31 de mayo de 2012

Algo Nuevo

Esta semana recibí una invitación del Diario El Universal de Cartagena para hacer parte del grupo de Bloggeros de la edición digital del diario.

Acepté. Entonces también estaré escribiendo por allá!!

Este es el primer post
Este es el segundo post
Este es el tercer post

Y no se preocupen, que los seguiré molestando por acá... Y por allá!!

30 de mayo de 2012

Adiós a la Talla 10

El sábado me levanté, me arreglé para ir a una reunión a la que me invitaron y oh sorpresa! no que cerraban los jeans. Pero por primera vez, no me importó de a mucho.

¿Será que con los años uno deja de preocuparse por este tipo de banalidades?

En lugar de ponerme unos jeans, saqué un pantalón negro y me fui para la fiesta que tenía. Simple.

El domingo intenté de nuevo con uno, el que más me gusta, y nada. Casi no logro que me subiera por las caderas. ¡Es una realidad! Tengo el culo tan grande que ya no me entran! Ja! la talla 10 ya no es lo mío, pensé. Y me puse otro pantalón.

Mi novio me preguntaba. ¿Pero será porque tienes el periodo? Espero que sí, vamos a ver si luego me entran. Pero de nuevo, para mi sorpresa no hubo nada de drama en mi reflexión.

Lo que más me sorprende es que, tal como dicen mis amigas, tengo una fijación con el tema del peso. Cuando veo a alguien lo primero que le digo es "Cómo estás de flaco (a)" "Cómo te has engordado" "Estás a dieta?" Y ese tipo de cosas.

El lío, más que la vanidad o la banalidad de por qué me he engordado es saber por qué me engordé. Si bien no me está importando mucho este tema ahora, no quiero llegar a ser una vaca talla 18... Gracias pero paso.

Entonces el análisis llevó a aceptar varias cosas que tengo que aceptar:

Y sí, he comido demasiada pizza, demasiado helado, demasiadas hamburguesas y demasiado chocolate.
Y sí, tengo nuevo trabajo y mucho estrés!
Y sí, me da pereza comer la comida que me prepara mi empleada
Y sí, cuando peleo con mi novio como el doble... Ya lloro menos, pero como más
y sí, amo comer!!

Hay miles de motivos pero hay uno peor que todos... Me da más ansiedad y más hambre cuando pienso que estoy gorda! Por ejemplo, me digo "hoy por la noche solo un yogurth" y a las dos horas me veo esculcando la nevera: que el queso, que la galleta, que... que... que... y luego me miro al espejo.

Hoy es miércoles y me entró uno de los jeans talla 10, el más viejo, que asumo que parece un talla 12 de tanto uso que le he dado... Respiro tranquila, aun no tengo que gastar mucha plata en ropa... ¿Pero será que podrá cerrar el pico?

Para los hombres que visitan el blog. 
Pido mis disculpas por poner este tema  tan femenino, 
pero tenía que escribirlo en alguna parte.

29 de mayo de 2012

Jodi... Dos

Él le hablaba sin parar. Pero ella solo miraba a lo lejos. Esperaba la luz que le indicara que podía cruzar. Sabía que si volteaba a mirarlo y escuchaba todo lo que estaba diciendo se descompondría. Comenzaría a llorar y quizá a gritar lo mucho que lo despreciaba. Ya le había dejado claro el punto. No quería volverlo a ver.

Pero él insistía.

- Perdóname. No quise mentirte.


Como si todo se tratara de una mentira. Era como si existiera un otro Javier que ella no conocía.

Sintió miedo.

- No entiendo por qué no eres capaz tan siquiera de mirarme.


Caminó una cuadra más. Y él continuaba con su discurso. Se desesperó. Le hirvió la sangre. Paró en seco y gritó

- ¡¿¿¿Qué coños quieres que te diga!??? A ver!!!!!! ¿¿Si durante un año de relación conmigo me mantuviste oculto que tenías un hijo???


Él bajó la cabeza. Realmente no sabía qué esperaba.

- ¡¡Vaya que eres un mentiroso de puta madre, eh!! Felicitaciones... 


Él seguía sin decir nada más. Realmente era ridículo. Debía retirarse. Miró a su alrededor y notó cómo todos los que habían escuchado a Johana gritando lo miraban con reprobación.

- ¡¡Lárgate!! ¡¡Lárgate de mi vista!! No quiero volver a verte. Mentiroso. Mentiroso


Aceleró el paso y se perdió entre la multitud.

Él se quedó de pie. ¿Valdrá la pena?, se preguntaba.

Pasaron los días y Johana no aparecía. No respondía. Y él iba perdiendo todas las esperanzas.
Cada mensaje que recibía era como una puñalada. ¿Cómo alguien puede decir amar a otra persona y mentirle de esa forma?, se preguntaba.

Hola Johana


Este es mi último esfuerzo por intentar contactarte. He tratado de darte un espacio para pensar. He tratado de no dejarte olvidar que quiero que arreglemos las cosas. Pero si definitivamente vas a preferir que esto se termine por un aspecto de mi pasado, ya no hay nada que pueda hacer. Entonces te digo adiós. Adiós a todo lo que fuimos y lo que construimos. Adiós a nuestros sueños. Sé que mentí. Sé que la cagué, pero ¿acaso eso arruina nuestro futuro juntos? Te amo, hoy y siempre. Javier.


Arrancó en llanto. No se había permitido derramar ni una lágrima desde el momento que descubrió que  las visitas a su madre en el hospital terminaban en una ida a cualquier parque con un hijo que ella no conocía, ni sabía de su existencia. Eso me pasa por confiada y relajada, le decía a sus amigas.

Pero con esa carta sí se dedicó a pensar. y le dolió. Le dolió la falta de confianza. Le dolió saber que quizá ella era la culpable de que Javier tuviera que mentirle. Que él ya tenga un hijo puede ser la salida para que yo no tenga que tener uno propio, pensaba en medio del llanto.

Se secó la cara, se echó maquillaje y salió corriendo hacia la casa de él. Si lo de ellos era real, claramente esto no debía acabar con su futuro.

Quería darle una sorpresa. Abrió la puerta con cuidado para no hacer ruido. Notó que todo estaba a oscuras. Entró al cuarto y en la cama notó dos cuerpos. No podía creerlo. ¿Para qué pedir tanto perdón su a la vuelta de un minuto ya se iba a acostar con otra?

Dejó las llaves sobre la mesa de comedor y volvió a salir. Quería gritar de la ira, pero sabía que no valía la pena. No más, nunca más, se dijo. 


Bajo en el ascensor y al abrir la puerta en el primer piso. Oh sorpresa!

- ¿Tu no estás arriba?
- ¿De qué hablas?
- Acabo de verte en tu cama con otra persona.
Javier reventó en risa.

- Mi Joha. Desde lo sucedido contigo le presté mi apartamento a mi primo y a su novia que vienen desde Australia, y que me estoy quedando en otro lugar. Los recuerdos son demasiado horrorosos en mi casa.


- ¿Entonces?
- ¿Entonces tu qué haces aquí?
- Quería saber cuándo me presentas a tu hijo.


La abrazó con todas las fuerzas y le susurró al oído. Gracias. Te amo.

20 de mayo de 2012

Ingenuidad

- Llega un momento, en la edad de un hombre, que tiene que decir 'no gracias'.


Al escuchar esas palabras pensó 'quizás ya maduró'. Fue como si le hubieran desatado todas las ganas que había en ella. Decididamente contoneaba sus caderas por todo el lugar. Se paseaba en frente de Alejandro cada cierto tiempo. Se hacía desear. Y él lo notaba. Tenía claro que había logrado atraer, por fin, la atención de Amanda.

Ella nunca había querido aceptarle invitación alguna a Alejandro. 'Es demasiado perro', siempre decía. Pero al parecer, los años y el divorcio, le cayeron bien.

- Te había perdido el rastro, preciosa.
- ¿Nunca perdiste la costumbre de llamar así a las mujeres?
- Quería saber si lo recordabas
- Son de las cosas desagradables que no se olvidan tan fácilmente.
- Ja! Siempre tan agria. ¿Te sirvo un trago?
- Con hielo, por favor.


La sala de la casa estaba llena de nuevos y viejos amigos, los últimos conocedores de cuántas veces Amanda rechazó a Alejandro. Los otros, seguro pensaban que se acababan de conocer y que iniciaban el ritual del coqueteo.

- ¿Cómo estás?
- Bien... Aunque eso ya lo sabes. ¿Exactamente qué quieres saber?
- ¿Por qué hoy me sonríes y ya no me miras con desprecio?
- ¿Quizá estoy probando si aun eres un ser despreciable o si, por el contrario, has cambiado en algo?
- ¿Me preguntas?
- Whatever...


Se dio la vuelta y desapareció entre los invitados.

No volvieron a verse esa noche, pero dos días después...

- ¿Vamos a cenar?
- ¿Por qué crees que te voy a decir que sí?
- Porque de seguro te mueres de ganas de comprobar tu teoría, cualquiera que esa sea.
- A las 9:00 Donde Andrew.
- Perfecto


La cena fue maravillosa. No pararon de hablar, de reírse de coquetear. Con cada respuesta y cada pregunta Amanda se convencía cada vez más de que Alejandro había cambiado. Así que cada momento soltaba más y más.

Se comenzaron a ver con regularidad. Y aunque se moría de ganas, él se ahorró las frases trilladas de 'tantos años deseándote' o 'siempre quise estar contigo, pero nunca me lo permitiste'.

Prefería callar y fingir un poco más. La verdad es que siempre le tuvo ganas, y eso no había cambiado. Solo que esta vez decidió hacer las cosas al derecho.

- A las viejas hay que darles lo que ellas quieren.
- Pero eso es demasiado exhaustivo, replicaba su amigo de tragos
- Pero efectivo. Es transaccional: les das lo que ellas quieren y te terminan 'pagando' con lo que tu quieres
- Tiene sentido...


Y así fue. Era caballeroso, tierno, divertido. Evitaba las frases clichés, de esas que se usan para conquistar chicas fáciles en los bares... Pagaba cuentas caras, veía películas francesas. Todo para poder estar entre sus piernas en las noches y besar sus dulces labios.

Pero como le sucede a los animales, cuando obtienen su presa, se aburren. Pero Alejandro estaba cómodo, y eso le gana al aburrimiento y a las ganas de volver a salir de caza.


- ¿Tú qué haces con Alejandro?
- Me lo reencontré en la fiesta de Sofía y resulta que maduró, y es tan... tan... fantástico.
- ¿Segura?
- ¿Por qué me preguntas?
- Míralo por ti misma.


Y apuntó a la esquina del bar.

- ¿Qué hace aquí?
- Espera...


Cuando menos lo esperaba, y luego de varias noches fabulosas esa semana, no podía creer lo que estaba viendo.

Él, abrazado entre dos chicas de dudosa reputación, de esas que muestran tanto que nada se imagina.

Le dieron ganas de vomitar. Pero tomó aire y fuerzas de donde no las tenía para cruzar el sitio y ponerlo en su lugar.

- ¿Podemos hablar afuera?
- ¿Amanda?
- ¿Así de borracho estás que no me reconoces?
- Señoras y señores, dijo casi que gritando, les presento a la pobre ingenua que creyó que el divorcio me había cambiado.


Se sintió observada por todas las personas del lugar. Y no sabía qué hacer. Es más, no entendía qué pasaba

- Sí, ella, es de quien les estaba hablando. Querida mía, los hombres perros no cambian, solo que aprendí que a una perra frígida como tu se conquista con detalles y falsa honestidad. Y me creíste. ¿Que tu ibas a demostrar una teoría conmigo? Creo que yo demostré una contigo. ¡SALUD!


Y todos alzaron la copa y respondieron ¡SALUD!


Iba a retirarse humillada e iracunda, pero se volteó y se acercó a él. Tuvo que quitarle de encima a una de las lobas y le susurró 'Por lo menos no soy la única con SIDA aquí".


Retomó el paso sonriente y complacida. Mientras la chica que estaba encima de él se fue retirando y le dijo a sus amigas lo que había escuchado. En menos de lo que se alcanza a contar uno, Alejandro estaba solo, pagando la cuenta de lo consumido por sus 'amigos' y contando cuántas veces había tirado con Amanda sin protección.







9 de mayo de 2012

Kind And Generous

Porque aunque todo haya sido malo...
Aunque sientas que todo se va de culo para el estanco.
Aunque te cueste reírte de la vida...

No hay nada como llegar a casa, poner la música a todo volumen, cantar y bailar como loca.

Y hoy, en un día donde he derramado lágrimas de tristeza y desesperación, recuerdo las palabras de una amiga anoche, cuando dijo  "Yo siempre aplico esto, oye la canción y verás..."

Y sí. Aunque todo esté mal, no hay nada más reconfortante que ver cómo se acaba el día y poder dar las GRACIAS por poder sentir, así sea tristeza y desesperación.

Así que declaro a partir de este momento mi himno...




Kind and Generous


La-la-la-la...


You've been so kind and generous
I don't know how you keep on giving
For your kindness, I'm in debt to you
For your selflessness, my admiration
For everything you've done, you know I'm bound
I'm bound to thank you for it


La-la-la-la...
You've been so kind and generous
I don't know how you keep on giving
For your kindness, I'm in debt to you
And I never could have come, this far without you
For everything you've done, you know I'm bound


I'm bound to thank you for it


La-la-la-la...
Oh, I want to thank you for so many gifts you gave
The love, the tenderness, I wanna thank you
I want to thank you for your generosity, the love
And the honesty that you gave me
I want to thank you show my gratitude


My love, and my respect for you, I want to thank you
Oh, I want to thank you, thank you; thank you, thank you
I want to thank you, thank you; thank you, thank you

Amable y Generoso

La-la-la-la ...

Has sido tan amable y generoso
No sé cómo seguir dando
Por tu bondad, estoy en deuda contigo
Por su abnegación, mi admiración
Por todo lo que has hecho, tú sabes que yo tengo más remedio
Estoy obligado a darle las gracias por ello

La-la-la-la ...
Has sido tan amable y generoso
No sé cómo seguir dando
Por tu bondad, estoy en deuda contigo
Y yo nunca podría haber llegado, hasta aquí sin ti
Por todo lo que has hecho, tú sabes que yo tengo más remedio

Estoy obligado a darle las gracias por ello

La-la-la-la ...
Oh, quiero darle las gracias por tantos regalos que le dio
El amor, la ternura, quiero darle las gracias
Quiero darle las gracias por su generosidad, el amor


3 de mayo de 2012

No olvidar

¿Por qué si la magia está en los detalles, los olvidamos fácilmente?

Un beso, un abrazo, una sonrisa.

Una flor, el arco iris, un atardecer.

Una llamada, un ¿cómo estás?

Caminar bajo la lluvia; acostarse al sol.

Un dulce, un niño, las ganas de jugar.

Soñar, respirar, sentir...

¿Por qué si las grandes cosas se construyen de pequeñas, las menospreciamos?

Sentir el aire, contemplar el mar.

Bailar sobre la cama.

Cantar a grito herido.

Oir la música a todo volúmen.

¿Por qué le damos importancia a lo que piensan esos otros que no nos conocen si se interesan por nosotros?

Gritar de la emoción.

Llorar de felicidad.

Reír hasta que te duela el estómago.

Salir en pijama.

Caminar descalza por la playa.

La próxima vez, en lugar de preguntarte para qué, pregúntate cuántas sonrisas te brindará o si realmente te hará feliz... Si la respuesta es negativa, seguramente no valdrá la pena.