6 de agosto de 2010

WALT DISNEY: ¿CULPABLE?

Es común escuchar que las mujeres buscamos el llamado príncipe azul, por cuenta de todas las películas de Princesas que nos hacen tragar de chiquitas. Peor aún, que por cuenta de Disney, H. C. Anderse o los Hermanos Grimm nos convencimos de la idea de que hay que besar sapos -y todos los que caigan- para encontrar verdadero hombre de nuestros sueños.

Y si bien todo lo que venos o vivimos desde chiquitos nos define -o por lo menos eso dicen las teorías-, yo no creo que sea determinante.

A qué voy?

Pues que de ser así, yo fuera una 'Barbie Malibú' y no una Gerente de Unidad, a quien las pruebas psicotécinas y todas esas cosas organizacionales califican como que "muestra un fuerte sentido de dirección en su vida; sin embargo, tiende a enfocar sus energías y esfuerzos en su trabajo, lo que la lleva a descuida otras dimensiones personales".

De ser por Disney y su combo de Princesas -cabe anotar que tuve toda la colección en VHS y las vi repetidamente- yo estaría frustrada porque a los 29 no tengo ni príncipe, ni castillo ni zapatilla de cristal. No me hubiera cansado de andar besando sapos o ya hubiera acudido a una Bruja (o hada madrina) para conseguir el hechizo que lograra traerme el amor de mi vida a la puerta de mi casa.

Pero no. Disney no me determinó. Ni Cenicienta, ni la Bella Durmiente, ni mucho menos Blanca Nieves. Por el contrario, mi personaje favorito es el cocodrillo de Peter Pan, y me encanta Campanita pero porque se resignó a vivir sola, sin príncipe.

Estoy convencida -y no espero convencerlos de lo contrario- de que para querer ser como una de las princesas e Disney, hay que tener madera de princesa, y yo no la tengo. Claro, si uno tiene de donde sacar los dotes de princesa, imitara todo lo que se ve en las películas. Será muy rosadita y estaría buscando el príncipe en cada sapo y yendo a bailes a ver cuál se casa conmigo.

Peor aún, si me hubiera influenciado Disney de una forma determinante, creo que me gustarian los tipos 'afeminados', por no decir maricones -no han visto lo amanerado de los príncipes de esas pelis?-

Y no es que esté en contra de aquellas que ven en las historias de Disney su perspectiva de vida, o que le gusten los hombres muy reconciliados con su parte femenina. Para nada. Por el contrario creo que la tienen mpas fácil, porque como en los cuentas de hadas, la ilusión nunca muere y el príncipe azul siempre llega al rescate en caballo. Y a mi esa ilusiones como que se me acabaron hace rato. Es decir, no creo en príncipes, ni en caballos ni en besos mágicos. Pero sí en el amor eterno, con alguien real y todos sus defectos a bordo.

No. No lo creo. Disney no es el culpable. Por lo menos no en mi caso.

12 comentarios:

  1. Yo tampoco me considero muy princesa y no ando buscando príncipes....Pero si estoy segura que muuuuuuuuchos a los que he besado son unos perfectos sapos y no hay forma en que dejen de serlo

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  2. TODAS queremos un final feliz. Unas a los 20 se quieren casar, otras a los 45... otras (como yo) que el matrimonio no nos trasnocha pero todas quieren alguien con quien compartir la vejez. No se trata de ser princesas o no, lindas o feas, delicadas y libertinas, no, solo encontrar un amor, ese que amemos con defectos y virtudes, o acaso los principes que ninguno tiene nombre, no tenian defectos? claro, ellos peliaban, Ariel queria visitar a su papa y a su mundo en el mar y el no la dejaba. A blanca nievas la celaban con los enanos... Pero encontraron con quien compartir su vejez, con peleas, defectos, exitos y fracasos, pero juntos.
    Solo que yo estoy muy joven y SI soy princesa pero mientras No espero "... Y FUERON FELICES POR SIEMPRE" yo quiero "ERASE UNA VEZ"

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  3. Yo alcance a enderezar mi camino antes de llegar a cierta edad... me di cuenta de que si que existen sapos y artos, pero que nunca se convertiran en principes azules, porque es que no existen.
    Por esas historias pensabamos que el Fueron felices para siempre realmente era verdad, es que de niña uno puede ser feliz hasta con cualquiera, pero despues te dan un golpe en la cabeza despertandote de ese sueño; el amor y la vida es de cosas buenas y malas, asi es, sino no seria nada divertido, pa que todo bien, que sentido tendria, no valorariamos nada.
    Asi que la que piense en su principe azul, y se crea una princesa, cuando lo encuentre que me llame, para mostrarle el sapo que lleva dentro jajajajajaj
    Buen post... Erase una vez.. mmmmm???????

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  4. Que buen post. Ahora que lo pienso, los príncipes azules se van destiñendo y, algunos desteñidos y todo son mucho más chéveres.

    Un abrazo

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  5. Qué fortuna que rápido o despacio se den cuenta de que no existen príncipes azules, aunque yo sueño con una princesa, del color que sea que se torne en mi mecenas desinteresada y que esté suficientemente lejos como para que no haya peligro de alucinación con consecuencias, a quien me encuentre de paso alguna vez: podría ser Praga, en otoño. Cuando al fin tenga algo para mostrarle de la novela que nunca escribiré.

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  6. La felicidad no es un producto final de un proceso es la construccion diaria a partir de pequeños momentos. Y para eso no es necesario ser ni principes y princesas, y, aunque vivamos rodeados de brujas malvadas y magos negros el amor perdura por encima de todo!

    Hasta por encima del Érase una vez y tuvieron un final feliz!!

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  7. Bueno, yo también vi bastante película de Disney, y aunque mi mundo es tan rosa (y tu lo sabes) la vida misma se ha encargado de mostrarme la diferencia entre fantasía y realidad, y gracias a Dios me considero una mujer aterrizada, aunque con sus momentos de elevación, normal, natural...ni que ahora nos prohibieran soñar! Lo cierto es que ya no me esfuerzo en buscar príncipes ni personas carentes de defectos, al contrario, busco hombres normales, con virtudes y defectos, a los que pueda amar sin restricciones ni prejuicios.

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  8. Si ninguna es princesa como esperan encontrar un principe?

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  9. Estoy totalmente de acuerdo. No podemos hecharle la culpa de nuestras incomformidades a las fantasías de Disney. Estas, al contrario, me hacen más felíz, me ponen a soñar.
    Además, si queremos ser princesas de cuento infantíl, quién nos puede detener. Y porqué razón. By the way, mi personaja favorito es Pepe Grillo. Un ñoñito..

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  10. Creo que al dejar de imaginar y fantasear estariamos perdidos. que seria si no crearamos y nos trasladaramos a otros espacios con la mente.
    Para manifestar todo lo que queremos :)
    Hermoso blog.
    te dejo el mio si quieres hacer blogroll
    ya te agregue, lo ame!
    saludos y mucha luzz!
    tany

    http://luvpier.blogspot.com

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  11. El cocodrilo se llamaba Tic Tac? No? Bueno, curiosamente los cuentos infantiles nacieron como una necesidad de comunicar advertencias sobre cosas que ocasionaban miedo, por ello abundan brujas, lobros, ogros, etc, despues fueron derivando a lecciones de moral y Disney las convirtio en un buen boom economico.
    Ahora resulta que ninguna es princesa, pero nadie besaria a un feo como yo, y mira que soy muy normalito.

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  12. Para mi Disney sólo es el culpable de la posibilidad de creer en la magia ... y me encanta creer en la magia que puede despertar el amor en todas sus condiciones de la vida real. No espero ser princesa de un castillo encantado junto con un príncipe azul, sólo que la magia del corazón no se detenga.

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