12 de enero de 2015

Público y Personal - 49

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“Hallado muerto en Alemania, exagente acusado de traición a la patria”; “David Martínez: de traidor a víctima de asesinato”; “¿Quién quiere muerto a David Martínez?” No alanzaba a terminar la semana, cuando otro escándalo hacía reventar los titulares de los medios. Si no había sido un suicidio, este asesinato revelaba un enemigo más grande para el Gobierno de Alarcón. Uno, al que no le interesaba matar, para lograr sus objetivos. ¿Sería este un único caso? ¿Era un mensaje? ¿Era un caso aislado?

Los radicales.
De esos nos olvidamos, ¿no?
Con ellos no quisimos pactar nada. Preferimos a los artistas.
Yo creo que estamos cubiertos con la declaración de la semana pasada.
Es cierto. Nadie va a poder usarnos de chivos expiatorios.
Toca estar atentos. Los radicales nunca actúan una sola vez. Este es el comienzo de algo.

El pánico se apoderó de Mariana. No sabía si se había convertido en un objetivo. Con Martínez muerto, no habría nadie más dispuesto a continuar revelando el tema de las interceptaciones. Respiró profundo. Calma, Calma, Mariana. Recuerda preocuparte solo por lo que puedes controlar. Por nada más.

Vivir con miedo no es vivir.

Santiago entendió el mensaje en el Blog de Sofía. Estaba seguro de que lo había perdonado. Solo le restaba esperar su llamada. Entre tanto, perdía el tiempo leyendo sobre mitología griega. Decidió recomenzar sus momentos de lectura con algo que le recordara a su mamá. A veces quisiera tener a alguien con quien hablar de sus cosas. Se había quedado solo. ¿Cómo reconstruir su vida, su historia? Seguramente en un comienzo, con toda su rabia en el corazón, la soledad había aparecido como la salida más apropiada. Pero esa idea de sí mismo se estaba desdibujando. Solo él ya no era suficiente.

Phillipa. Eres un genio. Gracias por todos tus consejos. Me gustaría tenerte cerca. Eres mi única amiga ¿lo sabes? Te extraño. Espero estés muy bien. Donde quiera que estés trabajando por tu causas. Un gran abrazo. Santi.

Hola.
Hola. Me alegra mucho escucharte.
¿Independientemente de las mentiras sobre tu trabajo, en todo lo demás fuiste honesto?
Absolutamente en todo.
¿Puedo confiar en ti?
Deseo con mi alma que tu corazón te lo permita.
¿Me amas?
Con la misma intensidad que el último día de la primera parte de nuestra historia. ¿Y tú?
Pensé que te había superado. Que era posible seguir adelante. Pero ahora apareces, le das vueltas a mi mundo y ahora solo pienso en ti y en que quiero estar contigo.
Eso son buenas noticias.
Espero que si.
¿Tienes miedo?
Mucho.
No te voy a volver a hacer sufrir nunca. Las cosas están cambiando y podemos ser más libres. No hay restricciones.
¿Vienes?

Claro.

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