2 de abril de 2014

La Ventana IV

Viene de acá

Caminaron hasta el parqueadero sin mediar palabra. Ninguno se había figurado cómo proceder desde el momento que se encontraran. Clara asumió que él era lo suficientemente tímido como para no atacarla a preguntas, así que sacó su periodista interna y comenzó una charla.

- ¿Y tu por qué estás aquí?
- Tengo la misma pregunta para ti, pero como es mala educación responder con una pregunta, me va a tocar inventarme alguna ingeniosa.
- No es necesario. A veces la verdad es suficiente.
- Curiosidad...
- Curiosidad, ¿por?
- Averiguar algo...
- ¿Qué?

Una carcajada inundó el espacio.

Creo que necesito un trago...
- ¿Así de grave es?
- Es peor de lo que te imaginas.

Cambiaron de tema, y el resto del camino hablaron de banalidades. Del gobierno, de la música de la radio...

Una botella de vino. Entradas. Plato fuerte. Todo pedido de una vez, para que nada los distrajera de la conversación.

- Pero bueno. Cuéntame de ti. Ya sé que no te gusta el gobierno, que odias manejar y que eres alérgica al chocolate.
- Me vine para acá por ambición... Ah! y por el mar.

La miró con ojos de no entender nada.

- No es nada grave, no es que vaya a matar a mi jefe o algo así. Solo que es el camino correcto para llegar a VP.... Pero eso es muy aburrido. En general lo más divertido que hago en mi vida es poner los pies dentro del agua.
- Eso suena simple. 
- Digamos que la vida me enseñó a dejar de complicarme.
- ¿Por eso estás sola?
- Las relaciones difíciles son una elección. Uno puede tener relaciones simples. Sin problemas.
- Eso nunca lo había pensado...
- Seguro no piensas en eso a menudo. Los hombres no reflexionan sobre las relaciones. Ustedes actúan o no. Aunque creo que tu de acción poco.
- Es cierto. Creo que desde tu ventana has podido hacerte una idea de lo que soy. 
- Eres bueno en eso de la ironía.
- Gracias. Por lo menos ya llevo un cumplido.

...

Hubieran podido hablar toda la noche si el mesero no hubiera llegado a pedirles que pagaran la cuenta, debido a que el restaurante iba a cerrar. Caminaron, porque el vino impedía que fueran manejando. Juan Carlos se sorprendió por la despreocupación. Ser relajado no era lo suyo. Le gustaba ese estado... A Clara le pareció un buen detalle que la acompañar hasta su casa.

Fue una cita, normal, casi que mediocre, pero para dos adultos que nunca salen y cuyos días transcurren entre un escritorio y reuniones, estuvo bastante bien.

Intercambiaron números. Quedaron en una segunda cita. Pero bajo la condición de que esa vez sí hablarían de asuntos más personales. "¿Motivo de la reunión?" "Relato de nuestras historias", así quedó agendado para el viernes.

Beso en la mejilla, cada quien a su cama, a reflexionar con la almohada. Clara no tenía claro si le parecía sexy, o por lo menos atractivo. Bonita sonrisa sí tiene, se decía. Juan Carlos estaba fascinado. Nunca se había cruzado una mujer descomplicada. La idea de su ex, por lo pronto, se había desdibujado.



 

1 comentario:

  1. me fascina el movimiento de la historia... y esta frase mi favorita: Las relaciones difíciles son una elección. Uno puede tener relaciones simples

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