17 de abril de 2011

TAL VEZ... QUIZÁS

Se sentaba horas interminables en el balcón de su casa. Era su costumbre. Llegaba el atardecer y pasaba sus piernas por debajo de la baranda, así las colgaba para sentir el viento pasar entre ellas. Apoyaba su casa, cerraba los ojos y escuchaba. No hacía más. Era el momento más íntimo que tenía con ella misma, era el único momento en el que no se sentía triste.

Un día pasando por ahí la vio. Casi que colgada del balcón. No pudo quitarle los ojos de encima. No entendía cómo alguien podía pasar horas en la misma posición. Convirtió esa casa en paso obligado de su ruta nocturna diaria, quería ver si lograba ver el momento en el que esa figura se levantaba y se iba, pero por más que intentaba, pasaban una, dos, tres horas y no sucedía.

No pensó que alguien pudiera percatarse de ella. Pero un día sintió una piedrita caer su lado derecho. Se sobresaltó y comenzó a mirar a su alrededor para entender qué sucedía.

- Hola! Hola! Hey, aquí abajo
- ¿Quien eres?
- No me conoces, pero...


No terminó de pronunciar la frase, cuando la vio esfumarse  entre las cortinas.

No dejó de caminar por la misma ruta, pero pasaron varios días y no la volvió a ver. Temía que algo malo hubiera provocado su interrupción de aquella vez, así que decidió hacer algo: Escribió una nota, la amarró a una piedra y por la mañana bien temprano la lanzó al balcón en cuestión.

Hola
Lamento mucho haberte espantado aquella noche. No era mi intención. Espero poder volver a verte. Mauricio


Ella al despertarse, vio la piedra en el balcón y la recogió. Sintió un sobresalto, pero no supo cómo hacerle llegar una respuesta al personaje.

Pasaron dos días sin noticias de ella. Y la extrañaba casa vez más. Era como si le hubiera quitado un pedazo a sus días. Insistió.

Hola
Me gusraría volver a ver tu cabello al viento durante el atardecer. 
Mauricio


Siguiente noche...


Hola
Vas a matar a este pobre cristiano de la intriga?
Mauricio


Siguiente


Hola
Como ya sabes me llamo Mauricio. Tengo 22 años y tu casa se ha convertido en mi ruta obligada. ¿Te gusta el mar, la luna y el viento? Son mis favoritos, te comparto un poco de ellos.
Yo

Y ella leía las notas diarias y sonreía. Sentía que ese extraño le estaba expulsando del corazón la tristeza, esa tristeza que se anida y que crees que va a acabar con tus entrañas. Pero no.

Hola
No tengo claros los motivos, pero siento que necesito saber algo de ti. Dame una señal si has recibido mis notas.
Mauricio


A la mañana siguiente vio ondeando desde el balcón una pañoleta rosa. Nada más. Su corazón brincó de la emoción, era como un niño a quien por fin le dieron permiso de comerse un chocolate. Y como era de esperarse, quería más. Quería volver a verla, tocarla, incluso besarla. Y mientras se le ocurría una manera de volver a verla, seguía mandando notas que ella leía ya no con una sonrisa, sino con un asomo de alegría, esperanza revivida y algo de amor.

Tenía algo de temor. Encarar a ese sujeto podría matar la magia, sin embargo, la curiosidad la consumía. ¿Qué hacer? Algo se le ocurriría.

Y mientras ella se decidía a salir por la ventana y a él se le acababan las ideas para más ingeniosas cosas. Las ganas iban muriendo.

Una mañana ella salió al balcón, y no la esperaba ninguna nota. Todo se volvió a oscurecer para ella, y ya ni suquiera el viento, el mar o la luna podrían consolarla. Tal vez, quizás, algún día regrese, se repetía una y otra vez.

3 comentarios:

  1. Ese tal vez, quizás que algunas veces se nos cruzan por la vida con el típico "qué hubiera sido si..." A mi me parece aterrador el solo hecho de usar esa frase para cualquier momento de la vida.
    Muuuuuyyy buen post!

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  2. muy buen post!!
    y es que pensar que las cosas sucederán es complicado cuando no haces nada para que sucedan!!!
    y es que ese "que hubiera sido si.." como dice Marie Claire no se debe de sentir bien en ninguna etapa de la vida.

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  3. Ah... esta mañana precisamente me estaba acordando de una oportunidad que perdí hace un par de años... Tal vez, quizás...

    Excelente post Naty

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