16 de noviembre de 2011

Comprendiendo lo incomprensible

Un día, mi primo Julián, que entre otras cosas es mi primito favorito, me llamó a decirme que le gusta mucho mi blog y que tenía unos textos que quería que leyera para publicárselos en mi blog. Me envió cuatro. No los he leído todos, pero este me encantó. Casi nunca aquí ven el punto de vista de hombres, así que me pareció no solo pertinente, sino un punto de vista muy acertado.


Espero les guste y le dejen los comentarios a mi primito (que ya tiene más de 23 años, pero que para mi sigue siento un 'ito'.




Tratando de comprender un poco todo lo que me hace sentir el amor, y a partir del mucho tiempo libre que me queda (no trabajo y me faltan quince días para graduarme de psicólogo), mi cabeza se ocupa de mí como puede, y ¿cómo más? En una de las dos cosas que necesito resolver en este momento: mis dificultades amorosas (la otra es el trabajo, y por más que deseo y me esfuerzo enviando hojas de vida nunca me responden).

El amor es un mal necesario, por lo menos para mí. Los pocos años de experiencia en esta materia me dicen que el amor, como la vida es un perder y ganar constante. Ganas el amor, el cariño y el afecto de tu pareja, pierdes la oportunidad de amar a muchas más personas que hay a tu alrededor, personas que sin tu saberlo estarían dispuestas a darlo todo por ti, pero tú lo ignoras, o te haces el ignorante, porque debe ser mejor no saber nada que tratar de estar evitándolo todo el tiempo, y al decir no saber nada me refiero a hacernos los locos y evitar encontrar lo que no se nos ha perdido.

Cabe resaltar que mi ejemplo anterior se quedó corto, no solo ganas amor, cariño y afecto, la vida es una balanza y si existe el bien también existe el mal, por lo tanto también ganamos conflictos, celos, quejas, cantaletas, aburridas reuniones familiares, menos tiempo libre, menos fútbol, entre tantas otras cosas más (podría dedicar otro artículo solo a escribir estos ejemplos), que ahora que lo veo desequilibran la balanza emocional-amorosa de una forma terrible, y es aquí cuando las parejas utilizan el AS bajo la manga, la forma más práctica y sencilla de equilibrar esta balanza sin necesidad de desgastarse tanto, por lo menos no mentalmente, y me refiero al sexo, digo; al buen sexo. Un buen sexo puede equilibrar las relaciones más desajustadas, que podamos imaginar. Considero que el buen sexo es un derecho libre que nos ganamos por establecer lindas relaciones, solo lindas y no perfectas porque si dijera perfectas estaría contradiciéndome de todo aquello que plantee de la balanza en párrafo anterior.

Volviendo con mi ocupación (el amor), siento que este es una elección libre pero no tan libre, digna de ser pura libertad en los casos más sinceros y bellos, pero no tan libre cuando nos damos cuenta que nuestra elección se encuentra rodeada de tantos factores controlables e incontrolables que median nuestras decisiones. Si estuviéramos sumergidos en este mundo solos (cosa imposible), no tendríamos más deber y derecho que ser libres, sin embargo como venimos de alguien (una mamá), que nos lleva en su vientre 9 meses, primero como el más vulnerable sarapico en un estanque, luego hasta formarnos en un feto y finalmente en él bebe que es expulsado de su tranquilo y seguro hogar al infinito mundo de posibilidades reales, nos afirmamos en este ser que nos protegerá hasta el día de su muerte, porque mamá que se respete y que haga honor a su rol, nunca dejará de serlo mientras esté viva, teniendo en cuenta que se otorga el derecho y el deber de amarnos más que a cualquier ser o cosa en este mundo. Esta madre, primer amor de todos, aunque no lo quiera nos condena a repetir mil veces y una vez más esta primera experiencia de amor. Así que piensen un poco en todo aquello que vivieron en su infancia y miren a su pareja, en mi caso veo el reflejo de mi mamá en esta persona, la cual es amorosa, fiel, cariñosa y muy especial, pero que también es castigadora, sobreprotectora y sobre todo celosa.

Finalmente pensé que todo este me convertía en el idiota útil de mi pareja, pero me di cuenta rápidamente que no era tan malo, porque ella también era mi idiota útil. Somos una feliz y amorosa pareja de idiotas enamorados, que pasamos la vida discutiendo y queriéndonos, tratando de mantener siempre la balanza en punto de equilibrio, siempre tratando de amarnos más y discutir menos pero a su vez de discutir cuando se pueda para amarnos un poco menos. Así es mi vida (y la de muchos), en algún momento pensé que era terriblemente desgastadora, pero entendí que nada del amor lo podía entender, que lo único que puedo hacer es comprender lo incomprensible, de algo que llega a mi (el amor), sin yo haberlo solicitado y que de muy buena manera yo recibí, claro está que lo recibí, solo porque me di cuenta que brindaba a mi vida todos eso apegos y desapegos, seguridades e inseguridades, premios y castigos, entre otras cosas que en mi infancia recibí.

“El amor necesita ser alimentado como a la planta más cuidadosa. Esa que solo le basta un día para marchitarse y dejarse morir. Pero tan monótono es, que de vez en cuando me gusta no alimentarla para verla caer, y luego llegar apresurado a socorrerla, logrando así que vuelva a florecer”. 

Julián Andrés Grazianni Hurtado

1 comentario:

  1. me encanta! amo a juli! hermanito putativo! dani

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