7 de noviembre de 2014

Público y Personal - 35


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Decidió entrar al ejército porque no tenía otra salida. Era eso o dedicarse a vender seguros por la mínima comisión. Su mamá murió de un cáncer muy joven, cuando tenía 32 años. Él con 14 debió quedarse con una de sus tías, que lo recibieron con mucho amor, pero recursos escasos como para pagarle una carrera en una universidad. Así que, entre las lágrimas de su tía Ana, se enlistó apenas terminó el bachillerato. Ella, por ser una mujer mayor sufría de angustia hasta por respirar. Santiago era un hombre de mujeres. tiras, todo, con tal de sacarle una sonrisa a la vieja que le dio todo su amor, para que supeÉl solo esperaba no matarla de la angustia, así que trataba de escribirle cartas semanales. Escribía historias que eran casi todas mentiras, todo, con tal de sacarle una sonrisa a la vieja que le dio todo su amor, para que superara la muerte de su mamá sin mayores traumas.

Santiago era un hombre de mujeres. Su padre huyó ante el primer indicio de responsabilidad. Eran muy jóvenes, e idealistas. Creían que el amor lo podía todo. Y resulta que no. Ella tenía 18 y él 20. Un día se fue, le dejó una nota que decía “Lo siento, no puedo con esto”. Nunca más lo volvió a ver. Así que Santiago creció entre libros, clases y niñeras improvisadas entre las amigas de su mamá. Ella logró de graduarse de lingüista y el quería ser maestro de literatura.

Su madre murió y no volvió a leer nada. Se volvió huraño y solo tenía una amiga, Phillipa, que en esa dinámica adolescente entre niños y niñas, insistió tanto en que Santiago debía hablar con ella, que lo logró. El éxito de esa amistad fue que ella hablaba mucho y él solo ponía la oreja.

Volvió a escribir por cuenta de la angustia de su tía Ana.. Al comienzo las cartas lo entretenían y lo ayudaban a entretenerse durante los primeros tres años en la milicia. Luego murió y no le quedó nadie, así que se enfocó en su carrera militar. Lo sacaron de las fronteras, atraído por la oportunidad de ser investigador, y aunque el trabajo es menos interesante de lo que suena, y las posibilidades de destacarse son absolutamente nulas, la felicidad entró por la puerta de atrás, en forma de mujer y dispuesta a enamorarse.


Lástima que se convirtió en desastre.

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