4 de diciembre de 2014

Público y Personal - 40

Si está atrasado, y quiere ponerse al día, el capítulo anterior está acá


Las agencias de noticias reventaron. Llegaban cables desde Bruselas con una información demasiado delicada. “Presidente Gabriel Alarcón acusado de interceptaciones ilegales”; “Agente disidente asegura hacer parte de un plan para espiar a todo el País”; “Las interceptaciones eran ciertas”. Dependiendo del medio, eran más o menos moderados los titulares.

- ¿Qué sucede en esa oficina?
- Hay un sistema muy sofisticado de escucha. Cada agente tiene asignado entre una y tres personas, dependiendo de la importancia. La idea es escribir reportes sobre lo que todos los ciudadanos hablan por teléfono, escriben o leen en internet y hacer recomendaciones, como por ejemplo iniciar seguimientos personalizados, en caso de que la persona tenga comportamientos sospechosos.
- ¿Qué tipo de comportamientos?
- Conversaciones sobre delitos o intensiones de cometerlos, por ejemplo. A simple viste se oye sencillo, pero somos entrenados para identificar cuándo una persona es un pedófilo que piensa atacar a un niño, o cuando se trata de un joven bromeando con sus amigos.

(…)
- ¿Por qué decide contarlo todo hoy y acá en Bruselas?
- Por la censura en mi país. Allá todo se sabe y nadie dice nada. El Gobierno se ha valido de todo el dinero posible para silenciar a los medios. El internet tiene filtros… Creí que viajar acá podría generar un efecto allá.
- ¿Durante cuántos años prestó servicio?
Desde los 18, hoy tengo 32. En la colmena llevo desde que se inició el programa. Poco menos que 2 años.
- ¿Y por qué hablar ahora? ¿No le parece que esperó demasiado?
- Nosotros estamos acostumbrados o más bien entrenados para obedecer, y esas eran las órdenes. Pero me cansé, me cansé porque no le vi un objetivo superior a esto. Era demasiado morboso para mi gusto.

A la oficina de crisis del Palacio Presidencial comenzó a llegar todo el gabinete.

¡¿Qué sabemos?!, gritó el Presidente sentado a la cabeza de la mesa.
Nunca lo habían visto tan molesto. Ni siquiera en los peores momentos de la campaña.
Señor, David Martínez. 32 años. Agente especial asignado a la Colmena desde sus inicios. Esperaba retirarse en un año. Sin embargo, pidió la baja por problemas de salud asociados con un una enfermedad crónica. Los seguimientos revelaban consistencia con su historial.
Vaya eficiencia la de sus hombres, Ministro, murmuró Boris.
Creo que no es justo igualar a todos mis hombres, que han dado la vida por este país, ante la presencia de un traidor, inquirió el Comandante de las Fuerzas Armadas.
¿Cómo llegó a Bruselas?
Permiso de tratamiento médico.
Nos cagó por la cara ese desgraciado. Debe tener aliados poderosos.
Señor, Presidente, interrumpió la Canciller. Llegan cartas de protesta de todos los países con representación diplomática. Anuncian rompimiento de relaciones.
¿Incluso los socios comerciales?, preguntó el de Comercio Exterior.
Esos solo protestan.
Tenemos que actuar rápido, se mostró preocupado el Ministro de Justicia. Donde encuentren los archivos…
Eso lo tenemos claro, señaló molesto Boris.
Comandante, destruya todos los archivos, excepto de aquellos a quienes hacemos seguimiento por motivos de seguridad real.

El general hizo una llamada y solo dijo: Tienes que matar a la Abuela. Mientras que el Presidente seguía dando instrucciones.

Ministro de las Telecomunicaciones, levante el filtro de internet, sin dejar rastro alguno.
Natalie, se dirigió a la Asesora de comunicaciones, necesitamos un listado de los primeros que reaccionen pidiendo mi cabeza. Esos seguro son los que fraguaron todo este complot.
Boris, haz lo que mejor sabes hacer y retira toda la pauta de los medios a quienes extorsionaste todo este tiempo.

El Presidente salió del salón. Pidió que fueran con él el escritor de discursos, el director de inteligencia y el Ministro de la Defensa.

Boris tomó la palabra.



Sigue Acá!!!


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