28 de septiembre de 2009

DA MEDIA VUELTA Y VETE

Hola a todos y a todas!!!
Esta es otra historia real, mezclada con algo de imaginación. Gracias a todos mis amigos que me dejan explotar sus traumas.

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Cuando lo conoció vio en él todo el potencial. "Podremos hacer cosas grandes juntos", pensó. Y era mutuo el sentimiento. Desde el día uno vivieron prácticamente juntos. No había espacio entre ellos. Crearon una burbuja donde todo era perfecto. Eran solo ellos dos.
Pero un día, la burbuja se reventó. La realidad los invadió y todo se fue al piso. Ya no había castillos de cristal, ni grandes proyectos. Solo gritos, peleas y reclamos. Pasó de Princesa a Bruja, y el retomó su estado natural de sapo. Sin embargo, ella lo amaba inmensamente. Aun conservaba la esperanza de que él fuera el papá de sus hijos.
Por el amor y lo vivido tomaron una decisión equivocada. "Comencemos como debe ser. Vivamos en el mundo como amigos, y vamos mirando si como pareja funcionamos". Era una forma más sofisticada del aquel popular "pajazo mental", de "Seamos Amigos". Y así fue. Se veían, hablaban, no había sexo. Mientras ella intentaba reconquistarla, él se acomodaba a la fácil situación de tenerla de amiga: sentimentalmente le llenaba los vacíos, sin compromiso.

A nosotras, las amigas, nos parecía una locura. Nos cansamos de la cantaleta, los discursos. Cinco meses pasaron y cada día la mediocridad de esa relación nos parecía cada vez más patética. Pero el amor es ciego, y no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Fue pasando el tiempo y ella se iba apagando. Solo la mantenía en pie las ganas de estar con él. De besarlo, de poseerlo. Pero no avanzaban. Él se recostó y ella seguía empujando. Una mañana la sensatez llegó a ella y decidió cortar. Lloraba, sí. Le dolía, sí. Perdió la mitad de su alma. Pero se mantvo firme.

Él la buscaba y ella lo ignoraba mirando de reojo. Esperando que quizá algún día, él la extrañara y volviera a ella. Pero como la comodidad se encuentra en cualquier brazo, sucedió lo inevitable.
- Hola. Saltó la ventana del mensajero.
- Hola. Tecleó ella antes de que el pavor la atrapara.
- Cómo estás?
- Bien
- Y qué más. Ya en este punto no había ni tema, ni nada en común.
- Trabajo, como siempre. Y tú? Escribió esto, esperando una respuesta igual de insípida
- Súper. Saliendo con Juanita.

Murió en ese momento. Quedó petrificada frente a la pantalla. Miró a su alrededor y no encontró consuelo en su oficina de jefe, mujer exitosa.
- Mira qué bueno. Fue lo único que atinó a escribir.
Offline.

La otra mitad del alma que quedaba viva y que esperaba que él volviera a ella se derritió en ese momento. Ya no le restaba nada.

No pudo seguir trabajando. Salió hacia su casa. Se escondió en su cueva y lloró. Aunque ya en ese momento la ira se apoderaba de ella, más que tristeza, por haber sido tan estúpida de haber creído en promesas imposibles. Unas cuantas horas -y litros de lágrimas- después, lo llamó.

Vomitó toda una sarta de reclamos del por qué era tan cruel de romperle el corazón de esa manera. Su respuesta (muy masculina, por cierto) fue. "Pero si tu me preguntaste cómo estaba y qué más de mi vida. Y yo te respondí". Qué falta de tacto. Él sabía que ella lo estaba esperando, que aún no era capaz de dormir sobre ambos lados de la cama. Él no le pidió perdón. Se limitó a decirle que sus reclamos no eran justos.

Al enterarnos de la hecatombe, corrimos a socorrerla. Todas las amigas tenemos la capacidad de llegar con la dosis de alcohol y de insultos correcta para subsanar esas situaciones. Trago tras trago, y música de plancha de fondo, fueron entrando a la chimenea todos los regalos que él le había dado. Todo, terminó hecho cenizas. Cuando ya el alcohol hizo de las suyas, entrada la madrugada, el internet volvió a entrar en el juego. El mensajero volvió a pitar
- Hola.
- Necesito que me devuelvas mis cosas.
offline

A la mañana siguiente el guayabo era proporcional a la tusa y a los litros de alcohol ingeridos.
Vibra el celular.

- Aló?
- Cómo es eso de que te devuelva tus cosas?
- Sí, necesito las llaves de mi casa, y esa foto de cuando yo tenía 3 años, que ya no me puedo volver a tomar. Dijo con el último hilo de sensatez y dignidad que le quedaba.
- Cuando nos vemos?
- Mañana
End call

Pero no se aguantó. Ese mismo día, cuando se acababa la tarde, agarró una caja y echó todo lo que él había dejado. Camisetas, DVD, colección de películas, crema de afeitar... hasta llenarla. No le alcanzó y buscó una bolsa negra de basura. Era todo un año de convivencia juntos mal empacado. La echó entre el baúl del carro y llegó a su casa

- Baja. Vine con tus cosas

Lo vio desde su carro en la portería. Él no podía ocultar su cara de sorpresa. Se bajó. Abrió el baúl y sacó la caja.

- Me trajiste todo lo que te regalé?
- No. Esto son solo ropa y cosas que solo te pertenecen a tí.

Él estiró un brazo y le entregó una bolsita mínima donde estaban las llaves y la foto.

- Gracias. Le dijo al tiempo que sacaba la caja del baúl, y la descargaba sobre él con odio.

Él puso las cosas en el piso.

-Y ahora?
- Ahora nada. Yo agarro mi camino, y dentro de 10 años me encontraré contigo empujando un coche con un bebé adentro, y apenas y nos saludaremos. Eso es lo que pasa desde ahora
- No te voy a volver a ver.

Guardó silencio, para evitar que las lágrimas rodaran fuera de sus ojos. Pensaba. Date la vuelta y vete. Solo necesito que te des la vuelta para verte salir de mi vida. Se repitió una y otra vez.

En lugar de eso -ni siquiera le concedió ese último deseo- se acercó a ella, haciéndola estallar en llanto. La apretó más fuerte y su tristeza se convirtió en rabia. No necesito su compasión.

Lo empujó. Dio dos pasos atrás. Y sacó fuerzas para decirle: Vete.

Se agachó. Recogió sus trastos y comenzó a caminar hacia su puerta.

Lo vio alejarse, salir de su vida. Pero ni siquiera esa imagen le recompuso su alma, su dignidad ni las ganas. No fue suficiente. A veces los finales no resultan como los dibujamos. Y los últimos deseos ni siquiera se cumplen. Nos queda la resignación, y el tiempo, que nos ayuda a curar las heridas.

4 comentarios:

  1. Muchas mujeres se pueden sentir identificadas con esta anécdota, así sea solo con partes de ella. Muy chevere.

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  2. Es cierto! muchas nos sentios identificadas con algo de esta historia!
    Y las que siempre hemos estado esperando que esa persona salga de nuestra vida!! pero siempre ha de volver!!

    Demasiado buena la historia NAty!!!
    :D

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  3. Muy buena la historia, ratifica mi tesis de no esperar nada de nadie y menos de los hombres, son simples no más...

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  4. Las mujeres pueden ser muy complejas, y aun así cometer idioteces similares.

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