29 de septiembre de 2014

Público y Personal - 29

**Esta es una historia que va en varias -muchas- partes. 
Si te perdiste el capítulo anterior, clickea aquí
Si quieres comenzar desde el primero, aquí.**

Parlamento pide inspección de salud mental y física al Presidente. Boris quería enloquecer. Ahora iban a determinar que el Presidente era incompetente para su cargo. Necesitaba una salida, algo tan poderoso que el país se uniera en torno a esa causa. Citó a los Ministros de Defensa, de la Política, a los Jefes de Inteligencia, del Ejército y de la Policía.

Señores, estamos en una encrucijada, y depende de nosotros sacarnos de esto. Quieren declarar al Presidente insubsistente y nos toca salvarle la cabeza.
Lo que yo no entiendo, lo interrumpió el Ministro de Defensa, es por qué la distancia que ha tomado el Presidente de todos los asuntos que le competen. Ni siquiera con nosotros habla.
Entiendo, Ministro, el Presidente tiene un problema persona que resolver y me ha confiado, en este momento, que realice todas las acciones pertinentes mientras sale de este… cómo llamarlo, trance.
Pero, ¿está bien?, inquirió el Ministro de la Política.
Si, solo algo aturdido. Volvamos al tema.
¿Qué quiere que hagamos?, planteó el Jefe de Inteligencia.
Necesitamos una guerra.

Todos se miraron entre sí. Sus ojos se preguntaban si Boris se había enloquecido.

No señores, no es una locura. No podemos continuar desangrando las finanzas para pagar publicidad, y la censura al internet pronto va a generar una protesta masiva. Las interceptaciones, y me corregirá el General, demuestran que los ciudadanos están buscando las maneras de hacerle cada vez más el quite.
¿Entonces?
¿Qué es lo que une las naciones?

Silencio en la habitación.

La guerra. Señores, o la posibilidad de una.
Pero no estamos listos, dijo el Ministro de la política.
Eso que lo diga el Ministro de la Defensa.
Pues, señores, eso depende de quien sea nuestro adversario. Nos toca escoger bien, no vaya a ser que en bloque se unan en contra de nosotros.
Entonces, General, qué dice Inteligencia de las actividades de nuestros vecinos que podamos usar a favor nuestro.

Tres días después tenían todo el plan armado.

¡Señores. Nos vamos a la Guerra!, dijo Boris con bastante entusiasmo
Dios nos ampare, murmuró el Ministro de la Política.
Seguro tu Dios está de nuestro lado.

Felicidad

Queridos lectores:

Sé que durante todos estos meses los he entretenido por cuenta del dolor.
Pero la vida se compone de grandes derrotas, pero también de muchos triunfos y es por eso que hasta los corazones rotos en los pedazos más pequeños se recuperan. El mío aun duele, no se los voy a negar. Pero es hora de usar ese dolor de una forma útil.

Yo bailo Ballet. Y hoy me dieron el papel de Odette para la próxima temporada del Lago de los Cisnes que se estrena en tres semanas. ¿¡No es fabuloso!?

Quería compartir mi felicidad, y darles un consejo:
‘Si tienes un mal de amor, busca una actividad que te haga tan o más feliz que el sujeto que ya no estás. Solo así no sentirás dolor’

Un abrazo

Sofía.

Santiago entendió que estaba a punto de perderla. Aun estaba muy confundido como para actuar. Tenía miedo de su reacción. Por otro lado, si no apelaba al último rezago de dolor (o de amor) que ella pudiera sentir por él, no habría vuelta atrás más adelante.
Encrucijada.

La prensa no dejaba de reportar que el Parlamento quería saber exactamente qué pasaba con el Presidente. El Gobierno no intentó pararlo, sabía que todos los rumores, toda especulación serviría para generar simpatía con Gabriel cuando volvieran a verlo en escena. Boris sabía que la moción del Parlamento se demoraría 15 días en ser aprobada o no. Así que tenía tiempo de actuar.

¿Quieres que te salve el pellejo?
Lanzó la frase sin aun haber entrado a la oficina.

Gabriel lo miró y siguió leyendo las hojas que tenía en frente. No paraba de sonreír.

¿Necesito que me salves el pellejo?
El Congreso quiere declararte insubsistente.
Pues eso me dijiste hace días que debería hacer.
Eso fue un momento de rabia…
Lo sé, pero me gusta recordártelo. Siempre te dije que debías pensar dos veces antes de hablar.
Bueno, pero ese no es el caso.
¿Entonces cuál es?
Si quieres que te salve como Presidente.
Tú sabes que yo ya no quiero estar acá.
Desde que asumiste, ya no se trata de si quieres o no. O de si te gusta o no. Se trata de que toda una Nación confíe en su líder. Y tienes que ponerte los pantalones para asumir semejante reto.
No me quedan fuerzas.
Las fuerzas las sacas de la cabeza. La debilidad es un estado mental, Gabriel. Sí, estás enfermo. Es cierto. Sí, tuviste una pérdida que creíamos superada y que resultó que no. Pero a pesar de eso, te conozco. Conozco tu espíritu. Este no eres tú. Tienes que sobreponerte.

Gabriel sabía que Boris era, sobre todo, su mejor amigo. De esos que ya no se encuentran en el camino. De esos que siempre permanecen fuertes a tu lado.

¿Qué necesitas que haga?
Declararle la guerra a los vecinos del norte.
¡Estás loco! Muéstrame el plan.
¡Ah! Y que la gente te vea.


Gabriel miró a Boris resignado e inmediatamente ordenó a su secretaria que separara la agenda para el día del estreno de la obra ‘El Lago de los Cisnes en el Teatro Nacional’. La voz corrió en el Palacio Presidencial a toda velocidad. Todos respiraron aliviados. Por fin va a salir, se murmuraba en todos los pasillos. Boris sabía que eso no sería suficiente pero bastaría por un rato.



3 comentarios:

  1. Ay Dios, esto se puso bueno. Será que se forma la guerra?

    Att: M.G. =')

    Pd: Esta hermoso el nuevo diseño del blog, me encantó! :D

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  2. Esa palabra "guerra" me asusta por su peso... pero siempre se balancea, como al pensar en el teatro y el ballet...

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  3. Wow... Esto se puso bueno. Tenía ratos sin pasar por acá. Lo único bueno es que no tendré que esperar a la siguiente entrega... Wiiii. Saludos Naty.

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