24 de noviembre de 2014

Público y Personal - 38

Viene de acá... capítulo 37


Pasadas las fiestas de final de año, el segundo año del Gobierno de Gabriel Alarcón, se iniciaba con lo que los periodistas llaman ‘una tensa calma’. Aparentemente todo estaba bien, pero debajo de las aguas tranquilas seguía agitándose la conspiración para tumbarlo.

El Gobierno inició el año con la estrategia de ‘noticias positivas de logros y resultados’, que potencializaría el optimismo entre sus ciudadanos. Conectividad de internet llega al 98% del país; Ganamos dos lugares en el Ranking de Competitividad Global; Estudio de ONG anuncia disminución del índice de corrupción; La selección de fútbol, la mejor en el escalafón de la SFI (Sociedad Futbolística Internacional); Ganamos la sede de los onceavos Juegos Intercontinentales de Atletismo; Exportaciones crecieron un 25%; Desempleo alcanza niveles históricos de una cifra.

Y los titulares seguían. La pantomima se construía a punta de grandes titulares. Éramos un país próspero, pujante y feliz, ese era el mensaje y el Gobierno necesitaba que todos se lo tragaran. Pero el ala conservativa del país no estaba conforme. A ella se había unido en los últimos meses la iglesia, que tampoco no estaba feliz con el gobierno y lo que representaba. Y con ellos una serie de empresarios, a quienes no les bastaba con el buen nivel de consumo, o con los incrementos de sus ganancias. Esos empresarios, aliados con la política que comenzaron a sentirse seducidos por la idea de sacar el Presidente liberal –o libertino, como lo llamaban- para imponer uno avalado por ellos. Todos querían volver al poder, mandar sobre las leyes y tener incidencia en las decisiones sobre el país. El ala derecha reunida, queriendo poner a Dios y a las ‘buenas costumbres’ de vuelta en la Presidencia.

Ya contaban con las organizaciones defensoras de derechos humanos e individuales, que aspiraban a unirse con sus enemigos, lograr el primer objetivo, abandonarlos y montar un Primer Mandatario que entendiera que no son los dueños de los ciudadanos.

Y en la mitad, la justicia, que quería ser el héroe de este drama.

Vi los documentos.
¿Qué le parecieron?
Pertinentes.
¿Los van a usar?
Estamos en eso.
Espero me informe.
Saldrá en todos los medios.
¿Cómo piensa asegurar eso?
Lo tenemos cubierto.

Con el fin del año terminó la temporada del Lago de los Cisnes y con eso, la vida agitada de Sofía. Por fin tuvo tiempo de pensar en su corazón remendado, pero no del todo sanado. Tomó el consejo de Mariana. Era claro que necesitaba pensar en qué hacer. Consideraba descortés no responder un mensaje, más si este era de amor. Ola de preguntas: ¿A qué le temo? ¿A que las respuestas que me de, no me gusten? ¿A darme cuenta que aun lo amo? ¿A la incertidumbre? ¿A salir lastimada de nuevo? ¿Qué ganaría con verlo? ¿Quiero verlo? ¿Qué le voy a decir? ¿Hay algo qué reclamar?

Duró en ese estado todo el día. No se levantó, no se bañó, no comió. Armó un mapa en su cabeza. Hizo una lista de pros y de contras. Invocó recuerdos, releyó textos. Desesperada, tiró todo al suelo y blanqueó su mente. Si con toda esa información no logró tener una respuesta, la única conclusión válida era que no podía verse con Santiago aun. Definió no pensar más en el asunto, un día su corazón –por encima de su razón- le dirá que está listo para escuchar las razones de la contraparte.

Definió, además, enviar un mensaje cifrado a Santiago por medio de blog. Seguro lo lee.

Historia sin nombre

Abrió los ojos y ya no recordaba su rostro.
Ni su nombre.
Mucho menos sus manos o su cabellera...

Intentó volver a dormir, para ver si al despertar recordaba algo.

Pasaron unos minutos con aspecto de muchas horas y no pasó nada. Ni concilió el sueño, ni recordó.

Buscó con afán la caja de recuerdos donde solía guardar su imagen, su aroma, su sonrisa. Pero estaba vacía.

Se encogió de hombros. Era un hecho. Había olvidado... Su recuerdo se había esfumado, seguro había salido volando por la ventana.


Reporte 12

Casper 84 lleva varios días encerrado en su casa. Ha enviado los pocos informes sobre la actividad de su objetivo, pero ha cumplido. Ha estado visitando continuamente el blog de Venus 69. Se pudo establecer que no está enfermo. Se recomienda indagar sobre su estado.

Sintió que una daga le atravesaba el corazón. Y ¿qué hacer ahora? Su corazón le pertenecía a ella. No podía resignarse a perderla. ¿Soltar? Eso no era una alternativa. Pero tampoco podía morir de amor.

Phillipa. ¿me avisas cuando pueda llamarte? Escríbeme a este correo, ya casi no uso el otro. Te extraño. Santi

Necesitaba hablar. Era un hecho.

Reporte 206

La actividad de Venus 69 se ha reducido considerablemente desde que terminó la temporada de Ballet. Sus comunicaciones se volvieron a limitar a Afrodita 08 y a las visitas esporádicas a su madre en el internado. Sigue escribiendo en el blog. Nada significativo.

Viajo a Bruselas.
Si. Algo me habías contado. ¿Y eso?
Hay una convención de arte religiosa en la Edad media
¡Qué foco!
Cierto que lo tuyo es algo más moderno.
Ni tanto. Más bien más laico.
Bueno, el tema es que me voy 15 días.
Me vas a hacer falta. Pero espero que aprendas mucho.
Siempre trato de aprender aunque tu no lo creas.
Ja. Es que muchas veces te ganaba la rumba. Ambas rieron.

Gabriel se sentaba en su despacho por horas mirando las carpetas que le hacían llegar una vez a la semana. Las iba acumulando en el archivador de la esquina sur de la oficina. En el cajón superior una serie de fotos, que eventualmente sacaba y miraba con una profunda expresión de tristeza.

¿A veces no te arrepientes de cosas que has dejado de hacer, Boris?
Nunca he tenido tiempo para pensar en eso, Gabriel.
¿Nunca?
Cuando uno quiere hacer historia, no puede sentarse a divagar sobre sus errores. Uno actúa.
Pero y ¿si te equivocas?
Lo arreglo.
Lo haces sonar tan fácil, como si se tratara de corregir un mal texto.
¿Por qué no eres directo por primera vez en varios meses?
No sé como ser directo en esto.

Entonces cuando sepas, me avisas. Necesito que me apruebes esto.

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