9 de octubre de 2013

Ay mi país


A veces me despierto pensando cómo se podrá solucionar este país.
No los problemas. El país completo.
Todo es un desastre.


En días como hoy, amanezco desilusionada. Aburrida. Pensando en que quizá nos merecemos nuestra suerte. Pero, ¿qué fue primero? ¿la apatía? o fue que sencillamente nos rendimos porque nos cansamos de empujar en contra del sistema.

Ya ni sé.
¿Son los congresistas?
¿Son los concejales?
¿Es el Presidente?
¿Es nuestra historia?

Ya ni sé y cuando comienzo a pensar sobre el tema, me siento como un  perro cuando se persigue la cola.

Algún día.... me resigno.

1 comentario:

  1. No es la geografía. ¿Qué siente un perro cuando se persifue la cola? Acá no hay nada que hacer, no dejan hacer nada y a quienes nos queremos ir a donde medio pertenecemos nos lanzan a la guerra contra el Estado, que al menos en nuestra batallla, con una gran certeza, ganaremos, aunque a destiempo, cuando para nada sirve esa victoria. Al menos las primas van a ser adineradas poco antes de los cincuenta y dirán: «el primo que acompañamos por Berlín, Budapest, Viena y Skopje era adorable, lástima que no lo pudimos tener el verano en Varna». Ahora los funcionarios públicos toman cursos de actuación y como pueden seguir impunemente en sus cargos escogen la calidad de comediantes; a mí me gusta más la tragedia.

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