18 de junio de 2014

Público y Personal - nueve

Ocho < -----



Buenos días preciosa. Espero que hayas podido dormir bien. S.
Gracias por convertirte en mi primer pensamiento del día. S.

Cuando los seres humanos comienzan a salir, se gustan y comienzan esa etapa del enamoramiento idiota son tan predecibles.
Mariana, entonces tu qué eres, ¿un caballo?.
Prefiero pensar que soy una vaca, con lo que amo dormir y comer.
¡Ponte seria!
Tú sabes lo qué pienso de eso llamado conquista. Es la típica etapa en la que todo el mundo se llena de máscaras para ocultar todas esas fisuras con el único objetivo de evitar que la contraparte encuentre los defectos.
Tú y tus teorías.
Tú sabes que tengo razón. Cuando se comienza a desgastar el maquillaje –que no es otro momento sino en el que ya se van conociendo más allá del gusto del sexo- y se ven las verdaderas caras con todos sus defectos, la magia se acaba. La etapa del enamoramiento es una mentira.
¡Qué antiromántica!
No antiromántica, realista.
Entonces ¿qué? ¿Nos sentamos en la primera cita y hacemos una lista de mercado de nuestros errores y defectos?
Tú sabes que sería todo más fácil y uno se evitaría enrollarse con tipos que son expertos en conquistas, pero que de mediano plazo, poco.
¡Oye! No me arruines el rato.
Okey. ¿Entonces se van a ver hoy?
Sí vamos a ir a cine.
Esto va serio. Tradicionalmente las citas de los jueves siempre incluyen, por lo menos, un cóctel.
Para que veas…
Claro que veo.

Aun no estaban listos para dar el siguiente paso. Tocarse, besarse, abrazarse entre el carro era lo máximo que estaban dispuestos a hacer ese día. No faltaban ganas, pero sobraba pena. Así que, como si se tratara de un acuerdo implícito, después de cientos de minutos con los vidrios empañados, ninguno de los dos insinuó la posibilidad de entrar en la casa de ella.

La ausencia de amigos cercanos que no hicieran parte del comando era algo en lo que nunca había pensado. No tenía a nadie a quien contarle su felicidad. Era un hombre solitario por escogencia y por profesión. No era de salir, ni de hacer muchas relaciones, único hijo de padre ausente y madre fallecida. Su soporte para estos casos estaba demasiado lejos.

Querida Phillipa.

Sé que llevo tiempo sin escribir. Pido disculpas por eso. He estado algo ocupado, en trabajo y en asuntos personales. Quiero hablar contigo. Y contarte tantas cosas… Estoy saliendo con alguien. No abras esos ojos negros como si fuera un imposible. Me gusta mucho, todo es algo especial. Te extraño, amiga. Santo.

Continúa ---- > diez

2 comentarios:

  1. Ahhhhhhhhhhhhhhhh muero. Ya quiero la próxima entrega. Me los leí todos apenas hoy!

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  2. La pasión puede lo que la dicha no alcanza. ¿es así?

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