29 de diciembre de 2014

Público y Personal - 46

Capítulo 45


Viendo todo el desastre en la calle pensó que hubiera sido mejor citarse en su casa. Es impresionante la capacidad de destrucción del hombre, aunque lo es también la capacidad de aglutinarse por una causa, pensó.

Llegó anticipadamente. Llevó un libro para calmarse. Esta vez era un clásico. Grandes Esperanzas. Quería volver a creer en el amor y desde hace varios días, Dickens era su compañía en este viaje. Pidió un vino. Trataba de relajarse y evitar que la invadieran las preguntas, los pensamientos, las ganas de salir corriendo.

Hola.
Hola.

Beso en la mejilla. Él se sentó frente a ella. Se miraron por los primeros minutos. Siguió su primer impulso y la tomó de las manos. Eran suaves, como las recordaba.

No sé por donde comenzar.
Por el principio.
Creo que es más fácil que me preguntes.
Pensé que por lo menos habías ensayado un discurso.
Todos los días… Desde que te dejé de ver.
¿Entonces por qué dejaste de verme?
Porque me tocó.

Notó que ella continuaba muy perdida en la conversación. A veces las mujeres necesitan demasiada información para quedar convencidas de las cosas. Comprendió en ese instante que no le quedaba otra opción que ser absolutamente honesto. Será muy difícil para ella, pero si realmente es amor, con un tiempo y algo de espacio, ella lo entendería. Mandó a la mierda todas las historias y excusas que había inventado durante los últimos meses.

Sofi, todo lo que dicen los medios, es cierto…

La oposición tenía en su poder una serie de documentos que comprometían al Gobierno. La declaración del Presidente era incriminatoria. El caso estaba hecho. “Congresistas denuncian a 5 Ministros por interceptaciones ilegales”; “Tribunal Supremo de Justicia asume investigación a Ministros por seguimientos”; “¿Quién investiga al Presidente?”; “Tribunal Militar inicia indagaciones contra Generales”.

No podemos esperar que esto se enfríe. La justicia, es la justicia.
Es que aquí el que siempre busca que ‘las tormentas se calmen’ eres tu, no yo, Gabriel.
Entonces, ¿Qué propones?
Nos vamos a la guerra.
¿Tenemos un caso?
El del norte ha permitido que sus militares trafiquen armas por la frontera.
¿Eso es suficiente?
Tenemos indicios de que nos quieren invadir la península para explotar el petróleo y el gas de la zona. Su idea es salir de la crisis económica por cuenta de nosotros.
¿Los Generales y Ministros están de acuerdo?
Todos. Es la única manera, demostrar que las interceptaciones se justifican y sirven para algo.
¿Y ya tapamos todo lo de la Colmena?
Sí señor.


Pasaron tres días y las personas se cansaron de protestar. A veces, para silenciar al enemigo no hace falta sino ignorarlo. Boris era consciente de que debía esperar al momento preciso para treparse a la cresta de la ola. La salida tenía que ser brutal.

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