29 de septiembre de 2011

RECORDAR ES VIVIR

Cómo me gustaba esta canción cuando estaba iniciando bachillerato. La oigo y no puedo dejar de cantarla!


27 de septiembre de 2011

Hombres lichigos y mujeres conchudas

A muchas mujeres nos crían bajo el precepto de que el hombre tiene que pagar todo cuando invita a salir a una mujer. Con el tiempo aprendí que es válido pretender que quien invita, pague, pero que no es un determinante para seguir saliendo con alguien.

También aprendí que hay mujeres conchudas que ni siquiera llevan plata cuando un tipo las invita a salir. Son las que siempre buscan que les paguen todo. Esas, casi siempre terminan acostándose con todos, porque si el tipo paga siempre, necesita tener algo en contraprestación. ¿O no?

Yo, por mi parte, siempre voy con la intención de pagar mi parte, menos que el sujeto diga lo contrario. Porque ¿a quién no le parece chévere que lo inviten?. No soy una mujer machista al extremo, pero sé reconocer el mal gusto cuando se presenta.

Y la lichiguez es equivalente al mal gusto:

Mi amiga salió con un tipo. Fueron a comer. Y a la hora de pagar el personaje sacó un resaltador, señaló lo que él había consumido y le dijo: 'yo pago lo mío'. 

Claramente la chica pagó su parte y jamás volvió a salir con el sujeto, quien perdió todo su encanto con ese detalle.

Y la conchudez lo es también:

- Si vieras que anoche salí con un man. Pues me invitó a comer. Yo llevé esta misma carterita, donde solo cabe la cédula, el labial, las llaves de la casa y el celular.
- ¿No llevaste plata?
- No. Si el man me invitó...
- Aja... ¿y entonces?
- Pues cuando terminamos de comer, el tipo me dice 'Son 40 mil pesos tuyos'
- Puta, ¿qué hiciste?
- Puse cara de ¿Cómo? Te voy a pegar si no pagas. Y el tipo entendió el mensaje y pagó completa la cuenta.
- Pero eso no se hace!! Conchuda!
- No, pero los tipos pagan cuando salen con uno. Simple.


Al tipo faltó embarcarla en un taxi y ver cómo pagaba. Pero fue un caballero y la dejó en su casa.

Como siempre. Todo en sus proporciones. Ni tan lichigo que no queden ganas de salir con el tipo, ni tan conchuda que ni el sexo lo compense.






20 de septiembre de 2011

All I Need

Él la amaba profundamente en silencio. Nunca fue capaz de decirle nada. Lloraba entre cuatro paredes. Sufría solo. Él la sentía inalcanzable. No era capaz de dar el primer paso. La contemplación era su consuelo. La miraba, la observaba, casi que la seguía. Pero no la tenía.

Ella lo amaba profundamente en silencio. Pero no era capaz de decir nada. Moría de la angustia ante el rechazo. Ella lo creía todo perdido. No era capaz de superar las conversaciones de amigos. Suspirar frente a su ventana era su consuelo. Lo miraba, lo observaba, casi que lo seguía. Pero no lo tenía.

Él tenía que hacer algo. Ella necesitaba hacer algo.

- Hola. Necesito verte.
- Hola. Yo también.

Ninguno de los dos entendía el afán, pero acordaron hora y lugar para verse.

Quiero decirte que... Dijeron los dos al tiempo y explotaron entre risas.

- Hoy me mudé. No podía seguir con Andrés en esta farsa

Él se quedó mudo. no podía creer lo que oía.

- ¿Cómo?
- La verdad es que me enamoré perdidamente de otra persona

Sintió que se ahogaba. ¿Sería posible?

- !Te amo! Dijo en un sobresalto. Sin pensarlo dos veces.

Ella palideció.

- ¿Qué dices?
- Sí. Desde hace mucho tiempo siento todo esto por tí. Te amo con todo mi ser.
- Pero... ¿A qué horas?
- Desde que te conocí
- ¿Y tu esposa?
- Precisamente hoy acabé todo con ella....

Ella lo miró con  los ojos aguados y agachó la cabeza.

En ese momento el supo que su historia de amor -la de ella- no tenía nada que ver con él.

Ella pidió perdón por haber enviado mensajes erróneos. Ella no se perdonó nunca el no haber comprendido la forma cómo la trataba su mejor amigo. Ella decidió ser feliz con otro, aunque a veces pensaba en su dolor -el de él-.

Él inició un largo camino por superar esta historia. Él jamás se perdonó el haber hablado sin pensar. Él perdió a su mejor amiga, su amor y su única esperanza. Él nunca dejo de amarla. No pudo volver a ser feliz.

19 de septiembre de 2011

Desespero...

Quiero dejar una constancia...

Me molesta demasiado la intensidad de personas a las que no les he dado permiso de ser intensas conmigo. 

Creo que el derecho a ser intenso, se gana. 
Creo que no tengo un cartel que dice: "Se intenso (a), me lo merezco".

¿Cómo hacerle entender a la gente que cuando son intensos al extremo, fastidian?
¿Cómo hacer entender que el ser intenso no es una cualidad?
¿Cómo ayudarlos a dejar de ser intensos?

Quiero dejar una constancia... Me desespera la intensidad


18 de septiembre de 2011

Soy una cobarde...

Lo acepto. Hay cosas de las que no soy capaz y una de ellas es no poder decirle en su cara a mis amigas que su novio es feo. Sí. Soy una cobarde.

Es que ¿cómo decirle a tu gran amiga enamorada, encarretada y feliz: "El man muy chévere y todo, pero está como feo para ti"? No soy capaz. Simple: ella lo ve lindo, bonito, hasta sexy, a pesar que mida 10 cms menos que la enamorada, tiene más panza que culo, huele medio feo y no sabe combinar la camisa con los zapatos. Para ella, todo tiene una excusa y su lado "bueno".

Decirle a una amiga que su novio es feo, es como decirle a una mamá que su bebé recién nacido nació medio maluquito. Son cosas que creo, no se hacen. ¿Pa qué? Es una argumentación perdida.

Y como soy una cobarde y muchas mujeres lo somos, no falta el comentario -lejos de la susodicha- "es que Pablito es medio feito, ¿no? ¿Qué le verá Catica? ... Y así... Todo a las espaldas, porque lo buena amiga no me permite echar carbón a la novia feliz diciéndole que el novio es feo.

Pero ay donde el tipo haga algo malo, le rompa el corazón o lo echen como un perro, ahí sí saco toda la artillería, cada uno de los defectos, hasta uña del dedo chiquito del pie o el codo arrugado. Y se hace solo hasta ese momento porque es ahí, solo ahí cuando tu amiga te va a dar la razón, se va a reír de los defectos del tipo y seguro te dirá "¿Pero por qué no me dijiste antes?" y para quedar como una buena amiga responder: "Para qué, igual no me hubieras escuchado".

Este post es para todas mis pocas grandes amigas.
Esas que siempre están ahí... Siempre.
Esas que también de callan cosas cuando estoy feliz, 
pero que sacan verdades cuando lo necesito.
Esas amigas que  son cobardes y valientes al tiempo
Feliz Día!

16 de septiembre de 2011

Las últimas Citas

Si hay algo  complicado para una mujer soltera, son las primeras citas. Pero para mi lo son las últimas. Aquellas en las que uno le va a decir al tipo con el que sale que ya no más. No estoy hablando de esas citas para terminar con tu pareja -esas son otra historia-, sino de aquella que tienes que agendar para quitarte de encima a un tipo con el que has venido saliendo los últimos fines de semana, que regala chocolates o flores, a lo que has respondido con unos cuantos besos y quizá algo de sexo.

Son las citas para echar a alguien que seguramente querrá ser tu novio si sales con él 2 o 3 veces más pero que no logró hacerte morir de amor, por más detalles que tuviera contigo.

¿Por qué es difícil?
Porque así uno esté mamada de verle la cara al man, romper las ilusiones es una cosa muy complicada. Supongo que algunas mujeres simplemente desaparecerán de la vida del tipo, o harán una llamada diciendo "esto no va para ninguna parte, lo siento". Yo era de esas últimas. Porque me daba lata llamar al tipo, citarlo, para verle la cara de perro regañado al sujeto que creyó que la cita era para algo más emocionante.

Lo peor de citar a alguien para echarlo, es escoger el lugar perfecto. En la casa de uno, o de él, es jodido porque se pueden echar a llorar -ellos o uno-, o pueden armar un escándalos de esos de alzar la voz y demás. Un restaurante... y luego qué, ¿pagar la cuenta por la echada? ¿La banca de un parque? ¿La portería del edificio? ¿En el carro? No se sabe qué es peor: si darle la oportunidad de que te haga show privado, o intentar acabar con esa posibilidad en un sitio público, arriesgándote que la lagrimeada salga peor entre meseros que en la sala de tu casa.

Segundo punto: La pinta. Cómo vestirse. Generalmente uno echa al tipo con el que venía saliendo y se va de rumba con los amigos. Pero resulta que esto no puede ser tan evidente, porque seguramente el discurso tendrá implícito que te da persar que todo termine. Pero tampoco puede irse uno como alma en pena, porque el de la tusa será otro... ¿Quedarse con la pinta de oficina?

Y toca montar el drama. Si bien en las primeras citas uno se preocupa por parecer interesante, inteligente, divertida... en esa última uno tiene que parecer que tiene un buen corazón, que no es una malparida y bla bla bla... Toca poner cara de ternura, con ojo semi aguado y fingir dolor.

Demasiado complicadas esas últimas citas. Demasiado. Mejor mandar un sms, un chat de blackberry o hacer una llamada a ponerse a cuadrar últimas citas para ser "políticamente correcta".


11 de septiembre de 2011

Uno no está para hacer de Cupido

Un fin de semana cualquiera armé un plan para juntar a mi mejor amiga y aun chico que recién conocía. Supuse que sería una buena manera de que ella conociera personas nuevas. No es que sea fea o bruta, todo lo contrario. Solo que  a medida que van pasando los 20 y los 30 llegan, el tema de conocer personas nuevas se va complicando, y la recursividad propia es bastante precaria en ese sentido. Así que pensé que esta era una maravillosa idea. Pero no.

Y como uno no nace para cupido, todo fue un desastre. Supuestamente el chico saldría con mi amiga, mi novio y yo, en plan tragos una noche de sábado. Pero ese mismo día me dice "Naty me da pena contigo y con tu amiga, pero mañana (es decir el domingo) hago deporte, y no quiero trasnochar hoy".


¿¿¿Tierra llamando a Naty??? WTF? ¿Un tipo que no trasnocha por hacer deporte? ¿Me perdí de algo en el desarrollo o evolución del género masculino?

Pues parece que sí. Atrás quedaron esos sujetos que prefieren un par de cervezas a madrugar el gimnasio.

Mi sorpresa no se relacionaba con el encuentro con mi amiga, porque las posibilidades de que se gustaran eran equivalentes a que no se gustaran, sino que nunca en la vida, bajo ninguna circunstancia un tipo me había sacado esa excusa para cancelar una salida.

¿Estaba siendo sincero? O simplemente le dio mamera el plan y decidió sacar el culo con esa excusa. Supongamos que simplemente le dio pereza salir.

No sé qué es peor: Que se haya inventado semejante excusa, o que en realidad quisiera no trasnochar a causa de su jornada de deporte del domingo.

En todo caso, invitar a chicos a salir para que tus amigas conozcan gente, o viceversa, siempre va a estar condenado al fracaso. Entonces, si uno tiene un círculo de amistades pequeño, ¿cómo le hace para conocer a personas nuevas?

Ojalá alguno de ustedes tenga la fórmula, porque yo ya agoté todos mis recursos.

PD: Vayan pensando por qué mejor tener novio/novia o amante que andar solo por el mundo...

7 de septiembre de 2011

Piensa Antes de Publicar

Me encontré este video en internet, y creo que dice mucho.


Somos Amargados

Vivo en Bogotá desde enero de 1999. Y me gusta, a pesar del caos y la contaminación. Pero me duele. Me duele ver cómo por cuenta de los malos gobierno cada vez somos más amargados. Nos hemos convertido en los peores ciudadanos. Y lo peor es que ya no sonreímos por la calle. Nos volvimos amargados.

Viendo videos ayer, me topé con este... Y me pregunté ¿cómo sería si alguien hiciera algo así en Bogotá?



Y creo que todo sería así

- Los amargados que van de afán estarían gruñendo porque no los dejan pasar.
- Llegaría un ladrón y haría su agosto.
- Nadie se pegaría a la idea, pasarían mirando a todos como bichos raros.
- Los de los teléfonos inteligentes tomarían una foto, la compartirían en sus redes diciendo "Y estos manes, qué?"
- No sonreiríamos, no nos parecería chistoso. Es más, nos parecería raro y se convertiría en un motivo adicional para burlarnos y criticar al otro.

Sí, somos amargados. Ya no disfrutamos de lo simple de la vida.