5 de septiembre de 2013

Ejercicio de Clase: Reencuentro

Como algunos de ustedes saben, estoy haciendo un curso de novela corta. Dentro del curso, nos pusieron a escribir una novela corta, con la meta de que durante 31 días escribamos 1.000 palabras diarias, sin revisar lo anterior. Hoy debo cumplir 5.000.

Por otro lado, en la primera clase el escritor Elmer Mendoza, nos puso el ejercicio de escribir algo bajo unas condiciones. Me dispongo a escribirlo, y al final les transcribo mis apuntes de clase, para que me ayuden, por medio de los comentarios, si logré el objetivo.

Gracias de antemano por su ayuda.

REENCUENTRO

La vio pasar y casi no la reconoció. Pero fue ese dejo al caminar, el que le hizo entender que efectivamente se trataba de ella.

¡Oriana! Gritó sin pensar en la cantidad de gente que estaba a su alrededor. Ella volteó, siguió adelante. Definitivamente era ella. Corrió a lo que le dieron los zapatos, hasta que la alcanzó. Seguro no te acuerdas de mi. ¿Perdón, te conozco? Soy Enrique. Enrique Prieto. Luego de un corto silencio... Una reacción.

- Ay! Hola!!! Vaya que has cambiado. 
- Es que los años no pasan solos.
- ¿Pero calvo? ¿Tan pronto, en un año? Estás exagerando.
- La herencia.
- ¿Cómo estás?
- Bien. Tranquilo. Tu sabes, el trabajo. La vida adulta deja de tener altos y bajos, para quedarse en plano por siempre. ¿Tu? ¿Estás viviendo acá?
- Ah, no. Mi esposo vino por trabajo y yo decidí acompañarlo.
- Siempre es una buena idea recorrer la calles del pasado.
- Estoy tratando de encontrarle la gracia a esa frase, pero hoy todo se ve tan diferente, que hay poco de pasado. Y tu ¿vives acá todavía?
- No, vine a solucionar el tema de la casa de mi mamá. Estoy trabajando en la Capital.
- ¿Y te llenaste de recuerdos? 
- La verdad solo tengo uno que me persigue. Precisamente hace un año desapareciste.
- No desaparecí, me fui a estudiar teatro fuera.
- La verdad nunca me diste la oportunidad de ayudarte.
- Yo no necesitaba ayuda...
- Supongo que la negación hace parte del proceso.
- Negar ¿qué?
- Que Armando casi te mata después de esa fiesta de fin de semestre.
- Creo que ese día estabas demasiado ebrio.
- Si yo no fui a la fiesta. Pero recuerdo perfectamente en qué estado de encontré.
- Mira Enrique, la verdad no tengo ni idea de lo que hablas.
- Tremendo bloqueo.
- Tremendo loco.
- Explícame por qué no me cuentas qué pasó después de esa noche. ¿Cómo así que te casaste tan pronto?
- Pues así es la vida ¿no? Nacemos, crecemos, nos reproducimos y para reproducirnos hay que casarnos.
- ¿Y quién es el afortunado?
- Un ingeniero, nada fuera de lo común.
- ¿Y has estado bien?
- Ya te dije que si.
- ¿Y fuiste a un psicólogo o algo? ¿Te quedó alguna secuela de los golpes?
- La verdad, no sé de qué golpes me estás hablando, dijo casi que manoteando.
- Pues los golpes que Armando te dio esa noche que desapareciste, planteó mientras aceleraban el paso. ¿Por qué huyes?

Paró en seco.

- ¿Huyo? Crees que tienes derecho a abordarme por la calle, a creer que me conoces, que sabes todo de mi y a inventar episodios de mi vida sin ningún fundamento... dijo a los gritos.
- Cálmate. No quería incomodarte. Solo que estuve muchos meses preocupado por ti, no pude ubicarte. Era como si te hubieras borrado.
- Claro, seguro estabas preocupado como te preocupabas por todas las viejas que te comías a punta de mentiras.
- Bueno, entonces vamos a jugar a sacarnos los trapitos al sol.
- Yo no quiero jugar con usted. Más bien me voy. Voy tarde para mi almuerzo.
- No. No vas a ninguna parte!!! Gritó como nunca había gritado a una mujer.
- ¿Entonces? ¿Quiere que me quede acá oyéndolo decir incoherencias sobre algo que pasó, seguramente solo por su mente?
- Solo pido una explicación. Fui tu mejor amigo por mucho tiempo...
- No hay tal explicación. Usted está loco. Se le corrió el champú. Razón tenían los que decían que no me juntara con usted.
- No podía faltar que sacaras a la perra que llevas dentro.
- Ahora la perra soy yo... 
- Perra cobarde, para ser más exacto.
- Eso siga siga, valiente hombre insultando a una mujer en medio de la calle.
- Nos podríamos evitar todo esto. Vamos a mi casa.
- Yo no voy con usted para ninguna parte, psicótico loco. ¿Ya se tomó su dosis de hoy?
- Creo que la quedó loca después de esa paliza que le dio su ex novio fue otra.
- Y dale...
- Si, y no nos movemos de aquí hasta que me des la explicación que me merezco.
- Usted no se merece nada de mi. Permiso. Que tenga una vida feliz. 

Se volteó y comenzó a caminar a paso acelerado. Enrique salió detrás de ella y la agarró del brazo. Ella intentó soltarse, él la jaló con más fuerza.

- Suélteme. Suélteme! Ayuda Ayuda!
- Por favor cálmate, le dijo cuando en voz baja para no llamar más la atención.

Ella se detuvo y abrió los ojos como si hubiera visto un fantasma.

- Hola amor. 
- Hola preciosa. El restaurante queda a media cuadra, ¿vamos?

La agarró de gancho y Enrique vio estupefacto cómo ella se alejaba con Armando. Ahora todo tomaba sentido...

**

La idea del ejercicio era crear curvas de emoción. Llevar el diálogo a un nivel de alta emoción, bajarlo y volverlo a subir. Las condiciones eran:

- Dos personajes de distinto sexo
- A confiesa haber vivido con B una experiencia significado en la ciudad X. B lo niega.
- Ninguno de los dos vive en X
- el encuentro se lleva a cabo en la época actual
- Es necesario enfrentar a los dos personajes que jamás se ponen de acuerdo. Hay que negarlo sistemáticamente.
- De ser necesario se puede usar violencia verbal.
Hay que crear emoción con palabras.

¿Lo logré?

4 comentarios:

  1. Me gusta , tiene una sola curva y es la de leer hasta el final para entender la situación en si , hubiera sido mejor precisar en otros detalles , hubiera pasado un lapso de tiempo mas largo , un año es poco . Me gusta el estilo .
    Aquí pierdes la universalidad del relato "Claro, seguro estabas preocupado como te preocupabas por todas las viejas que te comías a punta de mentiras."
    Tu imaginación es privilegiada , adelante

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  2. Uffff! Totalmente... ¡¡¡EXCELENTE!!!

    Atte: M.G =')

    Pd: Tienes 10 :p

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  3. Me gustó mucho!
    Una pregunta: ¿Por qué se "tutean" y en el siguiente párrafo se tratan de Ud? ¿Fué a propósito? Creo que lo entendería más si fuera al revés.

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  4. La emoción sube, efectivamente sentí que bajaba y la historia iba a quedar ahí, cada uno tomando su camino, pero volviste a subir la emoción y yo a leer rápido para saber el final. Me encanta el enredo de ese par, cada uno negando y diciendo recordar algo distinto.
    También me confundió el paso de la charla "tuteada a usteada", pero supongo que se debe a que los personajes se emputaron y pasaron a detestar ese encuentro callejero, tanto como la desaparecida de un año atrás. Que solo hubiera sido un año da más rabia, a mi me han pasado "episodios de encuentro y desapariciones" con "sorpresas" como esa en menos tiempo... total, así se comportan algunos, así que solo me dio rabia, pero me parece creíble.
    Para mí... la logras!

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