6 de enero de 2013

Fue VI

Viene de Acá


Se demoraron miles de horas tratando de pensar una manera de descubrir qué era lo que estaba sucediendo, pero a todas Mary decía que no. La conclusión fue no hacer nada esa noche, irse a la casa de Antonia y terminar todo el vino que quedara en la despensa, mientras recordaban los momentos más ridículos de su existencia. Y así fue. Al final, reírse de uno mismo, siempre será la mejor terapia.

Mary se despertó primero y salió del apartamento de Antonia sin que lo notaran. Antes, se deslizó entre la cartera de Ana y copió el número de celular de la tarjeta de Alberto. Miró su reloj y ya era ya una hora decente para llamar. (Definitivamente tomar tanto siempre hace que se pierdan muchas horas de la vida, pensó).

- ¿Hola?
- Hola...
- Mira, yo sé que quizás te arrepentiste de conocerme. Pero, luego de todo éste tiempo, ¿no te parece que lo único que me merezco es un poco de sinceridad? ¿No te parece de quinta que me hayas dejado plantada en el café, y que al rato me haya tocado ver cómo te levantabas a una de mis amigas en el bar? Mira, es que la verdad no entiendo por qué me metí en este rollo. Es que todos los hombres son iguales. 
- ¿Perdón?
- No... No.. déjame terminar. ¿Para qué me dijiste que querías conocerme, si no era cierto? Es que claro... ya me imagino que debes tener a por lo menos cinco viejas como yo encarretadas vía chat, que caen como imbéciles.
- ¿Perdón? ¿Cón quien hablo?
- Ahora resulta que no sabes con quién hablas. Típico.
- Mira, creo que deberías calmarte, y dejar de gritar como una loca. ¿Estas segura de que estás hablando con la persona correcta?
- Claro, Alberto Aparicio.
- Si soy yo, pero no entiendo nada de lo que me estás hablando.
- Ahora vas a alegar demencia.
- Puedes tratar de explicarme...

Y fue así como Mary retomó toda la historia durante todo el camino a su casa.

- Y la conclusión fue que me vieron la cara de idiota y que usaron el nombre de Alberto, para hacerme caer.
- No puede ser... Es decir que te timaron. Duraste meses hablando con un man que no sabes ni siquiera como se llama?, escribió Ana.
- Ay, Dios... Y la pobre dizque enamorada.
- Antonia, deberías tratar de no burlarte de mi desgracia.
- No me burlo... Pero no les parece muy loco. Es decir, ese man puede ser un asesino en serie, un traficante de drogas.... Uy no qué miedo! Menos mal ni apareció.
- Bueno, ya ya... Y entonces ¿qué vas a hacer?
- Nada. Ya me cansé de escribirle al chat y al celular. No le gasto ni un segundo más.

No había terminado de entrar a su casa cuando vio un sobre deslizado por debajo de la puerta. Identificó la letra de Lucho. Bonitas horas de aparecer las de éste demente. Fijo ahora me sale con otra perorata de que me mató...

Mi Mary.
Creo que después de esto vas a tener un motivo más para odiarme. Seguramente no te has dado cuenta, pero 'Alberto', todo éste tiempo he sido yo. Si. Así como lo lees. Aproveché ese mensaje que enviaste aquella noche, para lograr ser tu amigo de nuevo. Para que me permitieras volver a acercarme a tu alma. Pero de nuevo fallé. Fallé, porque no pude ser honesto contigo...

Se sentó sin terminar de leer la carta y mirando por la ventana pensó que no podía ser posible ser tan imbécil. Pero, ese no era el número de Lucho. 'Alberto' me escribía desde un celular distinto.

Te debes estar haciendo un ocho pensando por qué te escribía desde un celular distinto. Te recuerdo que mientras salíamos tenía dos celulares, uno que nunca usaba, pero que reactivé hace poco y que fue al que enviaste el mensaje -asumo que tu subconsciente te traicionó y usaste el 6, en lugar del 3-.

Ah claro... y yo siempre le decía que tener dos celulares con casi el mismo número era una tremenda estupidez.

Sé que aún no te estás riendo. Pero espero que no te estés quemando de la ira. 'Alberto' es ese yo, que quiero ser contigo, a tu lado. Una mejor persona.

No sé si puedas, o quieras perdonarme, o volver a abrirme las puertas de tu vida. ¿Te parece que comencemos de ceros? 

Lucho.

Te espero en media hora en mi casa. Enviar.

No le dijo nada a sus amigas. Se arregló como un tiro. Ordenó el desastre de su casa y justo a tiempo rinnngggg...

Continuará!!

6 comentarios:

  1. ¡Tú lo matas a uno con ese "continuará"!

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  2. Ay Dios! apurale con la otra parte! Tupale! muero de angustia !

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  3. Ay de por Dios!!! qué vueltas las que nos haces dar con estos giros :D me encanta!!!

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  4. .__________________. voy a tener un paro cardiaco leyendo esto.

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