18 de abril de 2013

Mi Jefe

Me siento completamente Bridget Jones escribiendo esto.
Estoy enamorada de mi jefe.

No pudo evitar soltar la carcajada al leer las dos primeras líneas del mail de su amiga. Mar está completamente loca.

Te debes estar burlando de esta afirmación. Pero es real y estoy muy feliz.. Voy a tratar de responder todas las preguntas que te podrían surgir con el siguiente relato. Y espero que no te mueras de algo (sea risa, rabia, envidia...). Pero como lo prometido es deuda, luego de muchos meses de ausencia, esta es mi última historia.

Aquí va...

Llevo dieciocho meses en esta empresa. No era el trabajo soñado pero si una forma de iniciar el camino que me llevaría a ese puesto ideal, en la empresa ideal. Tu sabes que soy de las que cree que uno debe ir paso a paso, hasta conseguir lo que siempre ha querido. Entré a esta productora por mérito propio. Tanto que a las entrevistas me fui de pantalón, pelo recogido y saco negro con cuello alto. Creo que te sabes ese detalle mejor que yo. Entré como asistente -osea mano derecha- de la gerente de producción de arte. Osea, en algún momento ese cargo será mio.

La vieja era una loca demente. De esas que no solo vivía de rumba en rumba, sino que hablaba gritado (sin ser costeña) y trabaja a todo el mundo de 'mi amor'. Y a mi, me tocaba cubrirle los guayabos, los retrasos, los incumplimientos... Claro, nunca me agradecía. Es que la odiaba!! la odiaba!! Perra!

En fin, la loca hace como unos cuatro meses renunció (aunque las malas lenguas dicen que la echaron) y comenzaron a buscar el reemplazo. Claro, como a mi se me alivianó el trabajo, pude tener una vida normal. Entonces me fui de rumba. (Ay... extraño salir contigo)... Me fui con un grupo de amigos de una amiga. Así, casual, de puro desparche. Entre 'mi grupo' no había nada bueno.

Yo ese día estaba en un estado de vulnerabilidad total: Con ganas, con unos tragos en la cabeza y depilada. Ese día tocaba conquistarse a alguien. El trabajo me tenía consumida, ni para una revolcadita me daba tiempo. Total, yo decidí que ese día sería mi noche.

Me fijé un objetivo... Claro que como ya hemos discutido en Bogotá, los manes solteros cada vez son más feos o más babosos, casi que no encuentro entre la multitud a un tipo digno de mi vulnerabilidad. Hasta que lo vi. En la barra -Sí Annie, cliché todo en esta historia es un chiclé-. Se estaba tomando lo que parecía un whisky en las rocas -que resultó ser un ron-.

Yo ya casi no me acordaba cómo ligarme a un tipo solo. Así que me aventé. Sin pensarlo dos veces. Me paré al lado de él en la barra. Así como en las películas gringas. Pedí un gin and tonic (tu sabes, ese es mi favorito y no me da guayabo) y volteé a mirarlo.

- Hola. Marcela, mucho gusto.  Y extendí la mano y le regalé mi mejor sonrisa esperando que él respondiera.

Estaba casi que sudando frío, marica! Annie, tu sabes que yo me cago del susto. Además, sentirse en una escena de película es como muy raro.

Total, me dio la mano. Así fuerte. Como sin miedo.

- Mucho gusto. Joaquín.

Además, tiene uno de esos nombres fabulosos. (Ya hablo como fan enamorada)

El tema para no hacértelo largo es que comenzamos a hablar. Pero no fue una de esas conversaciones como: "en qué trabajas" "qué estudiaste". No nada de eso. Fue algo como lo que te voy a narrar -y es que tengo la conversa pegada en el cerebro-.

Siempre me he preguntado por qué alguien va solo a un bar. ¿No es más fácil tomarse un trago en la casa y se evita uno una cantidad de pendejadas?
- Eso lo puedes responder tu. Estás sola...
- ¿Parece? No. Estoy con un grupo de gente por allá. Los amigos de una amiga.
- ¿Entonces qué haces acá?
- Vine por mi trago, porque allá están tomando whisky (y puse mi cara de 'esto es una seba me voy a vomitar') y me encontré contigo, todo solo. Y como tengo un alma caritativa... pues decidí que te iba a acompañar.
- Uy, ¿eso quiere decir que parezco un niño desamparado?
- Eso quiere decir muchas cosas. Pero si prefieres eso. Pues niño desamparado será. Ahora respondeme la pregunta.
- No dejas pasar una, ¿no?
- Nunca.
- Es que salí de la oficina, que queda aquí cerca. Me iba para la casa y pensé: '¿qué tal que la mujer de mi vida ande hoy suelta por ahí'?

En ese momento yo ya me quería morir. Annie. Tiene una sonrisa perfecta, una barbita de tres días fabulosa... ¿Y va y me dice eso? Seguro vas a pensar que soy una envideada. ¿Pero quién no se envidea?

Hablamos como un rato más. Babosadas y no tan babosadas como que es soltero, sin mucho tiempo pasa salir de ligue. Si última novia lo echó porque ella no era la prioridad en la vida de él. Contra eso, según dijo, uno no puede pelear. Cuando uno encuentra a la que es, se vuelve, la prioridad, el resto son paliativos para pasar los ratos de soledad acompañados.

No hijos. Trabaja en un canal de TV. y vive solo. No tiene ni gato ni perros. Todo tal como me lo recetaron.

Tres rones y tres gin tonics después...

- ¿Te vas conmigo o te quedas con los amigos de tu amiga?
- A esos ya los tengo descartados hace rato.

Me jaló.... Así como en las películas, marica. Hazte la imagen, Annie, por favor. Se paró de la silla, y se iba medio alejando, cuando le jaló del brazo. Y como sincronizados, terminé en sus brazos y nos dimos un beso. Y qué beso. No te voy a decir que el tiempo se detuvo y que solo éramos él y yo, porque eso no pasa. Pero si besaba delicioso.

Salimos de ahí como un par de adolescentes, recién fugados del colegio. Llegamos al parqueadero. Nos subimos en su camioneta. Y salimos hacia la casa de él. Claro que en cada semáforo o en cada pare nos comíamos a besos. El trayecto fue largo, aunque realmente era cerca.

Yo tenía un vestidito negro. De esos que siempre decías que eran mi mejor adquisición. Así que todo iba siendo más fácil desde el carro.

Llegamos al apartamento de Joaquín. Apenas cerramos la puerta, me cargó contra la pared y lo tenía duro, duro. Le saqué la camisa, en un afán. Hasta se le cayeron unos botones. No dejábamos de besarnos.

Esta Mar es la cagada. Me escribe este culo de mail largo, como si estuviéramos tomando café o cerveza. Por algo es mi amiga, pensaba Annie, mientras leía. Fue por algo a la nevera. A juzgar por la barra de desplazamiento la cosa iba para largo. Eso de estar a 15 horas de diferencia es difícil para tener una mejor amiga en problemas o con una historia para contar.

Entonces, Annie. Yo ya quería que me la metiera. Ya... pero én quería jugar. Me sacó el vestidito.  Y me hizo moverme hasta el sofá. Ahí me tiró y mientras yo yacía acostada con el corazón tan agitado que se me quería salir, y tan mojada que ni te cuento. Se quitó el pantalón y las medias -aplauso para los hombres que se quitan las medias sin que uno se lo pida-.

Se puso encima mio. Me seguía besando. La boca, las orejas, el cuello.. Yo comencé a gemir. Osea... como una loca. Bajó hasta mis tetas... y me chupó, más rico... Creo que se dio cuenta de mi ansiedad. Sacó su cosa... (Annieee se oye mejor hablado que escrito) Annie comenzó a reirse a carcajadas. "sí tenemos que cambiar esa puta palabra") y para qué que era perfecta. Me la metió. Primero pasito... así despacito... de esa forma que uno ya quiere morirse... o venirse. Y preciso. Tuve un orgasmo. Creo que era un orgasmo de ganas... Y él se puso como un loco. Y me clavó no sé por cuanto tiempo. Encima mío. En cuatro. En el piso. En la cocina. En el cuarto, en el baño...

Mar siempre y sus historias. Y lo deja a uno iniciado...

Terminó la noche. Y amanecimos uno al lado del otro, ambos con esa sonrisa natural de satisfacción absoluta, de deber cumplido... No hubo formalismos. Me paré de la cama. Me di una ducha. Me vestí y me fui. Él se despertó y con una naturalidad increíble me dijo. Puedes bañarte tranquila. La verdad, viniendo de él no me molesto la frase de 'permiso'.

Antes de irme, saqué un sharpie morado de mi bolso -No me preguntes por qué tenía un sharpie en la cartera. No sé, pero ahí estaba- Y ni corta ni perezosa en la puerta entrada le escribí: Fue fabuloso. Si quieres repetir, no tengo problema. Llámame y le puse mi celular.

Y así comenzamos. Me llamó a los dos días. Fuimos a cenar. Luego a comer... Y así era todo. Cita-sexo. Cita-sexo. No había llamadas de control. No había preguntas incómodas. Creo que ninguno sabía del otro, nada más de lo necesario. No habíamos hablado, o ni siquiera nos habíamos preguntado si esto iría para alguna parte.

Yo era feliz. Seguía haciendo méritos en mi oficina y seguramente me darían el trabajo de mi jefa. Estaba muy concentrada en eso. Así que Joaquín era la mejor forma de terminar mi día.

Entonces, pasó el primer mes. El segundo. Y comenzamos a intimar. Ya sabíamos cosas del uno y del otro. Incluso esas anécdotas vergonzosas que solo se sabe tu mamá y tus mejores amigas. (Algo así por el estilo de la anécdota de la vez que me vomité durante el acto principal del día de la poesía... Así, a ese nivel llegamos).

Ay no. Mar debería dejar de contar esas cosas.

Me daba consejos. Y yo a él. Los días pasaban de una manera maravillosa. Hablábamos todo el día. Estábamos pendientes el uno del otro. Nos fuimos convirtiendo como en novios, pero sin el rótulo. Yo estaba feliz. Muy. Como que todo marchaba.

Sin embargo -Claro porque no hay historias perfectas- citaron a reunión antes de ayer en la oficina. Yo pensaba que ese era mi día. Me compré un vestido nuevo, los zapatos perfectos. Me peiné, me maquillé. Yo estaba radiante.

Buenos días señoras y señores, hoy están todos citados aquí porque quiero presentarles al nuevo Gerente de producción de arte. Menos mal, Annieeee, menos mal no me levanté de la silla!!!! El Presidente de la Compañía iba a anunciar al nuevo jefe y ese no era yo. Se trata de Joaquín Steffens. En ese momento dejé de respirar. Volteó hacia la puerta y lo veo entrar. -Es que les encanta el dramatismo. Siempre anuncian al que llega, y el anunciado entra-. Ahí estaba él. Con su traje perfecto, la sonrisa perfecta. Y su perfume. Él estaba radiante. Y yo ahí. Sentada en la mesa, con mi vestido y maquillaje perfecto. Radiante. A punto de llorar.

Quería matarlo. Esa es la realidad. El corazón se me rompió en doscientos pedazos. Es difícil de explicar y voy a tratar de hacerlo lo mejor posible. El man con el que sales. Que te encanta y tira delicioso. Ese mismo que te hace reír a todas horas del día. Nunca. Nunca Nunca!!! Te comentó que había aplicado para el cargo que tú anhelabas, el que querías. Él, el que te levantaste en un bar, y que te conquistó con un par de frases baratas. Ese, ese mismo, se queda con el siguiente escalón en tu carrera por llegar al trabajo de tus sueños. Ese hombre, del que te enamoraste, está ocupando el puesto que debería ser tuyo.

Cuando lo vi entrar dejé de escuchar. Comencé a armarme el discurso en la cabeza de todo lo que le quería decir. Gracias a dios luego de esa reunión él tenía que entrar a junta y no le dieron espacio de que me diera la cara. Es que además el muy infeliz no me hizo ni un gesto!! ni un gesto me merezco.

Entré a mi oficina y lo primero que hice fue enviarle un mensaje: ¿Me explicas? y me respondió Comamos esta noche. Ok, le dije.

Annie, espero que no te esté aburriendo. Pero es que me haces mucha falta y creo que te mereces este relato completo. Ay mi Mar. Espero regresar pronto a Colombia para escuchar tus cuentos con un trago.

Pasó por mi a las 8 de la noche. Baja por fa, ya estoy en la puerta. Bajé, con todo un discurso armado en la cabeza. Un sermón de siete pisos. Lo iba a acribillar. No lo iba a dejar hablar. Iba a sacar la neurótica que llevo adentro.

- Hola. Y le puse la mejilla.
- Uy. Pero qué pasa
- ¿De verdad quieres que te diga que pasa?
- Te ves hermosa. 
- Me cambias el tema.
- Espera a que lleguemos al restaurante.

Durante todo el camino no hablamos. Yo estaba que vomitaba palabras. Me quería morir. Pegarle era poquito. Pero bueno,  no podía quedar como una loca. Al final por algo Joaquín estaba hablando tan tranquilo.

Nos bajamos en un lugar. Era cerca a aquel barsucho hediondo pero que nos encantaba como por la 80. ¿Te acuerdas? Resulta que era un restaurante. De esos que son muy chiquitos, todos cálidos. Típico de película de amor en Europa.

Éramos los únicos en el lugar. -Obvio, sino nos se completaría el cliché de esta historia-. Me corrió la silla, como los caballeros en vía de extinción, y me hizo sentar. Se sentó en frente mio.

- Te ves hermosa.
- Y dale...
- Y así suene muy culo. Nunca te había visto tan brava, ni un poquito... que te ves preciosa.
Y yo pensaba. Precioso le va a quedar esa jeta después de todo lo que le voy a decir.
- Yo sé que quizás estas sorprendida por todo lo que pasó...
- ¿Sorprendida...? Es que esa no es palabra... Estoy puta, histérica... Es que no lo puedo creer. me utilizaste... Y cuando me iba a despachar, me dice.
- Preciosa. Déjame hablar.
- A ver... pues...
- Tu me dijiste que tu sueñas dirigir una productora. Que tu seas la jefa... 
- ¿Sí y eso qué tiene que ver?
- Estuve hablando con Francisco. Van a dividir los negocios de The Fixer y van a abrir una nueva productora que se llame Scandal... tendrá un enfoque distinto... Y quieren una mujer para ese nuevo proyecto. 

Casi me muero en ese momento. No te imaginas mi Annie. Las cosas se habían conjugado. No lo dejé terminar. Le agarré la cara con las dos manos y le di un beso. Era quizás el beso más tierno y más honesto que había dado. Te amo, dije justo cuando había separado mis labios de los suyos. Yo  también te amo.

Apenas merecido. Mar es maravillosa se lo merece.

Terminó de narrar la historia. Cerró su laptop y dejó que todas las lágrimas corrieran por su mejilla. Annie era su mejor amiga. Y un día hizo prometerle: "Mar. Prométeme que antes de que me muera, me vas a dar una historia con el final más feliz para tu historia". Y esa era la promesa que le estaba cumpliendo a su mejor amiga de infancia, esa misma, a le que le quedan, a partir de ahora dos días de vida.


3 comentarios:

  1. Naty... que historia tan bonita y tan triste. :)

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  2. Ay Dios!
    Naty, con cada historia estas más cerca de pisarle los talones a S.R. jajajajaja
    Me encanto! :D

    Att: M.G =')

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  3. Casualidades que parecen estar escritas en el cielo, es buscar el momento perfecto sin saber lo que va a pasar

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