22 de abril de 2015

Bogotá necesita sonreír

La cuidad donde vivo está deprimida. Sí, Bogotá está triste. 

Las personas viven amargadas, son agresivas. Los motivos, todos: el tráfico, la inseguridad, los huecos en la calle, el transmilenio lleno, los indigentes, el alcalde, la captura del espacio público por parte de los vendedores... Y podría dedicar este post a todas las quejas. 

Pero esa no es la idea. La idea es invitarlos a una reflexión. Y ¿qué tal si le ponemos una actitud positiva a pesar de todos los dramas diarios?

Nos han vendido la idea de que Bogotá no es de nadie y que por eso estamos como estamos. ¿Vamos a dejar que nos sigan comiendo con ese cuento? Todas las grandes ciudades, como lo es Bogotá, son fabulosas por la diversidad. Porque hay cientos de miles de personas que llegan y la enriquecen con su cultura, sus acentos, su cosmología. Bogotá es de cada uno de nosotros. Ese "nadie" somos todos.

Y si todos nos levantamos a partir de hoy y sonreímos, somos buena onda, agradecidos...ayudamos, cedemos el paso, usamos la ciclovía, respetamos a los demás, seguramente nuestros días serían más amables, y seguro la pasaríamos mejor.

Yo lo hice, y no saben la diferencia. Mi yo anterior comenzaba sus días renegando del alcalde de turno, y lo primero que pasaba al salir de mi casa era una gran pelea con el taxista que me recogía, luego me tocaban los peores trancones y durante todo el recorrido me lamentaba de los grafittis y rayones en las paredes, de los huecos cada día más grandes, de las motos, de los buses... Me atracaban, me caía en los huecos... Todo mal. 

 Llegaba a mi destino y odiaba a todos y casi que a mi misma.

Un día decidí no pelear, no amargarme. Me despierto, respiro hondo, miro por la ventana, agradezco por ese nuevo día y arranco con una sonrisa. Se acabaron las peleas con los taxistas, se acabó la amargura.

Ese es mi regalo a la cuidad que me ha dado tanto. 

¿Y si logro contagiar a todos de esta actitud? Habría alguna diferencia.

Anoche, una prima que adoro y que vivió en Bogotá durante un tiempo y que regresó por unos día luego de vivir en Australia, me dijo "Bogotá necesita Humanidad (no la humanidad de los políticos), contacto visual, ceder el paso, ayudar. Primero hay que querer a la cuidad para vincularse a ella y ayudarla a crecer".

Y pensé que tenía que escribir este post. 

Bogotá necesita sonreír... Y en eso podemos ayudar todos. 

La cuidad es de los ciudadanos. Nosotros permanecemos, los políticos y sus planes y sus dramas y corrupciones  pasan... Y tenemos dos opciones, ponemos de nuestra parte y le sonreímos a las dificultades o seguimos amargados quejándonos y echándole el carro a los peatones.

Solo es una invitación a que lo piensen. Y de pronto lo ensayen a ver cómo les va. De pronto, el refrán al mal tiempo, buena cara nos ayuda y comenzamos a tener una vida menos miserable a pesar de los problemas.





12 de abril de 2015

Para descargar

Hola a todos

Hace varios días que no escribo. A veces la estabilidad de la vida adulta nos deja con poco tiempo y nos acorta las ideas.

Paso por aquí a dejarlas el archivo descargable de Público y Personal (click aquí), para aquellos que quieran conservarla, o esos a los que les da pereza andar clickeando de un lado a otro para terminar la historia.

Me alegra que la hayan disfrutado, y espero que sigan fieles a lo que escribo, así a veces me demoro. Espero sorprenderlos la próxima vez.

A @Mildred_GarciaM @arawaco @dafeloal @SoyTuMariel @AndresFPerezF GRACIAS por toda su presión y emoción que le ponían a cada post!!

Un abrazo a todos y nos estamos leyendo.

Naty