5 de septiembre de 2014

Público y Personal - 26

La historia viene de aquí: Capt 25... < ---- 

Mariana seguía enviando notas a la casa. Sin embargo, por más que lo intentaba, no lograba verla. Asumió que siempre enviaba un mensajero para eso. Intentaba dejarle notas contándole las últimas novedades de su vida, pero solo la mitad eran retiradas. Se sentía jugando policías y ladrones. Eso le alegraba los ratos.

Mi Sofi. Estoy bien. Las cosas se tornan tranquilas por momentos. Extraño verte y nuestras charlas de películas para niñas. Esas que nos hacen llorar hasta el cansancio. Creo que las cosas están volviendo a la normalidad. Aun me siguen, pero creo que los agentes no tienen autorización para acercarse mucho, así que asumo que el Gobierno no sabe bien qué hacer con toda esta crisis. ¿Sabías que el internet está censurado y que los medios están tan comprados que nadie dice nada? Quisiera a veces entender la lógica de todo esto. ¿Qué estará pensando el Presidente, los Ministros? ¿Qué están ocultando? Al final de cuentas, aun es el momento que no entendemos para qué nos siguen, si las medidas que toman son encerrar a un par de líderes sociales, a quienes podrían encerrar por todos sus actos públicos, no por lo que dicen en privado. Yo no entiendo nada. Te adoro, Mar.


Teniente Aldana. ¿Conoce usted a una ciudadana llamada Sofía Acevedo?
Mejor identifíquela como Venus 69.
¿Eso qué quiere decir?
Esa es mi misión

El Comandante sonrió complacido.

Me alegra que haya recobrado la razón Teniente.

Dio la orden de que lo llevaran a recuperación. Los otros agentes asintieron positivamente, con poco de esperanza en sus ojos.

Ya pronto volverá al ruedo Aldana. Ya pronto. El comandante le dio dos palmaditas en el  hombro.

Eso era lo que estaba esperando. Poder acercarse a Sofía. Esta vez sí no podía volver a equivocarse.


Como parte del regreso de Santiago a sus tareas diarias en la colmena, estaba el retomar el seguimiento a Sofía. Se puso al día con los reportes de su reemplazo, leyó todo lo que Sofía había escrito en todas sus redes sociales y escuchó todas las grabaciones de las llamadas telefónicas. Consumió cada una de las palabras. Sufrió con cada entrada de su blog. No podría perdonarse haberla hecho pasar por todo esto.

1 comentario:

Gracias por pasar y dejar una huella!