26 de diciembre de 2011

1 + 1 = Duo

Se puso en posición fetal a ver si así podía contener la ira. Abrazada a la sábana apretaba los dientes para no llorar, o gritar. Ahora debía quedarse en ese lugar, porque volver a su casa sería una violación del acuerdo de viernes por la noche con su compañera.

No podía creer que ese personaje de sonrisa encantadora y mirada dulce fuera un troglodita. El hombre de las cavernas, que había mandado para el carajo lo que sería SU noche. Esa noche reservada para escoger a un extraño cualquiera y tener sexo hasta más no poder. Su olfato nunca le había fallado. Hata hoy.

La excusa era el cumpleaños del novio de cualquiera de sus amigas que se celebraría en el bar de moda. Claramente el sitio perfecto para salir de cacería. Chicos, seguramente habría muchos.

Saludó a sus amigos, estuvo un rato sonriendo falsamente ante los cuentos de oficina de cada uno de ellos, al tiempo que miraba el entorno a ver qué podía gustarle. De un lado a otro, de un lado a otro, hasta que lo vio: Alto, delgado, trigueño... Caminó hacia la barra, se inclinó en ella y pidió un Gin Tonic con más Gin que Tonic, por favor, le dijo al mesero casi que con un susurro. Él estaba al lado de ella, comentando con un trio de amigos los resultados del último partido de fútbol en Europa, aspecto que resultaba completamente desconocido para ella, más por falta de interés en ello que en otra cosa. Mientras esperaba su trago pensó en cómo incluirse en la conversación.

- ¿Por qué siempre se trata de fútbol? dijo mientras cruzaba la pierna en la banca de la barra.

Los cuatro hombres frenaron en seco su conversación y la miraron de arriba a abajo. Definitivamente esas piernas son difíciles de perder de vista.

- ¿Entonces sobre qué quieres que sea, política? replicó el más gordito de todos.
- Asumo que tu agresividad se debe a que crees que esa es la única manera en la que puedes tratar a una mujer como yo, porque sabes que ni en  broma de voltearía a mirar. Dijo. Al terminar tomó un poco de su trago y continuó. Mi pregunta va a que por qué no hablan de golf, de tennis o de atletismo. ¿Por qué fútbol?
- Porque es el más sencillo de todos los deportes que mencionaste antes. Entonces todos podemos declararnos 'expertos' y opinar.
- Eso sí es una respuesta. Mucho gusto Anaí. Extendió su mano hacia la que había declarado su próxima víctima.
- Eduardo. Respondió

Siempre se inventaba nombres para darle mayor dramatismo al asunto. Es que llamarse Silvia no representa nada en especial, más allá de una niña de su casa.

Se quedaron solos hablando de esto y de aquello. Ella, midiendo con cada comentario la capacidad de reacción de su oponente. Él, tratando de parecer lo suficientemente interesante para llevarla a la cama. Ella lo sabía. Siendo así, miró por encima del hombro de Eduardo en dirección al baño. Sabía que a esa hora seguramente no habría fila, porque era demasiado temprano para que las mujeres se arreglaran el maquillaje o los hombres fueran a medir su hombría.

Se acercó a él y le susurró al oído: sígueme al baño de las niñas.


Caminó a paso lento entre la multitud, con paso firme meneando sus caderas. Él, como hipnotizado, la siguió. Como si nada, cerraron la puerta, pusieron el pasador y se besaron por primera vez. La agarró por el cuello, puso su mano en su cintura y la trajo contra él.

- Tenía ganas de comerte desde que te vi.
- Yo te vi primero. Le dijo entre risas.

Metió su mano en su pantalón y lo sintió tan excitado que sabía que sabía que esto tomaría menos tiempo de lo presupuestado. Los bajó y con una pericia de experta sacó con una de sus manos un condón de su escote, mientras con la otra lo sujetaba haciendo movimientos suaves para no perder la erección. Arrancó la esquina del estuche con uno de sus dientes, y sin darle tiempo a él de respirar lo puso.

Se apoyó sobre el lavamanos, asegurándose de que fuera a resistir y le hizo señas para que se acercara. Ahí, se dio cuenta de que no traía ropa interior. Se acercó y en solo tres, cuatro, cinco movimientos, se vino.

- Peor de lo que me imaginaba. Dijo al tiempo que hacía un nudo al condón para lanzarlo con completa exactitud a la canea.


Él la miraba con los ojos a punto de salirse.

- Pero...


Sin dejarlo terminar y con los pantalones aun abajo, se acomodó el vestido, y salió caminando del baño, como si nada hubiera pasado. A duras penas él logró acomodarse, segundos antes de que entrara la siguiente en la fila del baño.

Se perdió entre la multitud.

Volvió ante su grupo de amigos a ver si recomponía su estado de ánimo. Para su sorpresa un desconocido estaba sentado, mirando su entorno y sonriendo en un remedo de falsa atención a los comentarios del grupo. Se sentó a su lado y sin más preámbulos le dijo


- ¿Aburrido?
- ¿Se nota tanto?
- ¿Nos vamos?
- ¿A dónde?
- A dónde mejor te parezca.


Salieron de ahí y terminaron en un hotel cercano. Sin mediar palabra, sin preguntar nada, se sumieron entre los los labios, lengua, brazos, piernas del otro.... Se besaron, se lamieron, se chuparon, se tocaron se sintieron. Esa, definitivamente sería SU noche.

Se levantó por un instante, sacó de su cartera un condón y caminó desnuda hacia él.

- Espera. Espera.
- ¿Qué?
- ¿De verdad me vas a poner a usar eso?
- ¿Tu qué crees?
- No, no no... Es que no me gusta...


En ese instant su cara se transformó. Quería darle un discurso de vieja neurótica sobre el tema, pero se contuvo.

- Perfecto. Vístete y vete.
- Pero...

Al ver que la erección de su compañero de noche se deshizo, entendió que no había nada más que hacer.

Se dio la vuelta, se metió entre la cama. Quería llorar de la rabia. Al sentir el portazo se levantó y se metió a la ducha, pero a pesar del agua fría no pudo hacer que se le pasara. Miró a su alrededor y definió tomarse un trago del mini bar a ver si olvidaba el desastre de noche. Y fue ahí cuando encontró la nota debajo de la puerta.

No sé tu nombre. Quizá algún día volvemos a intentarlo (con condón). Este es mi número. Andrés.


Sonrió, mientras se tomaba un trago sin hielo. Quizá no había sido tan mala la noche, después de todo.

5 comentarios:

  1. Uy! Me encanto este post... Sin embargo, he quedado sin palabras. Todo esta contenido... El condon es basico y mas cuando de desconocidos se trata.

    ResponderEliminar
  2. EXCELENTE!!!

    Att: M.G. =')

    ResponderEliminar
  3. Por dejarse tramar a cuentazo, ese que habla de la sensibilidad perdida, o el truco de sacarla antes y demás, es que pasa lo que pasa- y que después no digan que no se les advierte. Es cuestión de costumbre y sobre todo, de valor...propio. Bravo!

    ResponderEliminar
  4. suripantagrilla12/29/2011 12:12 p. m.

    Al leer esto mas la columna de @catalinapordios solo me da escalofríos , pobres hombres siempre nos subestiman

    ResponderEliminar

Gracias por pasar y dejar una huella!