29 de marzo de 2012

Así....

Bésame como si el mundo se acabara después 
bésame y besos a beso por el cielo al revés 
bésame sin razon porque quiere el corazón

 

Así, simple, como cuando uno quiere morir en un beso

23 de marzo de 2012

Qué pena me da...

- Es que me da pena que me vean contigo en público.


No pudo continuar leyendo. La ira lo invadió inmediatamente, al punto que su primera reacción fue agarrar el teléfono y reventarlo contra la pared -obvio no-. Quería borrar de un tacazo todo lo que había pasado los últimos dos meses.

- Qué mierda. Este hijueputa qué se cree. Decía casi al grito a su amigo que estaba conectado por skype.
- Calma. Seguramente hay una explicación para todo.
- Es decir. Armamos un viaje a San Andrés, y me deja con todo armado. 
- Eso es lo de menos, te vas con Kate, tu mejor amiga, que sí necesita sol.


Esbozó una sonrisa al recordara su mejor amiga siempre quejándose del color desteñido de su piel.

- No entiendo qué le pasa a los tipos, de verdad. Una cosa que me mamaba de las viejas era lo complicadas, pero los tipos son peor.
- Nico, eso no de manes o de viejas, eso es de humanos. Es que nadie nos entiende. Además deja de joder que nunca te gustaron las viejas. 
- Claro que sí, solo que me gustan más los manes. Te extraño, bro. Quisiera que estés aquí.
- ¿Para romperle la jeta ese malparido? 
- Hasta depronto.


A Alejo lo había conocido por intermedio de unos amigos. No se gustaron, normal. Salieron en una primera date, normal. Con los días hubo química, normal. Hubo muchos besos, caricias, pero el sexo lo quería -Alejo- guardar para un momento especial, no tan normal pero sobrellevable.

Y así inició todo. Largas charlas y planes conjuntos para lo que sería una noche de locura sexual al lado del mar. Mientras llegaba el día del viaje, los planes no se hacían esperar. Cine, rumba, besos, cena, charla, amigos, más cena, caminatas de la mano... Para Nicolás todo iba perfectamente bien, sobre todo luego de que había salido de una relación que no le permitía este tipo de relaciones.

Se sentía feliz. Más de lo que se pudo imaginar cuando vio por primera vez a Alejo. Que un tipo sea divertido es el 70% de su sex appeal, decía siempre que le contaba a alguien de su nuevo chico.

Sus seguridades frente a lo que él comenzaba a llamar relación se incrementaron cuando Alejo lo invitó a pasar una noche con sus tres mejores amigos. Quiero que te conozcan, le dijo. Canceló los compromisos previos con sus padres para poder ir a la noche especial con Alejandro. Todo fue relativamente normal, charla de manes, de amigos, y tragos. Sin embargo, durante una media hora Alejo se perdió de la reunión. Sebe estar hablando afuera por celular, o fumando, pensaba Nicolás. Nada de qué preocuparse. Había sido una noche agradable, cada quien partió a su casa a dormir. En serio, el compromiso de no tener sexo antes del viaje se mantenía.

Pero el domingo, cuando lo saludó por ese impersonal chat, sin el cual la mayoría ya no puede vivir, recibió lo que equivaldría en persona a un cachetadón.

Nico, quiero terminar contigo. Las cosas no están bien. Chao.

Y sin más desapareció. Nicolás, acostumbrado a salir con manes que entran en crisis cada 15 días, no le dio la mayor importancia, ni se imaginó que la noche anterior tenía algo que ver con esta actitud. Se fue de compras, decoró una parte del estudio de su apartamento que faltaba y terminó el día rápido, para evitar pensar maricadas.

Pero pasaron varios días y no había noticias de Alejandro. Sin embargo, no lo buscó. Daba todo por seguro, confiaba en que la promesa del viaje se mantendría.

Ocho días después, en el minuto siguiente de haberse despertado, pensándolo, Nicolás recibió un mensaje de texto al celular.


- Necesito decirte por qué te terminé
- No hace falta
- Es que quiero liberar mi alma.
- No te preocupes, la libero de toda culpa, vete tranquilo y déjame en paz.
- Es que me da pena estar en público contigo, eres un hombre maravilloso, lindo, inteligente pero no quiero que me vean contigo.


En ese instante se sintió en un universo paralelo. ¿Pena? ¿Conmigo? ¿En público? Entonces, ¿qué había sido de todos los días en los que en público se besaban o caminaban de la mano? No entendía nada.


Alejo seguía escribiendo. "Por eso me perdí ese sábado. Fui y me rumbié con otro man. Ahora estoy saliendo con él y pues no quiero que pienses que te dejé por otro, solo que no quería que supieran que estabas conmigo"


Nicolás no respondió nada más. Se fue con su ira al skype a hablar con alguien que lo ayudara a evitar un ataque homicida.

- Es un inmaduro. Hasta virgen debe ser. Imagínate, no te lo dio, solo besitos, y te deja justo antes de 'consumar su amor' Fernando rompió en risas
- No se si eso es lo que más me arde.
- Lo que tienes es puro dolor de ego, y que no pudiste con ese clavito sacarte a Juanito.
- Ay Juanito
- Aeeee... cómo suspiras.


Antes de que acabara el día. Marcó de memoria un número borrado pero no olvidado
- ¿Juan?
- ¿Nico?
- Amor...
- Te extraño...
- ¿Quieres irte de viaje conmigo?
- Sí!
- ¿Y tus padres?
- No te preocupes, ellos ya lo saben todo.
- ¿Y? ¿Qué dijeron? ¿Cómo lo tomaron?
- ¿Me recibes en tu casa?






21 de marzo de 2012

Las tusas

Con los años uno aprende que nadie se muere de amor y que las tusas pasan rápido tan rápido como uno quiere. El resto es excusa para cantar rancheras a grito herido y llenarse de Tequila.

20 de marzo de 2012

Me faltó un estrato

Primero que todo no quiero renegar en este post de dónde vengo ni de todo lo que me han dado mis padres. Tampoco quiero quejarme de la vida que me tocó vivir. Pero viendo tantas cosas a mi alrededor he llegado a la conclusión de que a varias amigas (quienes concuerdan conmigo) y a mi nios faltó un par de estratos.

¿Esto qué quiere decir? Que si quizá no hubiéramos nacido en el decadente estrato 4, hoy por hoy nuestra vida sería más fácil.

Les voy a explicar cómo llegué a esta conclusión.
Mientras estaba desempleada (dos veces el año pasado) veía como personas quizás con menos recorrido profesional, menos estudio y quizá menos inteligentes (tomando inteligencia en el sentido más puro) conseguían contratos millonarios, cambiaban de trabajo facilmente, ascendían. ¿Y uno? varado, mandando hojas de vida, convenciendo a las personas que mis honorarios son lo mínimo por lo que se puede trabajar, porque se va el 25% en impuestos (sin contar lo que se paga de salud); convenciendo a algunas empresas de que puedo ser buena tanto en el sector privado como en el público -todo para recibir un no nos sirves como respuesta-...

Durante esos días de ocio, analizando mi entorno me dije: ¿Qué tienen en común todas esas personas? Nacieron millonetas y, por lo tanto tienen tantos amigos poderosos, que es muy fácil para ellos conseguir el trabajo. Está claro: me faltó un estrato.

Comenté esto con mis amigas Adriana y Martha*. Y la respuesta fue ¡Puta, claro! Yo sí decía que esto de ser esclavo y vivir endeudado no podía ser sino un síntoma de eso. Nos faltó un estrato. Dijeron en ese momento.

Luego desde su área de desempeño, cada una seguía entregando argumentos para nutrir mi teoría. Una de ellas pidió un aumento. Respuesta: No. Cuando a la compañera estrato 75 de su oficina le dijeron sí.

Nos faltó un estrato.

La otra, pidió un aumento. Respuesta: No. Mientras que a los contratistas estrato 75 de su oficina se hacían a contratos millonarios que no exigían tiempo completo ni trasnochadas.

Nos faltó un estrato.

La del primer aumento, reclamó que le bajaran a la carga laboral porque estaba reventada. Respuesta: si no te sirve te vas. La milloneta de la oficina, obvio no hace nada.

Nos faltó un estrato.

Otra amiga pidió un cambio de horario para poder pasar tiempo con su hijo. La respuesta: Un grito, un puteadón y el calificativo de malagradecida.

Nos faltó un estrato.

Y así puede haber miles de ejemplos en los que uno es víctima de abusos institucionales, malos sueldos, horarios de mierda, simplemente porque no somos amigos, ni nietas, ni novias, ni esposas de algún poderoso milloneta en este país.

Así son las roscas, y nos faltaron un par de estratos para entrar en ella. Y como contra eso no se puede hacer nada... Toca trabajar como negra, aguantarse al jefe como india y sonreír como blanca.

Aunque ahora que lo pienso, no solo me faltaron un par de estratos, sino, un alma de perra arribista ni el hp, para poder ascender sin escrúpulos.

Y usted, ¿También le faltó un estrato?


*nombres cambiados*

19 de marzo de 2012

Singing in the Rain!!

Por ahí dicen que si la vida te da limones, haz limonada...

O que el vaso se ve medio lleno, o medio vacío depende del nivel de pesimismo que le pongas...

También dicen que para que la vida te sonría, tienes que sonreírle de vuelta...

O que todo lo que piensas se convierte en realidad, que por eso es mejor pensar en cosas buenas todo el tiempo...

Bueno, hay miles de frases que llevan a la misma conclusión: Aunque te estés muriendo por dentro, es más fácil sobrellevar las penas si en lugar de llorar ríes o si en lugar de gritar, hablas claro. Y lo creo. Aunque llueva, es más fácil sobrellevarlo bailando, porque de todas maneras te vas a mojar.


17 de marzo de 2012

Socioconfusos II

Como ya lo escribí en un post anterior  socioconfuso es aquella persona -en mis ejemplos hombres- que al salir con otra persona plantean unas reglas de juego, pero actúan de una manera diferente: dicen una cosa, y hacen otra, obteniendo como resultado un corazón roto y un cerebro enredad (obvio el del tonto que le creyó).

Esta semana me contaron otra historia. Y espero que la persona que me la contó me perdone (sí, esta vez no he pedido permiso para contarles), pero es que creo que le voy a hacer un favor a la humanidad.

La protagonista, a quien llamaremos Paola, viene de una larga temporada sin salir con nadie por diversos motivos: una tusa ya superada que le consumió gran parte del tiempo; mucho trabajo; un viaje y falta de prospectos que le gusten de verdad.

Hasta que un día, en su trabajo, conoció a un sujeto. Él, a quien llamaremos Eulogio (a manera de venganza por huevón), trabajaba en un área distinta a ella, y sin importarle que fueran compañeros, le puso el ojo. Le comenzó a caer.

Ella tenía sus dudas. Es que salir con un técnico de esa área digamos que no es tan 'play', y si a eso le suman la chismosería laboral y demás asuntos que pasan cuando se acuesta con la nómina, no era muy atractivo el tema.

Pero nuestro amigo Eulogio insistía. Llamadita va, llamadita viene. Piropo va, piropo viene. Y mientras, Paola, hizo unidad investigativa. Resulta que el tipo se graduó de una buena universidad (de esas prestigiosas, que llaman) y que tenía un cargo de técnico, casi que por gusto; vive en un barrio 'bien' y no es un pobre vaciado.

Entonces el tipo cumplía con las expectativas. Churro, pilo y con algo de plata. Y si tres meses después seguía insistiendo, es porque seguro hay un interés real.

Aceptó la primera cita en la que el personaje seguía sumando puntos. Era tierno, detallista, atento, divertido... Y comenzaron a salir. Y a medida que se veían aumentaban los detalles: agarrada de mano, caricias, llamadas antes de dormir... Y llegó el momento de darse besos. Entonces ya era una date oficial. Varias semanas viéndose y besos, efectivamente iba para alguna parte.

Paola se estaba ilusionando, y pensaba que iba de la mano con Eulogio en este camino, cosa que 'confirmó', cuando el tipo llegó un domingo pasadas las 8 am a la casa de ella con desayuno. Obvio, yo también hubiera muerto de amor!!!!!!

Pues pasó la siguiente semana al trágico evento del desayuno y Eulogio, solo llamaba y botaba el culo. Quince días, y seguía evadido. Hasta que un sábado a las 3 pm quedó en llegar a donde Pao, y nada. De ahí en adelante le marcó cada hora a darle una excusa distinta: "ya voy es que se me alargó la vuelta"; "ya voy es que me agarro un trancón"... Es que, Es que, Es que..... Y a las 10:00 pm "Lo siento ya es muy tarde".

Yo lo hubiera matado. No solo dejó a Paola metida, arreglada y con las ganas de verlo alborotadas, sino que le quitó la posibilidad de haber hecho otra cosa ese sábado. ¡¡¡Eso no se hace!!! Que mala maña (el man de la historia pasada, hacía lo mismo, creo que es patológico).

Con todos los motivos, y la ira a flor de piel, Paola le marca a Eulogio y le hace el reclamo (claramente esta es mi versión del reclamo): "Mira, tu y yo no somos nada, lo tengo claro, pero conmigo no juegues. Llevas 15 días botándome el culo y yo como una idiota creyendo tus motivos, cuando lo que en realidad te faltan huevas para ponerme la cara y decirme que no quieres seguir saliendo conmigo. Pero te recuerdo, te recuerdo, que yo no fui la que te busqué, que yo no fui la que me arrastré tres meses para lograr salir contigo. Así que asume las consecuencias de tus actos y ponme la cara. No seas cobarde".

Claramente, lo habría matado. Uno a esta edad no está para maricadas ni para huevones.

¿El tipo qué hizo? Pidió disculpas. Pero no dio ningún motivo. "Si tenemos que hablar"; "Perdóname, no fue mi intensión"; "Tienes toda la razón". El lunes, Le marcó a eso de las 5 de la tarde a Paola y le dijo, "yo sé que tenemos que hablar, apenas salga te llamo para que nos veamos". Y hasta el sol de hoy, no ha vuelto a aparecer. Paola están el proceso de sacar la ira de su corazón y está cuestionándose qué hizo mal, a pesar de que le digo y le repito que nada, que ese man es un típico socioconfuso.

Entonces señores háganos un favor y:

- Si no están seguros de que una chica les gusta: NO la inviten a salir más de tres veces
- Si definitivamente la mujer no las convenció: Díganle la verdad en la cara, la verdad duele menos que desaparezcan sin motivo alguno
- Tengan claro para qué y qué quieren de la mujer con la que salen antes de llevarle desayuno un domingo en la mañana
- NUNCA hagan una cita que no van a cumplir. Es más fácil decir: "Hoy no puedo", y así uno se hace una vida
- JAMÁS llamen a su date a decirle: "Te llamo más tarde para que nos veamos" y luego no aparecer. Eso es jugar con el tiempo y con las ilusiones de las personas.
- Y por favor, antes de invitar a alguien a salir y darle besos, tengan claro si están o no para asumir la responsabilidad que implica salir con alguien. Ante las dudas: ABSTENGASE




15 de marzo de 2012

De ceros


No entiendo cómo, mientras a mi me jurabas amor a él le entregabas tu vida.


Al leer esta primera frase del correo electrónico sintió que se le quitaba un peso de encima. Pero la tranquilidad duró poco. Al darse cuenta de las consecuencias de lo que había sucedido, entró en pánico. No podía respirar. Sintió el impulso de llamarlo, pero la distancia y la diferencia horaria hacía eso casi que imposible.

Dejó de pensar por un instante.  Stop.

La había cagado. ¿Y ahora? Asumir.

Escribió a Pablo un largo mensaje de despedida y de rodillas le pidió perdón. Siguió con su vida en otro continente. Andrew era su persona ahora. Lo que comenzó como un juego, 'el último juego antes de casarme con Pablo', terminó como algo demasiado importante en su vida en el extranjero.

Durmió tranquila, Sabía que si debía construir un futuro con Pablo, en algún otro momento en su vida estarían juntos. La idea de una fuerza superior que determinaba sus actos, la tranquilizaba. Al día siguiente estuvo atenta de su correo, pero no recibió ninguna respuesta de parte de Pablo. Decidió dejar esas ideas de lado y dedicarse al aquí y al ahora.

Llegó el fin de semana. Se había terminado la rumba y se dedicaba a quitarse el maquillaje, para acostarse a dormir. Cuando timbró su celular. Sorpresivamente no era Andrew, sino un código sin identificar.

- ¿Aló? dijo con algo de temor. Que fuera Pablo era lo último que esperaba
Perra!!!! le dijo una voz familiar.
Hola Karen!
- No puedo creer que hayas hecho lo que le hiciste a Pablo.
- ¿De qué me hablas?
- No te hagas la loca con tu hermana!!! El pobre estuvo aquí con todas nosotras y nos contó todo! Que tienes otro man. 
- Bueno, todo se salió de control. Pero, ¿has llamado a juzgarme?
- No sé ni qué pensar. Pablo es el hombre de tu vida. Siempre lo fue. ¿Qué pasó?


La conversación con su hermana le revolvió el estómago. ¿Será que debía replantear y de rodillas pedir perdón? Descartó la idea y logró dormir.

Pasaron los meses y un vacío comenzó a invadirla. Extrañaba la casa, su país. Extrañaba a Pablo. Andrew estaba bien, pero ya no era suficiente. No le aportaba mucho. No lo admiraba profesionalmente. Pero tampoco quería lastimarlo.

Regreso a mi país.
Andrew agachó la cabeza
Sabía que esto iba a suceder algún día. ¿Te vas para no volver?
- Me voy y no sé qué pueda suceder.


La abrazó muy fuerte y en ese momento un par de lágrimas rodaron por sus mejillas. Él era tan bueno que lo último que sentiría por ella era rencor. Sus últimos días al otro lado del mundo pasaron rápido, en medio de la euforia que muchas veces imponen las despedidas, cuando uno sabe que toca comenzar de cero.

Creyó que marcarle al teléfono no era una buena salida. Así que decidió arriesgarlo todo e ir directo a la boca del lobo. Timbró una vez, dos veces... Esperó. Abrió la puerta una mujer, alta, esbelta, tan rubia como el sol y embarazada.


- Buenas, ¿Pablo?
- Un segundo. Mi amor, te buscan... Ya viene si quieres sigue.


Encontró el apartamento completamente renovado. Como si fuera otro lugar. Estaba tan shockeada al oir a la mujer embarazada decirle 'mi amor' a SU Pablo, que no tuvo tiempo de reaccionar. Se sentó en la sala y trató de estructurar un discurso medianamente coherente. Al verlo a lo lejos saltó de un brinco y casi que a los gritos dijo:

- ¡¡¡SORPRESA!! Llegué hace unos días al país y pensé en venir a saludarte.
Lo abrazó como si fueran viejos amigos, mientras en la esquina del lugar, la mujer embarazada los miraba atentamente.

Ven Cate, te presento a Alina. Una vieja amiga del Colegio. Tenía muchos años sin verla. Casi que ni la reconozco.
- Mucho gusto, Soy Cate, la esposa de Pablo.
- Wow! Ni sabía que te habías casado. Qué ingrata soy! Te debo el regalo.


Pocos minutos duró la farsa de saludarse y hacerse los desconocidos.

Lamento mucho haber venido así de improvisto. Creí que aquí aun vivía un soltero. Es hora de irme. ¿Pero tenemos que buscar la forma de cuadrar algo, no?
- Si claro con tiempo y cenamos.
- Mucho gusto Cate, chao


Salió del edificio y no había de terminado de sacudirse de la sorpresa, cuando recibió un mensaje de texto.

Creí que nunca volverías. Es más, deseaba que no lo hicieras. Cometí un error que ahora estoy pagando. Lo siento, nunca he dejado de amarte.


Alina no lograba sonreír, el desastre era mayor de lo que esperaba. Pero no podía hacer nada. Siguió caminando, sin mirar hacia atrás, y comprendió que cosas como esas pasan cuando uno abre puertas inesperadas.

Sin puerto seguro, ahora sí era hora para comenzar de cero

7 de marzo de 2012

Hace falta

¿No les ha pasado que quieren hacer chichí en la mitad de la fiesta en un bar cualquiera y resulta que no pueden y es ahí cuando se les amarga la fiesta?

Me pasó un par de veces. Y desde entonces me tocó adoptar una metodología poco ecológica y es forrar en papel el inodoro del lugar para no sentir que pego mi cuerpo contra el ligar más lleno de mugre, gérmenes, bacterias y porquerías provenientes de quien sabe cuántas personas. (ewwww)

Sé de amigas que orinan paradas, o en cuclillas. Otras que tiene vejiga con aguante olímpico.


A veces damos por sentado que las cosas son como son y no hay mucho más para inventar. Pero en este tema creo que  falta innovar más.

Es necesario mejorar los inodoros de los baños públicos para mujeres. ¿Por qué? Porque ser mujer y querer hacer chichí en un baño público es literalmente una mierda. 

Quizá los hombres podrán señalarnos y burlarse, porque ellos no deben pelear con el hecho de querer mear y no poder porque el baño les da asco. Orinar de pie es algo que no se nos da a muchas mujeres.

¿Por qué no hemos evolucionado en algo que nos permita a las mujeres orinar de pie sin salir encharcada en el intento?

Esto no es feminismo, es simple higiene, salud y comodidad. ¿Será que alguien se le ocurre alguito para que ir a los baños públicos deje de ser un castigo para las mujeres?

Debo dar el reconocimiento a Maria Clara, por darme la idea de este post.


6 de marzo de 2012

Estoy cansada



A veces envidio a los conformistas...
Otras envidio a los que han desarrollado la capacidad de cero quejas...
Pero en ocasiones me parece lo peor conformarse sin quejarse.

Pero hoy estoy cansada. 
Cansada de desear  estar en otro lado,
en otras condiciones,
de querer otra cosa.

Y lo que quisiera es estar contenta.
Despertarme los lunes y decir: 
'Qué maravilla'.

Pero no. 
La vida es como una carga.
Una carga que quiero asumir, 
pero no de esta manera.


Y eso me mama.
Hoy quisiera no quejarme
y conformarme,
pero hay algo dentro de mi que no me deja. 

Quiero más!!!!
¿Qué hacer?
¿Qué hacer?


¿Llorar hasta enloquecer?
¿O reír hasta que no importe?