23 de marzo de 2012

Qué pena me da...

- Es que me da pena que me vean contigo en público.


No pudo continuar leyendo. La ira lo invadió inmediatamente, al punto que su primera reacción fue agarrar el teléfono y reventarlo contra la pared -obvio no-. Quería borrar de un tacazo todo lo que había pasado los últimos dos meses.

- Qué mierda. Este hijueputa qué se cree. Decía casi al grito a su amigo que estaba conectado por skype.
- Calma. Seguramente hay una explicación para todo.
- Es decir. Armamos un viaje a San Andrés, y me deja con todo armado. 
- Eso es lo de menos, te vas con Kate, tu mejor amiga, que sí necesita sol.


Esbozó una sonrisa al recordara su mejor amiga siempre quejándose del color desteñido de su piel.

- No entiendo qué le pasa a los tipos, de verdad. Una cosa que me mamaba de las viejas era lo complicadas, pero los tipos son peor.
- Nico, eso no de manes o de viejas, eso es de humanos. Es que nadie nos entiende. Además deja de joder que nunca te gustaron las viejas. 
- Claro que sí, solo que me gustan más los manes. Te extraño, bro. Quisiera que estés aquí.
- ¿Para romperle la jeta ese malparido? 
- Hasta depronto.


A Alejo lo había conocido por intermedio de unos amigos. No se gustaron, normal. Salieron en una primera date, normal. Con los días hubo química, normal. Hubo muchos besos, caricias, pero el sexo lo quería -Alejo- guardar para un momento especial, no tan normal pero sobrellevable.

Y así inició todo. Largas charlas y planes conjuntos para lo que sería una noche de locura sexual al lado del mar. Mientras llegaba el día del viaje, los planes no se hacían esperar. Cine, rumba, besos, cena, charla, amigos, más cena, caminatas de la mano... Para Nicolás todo iba perfectamente bien, sobre todo luego de que había salido de una relación que no le permitía este tipo de relaciones.

Se sentía feliz. Más de lo que se pudo imaginar cuando vio por primera vez a Alejo. Que un tipo sea divertido es el 70% de su sex appeal, decía siempre que le contaba a alguien de su nuevo chico.

Sus seguridades frente a lo que él comenzaba a llamar relación se incrementaron cuando Alejo lo invitó a pasar una noche con sus tres mejores amigos. Quiero que te conozcan, le dijo. Canceló los compromisos previos con sus padres para poder ir a la noche especial con Alejandro. Todo fue relativamente normal, charla de manes, de amigos, y tragos. Sin embargo, durante una media hora Alejo se perdió de la reunión. Sebe estar hablando afuera por celular, o fumando, pensaba Nicolás. Nada de qué preocuparse. Había sido una noche agradable, cada quien partió a su casa a dormir. En serio, el compromiso de no tener sexo antes del viaje se mantenía.

Pero el domingo, cuando lo saludó por ese impersonal chat, sin el cual la mayoría ya no puede vivir, recibió lo que equivaldría en persona a un cachetadón.

Nico, quiero terminar contigo. Las cosas no están bien. Chao.

Y sin más desapareció. Nicolás, acostumbrado a salir con manes que entran en crisis cada 15 días, no le dio la mayor importancia, ni se imaginó que la noche anterior tenía algo que ver con esta actitud. Se fue de compras, decoró una parte del estudio de su apartamento que faltaba y terminó el día rápido, para evitar pensar maricadas.

Pero pasaron varios días y no había noticias de Alejandro. Sin embargo, no lo buscó. Daba todo por seguro, confiaba en que la promesa del viaje se mantendría.

Ocho días después, en el minuto siguiente de haberse despertado, pensándolo, Nicolás recibió un mensaje de texto al celular.


- Necesito decirte por qué te terminé
- No hace falta
- Es que quiero liberar mi alma.
- No te preocupes, la libero de toda culpa, vete tranquilo y déjame en paz.
- Es que me da pena estar en público contigo, eres un hombre maravilloso, lindo, inteligente pero no quiero que me vean contigo.


En ese instante se sintió en un universo paralelo. ¿Pena? ¿Conmigo? ¿En público? Entonces, ¿qué había sido de todos los días en los que en público se besaban o caminaban de la mano? No entendía nada.


Alejo seguía escribiendo. "Por eso me perdí ese sábado. Fui y me rumbié con otro man. Ahora estoy saliendo con él y pues no quiero que pienses que te dejé por otro, solo que no quería que supieran que estabas conmigo"


Nicolás no respondió nada más. Se fue con su ira al skype a hablar con alguien que lo ayudara a evitar un ataque homicida.

- Es un inmaduro. Hasta virgen debe ser. Imagínate, no te lo dio, solo besitos, y te deja justo antes de 'consumar su amor' Fernando rompió en risas
- No se si eso es lo que más me arde.
- Lo que tienes es puro dolor de ego, y que no pudiste con ese clavito sacarte a Juanito.
- Ay Juanito
- Aeeee... cómo suspiras.


Antes de que acabara el día. Marcó de memoria un número borrado pero no olvidado
- ¿Juan?
- ¿Nico?
- Amor...
- Te extraño...
- ¿Quieres irte de viaje conmigo?
- Sí!
- ¿Y tus padres?
- No te preocupes, ellos ya lo saben todo.
- ¿Y? ¿Qué dijeron? ¿Cómo lo tomaron?
- ¿Me recibes en tu casa?






5 comentarios:

  1. Parejas hetero... Parejas homo... Todo es igual.
    Los manes viven diciéndo q nosotras somos raras y q no nos entienden. Pues señores! Dénse cuenta q ustedes son mucho peor q nosotras!!!

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  2. Suena tonto, pero las cosas pasan porque tienen que pasar.

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  3. Realista, hermozo y de gran ayuda para mi mejor amigo, GRACIAS!!!!

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  4. tendremos que tener siempre un plan B?

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