27 de mayo de 2013

Bailamos


Salí del baño y la vi sentada en la mesa, sola, contemplando una copa de vino, como si en su interior se revelara el futuro. De fondo unos aplausos que se convirtieron en trompetas. lo tomé como la señal inequívoca de que era el momento perfecto. Con paso decidido, sin importar cuantas personas se contoneaban entre ella y yo. Me acerqué y le extendí la mano.

'Quiéreme, como te quiero a ti 
mujer, quiéreme
Quiéreme, como te quiero a ti 
mujer, quiéreme ...'


Me miró, con cara de no entiendo nada. Pero al final aceptó.

'Dime porque las mujeres tienen 
el alma de coco
Dime porque las mujeres tienen 
el alma de coco 
Cuando uno más las quiere, 
más a uno lo vuelven loco....'

La llevé a la pista, la atraje contra mi cuerpo. Bailaba delicioso. Sentí su perfume. Me dediqué a sentirla. El compás era perfecto.

- Soy Antonio
- Yo Margarita. 

Había entendido perfectamente hacia dónde iba.

- ¿Por qué estás sola?
- Hay días en los que no soportas a nadie de tu entorno y decides salir sola. A ver qué pasa
- Y ¿Qué pasa?
- Llegó un Antonio a sacarme a bailar. Y menos mal, porque es mi canción favorita.
- ¿Acaso eres mala mujer?
- No pero a veces me gustaría serlo.

Comenzamos así a conversar como dos extraños. Continuamos toda la noche entre charlas y anécdotas inventadas.

Fingimos para al final reafirmar que, a pesar de los nombres, somos y seremos uno para el otro.


2 comentarios:

  1. Lorena, puede pasar. El uno para el otro no significa eternidad, sólo «un momento». Puede durar, una vida, varias vidas, unos meses, o no más de 5 minutos.

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Gracias por pasar y dejar una huella!