27 de mayo de 2013

Miedos III

Viene de acá

Marco estuvo todo el sábado desparchado. Sin nada que hacer, concentrarse en otra cosa que no fuera Andrea y sus múltiples posibilidades fue todo un reto. Si hubiera sido por él, hubiera trotado todo el día. Lavó el carro, fue al supermercado, llevó ropa a la lavandería. Necesitaba callar la cabeza, pero no lo logró.

Llegó a su casa y se botó, literalmente, sobre la cama. La cabeza lo había derrotado. Así que dio rienda suelta a sus múltiples ideas y trató de organizarlas para no sentirse tan demente.

Alternativa 1: La cita es un desastre y no somos capaces de estar los dos solos, por eso las cosas no van a funcionar.

Alternativa 2: La pasamos delicioso. Nos reímos. Decidimos seguir saliendo. Pero luego nos aburrimos y no va a funcionar

Alternativa 3: La paso bien.. Nos llamamos y vemos un par de veces más. Pero al final nos aburrimos.

Su cabeza le estaba jugando la peor de las pasadas. Estaba terminando todo antes de comenzar.

La rutina de Andrea los sábados se centraba en visitar a su abuelita en el hospital. Había adquirido ese compromiso desde hace dos años, cuando ella quedó en coma sus hijos no habían sido capaces de desconectarla.

Abuelita. Hoy no te voy a leer un libro. Te voy a contar una historia. Imagínate que conocí a un chico. Bueno, no es que lo haya conocido, porque ya hace rato de eso. Pero creo que estoy enamorada de él. Supongo que te estás sorprendiendo, porque aquí sentada, muchas veces, te eché un discurso antiamor, anti hombres. Pero es que creo que con Marco es diferente. Seguramente él es como todos los otros hombres, sí, así. Perros y todo. Porque yo sí creo que solo el mínimo porcentaje es fiel -pero de eso lo sabes tu mejor que yo-, pero algo me dice que esta vez, conmigo, él va a ser diferente. La historia es que lo conocí hace como 8 años. Es amigo de una amiga, de Ángela, ¿la recuerdas? Bueno, en algún cumpleaños de ella nos conocimos. Pero yo en esa época andaba con el imbécil de Ramón. Desde ese entonces Marco siempre me ha gustado físicamente. Nos encontramos en las fiestas, en las reuniones, pero como que nunca pasaba nada. Éramos dos más del grupo. Pero yo lo miraba. y él lo notaba. Pero él también me miraba y yo lo notaba. Había como química. Pero es que ninguno daba el paso. Ángela me dice que somos unos cobardes. Que somos tal para cual. Pero yo no le quiero creer. Es que él sale con una cada vez. Pero algo me dice que esta vez es diferente.

Y así habló y habló durante varias horas. Ella pensaba que su abuelita la escuchaba y que al final, se alegraba por ella. Por eso ponía todo su empeño en sus relatos.



Llegó por ella muy puntual. Le sudaban las manos. Estaba inquieto. No se hallaba. Por un instante pensó en  encender el carro y salir a toda velocidad, perderse y no regresar. Encendió el vehículo y la vio salir por la puerta del edificio. Hermosa en jeans.

Solo fue que ella se subiera al carro y comenzó a sonar una canción de esas que a él le parecían románticas, decadentes:

Ay amor, que pasó
tiembla el piso y tiemblo yo, corazón
ay amor, que pasó
tiembla el piso y tiemblo yo, fue una ilusión

Y ella lo entendió como la perfecta descripción de lo que estaba sintiendo. Lo tomó como una premonición de que las cosas iban a salir bien.

- Hola!
- Hola!
- ¿Cómo estás? Días sin verte.

Se rió con el comentario. Y él se dio cuenta de que una de las cosas que más le gustaba de ella era su risa.

- Tengo el apodo perfecto para ti.
- Uy, ¿y eso? ¿Duraste todo el día pensando en mí? Te dejé traumatizado.
- Casi, pero te faltó un poquito más para eso.
- Ja... si claro! ¿Cómo me vas a bautizar, WallStreet?
- Naciones Unidas.
- Juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ¿Por qué?
- Porque siempre le andas diciendo a los otros lo que hay que hacer
- Eso no es verdad.
- ¿Quieres que entremos en esa discusión?
- No gracias.
- Cobarde.

El escogió el restaurante, porque ella de solo pensar en tener que escoger algo referente a comida, le parecía la tarea más complicada del mundo, que terminaba resolviendo de la manera más simple. Así que dejó que Marco intentara sorprenderla. Su elección: un sitio clásico, cerca al centro. Callado a media luz. Típico lugar romántico. A ella le pareció bien.

Se sentaron en la mesa cerca a la chimenea. Él se excusó para ir al baño y dejó el celular encima de la mesa. Mientras recorría el lugar con los ojos y hacía fuerza para que le llevaran la carta, porque estaba muerta del hambre, notó que el celular vibró. Intentó hacer caso omiso del tema. Pero su curiosidad femenina le ganó. Agarró el teléfono, entró a los mensajes y se encuentra una serie entre Marco y una tal 'Jime'.

- Precioso: ¿Qué harás hoy?
- Tengo una comida.
- ¿No me llevas?
- Tu sabes que no.
- Entiendo.
- Te aviso apenas me desocupe en la noche y paso a tu casa.
- Perfecto, precioso. Te espero ansiosa

Sintió que le hervía la sangre. Este es mucho descarado!!!! Quería llorar. Pensó en irse y salir corriendo. Pero pensó que la venganza es un plato que mejor se come frío. Sin pensarlo dos veces, volvió a tomar el celular, vigilando que no viniera Marco. Enseguida el mesero se acercó y le dijo Señorita, hay un lío en el bañó, ya su compañero viene. ¿Quiere tomar algo mientras tanto? Un Gin Tonic, respondió para que el mesero la dejara sola rápido.

- Lo siento hoy no voy a poder. Escribió como respuesta al último mensaje.
- Lástima. Fue la respuesta inmediata.

Borró los últimos tres mensajes y apenas levantó la mirada vio a Marco que la observaba con una curiosidad infinita.

- ¿Qué haces con mi teléfono?




5 comentarios:

  1. el miedo hace realidades, las inseguridades , hacen realidades, la realidad hace el resto.
    La valía de coger un teléfono ajeno y buscar lo que no se le ha perdido
    curiosidad , ¿cuanto costará, o ganará?

    ResponderEliminar
  2. nooooooo !!!!
    y así con este suspenso me voy a dormir... genial!!

    ResponderEliminar
  3. Nos dejas mucho en suspenso!!! ya quiero saber que va a pasar!!! Escribes muy bacano, me alcanzo a imaginar las cosas!!!

    ResponderEliminar
  4. Noooooooooooooooooooooooooooooo!
    No sé si ella es muy bruta o qué mierda!
    El teléfono NUNCA se coge!

    ResponderEliminar
  5. sigue...sigue!!!! Sigo esperando la siguiente parte... esto esta muy bueno, aprovecha el festivo!!

    ResponderEliminar

Gracias por pasar y dejar una huella!