1 de abril de 2014

¿Cabeza o Corazón?

La vio alejarse.
Sintió que su corazón se derretía por la tristeza.
Pensó que la decisión tomada era la mejor. Pero su corazón opinaba lo contrario.
Sus piernas comenzaron a avanzar. Paso a paso, lentamente, con bastante temor.
¡Alto! dijo la cabeza. "Es mejor dejarla ir. Al mal paso darle prisa".

El viento golpeaba su rostro. Aceleraba el caminado, de lo contrario, corría el riesgo de arrepentirse.
"Voltea. Voltea por última vez", le decía una vocecita interior.
No!", retumbaba en su cabeza.

Giró, y ahí estaba él, parado en la esquina, mirándola partir.
No pudo contenerse. Arrancó a correr, recogiendo los pasos que tanto trabajo le había costado dar hacia adelante.

Abrió los brazos y la recibió entre lágrimas y risas.


Prométeme que nunca vas a dejarme ir, dijo al hundir la cara entre el pecho de él, que aprovechó y le susurró al oído: te lo prometo.

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