28 de marzo de 2010

DUELE EL AMOR

Ella simplemente estaba enamorada. Se encontraba en uno de esos estados en los que la razón no entiende, en los que pensar no vale la pena. Lo conoció como pocas veces se conoce a alguien. La casualidad se llevaba gran parte del crédito en este tema.

Un día, sonó el celular desde un número desconocido. Contestó, como suele hacerlo, porque nunca dejaba pasar una llamada.

- Aló. ¿Con quién hablo?
- Con Andrés. Hablo con Catalina?
- No. Creo que estas equivocado. Luisa te habla.-
- Segura que ese no es el número de Catalina?
- ¿Por qué habré de mentirte?
- Es que llevo días sin saber de ella. Peleamos y simplemente desapareció.

Él siguió contando la historia de su drama amoroso. Era como si necesitara desahogarse. Ella, escuchó paciente. Al final su vida a ratos era tan aburrida que estos sucesos le alegraban los días. Se abstuvo de opinar, tal como lo hacía cuando sus amigos le confiaban sus cosas. Al final de 20 minutos de charla, ella se despidió con un "Cuando quieras volver a hablar llámame. Ya tienes mi número". "Gracias, lo tendré en cuenta", fue la respuesta.

Después de ese día comenzaron las llamadas diarias. A la semana, intercambiaron apellidos. Hernández el de él, Castaño el de ella. Siguieron los mails, y las charlas nocturnas eran casi que interminables. Hasta que casi dos meses después él decidió invitarla a comer. Se pusieron una cita en un restaurante ubicado en un punto medio entre las casas de los dos.

Era un lugar de esos con luz tenue, bastante íntimo, para evitar intimidades. Él lo escogió. El sitio le gustaba demasiado, y necesitaba borrar un mal recuerdo causado por Catalina. Creyó que esta era una buena oportunidad para ello.

Se vieron y se reconocieron (menos mal el internet permite el intercambio de fotos). Se saludaron como viejos conocidos y comenzaron a hablar. Sucedió tal como lo habían figurado. Recorrieron mil y una historias. La conversa se extendió hasta que literalmente los sacaron del sitio. Salieron y decidieron caminar. En un momento el sintió ganas de tener su mano entre las suyas. Y le hizo caso a sus impulsos. Ella sintió un corrienzazo por todo el cuerpo.

Durante toda la noche pensó que era churro. Y hasta inteligente. Carismático. Le gustaba. Él pensaba que ella era linda, tierna, pila. Le gustaba.

Así comenzó todo. Siete meses habían transcurrido de una relación tranquila y que les daba felicidad a los dos. Pero el timing era distinto y lo sabían, así que en el fondo ambos sabían que se reventaría más temprano que tarde. Bien lo había dicho su mejor amiga "Las cosas estiran, hasta que se revientan".

El tema era que ella lo amaba y él no estaba dispuesto a que lo volvieran a herir. Había tenido suficiente con Catalina. Pero Luisa era demasiado especial y no se merecía un desengaño. Además, el estaba tranquilo: su incondicionalidad en lo que fuera que tuvieran ayudaba mucho a eso. Igual él no quería nada con nadie más y ella tampoco. Digamos que sin los pormenores eran unos novios perfectos, llenos de risas y buenos momentos.

Pero un día sucedió algo en lo que Luisa no había pensado. A la media noche sonó el teléfono fijo.
¿Alo? ¿Cómo estás? No, no te preocupes. ¿Dónde estás? Claro, ya voy para allá.

Luisa entendió lo que sucedía. Se hizo la dormida. Espero a que Andrés saliera por la puerta para levantarse. Lo sucedido le dolía tanto que no podía llorar. Agarró su maletín. Sacó su ropa del closet y empacó. Despacio sin afán. Algo en su interior le decía que iguál él se demoraría. Con todo empaquetado, buscó un cuaderno y algo con qué escribir. Y a lápiz plasmó:

AMor:
Entiendo que Catalina regresó a tu vida. No lo preví, no creí que fuera posible nueve meses después de su desaparición. Me rompe el alma que te hayas ido en la mitad de la noche sin siquiera avisarme, pero no soy nadie para opinar sobre el tema.
Hoy me despido de tí, me voy con mi amor para otro lado, porque sé que después de hoy vas necesitar tiempo y espacio para penser y tomar unas decisiones.

Te amo con todo mi corazón
Lu

Ya eran las 3 de la mañana. Salió en su carro y dio vueltas por la ciudad un rato. Necesitaba aclarar su cabeza y apaciguar su corazón. Pero nofue posible. Entró a su casa. Y se metió entre la cama. Lloró toda la mañana, toda la tarde, toda la noche. Lloró, no comió. Solo lloró.

Pasaron tres días y no supo nada de él. Pasaron tres días en los que no se paró de la cama. Pasaron tres días en los que no constestó el teléfono. Estaba en stand by. Pero no sabía si era capaz de seguir viviendo sin él a su lado.

Al finalizar el trecer día sonó el teléfono. "En cinco minutos llego a tu casa". Salió de la cama como un tiro. Entró a la ducha y se bañó. Se vistió "casual" para no llamar la atención y se echó algo de maquilaje para que no se notaran el desvelo y las lágrimas. Avisó en la porterí. Va a venir Andrés, déjelo entrar sin avisarme, por favor". Medio arregló el cuarto y se sentó a esperar.

Sonó el timbre y a ella se le bajó la tensión. Trató de disimular que estaba descompensada. En ese momento todo se trataba de parecer. ¿Qué vendrá a decirme? Pensaba y pensaba en eso una y otra vez.

- Hola. Y le puso un beso en la mejilla. Ahí ella supo lo que pasaría.
- Hola respondió ella.
- Lu, voy a hacer esto rápido porque no tengo cómo justificarme, ni tengo cara para pedirte perdón. Solo puedo ponerte la cara y contarte lo que sucede. (Luisa no podía decir nada. Estaba concentrada en no soltar una lágrima). Sí, como dices en tu carta, es real, Cata volvió y tiene un hijo. Dice que es mio y le creo. Se ausentó porque no sabía como enfrentar nada. Cuando la ví me di cuenta de que no hay espacio para nadie más en mi vida. Lo siento.

Luisa no pudo aguantar. A la segunda frase se echó a llorar. Se dio cuenta de que Andrés no podía mirarla a los ojos.

- Vete. No te puedo decir nada. Vete!

Andrés no intentó decir nada más. Salió por la puerta. Y ella no volvió a saber de él. Pero lo amaba, y no sabía cómo salir de esta.




14 comentarios:

  1. Como siempre, los hombres son unos h.p. que no saben valorar a las princesas que les regaló la vida para irse con la primera piernisuelta que los sabe engatusar.

    ResponderEliminar
  2. Mucho hp!!!
    Aprovecha toda la situación para no sentirse solo, enamora esta nena con detalles lindos y aparece la otra, casualmente nueve meses después a decir que tiene un hijo y él sale como si nada!?
    Esta demostrado que los hombres pueden ser demasiado brutos

    ResponderEliminar
  3. Que tristeza! Pobre Lu! :( Por eso digo hp...si no tienen definidos sus sentimientos, mejor no se metan a dañarle el corazón a otra persona, que sí está dispuesta a entregarse y a amar de verdad, eso de meterse con una persona que recién ha terminado una relación por lo general termina así, el susodicho vuelve a los brazos de sus ex amada y uno termina con el corazón partio y con unas ganas de no seguir adelante, pero pa' lante...

    ResponderEliminar
  4. ¡¡Nooo!!, nada que hacer, que buena historia y que mejor final. Nada que hacer, ¡me encanta!

    ResponderEliminar
  5. Que FUERTE ...
    suele pasar...
    y es que luchar con el fantasma de las EX es lo mas dificil... y mas cuando la persona hirió y marcó tanto...
    es complicado!! pero son cosas que tienen que pasar para seguir aprendiendo... TODO PASA POR ALGO ...
    igual y no podemos juzgar a Andrés ... es hombre... que más da!? ...

    ResponderEliminar
  6. Como seguir creyendo, después de esto, Como arriesgarse a amar nuevamente, la locura de los sentimientos sumado al carrusel de la vida, pero aun asi se arriesga a vivir, a sentir, que valentía y que locura.

    “No lo preví, no creí que fuera posible…”

    ¿pero es que acaso no lo conoció porque tenía precisamente una historia inconclusa?

    ¿No pudo ver en lo que vivieron, en lo que el pudo o no transmitirle, qué no estaba preparado? Y aun así decide meterse de cabeza, duro despertar por el amor irracional…

    ResponderEliminar
  7. cito a erikapao porque ahora mismo me encantaria gritarle esa frase en la cara a cierto estupido:
    "hp...si no tienen definidos sus sentimientos, mejor no se metan a dañarle el corazón a otra persona"
    pero la vida sigue, tanto para Lu como para mi como para toodas las demas...
    ellos simplemente no lo merecen!

    ResponderEliminar
  8. Vuelvo y lo repito: el que se enamora, pierde. Los tipos son unos miserables que solo saben rompernos el corazón, por eso pásenla bueno, pero NO se enamoren.

    ResponderEliminar
  9. Creo que ésta es la segunda mejor historia que he leído en este blog. ¡Muy buena, Naty!

    Sin embargo me preocupa que varias féminas reaccionan como si estas historias fueran casos documentados de la vida real y no ficciones que, aunque bastante plausibles, no son evidencia de que los tipos seamos de tal o cual manera. Pero bueno, tal vez esto sea un indicador del talento de la autora que logra hilar una historia de manera tan convincente, que se siente real. n_n

    ResponderEliminar
  10. Leí esta historia ayer y quise morir!!! Qué ratas son los hombres aveces, qué gatas las viejas y qué tontas e inocentes!!! Aún hay quién cae por segunda tercera y mil veces más y quién sigue creyendo q la vida es color de rosa!

    ResponderEliminar
  11. bfff niña por dios, no se como lo logras...
    Estas historias se te meten al tuetano...
    El amor duele, me gustaría decir que no lo he sentido y que es un mito urbano... pero, no se puede luchar contra la realidad.
    Un abrazo Naty

    ResponderEliminar
  12. ay ay ay ay... noooo que es esto??? que triste .. ola estos hombres si a veces dan ganas de odiarlos!!!
    Duro, muy duro todo esto en la historia!!!

    ResponderEliminar
  13. Huyyy naty me has hecho hasta llorar, no hay nada mas duro que darse cuenta de que en la vida de uno no cabe nadie mas, y mas aun, darse cuenta de que le va hacer daño a un tercero...

    ResponderEliminar
  14. Pobre Lu, snif snif... si estoy llorando lo admito, me llegó esta historia, éste Andrés es una rata de dos patas, jugar con los sentimientos de Luisa, por un momento pensé q se quedaría con ella,pero no... q lástima!! son casos de la vida real, excelente Naty :D

    ResponderEliminar

Gracias por pasar y dejar una huella!