30 de enero de 2013

Abuelo

Para Rita, que es la prueba viviente de que aun hay personas que creen que las historias de amor, con finales felices son las mejores y que  a pesar de todas las cosas malas, el amor siempre va a triunfar.

¿Quién dijo que éste es un día para ponerse tristes? dijo Sebastián, al iniciar el discurso de despedida de su abuelo, Don Ricardo. Ante ésta afirmación los asistentes a la misa abrieron los ojos asombrados.

No lo es, continuó. Sencillamente porque mi abuelo murió más feliz de lo que muchos de ustedes imaginan. Murió rodeado de amor, de ese amor que le fue negado por muchos años en su vida....

Don Ricardo tenía 86 años cuando falleció. Era el típico viejo amargado, a quien la temprana viudez le robó la sonrisa en su rostro. Es cierto que no le faltaba nada. Tenía una familia mediana, con hijos y nietos, quienes se preocupaban por el viejo gruñón, tal y como lo menciona el protocolo: "llamada una vez entre semana; almuerzo familiar los fines de semana; acompañamiento para los chequeos médicos y celebraciones de cumpleaños".

Los días para él eran simples: Despertar, baño, desayuno solo, salir por el periódico a la esquina, darle una vuelta al parque. Volver a la casa, sentarse a leer la prensa, mascullar críticas al gobierno de turno. Cocinarse algo, almorzar, reposar, fumarse un puro, volver a salir sea al parque o al supermercado -dependiendo del día-. Llegar finalizando el día, ver noticias, renegar del país, y acostarse a dormir.

- Ser viejo y estar solo es lo peor que le puede pasar a uno. No entiendo por qué a Elvira se le dio por abandonarme tan pronto. Eso debe ser que algo malo hice y me tocó pagar con esta pena tan grande, repetía una y otra vez cuando alguno de sus nietos le preguntaba por su abuela.

Mi abuelo Ricardo, durante 35 años vivió extrañando y añorando a mi abuela Elvira, como si ella no le hubiera dado permiso de ser feliz nunca. Continuaba Sebastián con una gran alegría en su rostro, como si tuviera entre sus manos el mayor secreto del mundo.

Sebastián era el nieto favorito de Ricardo, no solo por ser el menor de todos, sino porque era el único que se interesó en algún momento en su colección de carros de maderas, completa, pero que dejó de crecer porque "el plástico nos invadió y nunca más se consiguieron carros de este tipo, mijito". Fue entre los carros, que Sebastián se convirtió en el único amigo de su abuelo, a quien le contaba sus historias durante sus visitas mensuales.

Pero, aunque un poco tarde, le llegó a mi abuelo la felicidad y el amor, de la mano de Emma. A quien ustedes no conocen y fue la compañera del último mes, el más feliz de mi abuelito.

Los asistentes no entendían nada, y la mamá de Sebastian, aun con la cara sonrojada, lo excusó. "Es que este niño tiene demasiada imaginación". "Pero Mamá. Es cierto..." Casi que a empujones, lo bajaron del atril.

Emma tenía 85 años cuando murió. Estuvo casada con su esposo por 55 años. Era feliz, si. Pero en algunas ocasiones, cuando caminaba de noche y venía la luna dibujarle una sonrisa al cielo, recordaba a Ricardo.

Y fue precisamente una de esas noches, en la que lo encontró. De casualidad, como pasan las grandes cosas de la vida en materia de amor.

- ¿A nombre de Ricardo Martinez?
- Sí señorita

Al oír el nombre se abrió paso entre las pocas personas que hacía fila en la caja.

- ¿Ricardo?
- Si.... 

Se quedó mirándola, a ver si la reconocía, pero ninguna imagen  venía a su cabeza.

- ¿Perdón? ¿La conozco?
- Soy Emma. Dijo casi que brincando de la emoción.
- ¿Emma? Silencio largo de esos incómodos
- Señor... Son 20.650
Sí, sí, señorita

Pagó y Emma seguía esperándolo al otro lado de la caja.

- Casi no te reconozco.
- Los años no han pasado en vano.
- Pero eres hermosa, igual
- Eso lo dices por compromiso.
- Crees que tengo cara de decir mentiras?
- De pronto algunas piadosas.

Emma había regresado a la ciudad hacía varios años, quizás con la esperanza de encontrarlo, motivaciones nunca reveladas en público.

Caminaron hasta la puerta de la casa de Emma. Intercambiaron números de teléfono y quedaron en almorzar algún día.

Sostenían conversaciones largas, llenas de recuerdos y risas.

- Es que han sido demasiados años. Ya me cansé de contarlos.
- Pero parece que fue ayer cuando nos dimos ese beso en la puerta de tu casa. Con tu mamá espiando por la ventana.
- No puedo creer que mi mamá haya hecho eso.
- También parece que fue ayer el día que me dijiste que tus padres se mudaban de ciudad y que debías ir con ellos.
- En esa época, vivir sola era casi que impensable.
- Y el correo, un desastre!
- Y así, perdimos el contacto.
- Y así nos casamos cada uno por su lado.

Se sentía raro. Ambos casi que habían olvidado cómo se sentía el contacto cariñoso con el otro. Les daba miedo dar el paso equivocado. Pero se sentía bien. Se sentía bien sentir esa adrenalina adolescente. Esa emoción en el estómago y esa sensación de ir volando mientras caminas.

Sí, era amor. De ese amor que todos queremos tener en la vida.

- Emma. ¿Quieres pasar el resto de la vida conmigo?
- ¿Me estás proponiendo matrimonio?
- Creo que ya estamos muy viejos para eso. Además, sin anillo no vale.
- ¿Entonces?
- Quédate esta noche y no te vayas nunca.

Una lágrima corrió lentamente por la mejilla de Emma.

- Sí! Claro que sí!
- No puedo creer que se nos haya ido la vida, el uno sin el otro.
- Lo que cuenta son las últimas cuatro semanas
- Las cuatro semanas más felices de mi vida.
- Y de la mía.

Se abrazaron, como se abrazan los que se aman de verdad. Y ahí, justo en ese instante, cerraron los ojos, para saber que la eternidad es el límite y que ahora, nada podrá separarlos.


**La Idea de esta historia nació mientras veíamos dos caravanas fúnebres por la autopista y con mi Amor, Cami, nos inventamos una historia sobre dos amantes que murieron de viejos, luego reencontrarse. 

8 comentarios:

  1. :') QUE HERMOSO! ME RECORDÓ A MI ABUELITO !!! :(

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  2. Esto es Amor del bueno! Me encanto! ♥

    Att: M.G. =')

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. hermosa historia... y hoy es el cumple de mi abuelita <3

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  5. Hermoso, no me canso de leerlo.En el fondo sé que en algún lugar hay historias de amor así y que siempre hay una gran historia de amor esperando ser vivida. Gracias Naty por esta historia y por todas las otras que han hecho preguntarte ¿Por qué? Te quiero, bella.

    Att: Rita.

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  6. Hoy era el día indicado para leerlo...
    Una sola lágrima fue suficiente...
    Es una lástima saber que esta puede ser la historia de muchos. Muchos a los que su verdadero amor es alejado por alguna razón y seguramente, no cuentan o contarán con la suerte de Emma y Don Ricardo para ser felices al menos unos días antes de dejar el mundo terrenal.
    Es divina esta historia!

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  7. Mi mamá tiene 60 años y hace una semana se re-encontró con el amor de su vida por Facebook, al otro día vi que posteaba cosas cursis en su muro, hace rato no la veía tan feliz!

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  8. Pues yo no sé...te odio y me agradas, pero estas historias no pueden ir tirandose por el mundo así como así, más de uno podemos terminar con el pecho volcado.

    <3 gracias por escribir.

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