27 de mayo de 2014

Público y Personal - cinco

cuatro  < ----

Debió encriptar la conexión de internet, abrir un correo seguro y comprar un celular desechable. No podía dejar ningún cabo suelto. No podía exponerse que un seguimiento lo expusiera. En estas épocas, cualquier cosa podría suceder.

No entiendo por qué una Adriana tiene por correo SdB1982, a menos que tu escritora favorita sea Simone de Beauvoir y resulta que tu eres una de esas feministas locas que esperan liberar a las mujeres de todos los hombres que bailan y hablan al tiempo.

Creo que me gané tu número de teléfono. O mejor, ¿Por qué no me llamas? 756-8764534

S.

 El silencio por parte del Gobierno agravó todo. Avezados aseguraron que estaban destruyendo toda la información que se había recopilado durante años. El uso de internet cayó a niveles insospechados. Las agencias de publicidad digital comenzaron a quebrar, tal como se había previsto. Los periodistas no querían hablar por teléfono. Usaban la vieja técnica del ‘buzón muerto’ con sus fuentes. La paranoia se apoderó de absolutamente todos. Ya nadie se sentía seguro.

Los editorialistas y periodistas trasladaron el micrófono y la pantalla a los ciudadanos. Ya no eran ellos los que se quejaban. Intentaron, para ver si tenía un mayor efecto en el gobierno, mostrar un gran descontento popular por la medida. “yo ya no soy capaz ni siquiera de hacer mis pagos por internet, siento que todos esos agentes deben tener mis claves. Ir al banco me hace perder demasiado tiempo”, decía una madre de familia con un bebé en brazos y un niño aferrado a su falda. Se acabó la comodidad. ‘Este gobierno está acabando con la era digital’, arengaban los opositores.

A Sofía le pareció curiosa la forma cómo aquel extraño buen bailador y con delicado perfume había conseguido su correo. Pero no le dio mayor importancia, a lo mejor era recursivo. Por un momento no pensó en su ex novio, le comenzó a dedicar horas a alguna forma ingeniosa de responderle. ¿Debería revelarle su nombre real?

Reporte 191


Sin novedades. Venus 69 no ha presentado ningún tipo de comunicaciones en los últimos días.

23 de mayo de 2014

Público y Personal - cuatro

tres < ----  

Todos los tipos me parecen un hueso. Yo ya entiendo por qué no me gusta salir a estos planes, Mariana.
Ay, hazte al ambiente, que la música está buena. Además están todos.
Bueno sí, por lo menos veo que hay muchos un poco más jodidos que yo.
Ay no. Tanto drama.

Intentó fingir que se divertía. Bailaba con todos aquellos que la invitaban. Pero a la tercera pregunta dejaba de sentir interés. Vio que a lo lejos un personaje, a quien no identificaba, la miraba con insistencia. Pensó que era un típico cazador de bares. Le siguió la mirada un par de veces. Algo tenía de interesante. Seguro con él se divertiría.

¿Bailamos?
Bueno. Qué más da…
Con esa actitud ya entiendo por qué todos salen despavoridos.
Vienes a juzgarme, ¿o qué?
No para nada. ¿Y tu nombre es? Adriana
Yo soy Santiago. Mucho gusto.
¿Podemos hacer algo?
Claro que sí, lo que digas.
Bailemos y no hablemos
Eso puedo hacerlo. Pero antes debo decirte una cosa
A ver…                                            
Soy alérgico al maní y odio el chocolate.

Y así, le robó una sonrisa.

Bailaron toda la noche. Al comienzo le costó. Él quería que ella le contara muchas cosas. Sobre todo, quería saber por qué se presentaba como Adriana. ¿Estaba jugando a ser alguien más? Sin ponerle mucho peso a ese detalle, se dejó llevar. Abandonó su parte racional e intentó memorizar su perfume, la medida de su cintura. Se dejó conquistar por su cuerpo delgado, digno de una bailarina de ballet. Ella se sintió cómoda. Por fin un tipo que llevaba bien el paso y le seguía el juego. No volvió a pensar, la música, el parejo y ella se convirtieron en uno solo.

Tengo que irme
¿Te voy a volver a ver?
Eso depende
¿De qué?
De tu imaginación.
Que sea un trato.


Claro que le quedaba fácil. Así que no insistió en nada más.
----> Cinco

19 de mayo de 2014

Público y Personal - tres

dos  < ---

Asesores externos. Asesores internos. Los más cercanos, los más odiados. Todos desfilaban por el despacho presidencial. Nadie podía convencer al primer mandatario de que el Gobierno diera una declaración sobre las interceptaciones ilegales. Los abogados se llenaban de conceptos y justificaciones. Los discursistas traían a colación frases de grandes pensadores. Cualquier cosa hubiera valido con tal de evitar la debacle. Pero nada era suficiente para dar el brazo a torcer. Ni siquiera Boris, el sustento del Presidente, su más cercano asesor, logró convencerlo de poner la cara. Ya todo pasará, les respondía. Así funciona la opinión, solo hay que darles algo más grande. Pero lo que el Presidente no quería ver es que no había nada más grande que esto.

Creo que tienes que volver a salir con gente. Ir a clase y caminar hasta el ballet no es suficiente.
Me llamas después de tantos días para decirme eso…
Soy tu amiga. Y me preocupo.
Pero cuando te conviene.
Deja la huevonada. Que tengamos diferentes visiones frente a la realidad en la que vivimos, no quiere decir que te haya dejado de querer. Más bien deja de pelear y vamos esta noche a la fiesta de Ángela.
Bueno, si, me va a salir musgo de estar aquí encerrada.

Mariana y Sofía se habían hecho amigas desde el primer día del pregrado. Ambas hijas de madres solteras, provenientes de ciudades diferentes, nuevas en la ciudad. A primera vista era obvio que iban a entenderse bien. Artes Visuales con énfasis en pintura clásica fue la carrera que escogieron. Mariana tenía más talento que Sofía, pero la segunda era más disciplinada. Se habían graduado juntas, pero para el postgrado se habían dividido, historia del arte para Mariana y Gestión Cultural para Sofía. A pesar de eso eran inseparables.

Reporte 190

Venus 69 ha decidido volver a salir. No ha habido más comunicaciones que las telefónicas con Afrodita 08.


Llegó a su casa y escogió la camisa y el pantalón perfectos para la ocasión. No podía fallar el más mínimo detalle. Si estaba arriesgando su pellejo por este capricho, tenía que hacer, que valiera la pena. No era racional claramente, pero se sentía tan bien.

cuatro --->

15 de mayo de 2014

No todo es culpa SOLO de los Políticos

La semana pasada estuve escuchando en una conferencia a Ronald Heifetz, el fundador de la escuela de liderazgo de Harvard, durante su charla sobre liderazgo adaptativo. En un momento de su intervención puso un ejemplo que iba mas o menos así: "Un gobierno no puede decirle a su pueblo 'el problema de las drogas es suyo, porque ustedes deben educar bien a sus hijos, criar mejores personas que no consuman drogas. El Estado hará campañas, pero está en ustedes solucionar el problema', sencillamente porque las personas esperan por parte de sus líderes que tomen sus cargas, y las resuelvan o, por lo menos, que les digan qué hacer con ellas..."

Y yo me pregunto, ¿por qué no?

Sumado a esto me la he pasado leyendo columnistas en medios, a tuiteros en redes sociales y las opiniones sobre la actual campaña y los políticos. Y me parece que si bien tienen razón en quejarse por la clase política que tenemos, los políticos que elegimos y la corrupción ramplante, también creo firmemente que no todo es culpa solo de los políticos.

Para mi, la corrupción es la principal causa de los problemas de nuestro país. Si la acabamos, seguramente se resolverán la mayoría de nuestros problemas. ¿Por qué no le exigimos a la clase empresarial la misma responsabilidad con el país que a los políticos? ¿A los medios? ¿A nuestros jefes? ¿A nosotros mismos?

Lo fácil es decir "ah eso es culpa del Congreso o del Presidente. ¿Y el resto?

Es tan responsable como los políticos por este desastre llamado Colombia aquel empresario que maquilló las cifras para evadir impuestos; aquel empleador que no paga las prestaciones sociales como debe ser; aquel empleado que vio un robo y no denunció; aquella mujer a quien le cancelaron el contrato estando embarazada y que no demandó por temor a que nadie la vuelva a contratar; aquel empresario del fútbol que no contrata a un jugador que en su club anterior exigió pago justo; aquel esposo que le pega y viola a su esposa; aquel vecino que guardó silencio y miró para otro lado; aquel estudiante que se copió en el examen o pagó por que le hicieran la tesis; aquel que pagó a un tramitador para que le sacaran el pase, el que da limosna en la calle; el que se cuela en transmilenio; el ganadero que compró tierras baratas, a pesar de saber que eran de desplazados; el que se vuela el pare; el que extorsiona a un policía, el policía que recibe la plata para no poner un parte; el guerrillero que asesina civiles; el concejal que pide cuotas en el distrito; le alcalde que las otorga; el que financió grupos paramilitares; el que sabía donde estaban los paras y no dijo nada; el que consume drogas; el que la vende; el que mira hacia a un lado frente a ese problema; el que se queja todo el día pero no hace nada por ser mejor ciudadano; el que no recicla; el que falsifica medicamentos; el que los vende; el funcionario que por ser de carrera y no lo pueden echar de su trabajo, no hace nada; el que en el banco no le cede el turno a las embarazadas o a los ancianos; el que desprecia a los demás por su estrato; el que pide tajada por otorgar un contrato; el que sube los precios para luego bajarlos y decir que era una 'rebaja'; el que abusa del poder y el que no hace nada con él... Y así podría enumerar miles de casos.

Seguro alguno de ustedes encaja en alguna de estas categorías y seguro es de los que se la pasa echándole la culpa a los políticos. Y si bien a ellos hay que exigirles mayor responsabilidad, porque viven de nuestros impuestos, también hay que hacerlo con los empresarios, con las autoridades, con los maestros, a nuestros padres, a nuestros hijos y a nosotros mismos. No podemos pretender tener un mejor país, tener una mejor clase política, si nosotros mismos no nos miramos y analizamos nuestras acciones, para poder exigirle a los demás.

Los invito, a que todos los días rechacen un acto ilegal, ilegítimo, corrupto, que vaya en contra de las normas, y den ejemplo. Los invito a que no evadan impuestos, a que no se vuelen el pare, a que no extorsionen al policía, a que denuncien el maltrato. Los invito a que se sienten sobre la causa de acabar esa cultura de la ilegalidad que se pasea entre nosotros impunemente y que nos tiene jodidos, porque ya nada ganamos señalando solo a los políticos, cuando los responsables somos todos.



14 de mayo de 2014

Público y Personal - dos

<----- Uno

La noticia fue replicada inmediatamente por todos los medios regionales, nacionales e internacionales. Era un escándalo mayúsculo. En el mundo de la política muchas cosas eran permitidas, excepto el sexo extramatrimonial, el consumo público de drogas y las interceptaciones ilegales de comunicaciones. De resto, en la política, en la guerra y el amor, todo se vale, solo es que volteemos la mirada hacia otro lado para fingir que no sucedió.

Desde la ‘exclusiva’ del llamado canal independiente, todo se volvió un caos. Hordas de jóvenes salieron a las calles a protestar por la revelación. “Mi vida es mía y al Gobierno no le interesa”, gritaban todos mientras caminaban por la calle. Carteles con frases como “Los fundadores de la Patria tendrían vergüenza de este Gobierno”; o “Presidente: ¿Por qué no exhibe su correo?” se volvieron tendencia.

Como era de esperarse, los editorialistas enloquecieron. En la radio acusaban al Presidente de violar por lo menos 375 artículos de la Constitución Nacional. Los más radicales cerraron sus cuentas en redes sociales o comenzaron a hablar en clave por teléfono o a usar el correo físico por intermedio de mensajeros.

Las cifras oficiales hablaban de una reducción del 30% en el tráfico de internet, un 20% menos de cuentas personales de correo, 18% de perfiles de redes sociales cerrados. Los comerciales de información ‘online’ estaban al borde de un colapso. Menos usuarios en internet significaban una gran baja en su facturación. Se comenzó a hablar de la quiebra del sector.

Mariana fue una de las primeras en cambiar su comportamiento. A Sofía le causaba gracia. Comenzó a enviar saludos a su ‘agente chuzador’ – como ella lo llamaba-, en cada una de las conversaciones que tenía. Sus amigos se burlaban y la acusaban de estar loca. La verdad le preocupaba poco la política, porque su sentido común siempre le indicó que donde haya personas deshonestas y ladronas, las cosas nunca iban a mejorar.

Claro que no me voy a dejar contagiar por toda esta locura.
No es una locura, nos están violando los derechos.
La verdad debería preocuparte más todo el tema de la pobreza y la corrupción. Eso sí es lo que nos tiene jodidos.
Pero la información es la que les da el poder.
El poder se lo damos nosotros, Mariana. Y pues, la verdad no veo que hay de diferente entre hoy, y hace una semana. Podemos seguir haciendo lo mismo que antes. Solo me dan pesar los pobres que les toca hacer ese trabajo tan aburrido de escucharnos a toda hora, ¿no te parece?
Tu si eres muy bruta, Sofía.
Y tu eres muy crédula, Mariana.

Sofía no se enamoraba fácilmente. Se requería bastante creatividad para eso, aseguraba. Pero cada desventura amorosa era como un piano que durante varias semanas cargaba sobre sus hombros. En esos momentos deseaba ser hombre. Estaba completamente convencida de que la tenían más sencillo. Desde la ida al baño y que no necesiten hacerse la cera o arreglarse el pelo. Los hombres nos llevan una ventaja infinita, renegaba.

Reporte 173

Venus 69 conversa cada vez menos con Afrodita 08. Creo que su visión frente a la crisis las ha separado. No ha habido novedades, salvo que Venus 69 terminó con su novio y se ha mantenido entre callada, ausente y alejada del internet. Dejó de enviar saludos a su ‘agente chuzador’. Al parecer el asunto ya perdió su gracia.

Escuchando y leyendo no se puede saber mucho. No entiendo por qué aun no pasamos a la segunda fase, ya llevamos 6 meses de seguimiento, escribía en su diario Santiago. Definitivamente preferiría estar en la calle, as, por lo menos veo que hay muchossNo era racional claramente, pero se sentlo. Los hombres nos llevan una ventaja infinita, i queí fuera del otro lado del mundo, en medio de un huracán de tierra y balas.

Comenzó a escribir porque ya sentía que estaba enloqueciendo. Cada día todo era más lento, más aburrido. A veces inventaba historias, a pesar de que nunca había leído un libro de literatura. Seguro esto ya lo escribió antes, pensaba, pro al menos me ayuda a mantenerme cuerdo.


Antes de volverlo a pensar, el Sargento Primero Santiago Aldana estaba sentado en el parque del frente al edificio de Sofía. Nada le interesaba más que conocer cada detalle no contado de la vida de su Venus. Estaba violando todas las normas, pero cada vez que la veía todo su ser le gritaba que estaba haciendo lo correcto.

tres --->

11 de mayo de 2014

Público y Personal - Uno


Seguro ya nada volverá a ser como antes y es cierto que nada es lo que parece. ¡Estamos jodidos! Exclamó dejando la habitación en silencio. Intentó no sucumbir al pánico, no sin antes preguntarse nuevamente en qué momento comenzó a interesarle lo que su abuelo llamaba ‘coyuntura’. Seguro son cosas que vienen con la edad y a todos les pasa, se decía, aun cuando en el fondo sabía que sencillamente su yo rebelde se había vencido a la realidad de una vida común y corriente. Ya no sería extraordinaria, y no estaba lista para enfrentar esa nueva realidad. Cinco segundos después volvía a su novela, y se le olvidaba la gran crisis nacional.

¿Viste las noticias, Sofía?
Sabía que no tardarías en llamarme.
Yo te dije, te dije que si lo hacían los gringos, seguro acá también estaba pasando.
Deja la paranoia, Mariana, de verdad, ahora no salgas a decir que es una conspiración.
Claro que sí. A la mierda nuestra privacidad.
Igual, ¿de qué sirve nuestra privacidad, si no nos pasa nada interesante?
Pero es un derecho. En eso se basa todo lo que nos rodea.
A mi sí me parece entre trágico y cómico. ¿Te imaginas cuánto se puede divertir mi chuzador con todas mis historias? ¿O aburrirse cuando hablamos de cosas de niñas, como el color de las uñas de moda?
Esto no es un chiste Sofía. Toca protestar. Que el Gobierno nos intervenga todas las comunicaciones no se puede tolerar.
A mi me parece que la noticia estaba exagerando. ¿Tú crees que si todo fuera cierto, no tardarían en desmentirlo? O hasta de pronto es una patraña para tapar lo de los precios de los alimentos…
Sea lo que sea, es grave.
Sea lo que sea, Mariana, cálmate. Mañana hablamos.

Reporte No 156

Venus 69 Se mostró tranquila respecto a las revelaciones mediáticas en las que suponen una estrategia nacional para intervenir todas las comunicaciones de los ciudadanos. Al parecer no tiene nada de ocultar cómo ha quedado claro desde que se inició el seguimiento.

Cuando lo llamaron a asignarle una misión especial, pensó que el ascenso traería algo de emoción a su vida. Pero no. Escuchar las conversaciones de Sofía Acevedo, más conocida como ‘Venus 69’ en sus reportes, solo se tornaba interesante cuando de amores y desamores se trataba. Le aburría. ¿Qué tendría de importante esa mujer de casi 27 años, además de ser hermosa? Quien sabe. Pero órdenes son órdenes y tenía que cumplirlas. Leer su correo electrónico, sus redes sociales, escuchar sus conversaciones. Eso era todo. Si tan solo me dejaran seguirla, podría verla en persona, pensaba en silencio ya que cualquier error podría llevarlo a la destitución. A veces se aburría tanto que deseaba volver a la calle.

Este estaba planteado para ser un Gobierno distinto. Pero se volvió más de lo mismo. Todos estaban aburridos, rodeados de incertidumbre, desesperanzados. Solo los apáticos podían decirse felices.

Sofía había comenzado a ver noticias hace poco, pero no le importaba mucho. Ella pensaba que si nos centrábamos en lo pequeño y simple, podríamos sonreír siempre, sin importar las dificultades del entorno.


El Presidente, para ser elegido, prometió muchas cosas, como casi todos los políticos. Era joven y carismático. Eso le valió más de un voto. Sofía no votó. Había perdido su documento de identidad quien sabe donde. Mariana, por su parte, se inclinaba por los candidatos de izquierda, casi comunistas. Eran amigas, pero ni siquiera en la política se entendían. Si tu y yo no nos hubiéramos encontrado desde el primer día de la universidad, seguro nunca jamás en la vida nos hubiéramos cruzado y claramente no seríamos amigas, le decía cada tanto Mariana a Sofía, quien se mostraba de acuerdo.
Dos---->

9 de mayo de 2014

Un pequeño regalo para ustedes

El año pasado tomé un taller de novela corta en el Fondo de Cultura Económica en Bogotá. Fue una experiencia fabulosa. Conocí autores que nunca había escuchado nombrar, y cumplí el reto de escribir mínimo mil palabras diarias durante el tiempo que duró el taller, con el fin de enseñarnos la disciplina que uno debe tener como escritor.

El objetivo, lograr tener un manuscrito (que es el primer borrador de un texto, no apto para publicar porque requiere muchas correcciones y esas cosas) que sería evaluado por un jurado para premiar los tres mejores. De los veintitantos que asistimos, no quedé de nada, lo cual -debo admitir- fue un golpe bastante duro a mi autoconvencimiento sobre mi talento como escritora... Pero el texto está ahí, son 32 mil 412 palabras, 58 capítulos -cortos claro está- y si bien me gustaría que se convirtiera en un libro, no tengo los medios, ni el conocimiento para hacerlo. Por lo tanto, he decidido publicarlo en este espacio, que también es de ustedes.

Pero para hacer esto más divertido, publicaré por partes la historia, pero solo cuando la parte más reciente logre 300 visitas -espero que no hagan trampa ;)-. Así, hacemos de esto un esfuerzo colectivo.

Espero que les guste este experimento...


Un abrazo,
Naty

8 de mayo de 2014

Y si....

Siempre se preguntó qué seria de ella sin él. Era como si su mundo, su todo, estuviera ligado q él por algo tan fuerte que no lograba controlar. Era imposible zafarse de esa duda que se instaló en su cabeza para quedarse.

Los minutos y las horas sin él, eran una eternidad. desde que lo conoció, no lograba concentrarse. La ansiedad se la estaba comiendo viva.

"Eso no es amor", decía todo el mundo a sus espaldas. Pero ese era el único que ella conocía, entonces ¿cómo saber si eso era cierto o no?

Él por su parte, trataba de calmarla. Le explicaba que ella tenía que vivir con él, no por él. Pero todo era en vano. No lograba hacerla entender.

Pasaron varios años, y la pregunta solo se disipó el día que él ya no estuvo más. Y hoy se sigue recriminando el no haber tenido una vida sin él. A la mitad de su vida, se quedó sola.

Su padre había muerto, y ella no sabía como comenzar de nuevo.