2 de septiembre de 2013

Una Historia Cualquiera IV

Viene de Acá
Pero si ya no se acuerda, comience la historia desde la primera parte acá

Y fue así como terminamos de novios. Un día nos enrumbamos y en medio de los tragos, me pregunta si quería que fuéramos novios, que si la iba a 'nombrar' y pues uno entre trago y trago obvio no va a decir que no. Y eso fue lo peor, fue como si le hubiera cambiado la personalidad. Bipolar, ella es la definición de esa enfermedad.

- Yo no entiendo qué hice, Juana. Un día era todo lindo. Tu misma lo viste, lo viste. Y ahora, todo ha cambiado.
- ¿Pero estás segura de que no hiciste nada? No. lo último relevante fue que le dije que fuéramos novios y él dijo que si.
- ¿Será que se asustó?
- Si te pusiste intensa como la última vez, seguro que si.
- No. Que no

Pero en el fondo yo sabía que si. Que la había embarrado. Que comencé a celarlo como a nadie. A pedir cuentas. Literalmente a joder por todo. Qué pesada. Pero no lo podía evitar.

- Mira, sabes qué Dany. Yo creo que mejor nos tomamos un tiempo-
- ¿Pero por qué?
- ¿Acaso no te das cuenta?
- Pero somos novios...
- Eso no debía cambiar nada. Te convertiste en todo lo que odio...

Me dio pesar verla llorar con tanto sentimiento. Pero uno no quiere una vieja que ande midiéndole los pasos. Uno quiere una cómplice, alguien con quien divertirse. Simple. Me despedí de ella, fueron 3 buenos meses y 3 semanas de infierno. Lo siento. Así no juego yo.

- Me echó. Dijo que me convertí en lo que él odia...
- Lo siento mi vida. Te toca cambiar eso, la loca siempre se te termina saliendo. No me parece. Y qué fue lo que pasó.

Simple, que me le metí al facebook, al twitter, le revisaba el celular constantemente... Le leía los correos y claro, le comencé a reclamar cada cosa. Lo perseguía. Veía cosas que no existían.

- Nada especial Juana. Solo creo que me pasé.
- Pues ni modos, a dejar de llorar.

Pero no lo hizo. Se llenó de llanto. Pero aun así desapareció.

Y lo peor, fue que me comenzaron a hacer falta sus locuras. Mis amigos me dijeron que se me había corrido el Champú. Comencé a esperar correos de ella, o algún mensaje y nada. ¿Por qué me estaba sintiendo así? ¿Me gustaba sentirme acosado? No entiendo nada. Seguro la había llegado a querer mucho. ¿Qué hacer?

Me parqueaba en frente de su casa y lo veía salir y llegar. Comencé a faltar a clase, con tal de seguirlo a toda hora. Vivía pendiente de su facebook, de su twitter. Tenía extorsionados a los porteros de su casa y de la mía para que me contaran cualquier cosa que oyeran. Me pegaba a la pared cuando sabía que estaba en la casa de mi vecina. Mis amigas me buscaban y yo me negaba. Dejé de tener una vida.

Compañeros: me di cuenta de que soy una adicta. Sufro de adicción a las personas. Mi médico me dijo que la definición más simple es que: "amo con una intensidad desmedida. Se obstaculiza la posibilidad de vivir en paz y con felicidad. Regalé mis propios intereses, deseos y necesidades para someterme a una relación destructiva", que en este caso, era una relación de una. Mía con mi cabeza.

Llevo 6 meses en tratamiento. Llevo 6 meses interna. Y me falta. Aun pienso en Sebastián, en salir corriendo hacia él. Así que hoy siento que he perdido la batalla.

Fin

3 comentarios:

  1. Estás demasiado corrida... Muy buen final

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  2. woooooow.... o... guuuuuaaaaaaauuuuuuuu!
    me encantan tus historias, no dejo de sorprenderme... voy leyendo y dijo, mmm, si, esto se parece a una amiga, luego dijo, ufff, también odio esas cosas y después, claro! pero cuando desaparecen, uno termina tratando de rastrear algo en lo que publica o en las fotos en que lo taggean para rayarse más la cabeza... qué duros apegos, a veces son menos fuertes, pero igual, son complicados...

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  3. El gusto por las muchachas que viven en apartamentos y solas, una fascinación que cuesta. Verse reflejado en ella fue lo que no le gustó y por eso salió corriendo: «te convertiste en lo que más odio» Y así fué como ello lo hizo verse al espejo y salir despavorido por reflejarse muy bien en él.

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