15 de mayo de 2013

Miedos

La rumba estuvo desbordada. En la sala solo quedaban Marco y Andrea. A su rededor los que siempre caían en los sofás, Antonio y Manuel.

- Ese par no sabe nunca cuando parar, ¿no?
- Son un completo desastre. Por algo no le duran las novias.
- Jaaa imagínate a una loca en tacones tratando de levantarlos.

No quedaba ya mucho trago. Digamos que estaban en el punto en el que cualquier cuncho era suficiente para rematar la noche.

- Es la primera vez que no salgo corriendo temprano
- Es que tu siempre me has tenido miedo.
- Que va! Tan convencido el hijueputa.

Para Marco, Andrea la vieja perfecta. Esa a la que uno tiene que temerle. "El día que me meta con ella, es para quedarme ahí por siempre", solía decirle a sus amigos. Pero claro, siempre le faltaba el valor.

- ¿Te parezco muy hijueputa?
- Y buen conversador, a pesar de eso.
- No me cambies el tema...
- ¿Qué tema?
- Hazte la loca...
- ¿Quieres de verdad que entremos ahí?

Para Andrea, Marco tenía algo. Ese algo que uno no identifica, pero aterra. Nadie sabía que Marco le gustaba. Así se libraba de las argucias casamenteras de su mejor amiga. Obvio nunca iba a hacer nada al respecto.

- A ver. Muy hijueputa ¿por qué?
- Por como despachas a las viejas.
Marco soltó una carcajada.

- Mi niña, pero si ellas saben a qué juegan conmigo. Digamos que es algo de beneficio mutuo.

"Es que me emputa que me digan niña! Tiene huevo este man.

- Claro. Es que todo contigo es una transacción. Te tengo el apodo perfecto: "WallStreet".

"Lo mejor es que esta loca tiene buen sentido del humor".

Se levantó. "¿Para dónde vas?" "A buscar algo en la reserva y a ver si este par de borrachos se van para el cuarto."

Lo vio arriando a sus dos amigos borrachos hacia el cuarto principal. Mientras. Recogió todo lo que sobraba de la mesa de centro en la sala. Vasos, botellas vacías, platos de comida. Lo organizó todo perfectamente en la cocina. Sabía que este ritual del orden era para preparar el terreno. "Lo que es, será", se repitió.

Buscó en el último rincón de su clóset el par de botellas que había reservado para LA ocasión. "Quedo en sus manos". Desde el pasillo, bajó la intensidad de las luces.

- Dos de reserva...
- Uy... ¿me quieres impresionar?
- No nada... es que no hay más...

Se sentó al lado de ella, mucho más cerca que la última vez. "Si no se corre, es porque estoy a salvo". 

-Usted huele rico. Como todos los perros.
- De hijueputa, a perro. Vamos mejorando. Pero sí, mejor perro con perfume, que perro oloroso.
- Usted si es mucho ordinario.

Sirvió ambas copas y le entregó una a Andrea. Ella aprovechó y dio un rápido vistazo al apartamento. Le encantó. Todo en sus justas proporciones. Masculino, pero no tanto, con un toque bohemio.

- No había visto el cuadro del fondo. Interesante.
- Cuando lo vi, tuve que comprarlo. Es de esas cosas que uno tiene que tener.
- Tiene un algo que atrae.
- ¡Salud! Por todo el tiempo desperdiciado.
- ¡Salud! Por el tiempo que viene.

Al terminar el brindis. Ella lo miró a los ojos. y el aprovechó para sutilmente, poner sus labios sobre los de ella. Al sentir la boca de Marco sobre la suya, cerró los ojos. Respiró profundo y le permitió fundirse con ella. Sintió su lengua penetrarla, sintió ganas de morderlo un poquito. La rodeó con sus brazos y la trajo hacia él. Olía también delicioso. Su boca era suave, sus labios la mejor entrada a su ser. Sin pensarlo dos veces, corrió la boca hacia el cuello. Ella inclinó su cabeza y sintió un corrientazo recorrer todo su cuerpo. Sin pensarlo dos veces dijo:

- ¿Estás seguro? al tiempo que soltó un suspiro...
- ¿De esto? Le susurró al oído.
- Yo no soy un cajero automático, WallStrett.... dijo en tono cortante, al separarlo un poco para poder mirarlo a la cara.

Él, entendió que se trataba de una escena de esas en las que las mujeres necesitan algo de seguridad. Pero no sabía qué hacer.

- Andre. Y la tomó de las manos. Nunca serías una transacción. Jamás.
- ¿Cómo creerte? dijo y lo miró con temor.
- Te va a tocar creerme.

Ella agarró la copa de vino y se bajó completa. Se sirvió de nuevo. Se levantó del sofá y dio una vuelta por la sala. Él la miraba de arriba a abajo. El vestido negro le quedaba perfecto. Se paró de inmediato y se acercó. La miró desde arriba. Lo miró desde abajo. La volvió a abrazar y la trajo hacia sí. Yo sé, que si me meto contigo, es para siempre. Han pasado muchos años desde que nos conocimos y solo hasta hoy di el primer paso. Estoy seguro. Ya estando aquí tengo todo el tiempo del mundo para demostrártelo.

- Tengo miedo.
- Yo también...

La volvió a besar. Más lento. Más tierno. Sabía que debía usar otras maneras, porque de lo contrario, ella de deslizaría entre sus manos.

Ella recibió el beso. Nunca la habían besado así antes. Levantó sus brazos y se aferró a su cuello.

Se dejó llevar. Entre besos y caricias fue cayendo la ropa. Sus manos se acoplaban perfecto a sus curvas. Se sentía bien a pesar de que su cabeza comenzaba a mandar mensajes de prevención. "Tu sabes cómo va a terminar esto". "Seguro te esta viendo la cara"... Pero con cada beso, Marco anulaba los miedos hasta que todo su ser, hasta sus pensamientos pedían más.

Se besaron hasta los lugares más insospechados. Él, desnudo se veía delicioso y ella se sentía como una diosa. Es perfecta, se decía, mientras intentaba sus mejores maniobras para impresionarla. Nunca antes había puesto tanto esmero en un polvo. Este merecía todo. Era por primera vez su inicio para algo.

Esa madrugada el sofá y la alfombra de convirtieron en sus cómplices. Encima de ellos sellaron un 'algo' indefinido. Que solo el tiempo diría en lo que se convertiría.

Terminaron al tiempo. Un suspiro conjunto marcó el fin del comienzo.

Ella se escurrió entre sus brazos y a su lado se acurrucó. Él la miraba con ternura. Justo antes de caer profunda dijo algo entre dientes que él entendió como un "te amo".

Sonrió y por primera vez se sentía completo. Feliz.... Cayó dormido y al rato, de un sobresalto se despertó. Encima suyo una cobija y Andrea no estaba. Miró a su alrededor y no estaba la ropa, pero encima de la mesa, una notica.

                                              Continua acá

5 comentarios:

  1. Me encanta la incertidumbre que me dejas! la curiosidad de siempre! esperar a ver que pasa... pero ojalá sea pronto el siguiente post!

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  2. loa primero ya pasó, a la vez es lo más difícil, lo más emocionante, que es, invitarle el primer trago solos.

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  3. ¡Nooooooooooooooooooooo! ¿Cómo que continuará? Eso que tú haces es CRUEL.

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  4. Ay!!!! siempre logras dejar ese toque de... quiero saber más!!! pero a la vez, está bien, espero; está bien, me tomaré el tiempo que te tomarás tú en contarnos el resto de la historia :)
    qué buena historia en esta noche!!

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