17 de febrero de 2015

Público y Personal - 55

Capítulo anterior

Se quedó sola en su casa cuando Santiago le informó que debía pasar por la Colmena. Había una reunión informativa. Le pareció perfecto. Quería estar sola en compañía de su alma cuando abriera la caja. Olía a viejo. Como huelen las abuelas, pensó. Encontró en su interior una serie de hojas dobladas y amarradas con cintas de diferentes colores. Azul, verde, violeta, rojo, morado, rosado, blanco. Nada de naranja, ni amarillo. Su mamá sabía que detestaba esos colores.

Hizo caso. Agarró la primera nota.

Amada hija. Si estás leyendo esto es porque es inevitable. Y tus tías no lograron mantenerte a raya. Espero de antemano me perdones por cualquier cosa que encuentres aquí y que pueda hacerte daño. Siempre pensé en tu bienestar, en nadie más. Mi amor por ti no tiene igual y quiero que por nada del mundo dudes que es a ti lo que más adoro en este mundo.

Si decides no continuar. Quema el contenido de esta caja y olvida todo lo que has podido construir en tu cabeza. Al final siempre fuimos tú y yo contra el mundo. Y lo logramos.

Con todo el amor del mundo. Antonia, tu mami.

Suspiro.
Lágrimas.

Hubiera preferido tener esta conversación con su mamá, no leerlo de un papel. Dudó por un instante en continuar. Pero ya estando en este punto, dar vuelta atrás sería imperdonable para ella.

Agente Wills.
Sí señor.
Necesitamos que lidere un comando de 20 hombres hacia la plaza central. Necesitamos saber qué se dice, qué está pasando, qué respira la gente apostada ahí.
Sí señor.
Va a haber equipos por toda la ciudad. Necesitamos desactivar las manifestaciones lo antes posible.

No tenía tiempo de avisarle a Sofía. Le envió un mensaje.
Ninguna respuesta.

Tocó el bolsillo interior de su chaqueta. Respiró hondo y tomó el control de su equipo. Revisó la información de inteligencia, impartió órdenes, miró planos. Nada bueno podría salir de esto. Dio gracias al cielo porque Sofía no estaba inmiscuida con los revoltosos. Pensó en Mariana.

Amor. Me toca ir a la Plaza Central. Creo que va a haber problemas. Saca a Mariana de ahí.

Ninguna respuesta.

Resignado, salió a cumplir sus labores. En el fondo, extrañaba estar en terreno. La adrenalina se le subió a la cabeza. Asumió su rol sin ninguna dificultad.

Las visitas en la clínica terminaban a las 5 de la tarde. Le pidió a su jefe de seguridad que lo sacaran sin que nadie lo notara. Boris, me ausento una hora. Que nadie me moleste. Sí, señor.

Si él era el Presidente, debería poder hacer lo que su corazón le dictara.

La segunda carta era la explicación de una fiducia que estaba consignada a su nombre y que ella no sabía que existía. Decía Antonia en la nota que usara ese dinero para lo que ella quisiera. Que era de ella y solo de ella.

El cheque inicial de la fiducia llegó tiempo después de una conversación con la que hoy sería tu abuela materna. Me convenció que lo mejor para todos es que yo desapareciera. Volví a la costa con mis hermanas. Ellas lo entendieron. Yo quería tener el bebé, así fuera sola. Todo el dinero enviado por esa familia, reposa en esa cuenta. No usé un solo peso de eso. Te pertenece. Dispón de él, como mejor te parezca. Es tu derecho.

Los ánimos en la plaza estaban tensionados. No había mayor actividad, pero un halo de nervios se sentía en el ambiente. Algunos aseguraban que en la noche iba a llegar un grupo grande de personas de todo el país. Lo habían llamado ‘la noche de las antorchas’. Pero los motivos o el mensaje a enviar no era muy claro. Santiago vio a Mariana a lo lejos. Al lado de la estatua. Tranquila, hablando con un grupo de personas. Supuso que Sofía no había recibido su mensaje.

La tomó de las manos.

Lo siento, Antonia. No tenía la menor idea hasta hace poco. De haberlo sabido en su momento hubiera tirado todo por la borda y me hubiera quedado contigo.
Lloró por un largo rato.
Sé que no me entiendes nada de lo que estoy diciendo, pero necesitaba venir a pedirte perdón. No puedo seguir viviendo con este dolor que me carcome. Nunca dejé de amarte. Pensé que tú sí lo habías hecho, que me habías olvidado. Hoy comprendo que no. Que todo fue un montaje, un montaje para hacerme el duro, para llegar a donde estoy ahora. Perdón, Perdón. Mil veces perdón.

Por una esquina de la Plaza comenzaron a ingresar jóvenes, con antorchas en la mano. Gritaban frases de liberación, por los derechos. El tono era agresivo. Santiago dio la orden a sus oficiales de que se dispersaran entre la multitud. Que prestaran atención a los nuevos que habían llegado. Él Se dirigió al centro.

En directo, los noticieros transmitieron la llegada de las antorchas a la Plaza. Previeron disturbios. El Ejército redobló la presencia de uniformados. Esa es la oposición radical, dijo uno de los oficiales a cargo de Santiago. Ellos nos amenazaron, aseguró otro. Por el intercomunicador Santiago dio la orden de que se retiraran sin ser notados.

La tercera carta, la del lazo violeta. Un recuento de su infancia. Era demasiado tierno como su madre atesoró todos sus recuerdos. Era inevitable llorar sin reír al mismo tiempo. Era evidente que su madre la adoraba. Agradeció al cielo por eso. Al final de la historia había sido feliz todos estos años. Se había acostumbrado al hueco en el corazón, pero no había sido determinante para su vida. Se sintió triste por la enfermedad de su mamá. La cuarta carta, una foto de ella muy joven con un chico que le resultaba familiar. Sonreían. Por detrás una nota manuscrita. La única foto que conservo de tu padre.

La observó por largo rato. ¿Quién eres?

Un grito de una mujer ensordeció la Plaza Central. ¡Está Muerto! ¡Está Muerto! Un hombre yacía apuñalado en una de las esquinas. El miedo se apoderó de la multitud. Santiago se regresó, Sofía no le perdonaría el haber dejado a Mariana sola en medio de ese desastre. Se abrió paso entre la multitud. Otro grito. ¡Está muerto! ¡Está Muerto! Confusión.

Uno a uno fueron cayendo los agentes a cargo de Santiago. Nadie alcanzaba a ver entre la multitud a los atacantes.

Todo ocurría demasiado rápido. Los medios comenzaron a hablar de masacre en la Plaza.

Por un instante le pareció que lo reconoció. Cariñosamente le acarició el rostro.

¿Antonia, dónde te has ido? Sonrió. Eso era lo que más le gustaba de ella. Apretó su mano y ella respondió.
¿Gabriel? La abrazó con fuerza. Como si el mundo se acabara en ese preciso instante. Sí, Antonia…
Te amo.
Yo también te amo, preciosa, perdóname.
Yo no tengo nada que perdonarte.

Su mirada se desvaneció en la nada. La había perdido de nuevo.

Quinta carta, lazo rosado. Un recorte de periódico. Gabriel Alarcón, nuevo Presidente. A mano, con lapicero rojo:
Te presento a tu padre, querida Sofía.

Todo cobró sentido. El seguimiento, el interés por su vida. Todo. No lo podía creer. Necesitaba aire. Caminó por la sala de su casa con los ojos llenos de lágrimas. Estaba llena de preguntas, la principal. ¿Él lo supo siempre? ¿Desde cuándo? Y lo peor, es que su madre no podría resolverlas en persona, deseaba que una carta explicara todo. De lo contrario sería él mismo el encargado de hacerlo. Dejó de pensar claramente. Necesitaba más aire.

Había perdido la noción del tiempo. Miró su celular, y estaba sin batería. Lo conectó. No entendía por qué con tantos avances tecnológicos la duración de la batería continuaba siendo un problema, y peor aún, por qué tenía que esperar un rato no tan corto, hasta que el teléfono volviera en sí.

Retomó la lectura. Quedaba una carta.

Sofía: Si ya llegaste hasta aquí, ya debes saber quién es tu padre. Por favor, no lo odies. Gabriel es una víctima de su familia. Nació para ser Presidente, ese era su destino. Él es un buen hombre. No sabe que tú existes. Yo hui. Hui porque no quería arruinarlo. Porque un hijo, tan joven truncaría su carrera. Yo entendía que a veces es necesario hacer sacrificios por un motivo más grande. Espero no haberte hecho mucho daño. No sé si debas buscarlo. Eso solo te lo dirá tu corazón. Como siempre, en el momento preciso sabrás qué hacer.

Señor. Debemos volver.

¿Qué pasó?

Masacre en la Plaza.

Continúa acá!! (ojo ya casi viene el final)

1 comentario:

  1. ��OMG!�� OMG!�� OMG!��
    Esto no puede estar pasandooo...!!!

    Att: M.G. =')

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