11 de mayo de 2014

Público y Personal - Uno


Seguro ya nada volverá a ser como antes y es cierto que nada es lo que parece. ¡Estamos jodidos! Exclamó dejando la habitación en silencio. Intentó no sucumbir al pánico, no sin antes preguntarse nuevamente en qué momento comenzó a interesarle lo que su abuelo llamaba ‘coyuntura’. Seguro son cosas que vienen con la edad y a todos les pasa, se decía, aun cuando en el fondo sabía que sencillamente su yo rebelde se había vencido a la realidad de una vida común y corriente. Ya no sería extraordinaria, y no estaba lista para enfrentar esa nueva realidad. Cinco segundos después volvía a su novela, y se le olvidaba la gran crisis nacional.

¿Viste las noticias, Sofía?
Sabía que no tardarías en llamarme.
Yo te dije, te dije que si lo hacían los gringos, seguro acá también estaba pasando.
Deja la paranoia, Mariana, de verdad, ahora no salgas a decir que es una conspiración.
Claro que sí. A la mierda nuestra privacidad.
Igual, ¿de qué sirve nuestra privacidad, si no nos pasa nada interesante?
Pero es un derecho. En eso se basa todo lo que nos rodea.
A mi sí me parece entre trágico y cómico. ¿Te imaginas cuánto se puede divertir mi chuzador con todas mis historias? ¿O aburrirse cuando hablamos de cosas de niñas, como el color de las uñas de moda?
Esto no es un chiste Sofía. Toca protestar. Que el Gobierno nos intervenga todas las comunicaciones no se puede tolerar.
A mi me parece que la noticia estaba exagerando. ¿Tú crees que si todo fuera cierto, no tardarían en desmentirlo? O hasta de pronto es una patraña para tapar lo de los precios de los alimentos…
Sea lo que sea, es grave.
Sea lo que sea, Mariana, cálmate. Mañana hablamos.

Reporte No 156

Venus 69 Se mostró tranquila respecto a las revelaciones mediáticas en las que suponen una estrategia nacional para intervenir todas las comunicaciones de los ciudadanos. Al parecer no tiene nada de ocultar cómo ha quedado claro desde que se inició el seguimiento.

Cuando lo llamaron a asignarle una misión especial, pensó que el ascenso traería algo de emoción a su vida. Pero no. Escuchar las conversaciones de Sofía Acevedo, más conocida como ‘Venus 69’ en sus reportes, solo se tornaba interesante cuando de amores y desamores se trataba. Le aburría. ¿Qué tendría de importante esa mujer de casi 27 años, además de ser hermosa? Quien sabe. Pero órdenes son órdenes y tenía que cumplirlas. Leer su correo electrónico, sus redes sociales, escuchar sus conversaciones. Eso era todo. Si tan solo me dejaran seguirla, podría verla en persona, pensaba en silencio ya que cualquier error podría llevarlo a la destitución. A veces se aburría tanto que deseaba volver a la calle.

Este estaba planteado para ser un Gobierno distinto. Pero se volvió más de lo mismo. Todos estaban aburridos, rodeados de incertidumbre, desesperanzados. Solo los apáticos podían decirse felices.

Sofía había comenzado a ver noticias hace poco, pero no le importaba mucho. Ella pensaba que si nos centrábamos en lo pequeño y simple, podríamos sonreír siempre, sin importar las dificultades del entorno.


El Presidente, para ser elegido, prometió muchas cosas, como casi todos los políticos. Era joven y carismático. Eso le valió más de un voto. Sofía no votó. Había perdido su documento de identidad quien sabe donde. Mariana, por su parte, se inclinaba por los candidatos de izquierda, casi comunistas. Eran amigas, pero ni siquiera en la política se entendían. Si tu y yo no nos hubiéramos encontrado desde el primer día de la universidad, seguro nunca jamás en la vida nos hubiéramos cruzado y claramente no seríamos amigas, le decía cada tanto Mariana a Sofía, quien se mostraba de acuerdo.
Dos---->

2 comentarios:

  1. Ay Natalia , muy actual diría yo , historia de chuzadas y espionaje me suena conocido .... me gusta y quiero más !

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  2. Inmediatamente empecé a leer esta entrada, llegaron a mi recuerdos de muchos libros en dónde los secretos no son tal. El primero y más famoso: 1984. La frase es « el gran hermano te está vigilando». Luego se me cruzó otro libro en el camino, Criptonomicón. Es un libro de culto, cyberpunk, cyberseguridad y cosas de esas. Te transcribo un párrafo:
    «Si quieres que tus secretos sigan siéndolo más allá del fin de tu vida, debes ser futurista. Debes anticipar qué velocidad alcanzarán los ordenadores durante ese periodo. También debes estudiar la política. Porque si el planeta entero se convirtiese en una estado policial obsesionado con recuperar viejo secretos, puede que se dediquen vastos recursos al problema de factorizar grandes números compuestos...»

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