6 de diciembre de 2011

Un cumpleaños algo particular

Era mi cumpleaños número 28. Habían sido unos meses difíciles, por eso la idea era explotar el día del cumple. Como siempre nos demoramos horas con mis amigas escogiendo el sitio, y terminamos en el bar de siempre, donde ponen la música de siempre y donde podemos emborracharnos sin problema. 

Y así fue. Primera botella, y fue llegando la gente. Los de siempre y los inesperados. Es claro que en mi cumpleaños siempre me sorprendo. Cuando de repente llegó él. El personaje que me trae de cabeza. Con el que apenas estábamos saliendo y que en su actitud de come mierda había dicho 'no sé si pueda pasar'. Casi muero. Me tocó tomar dos tragos de una, fondo blanco, para prevenir que me temblaran las piernas.

Corrí hacia él, me le boté en planchas en un gran abrazo en un acto de efusividad casi que sobreactuado. 


- Qué chévere que pudiste venir, le dije

Sacó de su chaqueta un regalo y me lo entregó

- Espero que te guste. 

Volví a abrazarlo y le dije 'Gracias Seguro que sí'. 

Como buena anfitriona le di un trago, le presenté a todos los presentes y se lo encargué a mis amigas, mientras me iba a saludar a los demás invitados. 

No me la creía. 

- si vieron que vine, le dije a mis amigas toda emocionada
- Claro, respondió Ma. Andrea sin mucho ánimo
- la verdad no entiendo cómo culos te gusta ese man, dijo Jimena
- ahora no me salgan a dañar la fiesta


Todos bailaban como si se conocieran de toda la vida. Y to bailaba con él. Siempre era delicioso bailar con él. Varias botellas después llegó una chica, que no conocía, pero cuya pinta de 'recién salida de la oficina pero no tuve interés en cambiarme' me indignó. Y más aún cuando agarró a Sebastián del brazo y se lo llevó a una esquina. Yo trataba de disimular la ira que tenía. 

Volvió con ella de la mano y me dice

- Silvy, te presento a Amelia, mi novia.

Traté de no morir ni matar en el intento. Sonreí

- Amelia!! Mucho gusto! Qué bueno que lograste venir hoy. Sebas me contó que estabas clavada en la oficina. Ven sigue tómate un trago.
Todos los que oyeron y sabían que yo llevaba como 6 meses saliendo con el personaje en cuestión se quedaron boquiabiertos y ciertamente mis amigas lo querían matar. 

Me hice la loca, bailé con media humanidad, mientras Amelia y su novio se sentaron en una esquina con cara de aburridos. 

En alguna canción que no recuerdo, vino hacia mi y me sacó a bailar.

- Amelia siempre pensó que tu y yo tenemos algo. Yo siempre le contaba de mi amiga Silvy y cuando le dije que venía a tu cumple, se apareció.

yo quería llorar pero no podía darle el gusto al personaje.

- Creo que en 6 meses se te olvidó contarme un pequeño detalle, que tienes una novia!!!, dije sonriendo para que no se notara.
- La verdad es que cuando te conocí ella y yo no estábamos juntos. Luego volvimos y pues, tu me gustas mucho
- Claro! te gusto mucho y ella también supongo. Eres un cabrón. ¿Por qué no te vas? Demasiado que arruines mi cumpleaños.

Se terminó la canción y la chica se acerca a ambos.

- ¿Seguro que ustedes nunca habían bailado antes, Sebastián?
- No. Simplemente es que por ser costeña se hace más fácil que bailen con uno y se vea bien, dije entre risas

Al rato se fueron. Si solo es que pisaran la puerta del bar se me escurrieron las lágrimas. 

Me metí al baño y ahí me encerré un buen rato. No podía parar de llorar. Entraron mis amigas, mis amigos se pelearon con los de seguridad para que los dejaran entrar. Media fiesta metida en uno de los cubículos del baño tratando de convencerme de salir de ahí. Yo solo lloraba y gritaba que me dejaran en paz, hasta que alguno de los presentes en el pequeño espacio dijo "Afuera hay una cantidad de tipos, hay un par de churros, y tu aquí llorando por uno nada especial. A ver, sal de ahí te arreglamos el maquillaje y al ruedo".

Y pensé que no valía la pena amargarme ahí.


Me volví a maquillar, ensayé mi mejor sonrisa y salí como si nada. Volví a la mesa y todos los presentes respiraron aliviados. Comencé a bailar, como mejor sé hacerlo. Y pasó lo que tenía que pasar: llegó el primero a sacarme a bailar. Así pasaron varios hasta que uno me gustó de verdad: olía delicioso, buena estatura, dientes perfectos... Hablamos y no volvimos a separarnos. Trago tras trago, risa tras risa, historia tras historia, llegó que suele pasar cuando el trago nos derriba todos los escrúpulos. Nos besamos y ¡vaya que el tipo sabe besar!

En ese instante, abrí los ojos y veo entrar por la puerta del bar a Sebas, solo, con una flor en la mano. No lo vi devolverse. Me quedé con Marco y su hermosa sonrisa.

Al llegar a mi casa a la mañana siguiente miré el celular y tenía un sms.

"Terminé con Amelia, lástima que botaste a la basura estos seis meses"
Mi respuesta.

"Estamos a mano, ¿no te parece? ¿Almorzamos?

2 comentarios:

  1. Eso está bien. Que sufra un rato... Aunque como dicen por ahí, para qué repetir errores si se pueden cometer nuevos? (Predico y no aplico, claro está)

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  2. suripantagrilla12/07/2011 4:59 p. m.

    Para que seguir con un manipulador ? ya despues del mano a mano , mejor deje asi , esos manes que les encanta ver a las viejas agarradas por ellos son tan pero tan pobres de menteee , bueno el post , sobre todo porq es universal , pasa en las peliculas pasa en la vida real , jajajaja

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