28 de noviembre de 2011

Hubo una vez, una pareja feliz

Ella tenía lo que todas sus amigas querían: un novio amoroso, comprensivo, divertido, bailador en una relación que ella se llenaba la boca diciendo que era 'perfecta'. Y sí. Él nunca se ponía bravo si debía esperarla una hora a que saliera de la oficina, o si le cancelaba los planes de pizza y pelis a último momento.

Y a sus 24 se enamoró. Sin pensarlo dos veces se lanzó a ese abismo sin fondo, sin tener claro si saldría viva al otro lado. Ella pensaba que él estaba en el mismo nivel, o por lo menos eso el le decía y le hacía sentir. Ella se creía especial, incluso se imaginaba que muchas la envidiaban por tener ese novio tan lindo y esa relación tan perfecta.

Se llenaban de regalos de invitaciones. Se rodeaban de comprensión en los momentos difíciles. Hacían planes de viajar al sur del continente. Eran felices. Y digamos que a las 24 la felicidad se encuentra en las cosas simples, como un 'te amo' correspondido

Algunos se burlaban un poco de ella. Cada vez que hablaba con el por teléfono era como si se hubiera incrementado la producción de crema chantillí y salsa de chocolate en la oficina. Amor adolescente, al fin y al cabo.

Un día -justo antes de cumplir seis meses de relación-, fueron a comer. Ella se esmeró en arreglarse -como siempre-, porque era una convencida que su amor tenía que verla siempre divina.

- ¿Qué tienes? Te noto callado.
- Nada, respondió mientras recorría el borde de la copa de vino con su dedo índice
- ¿Seguro?
- Bueno...
- ¿Pasó algo? Dijo afanada sin dejarlo tan siquiera comenzar la frase.
- Mira mi Cris, me siento estancado.
- ¿En el trabajo? Pero si te acaban de ascender.
- No. En esto...  e hizo un gesto señalando a los dos. Voy a otro ritmo. Tu estás muy enamorada de mi y yo no sé si pueda sentir nada más por tí. Siento que realmente eres muy especial, la mujer de mi vida, pero no entiendo por qué me siento así. Como que no avanzo. 


Cristina lo miraba con cara de no puedo creer qué putas me estás diciendo. Abrió los ojos a más no poder y de un momento a otro de sorpresa pasó a tristeza. Sus ojos aguaron.

- No llores. Hago esto porque no quiero que más adelante sufras más. Prefiero terminar ahora y no que más adelante todo sea peor.
- Pero. ¿Por qué? fue lo único que alcanzó a decir entre lágrimas
- No es que pase algo contigo, o que algo de ti no me guste. Eres una mujer espectacular, eres lo mejor que tengo conmigo ahora...
- ¿Entonces?
- Es eso que te digo. Siento que no voy a poder alcanzarte. Yo no me voy a enamorar de ti cómo tu estás enamorada de mi. Siento que no es justo.
- ¿Vas a hablarme de justicia? Si lo que me estás diciendo es lo más injusto del mundo.
- Es lo que siento que tengo que hacer. Seguro más adelante entenderás.
- Más adelante cuando te vea con otra por la calle, o ¿qué?
- No... No... No... No es que me guste otra. Para nada.
- No entiendo nada. 

Y fue en ese momento en que no pudo contenerse más y las pocas lágrimas se convirtieron un río sin fin. Se llevó la servilleta de tela a la cara y vio cómo todo su maquillaje se iba desdibujando. Se le cruzaron muchas ideas sin hilar por su cabeza. Todas más locas que la anterior.

- ¿Sabes? No quiero hablar más. 


Se levantó de la mesa. Él la siguió pero al ver que ella aceleraba el paso, prefirió no insistir. Ella guardaba la esperanza de que la alcanzara. Pero no. Sola llegó al taxi y sola estuvo en su casa. Entre su cama lloró y lloró sin parar. Tanto que a la mañana siguiente su mamá entró muy temprano al cuarto, se sentó en su cama y la cuestionó.

- ¿Peleaste con Juan Mario?
Asintió con la cabeza.
- Mi vida, tranquila que eso se le pasa.
- Pero mami, era como si lo hubieran cambiado. Antes de ayer, todo era perfecto y hoy me quiere terminar.
- No lo busques. Verás que el solo aparece.


Se sumió en su tristeza. No sabía si era de día o de noche. No comía. Solo lloraba. Miraba el celular con insistencia, esperando un mensaje de él.

Una semana después la llamó. Le dijo que se vieran. Ella brincó de la cama. Se arregló, sonrío. Su mamá sintió un alivio. Te dije que se le iba a pasar.


Pero no. Todo resultó casi igual.

- Hola 
- Hola
- ¿Cómo has estado?
- Ahí y tu?
- Triste no creas.
- Claro, me imagino
- Te extraño.
- No parece
- Lo sé. Pero para mí es demasiado complicado. Yo te amo. Pero siento que no es suficiente, porque si te veo bien, pero si pasan los días y no te veo, también.
- ¿Osea?
- Es decir, que quizá lo que siento no es amor. Quizá estos días me digan que sí te amo.
- ¿Me buscaste para decirme lo mismo?
- Sentí que quería verte. 
- Ajá
- Necesito aclarar lo que siento. Y ten por seguro que si me doy cuenta de que lo que quiero es estar contigo, te buscaré y espero que estés ahí.
- Tu y yo tenemos conceptos diferentes. Yo creo que el futuro nadie lo sabe y que toca vivir un día a la vez. Ilusionarse con lo que será, pero siempre teniendo en cuenta que lo que nos espera es incierto. Porque si seguimos tu lógica, de tener seguro todo, entonces para qué hacemos todo lo que hacemos. Creo que es mejor jugar aquí y ahora. Y ser felices hasta cuando sintamos que las cosas no dan más. Pero tu decides irte, porque no sabes cómo va a funcionar todo en el futuro. Porque no sabes si vas a poder amarme tanto como yo. ¿Seguro que no te pegaste en la cabeza? Un día antes de todo esto, me decías que me amabas y de repente... Ya no sabes. Yo la verdad no entiendo. Que necesitas aclarar, pero que soy lo mejor... que yo te amo más que tu a mi. Normal, le pasa a todo el mundo. Y apuesto a que te pregunto qué quieres... y no vas a tener una respuesta para eso.


- Cris, pero estoy siendo honesta contigo.
- Y te creo. Que es lo peor. Pero no entiendo. Y no me pidas que por ahora entienda. Porque no hay motivos reales, más allá de que tu no sabes si quieres, pero no quieres.


Y se fue del lugar. Pesando que quizá ella lo había presionado mucho. O que quizá ella le había exigido demasiado. Que hasta de pronto todo era su culpa, de ella.

Caminó un rato largo y aunque le dolía todo, ya no podía llorar más.

Varias semanas después....

- Hola
- ¿Nos vemos?
- ¿Para qué?
- ¿Quiero que volvamos?
- ¿Sabes? Duré horas, días esperando que este momento llegara y ahora no siento nada.
- ¿Cómo?
- Sí. Quería que volviéramos. Pero creo que te demoraste demasiado.
- Pero tú sabías...
- Una cosa es saberlo y otra cosa es aceptarlo. Si te tomó 3 semanas saber qué quieres estar conmigo, no mereces estar conmigo. Lo siento. 


Colgaron. Y fue ahí cuando ella se dio cuenta que seis meses es demasiado poco para amar. Que hay que tener cuidado con cómo se ama y que el abismo que llaman enamorarse es más impredecible de lo que parece. Entendió que hay que soñar juntos y que la perfección a veces no es buena.

10 comentarios:

  1. le podemos cambiar 6 meses por 5 años... y seria la historia de mi vida... jjajjajjaj
    excelente como siempre...

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. jajajja me pasó algo similar alguna vez pero yo estaba en el lugar de Antonio. Muy Buen Post!

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  4. Naty, siento como si hubieras estado ahí en todo momento. Como si supieras cada palabra y cada lágrima. Fue hermoso leerlo de ti. Fue hermoso verlo recreado pero no imaginar, sino recordar.

    Gracias. Te quiero.

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  5. suripantagrilla11/28/2011 7:51 p. m.

    Sera que las mujeres nos enredamos muy rápido? Estoy últimamente en el modo no esperar nada a cambio y solo dar lo que siento y me nace dar, pero si, esto me ha pasado y en el momento menos imaginado , hasta pensaba que me iba a pedir matrimonio , jajaja , ahora me rió , en ese momento dolió hasta morir , pero acá estoy reviví y conseguí uno que creo que me aguanta el ritmo. ;) Me gusto mucho

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  6. Que buen post, Naty!

    Esa frase de "digamos que a los 24 la felicidad se encuentra en las cosas simples, como un 'te amo' correspondido" es demasiado cierta

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  7. Vuelvo a decirlo. Me siento identificada con tus posts... Saludos

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  8. Hijueputas, dementes y bipolares TODOS!!!
    Se creen con derecho a enredarlo a uno, a enamorarlo y cuando ya no se sienten capaces salen corriendo.
    Esto me hacía falta....

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  9. Suelo leer los comentarios que te hace la gente a tus post, muero de risa leyéndolos en su orden de publicación y Lorena la sacó del estadio!

    Me identifico plenamente, hace días que estaba pensando en escribir un post sobre los "te amo" que ya he tenido varios en mi vida y heme aquí, esperando a que aparezca otro que merezca o no decirle eso...

    Muy buen post (como siempre).

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  10. El asunto de las relaciones perfectas... A veces nos ensimismamos tanto en lo que sentimos (lo que queremos sentir) y en lo que esperamos que suceda que irónicamente nos olvidamos del otro y de querer con mesura . Muchas veces los malos actos y la idealizaciones pueden destruir parejas realmente envidiables.
    Gracias por compartirnos esta entrada, me encantó.

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