6 de mayo de 2013

Discursos

Hace unos días asistí a un nuevo episodio de la típica echada. Se trataba de una relación entre una chica normal: trabajadora, iniciando su especialización, linda, divertida, tierna y algo tímida; y un man normal: trabajador, tranquilo, con expectativas de cambiar de empleo para mejor.

Se conocieron, comenzaron a salir, se ennoviaron, hicieron planes. Normal.

Narra ella, que un mes antes del día fatal, ella se puso 'un poco' intensa y algo celosa a causa de una vieja. Mi protagonista no quiso entrar en detalles, pero fijo se trataba de una zunga, voluptuosa, de baja autoestima, que goza calentándole el huevo -como se dice popularmente- a cualquier man que tenga novia o esposa. De esas abundan, y son esas típicas viejas que no nos gustan a las novias. Punto.

Pero claro, el personaje llamado novio, se emputó, acusó de loca a mi protagonista, y todo redundó en una serie de discusiones que se prolongaban y prolongaban por los días y semanas. Entraron en el típico ciclo de pelea-reconciliación. Dinámica agotadora, para ser honesta.

Así fue como un mes después de los primeros reclamos a causa de la zunga en cuestión, el llamado novio citó a mi protagonista y luego de una extensa charla, le dice "Es que yo ya no te quiero como antes".


Freno de mano. ¿Me explican?


Osea que ¿10 meses después de andar diciéndole a mi protagonista que la quiere, que hagan planes juntos... el llamado novio se levantó y zas! ya no la quería como antes?

No me crean tan marica.

Entonces, claro conversando con la protagonista, mi conclusión fue que el man seguramente se quería comer a la zunga en cuestión, o a cualquier otra vieja que le mostrara las tetas con un escote, y que por lo tanto mi protagonista estorbaba y decidió que ya no la quería.

Pero el no querer no es el motivo. ¿No hubiera sido más honesto decir: "Mira, es que decidí unánime y egoístamente, que no quiero continuar mi camino contigo, sino que quiero navegar en las turbulentas aguas de las zungas y todos sus sinónimos"?

Así, mi protagonista no estaría pensando que fue ella la culpable de que el llamado novio la dejara, sencillamente porque hizo un reclamo válido en el papel de novia.

A raíz de este asunto, me puse a reflexionar sobre el recurrente tema de los discursos masculinos para terminar a una mujer cuando no tienen reales motivos para hacerlo, más allá de su egoísmo. Y llegué a un par de conclusiones:
Sacado de Faccebook


Primera Conclusión: Los hombres siempre quieren quedar bien e intentarán siempre decir lo más políticamente correcto: "Te mereces a alguien mejor que yo"; "Estoy confundido"; "No quiero hacerte daño pero necesito tiempo"; "Eres demasiado para mi"; "Quiero estar solo"; "necesito tiempo"... Para su cerebro, estas son las frases que se ajustan a su objetivo, a pesar de que la realidad indica que la honestidad, por más cruda que sea, siempre será el arma que los hará quedar bien ante su ex, sus amigas y su mamá.

Segunda Conclusión: Cuando un hombre termina con su novia, justo cuando ella cree que la relación está consolidada, casi NUNCA es culpa de la novia. Siempre hay un motivo externo -llámese otra vieja o la zunga del momento-, que desata en el personaje una serie de crisis, y la más popular de ellas es "necesito tiempo", independientemente de las posibilidades que tenga el man de tener algo con la 'otra'.

Tercera Conclusión: Cuando un tipo quiere botar a su novia por razones egoístas o porque ya no le gustaste -esto último pasa sobre todo durante los primeros tres meses-, lo va a hacer. Así que el discurso que te eche es lo de menos.

Cuarta Conclusión: Cuando un man echa un discurso como los anteriores para botar a su novia, no hay que pensar en los motivos 'reales', esos son los de menos. Llorar, patalear, emborracharse, siempre en privado, sin escándalo ni mensajes de odio. Sacarlo de la vida, de la mente y del corazón es el objetivo, porque así nos rebanemos los sesos tratando de encontrar el por qué real, seguramente nunca lo encontraremos, pasando a ser una completa pérdida de tiempo y una dinámica demasiado autodestructiva.


Entonces, hombres, ya que sabemos cómo funciona su cerebro, para la próxima traten de ser un poco más honestos y chicas, dejen de flagelarse cuando un tipo las bote. Al final, lo que se acaba es porque algo mejor viene.



5 comentarios:

  1. Buen escrito tu realidad relativa podria considerarse aceptada en muchas mentes. Backano

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  2. Y punto! Me encanta que lo escribas tan claro, porque a veces yo dudo que efectivamente existan esas zungas, pero es más por un deseo que tengo de creer que todas las mujeres estamos en la misma situación, que debemos ser solidarias y que más bien quienes juegan sucio son "ellos", básicamente por su falta de honestidad.

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  3. por otro lado, tienes toda la razón, no debemos destrozarnos cuando nos llegan con esas cosas... nada de que se nos caiga la auto-estima, que se nos rompa el corazón en mil pedazos o que saquemos otra vez la armadura que teníamos guardada desde "la última vez".
    sería más fácil si fueran sinceros, pero... como eso sería nuestro mundo ideal, lo importante es que dejemos de echarnos culpas que no son... la única culpa sería destruirnos por algo que no está en nuestras manos.

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  4. Solo tengo para decir... Que hijos de puta!
    Y uno siempre termina llorando

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  5. Pienso que ese tipo de fauna existe y en ambos casos, hemos sido verdugos y también sentenciados.Esos sentimientos no son nada agradables, el dolor y la decepción del ego por estar con un amor, pero es mejor así. La libertad de amar implica irse o dejar cuando sea necesario.(es más fácil escribirlo que hacerlo)

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