17 de noviembre de 2009

UN DOLOROSO INTENTO FALLIDO



Por mi vida han pasado muchos hombres. Unos han dejado una huella profunda, otros han pasado impunes. Esta es la del único hombre que me convenció de que reincidir o cangrejear no es buen negocio: extiende la tusa y hace más difícil olvidar. Espero que el protagonista no me acribille. Aunque creo que la esposa no deja leerme, así como que no lo deja verme, o hablarme. En fin. Supongo que eso es lo normal
***


Conocí a MG un primero de agosto de hace tantos años que no recuerdo (creo que era el 2004). Era el cumpleaños de DM. Yo debía conocerlos porque tomamos varias clases juntos. Pero en el pregrado yo era uno de esos seres detestables, con síndrome de genio-diva, que miraba como un culo a todo el mundo. Consideraba que todos eran inferiores, y así los trataba. Entonces, ellos me recordaban, pero yo no a ellos. AL era mi mejor amiga, y sigue siéndolo. Me invitó, en un intento por sacarme a conocer gente, que me divirtiera. Yo trabajaba y estudiaba al tiempo, así que casi no tenía vida.

Acepté. El plan karaoke siempre me ha parecido divertido. Todo iniciaba en la casa de AL. De ahí saldríamos al bar. Cuando lo vi, no generó en mi ninguna impresión. Era un chico más con chaqueta de pana café y más de 1.80 de estatura. En esa época que fueran más altos que yo no era un requisito para que me gustara el tipo.

Yo intenté ser la más carismática de todas, aunque si era cierto que mi personalidad de rancia, aun permanecía. Y era obvio que todos ellos me miraban con recelo por mi actitud de mierda que les demostré en clase.

Entre chiste y chanza. Trago y trago. Terminé interactuando con MG. Bailamos, nos reímos cantamos. Hubo química, atracción, o como quieran llamarlo. Me gustó. Tenía manos grandes y una bonita sonrisa. Bailaba rico,  y se mostraba inteligente.

Terminamos en la casa de AL y ya entrada la madrugada y con varios tragos en la cabeza , nos besamos. Fue uno de esos besos mágicos que hacen que se te erice la piel, sientas cosquillas y te hacen feliz. Se fueron como debe ser y como era costumbre yo dormí en la casa de mi mejor amiga (a quien le simpatizaba MG, pero yo no sabía, me enteré semanas más tarde).

Al día siguiente, el guayabo era inmoral, y agravado por el hecho de que NO me pidió, ni le pedí el teléfono. Claro que como yo nunca me quedo con las ganas, me encontré ahí esculcándole el celular a mi amiga (creo que nunca supo y ahora lo sabe -Perdón-), para tener una manera de encontrarlo. Solo bajo ese nombre había un número fijo. Lo anoté y esperé hasta el lunes para llamarlo.

Eran las 8:00 y tuvimos nuestra primera conversación por teléfono. En esa época no me sudaban las manos, o me daba nervios llamar a un tipo. Me dio el correo, me pidió mis datos y quedamos en volvernos a ver. La primera cita, una ida a cine: el documental de Michael Moore, Farenheit 911. Luego, una cerveza. Así varias veces, varias salidas. Me gustaba de verdad, y así en la medida que me gustaba más, el personaje comenzó con algunos desplantes. "Nos vemos mañana". Y no había llamada. Menos mal ya controlaba eso de comerme las uñas y estaba a punto de graduarme, y con el trabajo no tenía tanto tiempo para sufrir. Pero en el fondo y más si eran domingos por la tarde me sentía realmente miserable. Estaba encarretada, pero no decía nada.

"Menos mal eres tu y no soy yo", me dijo AL un día en la cocina de su casa, cuando yo, toda arreglada, esperaba que él me llamara como había prometido. Esa vez no apareció. Pero cuando aparecía, nos veíamos, hablábamos, discutíamos sobre Foucault, del Gobierno, de los amigos, tirábamos y yo volvía a encarretarme.

No creía en el matrimonio. No quería hijos. Manejábamos el mismo criterio del "deber ser" de la sociedad, nos gustaba el mismo tipo de cine, nos entendíamos bailando, tirando y en los temas densos filosóficos y literarios, que nadie más entendía. Era perfecto. Ni soñado, sería tan bueno.

Su discurso era "Yo quiero estar tranquilo. Eso es lo que busco". Pero nunca fui capaz de preguntarle si a mi lado podría encontrar esa felicidad tranquila. Yo era bastante cobarde y prefería quedarme callada, tragarme todo, no cuestionar las cosas y sufrir en silencio. Yo solo quería que él muriera por mí, y no hice nada para lograrlo. "Porque si él quiere estar tranquilo, para qué lo presiono". Así era como me justificaba con mis amigas. Claro que ellas pensaban que yo era una completa idiota, que ahí no iba a pasar nada.

Tres meses, y se metió diciembre. 15 días me fui a la Costa de vacaciones. En esos 15 días yo me hice la dura. "No lo voy a llamar", me dije y lo cumplí. Solo en navidad y año nuevo hice las respectivas llamadas de rigor. Supuse que en Bogotá, en el año nuevo, todo sería mejor. "Al final de cuentas hemos salido tres meses".


Pero regresé a Bogotá y no hubo noticias de él. Hasta que me enteré que DM estaría con él y sus amigos en Galería Café Libro de la 93. Me junté de valor y de dos amigas -AL y PR- para llegar al lugar. No había comido nada desde el almuerzo, pero con tantos nervios ni se notaba. Pedí un margarita.Al rato, me sacó a bailar. Y ahí fue cuando decidí ejecutar mi "maravilloso" plan: "Decirle todo lo que siento" (Si mis amigas hubieran sabido me hubieran amarrado a la pata de la cama).

Sonaba una salsa que ya no recuerdo, pero que me gustaba. Bailando "Cómo vas?" "Bien" "y tu" "Bien. Estaba pensando, que tu y yo la pasamos bien juntos, por qué no seguimos intentándolo?"


Silencio...

"Naty, tu desapareciste en diciembre. Cómo crees que me sentí cuando no me contestabas y no aparecías? Yo estaba encarretado, pero conocí a otra persona. Ella está ahora en Venezuela, y la estoy esperando"


No pude decir nada. En ese momento las ganas de vomitar me invadieron. Me ahogué y tuve que salir corriendo al baño. Él se quedó parado en la mitad de la pista, sin entender nada. Me senté en el piso del baño, con las rodillas dobladas, los brazos rodeando las piernas y la frente apoyada en ellas. Lloraba. No podía evitarlo.No quería salir. Sería demasiado vergonzoso. AL entró al baño. Me sacó de él sin que el resto se diera cuenta, me metió al carro. Me agarraba la cabeza, no entendía. Sentía mi alma rasgada en pedazos. No entendía qué me estaba pasando. Pero era evidente, los dos nos enamoramos y ninguno dijo nada. En ese momento se rompió todo.

Esa fue mi primera tusa de la vida. Esa fue la primera vez que me rompieron el corazón en pedazos.

Dos meses, litros de lágrimas, mucho tequila, terapia de amigas y música de despecho debieron pasar para poder reponerme al golpe. Lo superé. Es cierto. Nadie se muere de amor. Hasta que pasó lo que no debía. AL tenía su primer contrato laboral. DM había terminado con su novia y necesitábamos algo de alcohol. Como ya era prueba superada, invitamos a MG. El Sitio, todo el whisky que nos cupo. "Vamos para la casa de AL a terminarla". Para esa época yo estaba viviendo en su casa, porque me quedé sin apartamento. Así que allá terminamos los cuatro.

Un par de tragos más y me boté encima de MG. Él respondió. Manos van, manos vienen. Terminamos en el cuarto. Estaba tan ebria que lo único que recuerdo fue que MG me quitó la camisa. Tengo el polvo embolatado. Mañana siguiente. Guayabo indigno y me despierta un beso en la frente y dice: "Te llamo más tarde". Yo volvía a estar enamorada.

El más tarde se volvieron otros dos meses de tequila, lágrimas, canciones de despecho y amigas. Sesenta días transcurrieron y mi trasteo lejos de la casa de AL, para que lo volviera a ver. Esta vez hubo menos trago entre los dos. Pero terminamos en la cama. SI! Aunque mis amigos no me crean, tiraba deli. Luego del sexo, me volvía a enamorar. Me daba un beso en la mejilla y un "te llamo luego", que nunca sucedía

Seguí llorando. Ya a mis amigas les sabía a mierda mis tusa prolongada por un par de polvos. Me mudé con AL. Y como ella era amiga de MG, de DM y del resto del grupo. A los dos meses del último beso en la mejilla, terminaron todos amaneciendo en mi apartamento. Yo dormía. y me sacaron en pijama para que los acompañara a terminarse la mano de guaro que les quedaba. Eran las 4:00 am, y como tengo poca voluntad, me uní a ellos. Amaneció y yo me metí con MG entre mi cama, donde esta vez me dijo que yo era lo más parecido a la mujer de su vida. Me enamoré de nuevo. 10:00 am y repitió la rutina. Se marchó.

Así volvió a suceder varias veces, hasta que cumplí el año llorando por un personaje que volvía a mi vida cada vez que yo lo creía superado. Me llenaba de palabras lindas, de besos increíbles, me enamoraba de nuevo y se iba.

Hasta que un día, una de esas veces que terminábamos amaneciendo en mi casa, medio alicorados lo meti a mi cama. Cuando me iba a besar le dije "Ya no. Conocí a alguien. Así que puedes dormir aquí o en la hamaca". Me voltié y me dormí. Ahí terminó la historia. Esa vez no hubo llanto, pero sí llamada dos días después. Nos hicimos amigos, hasta que se fue a vivir con una mujer con un hijo que no lo deja verme.


9 comentarios:

  1. Técnicas de manipulación en el laberinto. Estaba perfectamente encaminada para volverse alcohólica callejera, con botella en bolsa de plástico que consume no sólo mientras camina sino en las banquitas de un parque innominado. ¿No hay una ley ahora que determina que sólo se puede consumir licor en sitios "privados"? En todo caso el final victorioso "la redime".

    ResponderEliminar
  2. Una buena historia, bien contada y me gusta como algo de tu vivencia lo cuentas de tal manera que uno quiere saber que va a pasar...Me encanta lo que escribís sea real o producto de tus vivencias endulzados con una tanto de fantasía...Un abrazo y gracias por compartir tus historias :D

    ResponderEliminar
  3. Dedalus... todos tenemos una etapa borrachina en nuestras vidas, pero esta no fue tan grave, alcohol cada dos meses? no exageres!!

    Rishigo... no tiene ficción. esta vez es ceñida a la realidad...
    gracias por leerme

    ResponderEliminar
  4. wow... 'esas' tusas.
    la mía duro 4 años... el primer corazón roto.
    y cuando lo ves de lejos, no entiendes como volviste a caer, pero lo hiciste muchas veces.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Elitass Gracias por pasarte por acá... es simple.... la primera es la que más duele, y quizá la que más no enseña. Lo malo es que volvemos a lo mismo. Amor ciego, mucho dolor conlleva!!!

    Espero sigas visitándome

    ResponderEliminar
  6. hola, te conoci en el trabajo y no es q me cayeras bn, pero tu blog es fascinate, este en especial me parece fantastico, estoy en una situacion igual, prometo q no mas, lloro, tengo destrozado el corazon, pero reaparece y zaz caigo
    El tambien siempre dice luego te llamo y ahi me quedo esperando, esta vez es mas grave xq creo q me miente y eso es mas duro, ya he tomado el suficiente alcohol pero no desaparece esta tusa, espero q no me dure 4 años
    Felicitaciones

    ResponderEliminar
  7. Ya habia leido este post.. y no se porque no comente.. jajajaj perdon!!
    ummm esa si es una tusa demasiado prolongada, pero el amor a veces es ciego, sordo y mudo, jajajaj
    menos mal que las mias no han durado tanto tiempo; tambien tuve la epoca de alcohol al cien, en mi casa me decian otra vez.. ehhh pero es que cada ocho dia??? jajajaja ya despues de que me paso, que porque no salia (quien los entiende).
    Excelente post como siempre

    ResponderEliminar
  8. bueno me acuerdo de este estado, y no quiero volver a psar por ahí.. toca decir rápidito... next!!!

    ResponderEliminar
  9. Lo máximo, que buena historia! y como raro identificada con un par de cosas de ella, pero bueno!

    ResponderEliminar

Gracias por pasar y dejar una huella!