27 de febrero de 2015

Público y Personal - 57 Final!

Capítulo anterior
Esta es una historia en Varias partes. Si quiere comenzar desde el primer capítulo, Aquí!

La calma poco a poco fue retornando al país. En la capital la tristeza podía respirarse en todos los rincones. Bajo el toque de queda y los operativos judiciales transcurrían los días. Fueron capturadas 250 personas, decomisadas 300 armas de fuego, 80 armas blancas y 500 kilos de explosivos. El parte era de victoria. La oposición radical, y además armada, había sido desarticulada.

“Alarcón se queda”; “Después de la tormenta, llega la calma”; “Días de Paz”, comenzaron a titular los periódicos.

Todas las familias recibieron una visita del Presidente. En persona decidió darles el sentido pésame. Era su oportunidad de abrazar a su hija.

Al abrir la puerta sintió que la ira le carcomía los huesos. Mariana le pidió a toda la delegación que los dejara solos. Cerró la puerta.

Toda la vida soñé con conocer a mi padre, ¿sabes?
Lo supongo.
Y hoy, que debería ser el día más feliz de mi vida, resulta que es el más triste porque por tu culpa, por tu culpa, Santiago está muerto.
Lo siento. Agachó la mirada.
Con eso no va a bastar. ¿Sabías que nos íbamos a casar?
No, no lo sabía. Pensé que no estaban juntos.
Claro… Por aquello de la tortura.
Porque él me lo dijo…

                Comprendió que existió un interés de él por ella, y que Santiago le había ocultado ese encuentro.

Silencio.

Sofía… Intentó tomarla de las manos.
Lo rechazó.

Quisiera poder borrar el pasado. Volver a ese día en que le dije a tu mamá que nos fugáramos juntos. Desearía haber sido valiente. Haber tenido la claridad para poder entender la situación. Pero era joven. Y no logré dimensionar qué había sucedido con Antonia. Me enteré justo antes de que mi madre muriera. Me pidió perdón por haber sacado a Antonia de mi vida. Desde ese momento encontrarla se volvió en mi obsesión, que se incrementó cuando me enteré de que tu existías.

¡Cállate! ¡Cállate! No quiero oírte más.
Perdóname. Espero que algún día logres hacerlo.

Gabriel dio una vuelta y salió del apartamento. Una lágrima rodó por su mejilla. En el pasillo del edificio, nadie entendía qué estaba pasando. Boris era el único que sabía la cruzada de Gabriel por encontrar a su hija.

¡Espera! Gritó Sofía. Corrió hacia él unos pasos. Y lo abrazó. La rabia se fue disipando poco a poco

Le susurró en el oído. Vamos despacio. Puedes escribirme.


Despedida

"After love came separation, and after separation death …
According to my friend, Mr. Shakespeare".


Sofía nunca más volvió a escribir.
Hoy baila en París.
Y una vez al año se encuentra con su padre para tomar un café.
Cada día que pasa lo odia menos.
Y el sueña con que algún día, ella lo ame.

FIN




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