18 de octubre de 2012

Fue

Colgó y quedó con esa sensación que te quita la tranquilidad, el aire y te deja un vacío en la panza.

Miró el celular un rato, en caso de que él volviera a llamar. Dio tres botes en la cama. Comenzó a sudar frío...

Era un hecho: su tranquilidad no iba a volver. Así que hizo lo que todas las mujeres hacemos en caso de desesperación: buscar lo que no se nos ha perdido. Agarró el celular, el paquete de cigarrillos y salió al balcón. Al encender su cigarrillo marcó 'Lucho'.

Primer timbrazo. Segundo. Tercero... buzón.

Insistió. Primer timbrazo... Buzón

Redial... buzón.

Redial... buzón

¡Puta vida! Lo sabía, le dijo al cielo estrellado.

Como eran las tres de la mañana, imposible llamar a su mejor amiga, esa que siempre la tranquilizaba.

Buscó entre su ropa el juego de pastillas que nunca le fallaban. Un vaso de agua, y a la cama. Necesitaba dormir, o de lo contrario, lo mataría. Comida de trabajo!! My ass... Quien sabe en qué motel de mala muerte estaba!

No notó cuando él llegó a la casa. Él, como si nada, se acostó a su lado. Durmieron...

Al despertarse, lo vio profundo. No fue capaz de armarle una escena a esa hora. Necesitaba irse tranquila al trabajo. Se vistió y arregló sin decir ni una palabra o hacer ruido. Se fue pensando.
¿Será que estaba exagerando? ¿Paranoia?

Es que los antecedentes le daban la razón. Perro siempre será perro, le decían sus amigas. Y a pesar de las advertencias, ella decidió rehabilitar al gamín.

Pasó el miércoles, el jueves y el viernes. Ya estaba más tranquila. El trabajar mucho y llegar tarde a la casa resultó el mejor método para evitar la confrontación. La verdad siempre prefería no entrar en conflicto. Es que eso cansa mucho.

Recogió la correspondencia y ahí descubrió la diversión de esa noche. Lucho de turno y ella con la última revista de moda y chismes. Solo faltaba el helado, y listo.

Se puso cómoda, agarró una cobija delgadita y se sentó en el sofá. Helado de café en la otra mano y se dedicaría a matar neuronas. Las banalidades tienen su encanto.

Como siempre agarró la revista de atrás para adelante. Siempre es mejor iniciar por esos eventos a los cuales uno nunca está invitado, dice que no le importa, pero siempre quiere estar.

Fiesta de matrimonio. Divino el vestido... Y la sonrisa del novio...
Lanzamiento de un bar. Demasiada Loba suelta... Qué desastre
Cóctel de celebración. Lagartos.. Lagartos.. ¡Puta!
El recorrido visual se quedó clavado en una foto. En ella, Lucho con una sonrisa inmensa mientras una jetona le ponía un beso en la mejilla. Detalló todo. La mano de él en la cintura, la mano de ella en la cabeza de él. Respira, respira, respira... Pie de foto: "Feliz estaba el Director Comercial de Dexter Inc. con su acompañante, de quien solo sabemos su nombre: Lizeth. Muy acarameladitos. ¿Será que esta historia tendrá un final feliz?". Buscó la fecha del evento: Martes dos de octubre. Sí ese mismo martes que no le contestó. Ese martes, cuando ella llevó todas sus cosas para vivir con él.

¿História?? ¿Historia??? Si se supone que su maldita historia es conmigo.....

Sonó el teléfono. Era Ana.
- Supongo que ya viste...
- Puta!!! Me explicas? Me explicas? Mucho malparido!! Y yo tratando de llenarme de motivos para no hacerle un reclamo... Es que no entiendo... No entiendo!!
- Mi Mary, ya sabíamos que esto podía pasar.
- AAAhhh me tienes que repetir que me lo dijiste!! Ya sé que me lo dijiste!! Para qué culos me dijo que me viniera para acá??? Yo estaba demasiado tranquila en mi casa... Puta...
- ¿Qué vas a hacer?
- ¿Qué hago?

La casa era de él. En caso de algo a ella le tocaba sair con sus maletas a la calle. Menos mal no había entregado su piso. Menos mal esa vuelta se demoraba...

De nuevo los cigarrillos, y las patillas. Esta vez solo media, necesitaba estar tranquila, pero despierta cuando él llegara. Se sentó con su helado y setecientas ideas en su cabeza. Necesitamos un discurso sólido. Organicemos las ideas. Ensayó una y otra vez las frases.

Por fin llegó. Al abrir la puera la vio sentada con cara de asesinato en el sofá.

- Volviste a fumar.... Fue la primera frase que pronunció sin tan siquiera cerrar la puerta
- ¿Y qué? Ni que te importara!
- Supongo que ya te enteraste.
- ¿De qué? ¿Qué tengo que saber?
- Ahí está en la revista.
- Ahhh, ¿eso? ¿Que el martes te revolcaste con una loba que se llama Lizeth? Si, ya me enteré... ¿Y bueno?
- Bueno ¿qué?

Se quedó mirándolo esperando una respuesta. Nada. Él adoptó la misma posición.

- Traté confiar en ti. No armarme un video el martes. Y resulta que tenía razón. Mentiste. Mentiste. ¿Me puedes explicar como en un día pasaste de un "te amo, vente a vivir conmigo", y al siguiente se estabas metiendo en la cama con cualquiera?

Él solo la miraba..

- Quisiera saber... Si no me quieres, para qué me trajiste acá...
- Mira. La interrumpió. Así soy yo. Lo siento. Podría llenarme de excusas, pedirte perdón y decirte que te quedes conmigo. Pero no lo voy a hacer. Y no lo voy a hacer, porque no me arrepiento. Soltó una leve sonrisa.

Por lo menos la pastilla no me deja llorar, pensaba Mary.

Recordó las palabras de Ana. Dignidad ante todo.

Sin dejarlo terminar su discurso se levantó de la silla, fue hacia el cuarto y se puso una chaqueta y unos jeans

- ¿No me vas a decir nada acaso? ¿Y los reclamos? ¿La rabia?
- ¿Qué quieres que te diga? ¿Quieres que me reviente en llanto y me humille? Me queda claro que necesitabas probarte que una mujer como yo era capaz de ceder ante ti. Lo lograste y perdió el encanto. Perfecto. Uno no está donde no lo quieren. No necesito argumentos. No necesito tus respuestas.

Agarró su cartera, su teléfono y su caja de cigarrillos. Salió por la puerta con la frente en alto, pero con el corazón en los pies. Hijueputa, por qué me tuve que enamorar de tremendo imbécil.

Cuatro horas habían pasado desde que se tomó la pastilla y ya sentía que los efectos de la media dosis se  iban pasando.

Se paró en la puerta del edificio y Lucho, previendo el tiempo que le tomaría bajar los 3 pisos y llegar a la puerta, se asomó al balcón. Quería ver como se iba de su vida esa mujer que le entregó su vida y su alma, pero que era demasiado buena para él. La amaba profundamente, pero sus instintos eran demasiado fuertes.

Estaba lloviendo y no lo había notado. Puta me tocó mojarme. Malparida vida la mia.

Agarró el celular y le escribió a Ana. Comenzó a caminar fijándose en la pantalla del celular. Ahora cómo carajos consigo un taxi... Y esta perra no me contesta. Ahora sí la invadieron los sentimientos. Ira, tristeza, ganas de matar, ganas de morirse.... Mensajeaba, y mensajeaba... sin respuesta. Miró al sur y solo veía agua. Cruzó la calle. sin mirar al norte.

Un freno en seco...
Un golpe...
Un grito....
Un carro arrancó.

La lluvia se volvió un negro y una lágrima rodó por su mejilla, hasta fundirse en un charco de aguas negras. Negras, como fueron sus últimas horas.

Continúa aquí


5 comentarios:

  1. mk!!! que fueee?




    (muy bueno!!!)

    ResponderEliminar
  2. Uff! Excelente! me encantan tus escritos!!!

    ResponderEliminar
  3. Juemadre. Como siempre, es un placer leer tus historias que, por muy sorprendentes que parezcan, le pueden pasar a cualquiera...

    ResponderEliminar
  4. Aaayyyy qué pesadaaaaaaa que eres!!!!

    ResponderEliminar
  5. y bueno... qué puedo decir?! me encanta leer tus" historias, mientras escucho la música de una fiesta de matrimonio (por cierto, música africana) desde el 4to piso del hotel y recuerdo frases de mis amigas como "que no se pierda el glamour", "nadie cambia y no intentes cambiar a nadie"...

    ResponderEliminar

Gracias por pasar y dejar una huella!