18 de septiembre de 2009

SE LE FUE DE LAS MANOS

Solo espero que esta sea una buena manera de pedir disculpas y reiterar un compromiso sellado bajo "palabra de Scout"


Cuando se dio cuenta de que estaba enamorada, ya era demasiado tarde. Lo había arruinado todo.

Era la típica mujer que aplicaba la negación y no bajaba la guardia. "Yo nunca me he enamorado", decía siempre, en todos los contextos. Quienes la oían hablar no sabían si sentir lástima por ella, o verla como un ser afortunado, de esos que controlan su vida, y no se dejan llevar por banalidades como el amor.

Pero en realidad era un mar de contradicciones. El discurso y la procesión interna iban cada uno por su lado. Pero ni siquiera las visitas semanales al diván habían podido alinearle el pensamiento con el deseo.

Ya el terapeuta se lo había dicho una y otra vez. "Deja el miedo a un lado si no te vas a perder de todo"... "Suelta el control"... "Déjate llevar"... "Disfruta"

Pero ella seguía petrificada por dentro, sonriendo por fuera. No quería salir lastimada. No quería enamorarse y que no funcionara. No quería tener nunca su corazón roto. "El ego se recupera fácil, el corazón no", decía. Por eso se la pasaba quebrando ilusiones a diestra y siniestra. Tenía maestría en salir con hombres comprometidos, o con esos hombres que nunca se comprometerían. Se divertía, sí... pero la euforia no duraba mucho, cuando se aburría, paraba, y se encerraba en su ser. El miedo a estar sola, por el contrario, no la atormentaba.

Estaba en uno de esos momentos, cuando lo conoció. Ella hacía fila para comprar un café y se cayeron todos los papeles que tenía en la mano. Todos se agacharon a recogerlos menos él. Eso le causó curiosidad. Ella le invitó un expreso, él resultó ser un buen conversador.

Ese fue el momento en el que su vida cambió, pero no se dio cuenta. El resto del mundo sí, y creía que ella se hacía simplemente no quería afrontarlo.

Pasaron los meses y sin darse cuenta llenó su vida de colores. El guardarropa pasó de ser negro y blanco, a un derroche primaveral sin precedentes en su historia. Había indicios claros de su enamoramiento, pero ante cada "te amo" que él le decia a los ojos, ella volteaba la mirada y le cambiaba el tema.

No era capaz de soltar.

Pasaron los meses. Y ella seguía jugando. Él iba en serio, pero ella se le escurría de las manos. Por más que apretaba no lograba contenerla. Y se aburrió. Dio la vuelta y se fue. Un día, sin avisar, desapareció. Creyó que ella no merecía tan siquiera una explicación.

"Adiós. No puedo seguir con esto. Puse mi corazón en tus manos y tu lo dejaste caer" F.

Eso fue lo último que supo de él. Una nota debajo de la puerta. Cuando llegó a la F. "Crack" algo se rompió adentro. Su peor miedo se habia materializado y la culpable no era nadie más sino ella.

A partir de ese momento volvió al negro y dejó de jugar. No salía, no bailaba, no tomaba, y no tenía interés en nada. Dejó el diván y dejó de teorizar. Era una causa perdida. Se dejó a si misma. Se estaba castigando por cobarde. Por haber rechazado todo lo que tenía adelante. Ya no setía miedo, pero se le habían acabado las fuerzas para seguir adelante.



4 comentarios:

  1. yo era de esos que no me había enamorado... hasta que me enamoré... y se me hizo trizas el corazón... pero descubrí que de amor no se muere, sólo se puede vivir

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  2. ahh se me había olvidado contestar, si Petro gana y mi jefe se postula ojalá busquen puntos de convergencia...

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  3. Siempre lo he dicho el miedo es lo peor que le pude pasar a una persona... y si no es consiente de eso, puede dejar pasar no solo opotunidades sino la vida misma.
    El unico riesgo que uno corre al enamorarse es no ser correspondido, pero asi y todo el amor es el mejor sentimiento del mundo!!!
    amar y dejarse amar.
    Que buena historia.

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  4. everly, me alegra que te gustara!!!
    la verdad hice catarsis con eso... a propósito hace rato que no escribo historias de esas!! volverán!

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