25 de octubre de 2011

Sobre la Religión

La Pletá de Miguel Angel


Soy una personas poco religiosa. Que no quiere decir que no crea en Dios (o como quieran llamarlo). Es decir, mi relación con el de arriba es mia y de nadie más, sin intermediarios. De la iglesia católica admiro el arte y la estética, la capacidad de persuasión y de contar historias.

Es decir, tengo una relación íntima con Dios, y completamente racional con la iglesia y todas sus derivaciones. Y con esa perspectiva visité Ciudad del Vaticano este año. Y me encantó. Más de sorprenderme con datos que no conocía, como que San Pedro se construyó con el oro y el mármol del Coliseo Romano (irónico, ¿no?); o que las estatuas romanas originalmente eran de colores y no blancas como las conocemos... Y así.

Pero lo más impresionante fue visitar la tumba de Juan Pablo II. ¿Qué pasó ahí? No sé. Pero ingresé a lo que se llaman las Bóvedas papales. Recorrí las tumas de un montón de Papas que ni idea. Llegué a la de Karol Józef Wojtyła, que no tenía nada estrafalario encima, como estatuas o cosas así. Simple, con un par de plantas de lado y lado y una llama de fuego encendida. En frente, una docena de personas mirando algunas, rezando de rodillas otros -jóvenes, sobre todo-. Me impresionó porque creo que nunca me he puesto de rodillas a rezarle a un santo.

Me quedé mirando la lápida y oyendo los murmullos de los rezanderos, el anuncio de los parlantes que decían  "Questo è un luogo sacro, si prega di rimanere in silenzio" (esto es un lugar sagrado, por favor permanecer en silencio) y a los orientales (podían ser chinos o japoneses) haciendo visita en los pasillos (supongo que comentando lo raro de nuestras costumbres religiosas).

De repente un corrientazo (no sé si real o imaginario) entró por mis pies, recorrió mi cuerpo y comencé a llorar. No era un llanto de tristeza o de dolor. Más bien me sentía conmovida, en paz, tranquila... Pero no podía detener mis lágrimas. Y ahí, recé.

Recé por primera vez en una iglesia.
Recé de corazón, con el alma y con la piel.
Di gracias por todo.
Cuando terminé mi oración, se detuvieron las lágrimas, salí de San Pedro y me fui a los Museos Vaticanos a seguir viendo a la Iglesia Católica desde la racionalidad de siempre.

Desde ese día solo rezo a conciencia en mi casa. Y solo he ido a misa por cuenta del matrimonio de una de mis grandes amigas. Y aun me pregunto ¿qué pasó? ¿qué fue eso? ¿Tenía algún mensaje? No sé y quien sabe si algún día tendré una respuesta.



4 comentarios:

  1. literalmente UNA EXPERIENCIA RELIGIOSA

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  2. Hay experiencias que uno simplemente no puede explicar por qué le suceden... Yo tampoco voy a la iglesia y tengo una visión frente a la religión parecida a la tuya. Sin embargo un día estaba esperando a una amiga en las escalas de la Basílica (en la Plaza de Bolívar) y de eso que sentí que debía entrar (no solo a conocer en modo turista, sino como a algo más). En lo que entré sentí la necesidad de llorar como de refrescarme por dentro, eso hice... Como soy poco rezandera solo atiné a un Padre Nuestro y a un Angelito de la guarda. Al salir, mi amiga aun no había llegado pero me sentí mas tranquila, como limpia... Cosas raras que suceden pero es bueno tener esos pequeños toques que nos da la vida.

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  3. Eso es una variación de la histeria colectiva. Creer que tenemos un Dios personal, que además se ocupa de nosotros «personalmente» es una construcción antropológica. Creer que el universo tiene más dimensiones o regiones donde las leyes de la física no se comportan de la misma forma que «conocemos» o que hay múltiples (o infinitos universos) es algo plausible. Que hay otras formas de comunicación, es algo muy probable, pero todo lo que tenga que ver con esa extensión de «nuestra» personalidad con esas visiones divinizadas y que nos pacifican no debe ser nada comparado con la muerte, que definitivamente nos vincula a la impasibilidad del mundo mineral (que también «vive», pero desde la inconsciencia).

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  4. Es lo que se llama el Poder Maestro, si uno está sensibilizado, ya sea por la meditación o por ciertos elementos externos, se manifiesta y es maravilloso...

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