de pronto van a encontrar sentido a lo que digo.  En todo caso, los invito a que me expliquen, porque yo aun no lo tengo claro.

18 de noviembre de 2016

Organicemos un... matrimonio

Entonces me propusieron matrimonio. Dije que sí.

Y solo es que pasara eso para entrar en este maremoto de emociones que implica ser la #Bride2Be. La verdad nunca me imaginé que casarse fuera tan emocionante.

Primero, la euforia es colectiva. No solo lloras tu y tu pareja, lágrimas de emoción llegan por todas partes, alaridos, aplausos, risas. Todo el mundo se emociona contigo. Todo el mundo es feliz por ti y tu pareja.

Al instante que Cami me propuso matrimonio hasta Florencia, Italia, llegaron varios mensajes de voz de mis amigas gritando de la emoción. Narrar casi dos meses después la historia y ver los ojos aguados de quien te escucha, porque tu cuento es muy emotivo, me ha parecido toda una revelación... Es decir, cada instante de esto se ha convertido en algo especial. Todo lo que pasa al rededor del matrimonio es increíble. Todo es buena onda en el ambiente.

La propuesta fue fuera de Colombia, ya les dije. Al regresar, tuve muchos almuerzos con todas mis amigas que querían que les contara todo con detalles. Querían ver el anillo y claro saber, cuándo, cómo y dónde... Y fue ahí cuando con Cami nos dimos cuenta que nunca habíamos pensado en cómo sería el matrimonio

La pensada tocó en tiempo récord, y se fue construyendo sobre la marcha, mientras todos los amigos y familiares bombardeaban con preguntas, como si lleváramos 3 meses de comprometidos. Fuimos teniendo varias claridades. Queríamos casarnos en Bogotá, porque a mi el calor me afecta -y no me gusta- y organizar de lejos puede ser complejo. Y de ahí en adelante tocaba pensar en muchas cosas. ¿Orquesta o DJ? ¿Iglesia o hacienda? ¿En la ciudad o a las afueras?

Lo primero fue la lista de invitados. Pesábamos que podría ser más complejo, pero los acuerdos básicos del límite de invitaciones se fueron estableciendo sin dramas. La estimación da 190 invitados, pero con las respectivas bajas que implicará la distancia.

Los padrinos fueron objeto de más debate, y tendremos cuatro. Dos de cada lado. Dos hombres y dos mujeres. Pajecitos, mis sobrinos.

Personalmente tenía un par de ideas adicionales. Quería un vestido sencillo, un cura con respeto por los gays y los divorciados, y casarme en un club. Lo único que se mantiene es el cura, porque el vestido (esto tendrá un capítulo aparte) y el sitio del evento serán distintos a lo planeado inicialmente.

Y las de Cami: lo que importa es el DJ, el trago y el fotógrafo. Con lo cual siempre estuve completamente de acuerdo.

Entonces, conseguimos un Wedding Planner, Sergio Acosta, que organizó el matrimonio de una de nuestras grandes amigas. Adry, y el mismo día que lo contacté me dijo que participara en 'Say yes to the dress' Colombia. Un programa de Discovery Home and Health en el que ayudan a la novia a escoger el vestido. Participé en el casting, grabé el programa y tendré un vestido de Pronovias por menos de la mitad del precio, cosa que nunca imaginé.

Escogimos el sitio, en el sector de La Conejera en Bogotá. Ceremonia en un jardín, fiesta bajo techo. Nada de hacienda colonial. El minimalismo es lo nuestro. Tendremos un tema específico en la decoración.

Fotógrafo, Christian Cardona. Quien gracias al cielo bajó las tarifas, porque amamos su trabajo.

Mary Reyes se ofreció a diseñarnos las tarjetas. Dice que los novios reciban cosas regaladas para la boda da buena suerte.

Y en eso estábamos cuando... en la oficina de Cami le dijeron que debía por seis meses irse a trabajar a Sao Paulo, Brazil. Es decir que entre mediados de Noviembre y Mayo del próximo año, lo tendré una semana conmigo, cada mes y medio. Osea, que toca tener mayor coordinación y un cronograma muy organizado para poder escoger lo que falta: buffete, torta, si tendremos o no damas de honor, la música de la iglesia, la música de la fiesta, confirmación, decoración... y así. Bendito sea el Internet.

Entonces, nos montamos en este bus, y es demasiado emocionante...

Les estaré contando qué más pasa en esta nueva aventura.

Besos a todos.