28 de enero de 2015

Público y Personal - 52


Capítulo Anterior 51 


Cuando Antonia quedó embarazada era demasiado joven. Estaba completamente enamorada. Pensaba, que el amor era suficiente. Que no necesitaba nada más. Solo que no pensó que él era el hombre correcto, que llegó en el momento equivocado, en el peor de los momentos. Lo de ellos no era posible. Y lo intentaron.

Lo amó tanto que le consagró su vida entera. Nunca jamás volvió a amar a nadie tanto como a él. Solo a Sofía, quien era su vivo recuerdo. La única cosa que la ataba a él.

Llegó a su casa luego de dejar a Sofía en el Aeropuerto. Encontró un sobre deslizado debajo de su puerta. Adentro un a sola hoja: MENTIRAS COMO LA SUYA, SE PAGAN CON SANGRE.

Entendió la amenaza. Corrió a la Colmena.

Boris. Tenemos una situación que se puede llegar a complicar.
Luego de la muerte de David Martínez en Europa varios agentes que estuvieron asignados a la Colmena, comenzaron a recibir amenazas de muerte. Hoy el cuarto agente llegó a nosotros con las amenazas.
¿Qué supone, General, que está pasando?
La teoría inicial basada en los informes de inteligencia indica que la oposición radical ha vuelto a la acción.
¿No estaba desactivada?
Con la crisis de hace cinco años se desarticuló el 90% de la organización. Obtuvimos información, al inicio del gobierno que ya no existía. Al parecer se reactivó con la primera información filtrada a la prensa sobre las interceptaciones ilegales. Con todo el descontento, les fue fácil reclutar jóvenes.
Hay que tomar acciones.
Estamos en eso.
Haga lo que tenga que hacer.
De acuerdo.

“Tensa calma en el país. Se declara enfrentamiento formal con el País del Norte y renace la oposición radical”; “Se revelan amenazas por todo el país. Seguridad Nacional asegura que se trata de la oposición Radical”.

La prensa no tenía descanso. Cada dos días un hecho nuevo. Los comentaristas enloquecían a sus oyentes con tantos análisis que la confusión era el estado general de la gente en la calle.

¿Usted entiende algo de lo que está pasando?, le preguntó el taxista apenas le dijo que la llevara del aeropuerto al hotel. Había preferido ir sola que aceptar una comitiva que la recogiera.
¿Pasando de qué?
En el país, señorita, en el país.
Señor, es mejor no gastarle tiempo a intentar entenderlo.
Bueno… Pero todos hablan y dicen tantas cosas.
Yo soy de las que cree que es mejor preocuparse solo por su entorno. El resto, es accesorio.
Uhmmm, señorita. No se oye muy optimista que digamos.
Creo que ser positiva no es lo mío en los últimos días.
Súbale ese ánimo, y sintonizó una emisora de música moderna.

Sofía cerró los ojos y se transportó al mar. Necesitaba calmarse y sumergirse, así fuera imaginariamente, la ayudaba.

Santiago no quería decirle nada a Sofía sobre la nota anónima. El director de la Colmena le planteó la necesidad de que cambiara de domicilio. Pero… ¿Cómo explicarle el cambio a ella? Todo se complicaba. No quería decir mentiras. ¡¿Por qué las mierdas no son fáciles!?, se repetía cuando se sentía al borde del desespero. Comenzó a sentir que lo seguían. Esa vez sabía que no era alguno de sus compañeros. Evitó llegar a su casa. Dio varias vueltas por el congestionado centro y se metió en el primer hotel de mala muerte que encontró.

Me están siguiendo. Es necesario hacer algo. Estoy ubicado en la Calle primera con Carrera Libertador. Hotel con el mismo nombre, tipeó en el celular. Sus manos le sudaban, lo que le sorprendía porque estas situaciones no eran para nada nuevas.

Un par de agentes salen para allá. No se mueva.

Una ducha fría para calmarse.

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