24 de septiembre de 2012

Una mirada bastó

Una mirada bastó para darse cuenta de las cosas. Estaba en ese momento en el que le aplicaba perfectamente aquel dicho que dice "no hay peor ciego que el que no quiere ver" o la canción "bruta, ciega, ciega y sordomuda". Pero esa mirada bastó.

Bastó para entender que no le pertenecía...

Julián y Amelia se conocieron no por casualidad. Fueron fruto de una doble cita armada por una de sus amigas. Esos asuntos que nunca funcionan, porque esas citas arregladas terminan casi siempre en desastre, fue perfecta para ellos. Se camuflaron en la conversación colectiva para abrirse el paso hacia el otro y terminar en un besito esquineado y una pedida de teléfono y e-mail...

Salieron, se conocieron, se besaron, se acariciaron. Normal. Como sucede cuando dos personas se gustan. Iban a cine, incluso a ver esas películas rosa que le gustan ella. Iban a fiestas, incluso a bailar salsa, ritmo que ella no sabe seguir con gracia. Fueron 'dates', luego novios. Hasta que un día se comprometieron.

Eran felices, sí. Se notaba, también. Todo el mundo lo sabía.

Pero con la llegada del anillo, se fueron varias cosas. Ella se petrificó del miedo. Él pensó que tenía todo asegurado. La emoción se perdió. Comenzaron a organizar una boda por que sí. A escoger flores porque sí; canciones porque sí... Daba igual. Nunca hablaron. Todo iba sucediendo porque sí.

- ¿Por qué lloras?
- ¿Tú aún quieres hacer esto?
- ¿Cómo así?
- Esto, el matrimonio... No era mejor cuando éramos solo novios

Un largo silencio se interpuso entre los dos. Varios minutos pasaron y ninguno podía decir más palabras. Mirándose a los ojos dijeron todo lo que sentían. Un abrazo selló la decisión.

Cancelar todo estuvo a cargo de esa misma amiga que los juntó. Al final, no era falta de amor, sino un momento no adecuado.

Amelia decidió irse a oriente a terminar su tesis de maestría, quizá buscando llenar ese vacío interior que muchos han dicho que se se sacia yendo muy muy lejos. Él, por su parte, aceptó una beca en Europa, de esas a las que pocos acceden, pero que a él le llegó como caída del cielo.

El tiempo pasó y curó las heridas. Julián conoció a Juana. Una española residente en París. Fabulosa ella. Amelia por su parte se dedicó a la lectura, a la cocina, a la meditación y a la fotografía de paisajes. Terminó su tesis un mes antes de lo esperado, así que se fue de eurotrip... Agarró sus libros, los regalos y sus recuerdos comprados en cualquier esquina, los empacó en una caja, los mandó en barco a su casa y arrancó.

Y llegó a París... Ese último lugar donde quería cerrar su viaje de sueños. Caminó entre calles. Le sonrió a extraños, tomó fotos, miró el cielo y tomó vino en cuanto cafetín se encontró en su camino. Y fue en uno de ellos cuando al fondo lo vio. Era Julián. Quedó absorta. No sabía si acercarse. Ni qué hacer.

¿Quién será esa mujer?", se preguntó.

Se dirigió al baño a ver si, por casualidad, él la veía y la reconocía. Pero eso no pasó. Estaba tan entretenido con Juana que poco o nada le importaba lo que sucedía a su alrededor.

Así que tomó un vino más, al que bautizó: Valor, no hay miedo, y se llenó de fuerzas para ir a saludar.

- ¿Julián? dijo con tono firme.

Él levantó la mirada y dejó a su pareja con una frase a medio terminar. La miró fijamente y luego de varios segundos dijo

- Siempre me gustó cómo te queda el cabello corto y sin tintes raros...

Juana confirmó lo que no quería afrontar: Julián no era completamente suyo. Era prestado.

La invitaron a sentarse en la mesa, y ella tras dudarlo unos segundos, aceptó. Hablaron los tres, sobre sus viajes, lo que han conocido. Sin mencionar el pasado. Pero la tensión era evidente: Juana miraba a Julián, quien no quitaba la mirada de Amelia, quien evitaba mirar a cualquiera de los dos, como si evitara quedar en evidencia.

Cuando ya se hizo de noche Amelia se levantó de la mesa. Se despidió y salió del café.

- ¿Qué esperas July? Ve por ella
- ¿Qué?
- No tienes que explicarme. Yo alguna vez estuve ahí
- En el lugar donde tienes a la persona de tu vida en frente y te toca definir si haces algo para recuperarla, o la dejas pasar. Yo hice lo segundo, me arrepentí y ahora me toca vivir con eso.
- Pero... 
- Vale mi July... tu y yo siempre seremos amigos.

Agarró su chaqueta en un afán, y salió corriendo. Por lógica supuso que Amelia buscaría la estación del Metro más cercana. Corrió como nunca antes lo había hecho. La alcanzó justo antes de bajar las escaleras que la llevarían a coger el tren a su destino.

- Quédate conmigo...
- ¿Por qué?
- Porque nunca he debido dejarte ir.

13 comentarios:

  1. Como siempre fabulosa la historia!!! Con finales locos! y bellos! ojala siempre fuera así.

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  2. Pasa que el amor es cuestión de oportunidad. De nada sirve encontrar a alguien demasiado pronto o demasiado tarde. Todo en su punto, todo a tiempo. Pareciera como si estuviese escrito. Sin embargo nos definimos entre lo que pensamos, decimos y hacemos; también entre el dejar ir y el disfrutar de los anhelos personales. Es mágico cuando se toman rumbos diferentes y con el tiempo nos volvemos a encontrar... Ahí es cuando sabemos que las oportunidades no se pueden despreciar, el tiempo es cruel y a nadie quiere. Justo ahí es cuando no podemos volver a dejarlo(a) ir. Me encantó, ¡MUCHO!

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    1. LA inspirada del año!! jajaja me encantan estos comentarios!! gracias por escribir aquí!! :D

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  3. El título de este blog me recordó esta canción:

    http://youtu.be/V7763y4wFtQ

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  4. Valió la pena la espera! Genial como siempre!

    Att: M.G. =')

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  5. ojala en la vida real las historias tuvieran tantos finales felices.. a veces puede el egoismo de retener a alguien solo por no quedarse sola, o esta el miedo a buscar otras cosas...

    es rico leerte siempre suspira uno varias veces!!

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  6. Extrañaba tus letras y nada mejor que esta historia :')
    Un abrazito naty

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  7. Quiero algo así.... un poquito y nada mas!!

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  8. Hacia rato no te leia, me conmovió mucho esta historia. Genial!

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  9. Qué gran personaje es Juana. Sería muy bueno verla después de esa tarde en el café. ¿Qué pasó con ella? También me gustaría mucho conocer su historia previa.

    Saludos.

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