12 de diciembre de 2016

The Arrival o De cómo el desenlace se tira una historia.


 A pesar de que no me gusta ni me cae bien Amy Adams , y muchas veces no la soporto, siempre le doy la oportunidad a sus películas porque como he repetido en este espacio hay que ver de todo en el cine. Con eso en mente y algo de mamera acudí a ver La llegada. Pocas expectativas, a pesar de la cantidad de comentarios y grandes calificaciones en muchas webs de cine.

Entonces fui a verla. Y pasé por diversos estados: me atrapó al comienzo,  me pareció interesante el inicio de la interacción con los aliens, cabeceé un par de veces en la mitad y cuando pensé que se iba a poner buenísima… zas, se acaba. Ahí dije “¿por qué me vi todos estos minutos de Amy Adams? ¿Por qué?” Y me quedé con la sensación de que hicieron una película de extraterrestres para contar un drama y centrar todo en la protagonista. Sólo nos sorprende una vez. Y ya con eso todos quedan contentos.

A esta peli le quedaba bien el nombre “La Traductora”, y ya –pero ya hay una peli con ese nombre.

Les aclaro que las 4 personas con las que fui a ver la película dijeron que era buena, entonces, si le gusta Adams, y no me importa que el final se tire toda la historia, vaya a verla, y me cuenta.

Y debo decir que la película estéticamente es bella, no es apocalíptica, y tiene bastante de romanticismo. Los encuentros con los extraterrestres son bien recreados, aunque uno no logra generar ningún tipo de empatía u odio como las pelis a las que estamos acostumbradas.




Les voy a explicar por qué no me gustó. Vamos por partes, pero si no la han visto, no la lea porque seguro me le tiro la historia.

La película comienza contándonos el desenlace: una madre pierde a su única hija por cuenta de una enfermedad que podemos asociar con un cáncer. Pero por maquillaje y representación el físico de la madre siempre es el mismo. Incluso cuando comienza la narración lineal. Ósea, la hija nace, ella se separa (lo asumimos porque hay argolla pero nunca aparece el papá), la hija crece y se muere, y la madre se sigue viendo igual. Es decir, qué malos maquilladores, o lo hicieron para confundirnos, pero resulta bastante inverosímil que una mujer no envejezca en 16 años.

Entonces –después de que nos resumen la vida con su hija- Louise Banks, aparece a dictar una clase. Uno asume que es post muerte de su hija, y ahí mismo comienza la llegada de las naves de los extraterrestres. Todo es caos, porque la gente entra en pánico. Pero ella no. Incluso va a trabajar cuando nadie más lo hace, preocupados  por una invasión. Tan ecuánime ella. Entonces la busca el gobierno para que “traduzca” algo dicho en idioma extraterrestre. ¿En serio las fuerzas de inteligencia de EEUU son así de brutas que creen que alguien puede descifrar un idioma desconocido así, con 15 segundos de grabación? Puta, ni que hubiera tales genios.

La Dra Banks así termina yendo con un físico al centro de operaciones de seguridad nacional de EEUU donde se estudian los visitantes para poder lograr comunicación con ellos. Entonces, los aliens eran amables, nos querían decir algo y no podíamos interpretar. Por eso nuestra protagonista genio decide enseñarles a los extraterrestres (que son parecidos a los de los Simpsons: una pareja de hectápodos, aunque estos sin ojos) a escribir nuestro idioma.

Esto resulta interesante, sobre todo por la forma cómo ella aborda la necesidad de lenguaje común para llegar a la pregunta ¿Cuál es su intensión en la tierra? Cada país donde hay una nave (12 en total) intenta descifrar esta pregunta, pero en la medida que cada uno descubre lo sustancial, zas, se desconecta del centro de comunicaciones internacional. Normal, los chinos y los Rusos no compartirían su información. Durante todo este momento, la Dra Banks se la pasa viendo escenas de la vida co su hija, que hasta el momento pensamos que son recuerdos. 

Entonces, Banks, forzada por la presión de China que quiere levantar a bombas la nave en su territorio, apresura el asunto  y lanza la pregunta. La respuesta: que nos dieron un arma que la usemos. Drama… ¿Entonces que cada país tiene un arma y los aliens quieren que nos matemos entre todos los humanos? Pero Banks insiste en que ellos son buenos. Claro, si se dedicaron 3 o 4 meses a aprender a escribir y nunca atacaron, ¿por qué declararlos nuestros enemigos? Lógico. Entonces va a preguntarles eso qué quiere decir.  Le dicen que ella tiene el poder de ver el futuro, como ellos. Que le dan ese arma a la tierra porque en 3 mil años van a necesitar ayudar de la tierra.

Entonces todo lo que hemos visto de la vida de Banks, su enamoramiento, su hija, la muerte de la hija, todo era el futuro, que ella pudo comenzar a visualizar, cuando heredó el lenguaje de los extraterrestres, que era al final de cuentas el arma, porque con el entendimiento de ese lenguaje, se entendería el tiempo de una manera distinta, entonces se podría ver el futuro. Listo, hasta ahí interesante. Pero resulta que la película acaba y nunca entendimos para qué los extraterrestres necesitaban heredarnos esto.

Claro que Banks -que es Amy Adams con su tradicional cara de sufrimiento eterno, gracias a que vio el futuro- logró convencer a China de no lanzar el ataque contra los extraterrestres, salvó a la humanidad y se convirtió en una experta en traducir el lenguaje de los aliens. Eso si, separada y con hija muerta, porque eso sí que debe ser una mamera ser el esposo de alguien que ve el futuro.

Y ahí quedamos… sin entender toda la ciencia ficción para qué. ¿Para qué vinieron los extraterrestres? Qué desinfle. Si hubiera querido un drama humano hubiera ido a ver otra cosa.


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Seguro muchos de ustedes van a estar en desacuerdo conmigo, y otros de pronto van a encontrar sentido a lo que digo.  En todo caso, los invito a que me expliquen, porque yo aun no lo tengo claro.

18 de noviembre de 2016

Organicemos un... matrimonio

Entonces me propusieron matrimonio. Dije que sí.

Y solo es que pasara eso para entrar en este maremoto de emociones que implica ser la #Bride2Be. La verdad nunca me imaginé que casarse fuera tan emocionante.

Primero, la euforia es colectiva. No solo lloras tu y tu pareja, lágrimas de emoción llegan por todas partes, alaridos, aplausos, risas. Todo el mundo se emociona contigo. Todo el mundo es feliz por ti y tu pareja.

Al instante que Cami me propuso matrimonio hasta Florencia, Italia, llegaron varios mensajes de voz de mis amigas gritando de la emoción. Narrar casi dos meses después la historia y ver los ojos aguados de quien te escucha, porque tu cuento es muy emotivo, me ha parecido toda una revelación... Es decir, cada instante de esto se ha convertido en algo especial. Todo lo que pasa al rededor del matrimonio es increíble. Todo es buena onda en el ambiente.

La propuesta fue fuera de Colombia, ya les dije. Al regresar, tuve muchos almuerzos con todas mis amigas que querían que les contara todo con detalles. Querían ver el anillo y claro saber, cuándo, cómo y dónde... Y fue ahí cuando con Cami nos dimos cuenta que nunca habíamos pensado en cómo sería el matrimonio

La pensada tocó en tiempo récord, y se fue construyendo sobre la marcha, mientras todos los amigos y familiares bombardeaban con preguntas, como si lleváramos 3 meses de comprometidos. Fuimos teniendo varias claridades. Queríamos casarnos en Bogotá, porque a mi el calor me afecta -y no me gusta- y organizar de lejos puede ser complejo. Y de ahí en adelante tocaba pensar en muchas cosas. ¿Orquesta o DJ? ¿Iglesia o hacienda? ¿En la ciudad o a las afueras?

Lo primero fue la lista de invitados. Pesábamos que podría ser más complejo, pero los acuerdos básicos del límite de invitaciones se fueron estableciendo sin dramas. La estimación da 190 invitados, pero con las respectivas bajas que implicará la distancia.

Los padrinos fueron objeto de más debate, y tendremos cuatro. Dos de cada lado. Dos hombres y dos mujeres. Pajecitos, mis sobrinos.

Personalmente tenía un par de ideas adicionales. Quería un vestido sencillo, un cura con respeto por los gays y los divorciados, y casarme en un club. Lo único que se mantiene es el cura, porque el vestido (esto tendrá un capítulo aparte) y el sitio del evento serán distintos a lo planeado inicialmente.

Y las de Cami: lo que importa es el DJ, el trago y el fotógrafo. Con lo cual siempre estuve completamente de acuerdo.

Entonces, conseguimos un Wedding Planner, Sergio Acosta, que organizó el matrimonio de una de nuestras grandes amigas. Adry, y el mismo día que lo contacté me dijo que participara en 'Say yes to the dress' Colombia. Un programa de Discovery Home and Health en el que ayudan a la novia a escoger el vestido. Participé en el casting, grabé el programa y tendré un vestido de Pronovias por menos de la mitad del precio, cosa que nunca imaginé.

Escogimos el sitio, en el sector de La Conejera en Bogotá. Ceremonia en un jardín, fiesta bajo techo. Nada de hacienda colonial. El minimalismo es lo nuestro. Tendremos un tema específico en la decoración.

Fotógrafo, Christian Cardona. Quien gracias al cielo bajó las tarifas, porque amamos su trabajo.

Mary Reyes se ofreció a diseñarnos las tarjetas. Dice que los novios reciban cosas regaladas para la boda da buena suerte.

Y en eso estábamos cuando... en la oficina de Cami le dijeron que debía por seis meses irse a trabajar a Sao Paulo, Brazil. Es decir que entre mediados de Noviembre y Mayo del próximo año, lo tendré una semana conmigo, cada mes y medio. Osea, que toca tener mayor coordinación y un cronograma muy organizado para poder escoger lo que falta: buffete, torta, si tendremos o no damas de honor, la música de la iglesia, la música de la fiesta, confirmación, decoración... y así. Bendito sea el Internet.

Entonces, nos montamos en este bus, y es demasiado emocionante...

Les estaré contando qué más pasa en esta nueva aventura.

Besos a todos.

13 de octubre de 2016

Y entonces me caso...

Algunos de los que me conocen, e incluso algunos de los que me leen en este espacio, pensaban que esto nunca pasaría. Pero como ven, hoy puedo decir que me caso, que estoy comprometida y que me dieron un anillo de diamantes. Cami logró el milagro... Me caso y como nunca pensé, estoy demasiado emocionada (y espero que él también, porque comienza la intensidad de ser novia).

En septiembre de este año, Cami y yo cumplimos siete años de haber comenzado a salir... Y después de siete años de relación decidimos dar el paso de sellar el compromiso, y casarnos. Gracias Amor por ser valiente y pedirme que pase el resto de tu vida contigo.

Yo no tenía la menor idea de que me iba a pedir matrimonio. Sencillamente porque durante parte de este año nuestros esfuerzos estuvieron centrados en organizar nuestro viaje a Europa, cuyo motivo principal era el matrimonio de mi hermanita Daniela en Alemania, lo que derivó en un viaje por varias ciudades, de esas que uno conoce y en las que quiere vivir, y otras tantas siempre soñó en conocer. Y con la taza de cambio, la cosa no era barata. Por eso yo había descartado la idea. (Además, seamos honestos, que Cami no dio ni un indicio... nada, que me dejara pensar eso).

El viaje iba así: Berlín, Praga, Saarbrücken (donde se casaba mi hermana), Roma, Florencia y París. Y todo transcurrió en relativa calma. Amé Berlín y su gente; me sentí en un cuento de hadas en Praga; mi Hermanita Dany tuvo el matrimonio más hermoso y muy bien organizado del mundo -y sin weeding planner, pero con algo de locura-; Roma nos maravilló con su historia -y sus helados- y volver a Florencia fue algo maravilloso. Yo estuve hace cinco años años ahí sola y es definitivamente la ciudad más romántica del mundo. Me encanta. Cami lo sabía, y claro ahí debía ser el lugar donde me pidiera matrimonio. Punto.

Pero no nos adelantemos.

El miércoles 28 de septiembre en la mañana, teníamos una misión muy importante, y era ir a misa con el Papa Francisco. Teníamos las entradas y el plan era llegar temprano para tener el mejor puesto posible. Cami es realmente fan del Papa, a mi me emociona, pero no tanto como a él. Pero ese día, como si todo fuera una prueba para mi Cami, las cosas salieron casi al revés. Cuando llegamos a la estación del Metro de Roma, le dije "Cami, estás seguro que sabes qué tren y hacia donde cogerlo?" "Sí, ya sé cómo es? "Seguro?" "Si..." Y pues resulta que nos montamos en la línea equivocada, que nunca, oigan, nunca, nos iba a llevar al Vaticano. Cuatro estaciones después me doy cuenta de que estamos en el tren equivocado. Oh!!! La ira me invadió... y le hice el reclamo. "Ahora no vamos a llegar a donde el Papa a tiempo", le dije entre lágrimas. 

Cami tenía mala cara, pero no de molestia, sino como de drama. Me abrazaba y yo lloraba. Nos regresamos (esas dos líneas de metro nos se vuelven a cruzar), corrimos a la línea correcta y sorpresa: ¡Hasta las tetas! Nos tocó dejar pasar el primer tren y le dije a Cami, en este nos vamos porque nos vamos, toca que nos embutirnos. Y al mejor estilo de la estación de Transmilenio de la 100 en hora pico, nos metimos como pudimos. Ahí, luego de ver a Cami con tu tamaño todo espichado, se me bajó un poco la rabia.

Llegamos, corrimos, entramos. Justo a tiempo de que el Papa Móvil hiciera su recorrido. Entonces, Cami logró que quedáramos en un buen puesto. Y sí, el Papa Francisco es un Rockstar y se tiende una gran energía positiva estando ahí. Claro, con toda esa emoción... Se me pasó el empute. Y pues Cami me aguantó la pataleta. Y hoy, viendo en perspectiva... ¿En serio ameritaba? No. Pero gracias al cielo, Cami entiende, me conoce y logra resolver todo siempre. Es que como dicen mis amigas, tiene bastante de Santo.

Salimos de ahí, por las maletas y derecho al tren que nos llevaría a Florencia. ¡La felicidad! Llegamos al hotel, lindo por cierto. El host muy amable, nos organizó de una vez el desayuno del día siguiente, porque madrugábamos al museo y eso nos tomó un poco de tiempo. Teníamos boletas para el Museo de la Academia, para ver el David de Miguel Ángel, pero decía 4 pm y ya íbamos tarde. Y claro me dio la neura. Es que necesito como aprender a controlarla en serio. Estábamos de paseo, seguro no pasaría nada si llegábamos tarde. Y así fue. Cami se estresó por mi culpa, hasta se sentía responsable, sin motivo. Ay Pobre. 

Si hubiera sabido que esa sería la fecha en la que me pediría matrimonio, sería una mejor novia. Lo juro.

Total, llegamos al museo, tarde, pero entramos sin líos. Caminamos por muchas partes de la ciudad y al anochecer llegamos al Ponte Veccio. un sitio no solo icónico, sino muy romántico. Entonces, estando en la mitad del puente, abrazados como mirando al horizonte, un músico comenzó a cantar. Y me dio una emoción, que me salieron unas lagrimitas y le dije a Cami. Esto es muy romántico. Te amo. Por lo menos, después de tanta pataleta.

Segundos después veo que tiene su billetera en la mano. Y lo único que atiné a decir fue: "Tú qué haces con la billetera en la mano?" Así, a modo de regaño... "No nada, mirando que todo esté bien". Claro, tan nervioso y yo poco romántica. 

Luego de eso... pues seguimos caminando, me medí varias chaquetas (para no comprar ninguna) y Cami me dijo que buscáramos un restaurante lindo para cenar. En la Plaza de la República, había varios. Escogimos el menos lleno y luego de yo querer en la terraza y él adentro "porque está más vacío" ganó él con la concesión de hacernos en la ventana. Ahí sentados pedimos vino, entrada, plato fuerte. Y entre una cosa y la otra, yo hablaba de la gente de la plaza, de los vendedores ambulantes, Cami pone el tema...

- ¿Cómo te ves en 50 años?
- Arrugada...
(¿Qué tal lo romántica?)
- No pero no de eso... De nosotros...
- Ah... Bueno, tu sabes Cami que yo ya decidí que tu eres el hombre de mi vida, y pues en 50 años yo espero estar contigo... Bueno, sino me echas antes por pataletoza.
- Obvio no, yo sé que eres así.
- Porque yo también quiero pasar el resto de la vida contigo...

Y saca el anillo, lo pone entre los dos y me pregunta ¿Quieres casarte conmigo?

Y yo comencé a aplaudir, a gritar. No No no!!! no me lo esperaba. Menos mal no estábamos en la terraza llena de gente...

Lo abracé le di un beso...

- Pero no me has respondido...
- Obvio sí!!!!!!

Pero más allá de eso. Lo más importante fue que Cami duró más de la mitad del viaje con el anillo metido entre la billetera. Pensando que las maletas podían perderse o podrían abrirlas para robar... ¿Se imaginan los nervios? La verdad muy especial que haya pasado por los scanneres de 5 aeropuertos, más las dos veces que fuimos al Vaticano nervioso pensando que le hicieran mostrar qué lleva ahí...

La verdad me morí de la ternura de saber que pensó todo, que recordara que amo Florencia, que escogiera el anillo más hermoso y de la talla perfecta... Me morí un poquito más de amor... Y  si me preguntan, si fue como me lo imaginaba... nunca lo había pensado, pero creo que fue más que perfecto! Y sí, me caso... Nos casamos.






10 de agosto de 2016

Carta abierta a los niños y niñas de la Colombia de hoy

Queridos niños y niñas de la Colombia de hoy:

Quiero pedirles perdón a nombre de todos los colombianos. Quiero pedirles perdón porque están creciendo en un mundo lleno de odio y discriminación.

No tengo hijos, pero espero tener uno. Y me duele el alma saber que se va a encontrar con un entorno tan adverso para su felicidad. 

Hoy ser niño es muy difícil, porque heredamos los rencores, miedos y posiciones ideológicas de nuestros padres y abuelos. Y porque les enseñan que la diferencia es pecado, que los gordos, bajitos, negros, indígenas, gays, e incluso las mujeres, son inferiores... Que no merecen respeto. Entonces se crean bandos, porque los niños y las niñas repiten lo que se les enseña en la casa... Y hoy, muchos hogares enseñan a discriminar.

Soy Barranquillera. Y me crié en un colegio que promueve y en una familia que respeta la diferencia. Y soy afortunada por eso. A ellos les debo lo que soy y el profundo respeto que siento por el otro. 

Recuerdo que mi colegio no tenía uniforme, permitía que los niños y jóvenes usaran pelo largo y aretes, sin importar la edad. El motivo era que cada quien podía formar su personalidad como quisiera y que los padres en esto tienen responsabilidad. Creo que lo hicieron bastante bien. De mi promoción todos tienen trabajos en diversas partes del mundo, muchos ya tienen hijos y por lo que veo en redes sociales, son felices. Y eso es lo más importante. Gracias Colegio Alemán de Barranquilla.

En mi colegio no nos obligaban a ir a misa si alguno profesaba otra religión diferente a la católica. La opción era ir a leer a la biblioteca. En mi colegio había una clase de valores, en lugar de la clase tradicional de religión donde se estudia la Biblia, nosotros aprendíamos a resolver nuestras diferencias. 

En mi colegio, cuando éramos pequeños (creo que hasta antes de los 7 años o algo así) luego las clases de natación nos cambiábamos, niños y niñas en el mismo espacio. Ninguno se volvió gay o lesbiana por eso. Creo que fue el mejor ejercicio de reconocimiento del otro sin ningún tipo de morbo.

Queridos niños y niñas. Quisiera que todos pudieran tener colegios así. Donde cada quien es libre. Quisiera que  solo pudieran aprender del amor. Quisiera que no les impusieran ideas alejadas de la realidad. 

Les escribo porque hoy los conservadores radicales de Colombia (incluidos los religiosos) están promoviendo una marcha "en defensa de los valores de la familia". Todo porque el Ministerio de Educación inició un proceso de revisión de los manuales de convivencia (que son como las leyes que rigen en un colegio) para prevenir la discriminación a los niños, niñas y adolescentes que sean homosexuales o sientan que su identidad sexual es diferente. ¿Por qué? Porque ellos creen que ser gay es una enfermedad que se pega; porque creen -porque la Biblia lo dice- que la familia debe ser solo hombre y mujer con sus hijos; porque no les gusta lo diferente. 

Pero ser gay no es pecado, no es enfermedad y no se pega. Y espero que todos aquellos niños que sean criados con esta visión entiendan y no le transmitan estas falsas creencias a sus hijos. 

El fondo de esta pelea es que la Ministra de Educación es abiertamente lesbiana. Y para los heterosexuales blancos colombianos que siguen doctrinas religiosas radicales ella quiere "convertir a todos los niños en gays, inculcándoles la ideología de género". 

Ilógico.

Sencillamente porque las personas no se vuelven homosexuales porque les digan que está bien serlo, así como tampoco dejan de serlo porque les digan que es pecado. Así de simple. 

También argumentan que se quiere "acabar con la institución más antigua de la humanidad y sus valores": la familia. 

Ilógico.

Ilógico porque hay familias que no son solo mamá, papá e hijos. Porque hay familias que sin abuela, hija y nietos. Porque hay familias con solo madre o solo padre. Y porque también hay familias con dos madres o dos padres. Ilógico también porque hay padres, tíos y abuelos heterosexuales que abusan sexualmente de sus hijos, sobrinos y nietos. Entonces ¿qué valores defienden?

Los de la marcha también dicen que "ellos tienen derecho a educar a sus hijos como quieran".

Ilógico.

Porque la ley los protege. Si quieren que sus hijos crezcan en una burbuja donde no se habla de homosexualidad o de derechos sexuales pueden hacerlo. Los colegios, si no promueven abiertamente el castigo a los chicos que se declaren homosexuales, pueden  no tocar estos temas dentro de sus clases. Entonces ellos podrían buscar este tipo de colegios. 

Soy Naty Marenco. Tengo 35 años. Vivo en Bogotá y me declaro abiertamente a favor de la inclusión, a favor de los derechos, a favor del respeto y sobre todo a favor del amor.

Queridos niños: Espero que ustedes en algún momento también puedan declarar lo mismo, y se deshagan de cualquier idea que les hayan inculcado sus padres. 

Querido jóvenes. Si sienten que son homosexuales y alguien les dice que es malo serlo, no presten atención, seguramente esa persona no entiende lo valioso de la diferencia. 

Queridos niños y niñas. Ojalá todo fuera diferente, y hoy nos gobernara el amor y no el odio.

Con cariño 

Naty

9 de agosto de 2016

Un llamado a todas las mujeres con rizos

Las Crespas estamos de Moda


Hola chicas!

Quiero invitarlas a que me ayuden hoy con algo.Elvive de Lòreal ha sacado una nueva línea de productos para tener unos rizos perfectos, para que todas podamos decir que somos #orgullosamentecrespa. Y hago parte de esa campaña.

¿Quieren ayudarme a tener mi propio batallón de crespas?

Es muy fácil. Pueden publicar una foto en sus redes sociales con sus crespos al natural diciendo por qué aman el pelo rizado.

Sólo tienen que además del mensaje incluir lo siguiente:

Instagram: #OrgullosamenteCrespa#Elvive #Lorealhair @Lorealhair@state_0f_mind 
Facebook: #OrgullosamenteCrespa#Elvive #Lorealhair @ Lorealpariscolombia @state_0f_mind

Díganle a todas sus amigas y gritémosle al mundo que los rizos llegaron para quedarse

Gracias Chicas! Naty




3 de agosto de 2016

Ya ganó

El motivo de la llamada era muy simple: poner en cintura a su novia. Claramente era muy bajo marcarle a ella y decirle "por favor madura y deja de andar inventando cuentos de mí y vetando a mis amigos de tus eventos empresariales. Déjame en paz. Ten una vida". Así que optó por la opción menos denigrante, pero más dolorosa. 

- Hola Felipe.
- Hola Catalina.
- ¿Cómo estás?
- Yo bien. Aquí saliendo del turno.

Se le espichó el corazón. En otra época sería ella la que lo esperara en la puerta del Noticiero para ir a cenar juntos, a cine o simplemente a la casa de alguno.  Pero no. Seguramente estaría ella, Catalina T. (porque claro, tenía que escoger a la que no sólo era su amiga, sino a la que tenía su mismo nombre y las mismas iniciales del apellido) esperándolo, reclamando lo que por derecho era de ella.

- Ah si claro, es que es tarde. 
- ¿Qué necesitas?
- Es algo muy simple. Pensé mucho antes de llamarte pero es que esta situación ya es insostenible...

Catalina y Catalina T. se volvieron mejores amigas por cuestiones laborales. Se comenzaron a cruzar por los pasillos del edificio oficial donde trabajaron y a fuerza de encuentros diarios terminaron almorzando, yendo de rumba, y confiándose sus secretos. A Felipe también lo había conocido por el trabajo. Eran periodistas ambos y de rueda de prensa en rueda de prensa comenzaron los coqueteos, los besos y las caricias. 


Catalina no sabe si fueron novios. Pero durante un año salieron, tiraron, tuvieron algo. Pero él nunca quiso ponerle nombre. Entonces eran, pero no eran. Se encontraron siempre en ese limbo entre lo real y lo irreal. Es ese estado en el que las mujeres suelen enloquecer pensando si cada acción del tipo implica amor, o no.

Pero ella se cansó. Se cansó de esperar más de lo que recibía. Se cansó de pensar que no era suficiente, se cansó de querer más. Y Catalina T., que eran en ese momento su mejor amiga, le echó carbón a la rabia. La frase menos ofensiva era que Felipe no la merecía. Y pues, en teoría, eso es lo que hacen las amigas, dar buenos consejos y cuidar la una de la otra.

- Es que necesito que hables con Catalina. Estoy cansada de los chismes, estoy cansada de los corrillos. Que lo supere en serio.
- Pero es que no entiendo... ¿De qué me hablas?
- Es muy simple, tu novia, tiene un delirio de quien sabe qué, o no confía en ti, pero es que no tiene sentido que cada vez que tu y yo nos cruzamos o que hablemos para algo de trabajo, me llegue un cuento, una amenaza o cosas peores.
- Eso no puede ser posible.
- Ay tu sabes que ella tiene sus problemas, pero no me corresponde a mi resaltarlos.
- Pero es que no me suena nada de lo que me dices.
- Claro que no te suena, porque claramente a ti no te ha dicho nada. ¿O sí?
- Bueno, la verdad me ha reclamado por hablar contigo...
- Pero ¿Cómo carajos no vamos a hablar, si tu eres periodista y yo la fuente? Esa niña como que se golpeó de chiquita en serio.
- Bueno, no seas así.

Catalina terminó con Felipe porque había comenzado a salir con alguien más, que si la quería de novia y le daba el lugar que ella deseaba. Pero en el fondo tenía la frustración de no haber conseguido eso con Felipe... Ni siquiera había dado el debate. "Para qué? Si él no lo ha planteado es porque no quiere," le decía a sus amigas Por más doloroso que fuera, pues era la verdad.

Pasaron un par de meses y la nueva relación de Catalina no había funcionado, Felipe la había comenzado a evitar y Catalina T. no le hablaba. De él no le parecía raro, al fin y al cabo es hombre, y pues con Catalina T. las cosas se habían puesto extrañas cuando se dio cuenta de que la mitad de hitos narrados dentro de la historia de su vida eran mentira. Es que es mitómana, reflexionó un día. Entonces la confrontó y todo se quebró. Vivir entre mentiras era un tema que a ella no le gustaba, más aún si la persona fingía tener más o ser de "mejor familia" de lo que era. Culísimo le pareció.

- Ok lo siento. Pero entiéndeme, que esto es cero profesional y tu sabes cómo soy yo con estas cosas. ¿Vas a hablar con ella? 

Luego del distanciamiento, la traición. Su teléfono sonó muy temprano ese domingo.

- ¿Tú por qué no viniste ayer a la fiesta?
- Porque me comí una pizza que me cayó al culo y no pude.. Intoxicada.
- No, no no... Te perdiste de la entrada triunfal de la Catalina T.
- Bueno pero eso no tiene nada novedoso, siempre le encanta llamar la atención. ¿Qué hizo ahora?
- Entró de la mano, hecha la muy novia con Felipe. Y así la presentó.

Un balde de agua fría la sacó de la cama. 

- Te moriste, ¿Cata?
- No, no. Aquí estoy. Menos mal no fui entonces. Me hubiera muerto.
- Ay. Tu deberías superar a ese man, en serio. Tu le diste toda la comodidad. Se la hubieras puesto un poco más difícil, seguro no estaríamos teniendo esta conversación.
- Si yo sé. Pero tu sabes, ese cuento fue así, y me quedó faltando un pedazo.
- Lo sé. Pero bueno, ya con esto salgo de todas las dudas.
- ¿De qué? 
- De lo perra de la Catalina T. y de lo estúpido de Felipe.

Las mujeres siempre se llenan de insultos cuando pierden.

En ese momento no supo qué le dolía más: que ella, que había sido su amiga no hubiera sido honesta; o que él la cambiara por ella. Entonces concluyó que la ruptura entre las dos no se dio por el tema de las mentiras, sino porque andaba metiéndose con Felipe; y seguro cada consejo para que lo dejara no fue honesto, sino buscando quedarse con él. Arpía. De él no esperaba nada, era un tipo. Ella era su amiga. Puñalada.

- Pero es que no sé qué quieres que le diga Cata.
- Pues pararla. Que madure, que lo supere. Está bien, yo fui primero que ella; pero ella ganó el juego. ¿O no se quedó contigo?
- Sí... pero...
- Entonces dile que me deje en paz. Que no arme cuentos, que no nos espíe cuando trabajamos y peor aún, que no excluya a mis amigos en los medios de sus eventos.
- Ella no hace eso.
- ¿Seguro?

Entonces comenzó la persecución, y los chismes eran plan de cada día, y llegaban todos los comentarios malos, de esos que plantan las nuevas novias cuando quieren dejar en ridículo a las 'ex'. "Tanto que saliste con él, para que nombrar novia a la otra..." Pero ella aprendió a hacer caso omiso de eso. Digamos que hacía de tripas corazón para no romper en llanto y sobrevivir a la jornada. Y siguió adelante.

Y no vamos a negar que Catalina pensaba en algunas ocasiones en que ellos terminaran, que les fuera bien mal. Tampoco vamos a negar que Felipe y ella se coqueteaban cuando se veían. Había tensión siempre entre ellos. Es que sobre todo el sexo era demasiado bueno, y pelear contra ese tipo de atracción es algo complejo.

- Bueno, ella tiene sus momentos.
- ¿Sus momentos? Creo que es más que eso. O hablas con ella o me va a tocar tomar medidas, porque tanta humillación ya no es tolerable.
- Pero cálmate.
- Cálmate nada. No entiendo por qué soy tan importante para ella. 

Catalina no entendía por qué la perseguía con cuentos y rumores; por qué intentaba desprestigiarla con todo el mundo. Es que este mundo de la política es muy chiquito y cualquier cosa hace mucho daño.

- Es que debe sentirse insegura.
- ¿De qué? ¿De mi? Si yo soy una hueva que no te pude confrontar, que no te pude decir que me enamoré, que no fui capaz de decirte que fuéramos novios y tuviéramos una relación. Y ella sabe todo eso. Ahora que no venga a decir que estoy haciendo algo para que vuelvas a estar conmigo. 
- ¿Qué es todo eso que dices?
- Así como lo oyes. 

Rompió en llanto.

- Yo solo quiero no volver a saber de ustedes. No quiero que nadie me vuelva a decir nada. No quiero que tengan nada que ver conmigo. Ya suficiente tengo con verlos cuando la recoges, cuando almuerzan, en redes sociales... Suficiente tengo con verte y que no estés conmigo.
- Pero yo no entiendo todo este drama. Si tú terminaste lo nuestro.
- Pues porque tu nunca propusiste nada más que sexo y pasarla en la casa... y si acaso cine.
- ¿Acaso tu querías más?
- Soy mujer, !Dios Santo! Claro que quería más.

Para ella Felipe fue su gran amor frustrado. Era evidente que algún día reventaría. Para Felipe ese momento era algo extraño como traído de un cuento que a él no le tocó vivir.

- Lo siento...
- Tranquilo, que ese es mi problema. Porque al final de la historia ella organizó todo para quedarse contigo. Para ganar. Al fin y al cabo ella se dejó de tomar las pastillas para quedar embarazada, aunque tu no querías. Al final, yo soy solo una "ex" y ella es tu novia oficial a la que hiciste abortar. Dile que se quede tranquila, que no solo te tiene a ti, sino que también tiene a tu conciencia.

Y al día siguiente se enteró que Catalina T. había renunciado. Que Felipe había pedido cambio de fuente para no verla. Y así fue como se dio cuenta que en una frase se puede pasar de víctima a bruja.


2 de junio de 2016

Magallanes o una buena forma de narrar el conflicto**


Colombia se acerca a la firma de la Paz entre el Gobierno y las FARC. Y ese solo es el comienzo del recorrido que como país tenemos que recorrer para sanar las heridas y no volver a cometer los mismos errores. Estamos en mora, porque con el tema de los paramilitares estamos en mora. Tenemos que ser capaces, no podemos seguir convertidos en un remedo de país donde los unos matan a los otros, mientras algunos sirven de espectadores de la masacre de la esperanza.

Nos guste o no, estemos de acuerdo o no con el proceso de paz, eso es lo que viene. Es el paso natural, acabar con la guerra. Y después de la guerra toca recoger los pedazos, no de las bombas, sino de todas aquellas almas destrozadas de las Víctimas. Y el arte es la mejor forma de volver a unir cada uno de los trozos.

Eso he admirado de los alemanes y su narrativa sobre la Segunda Guerra Mundial. Y eso es lo que hace Magallanes, una producción Colombo-Peruana-Argentina-Española, escrita y dirigida por el actor Salvador del Solar (Sí actor. Un galán de novela pudo hacer una gran película).

Él, a través de unos personajes maravillosos, deja de lado la sangre y la violencia para reconstruir la historia y darle dignidad a las Víctimas de guerra en el Perú.

No les voy a contar nada sobre la historia, porque cualquier cosa la arruinaría, y lo único que quiero es que vayan a verla, a ver si de una buena vez aprendemos, no por nada es considerada una de las 10 mejores películas latinoamericanas del 2015 y se ha ganado muchos premios.

La película no sólo está bien actuada, no solo tiene una excelente fotografía, un hilo narrativo (que puede ser lento para algunos gustos) que lo mantiene a uno al vilo y un par de giros dramáticos que te dejan con la boca abierta. También te destroza el alma. Te muestra los horrores de la guerra, el dolor de las Víctimas, sin disparar una bala...


Para narrar el conflicto no se necesita de camuflado, pero sí de mucho sentido crítico y algo de humor. Esta peli lo logra y debería ser un gran ejemplo para nosotros en Colombia.

Ver el Trailer



**No suelo escribir de cine en este blog, pero sentí que debía.

12 de mayo de 2016

Sean conscientes

Muchas veces nos preguntamos: ¿he sido feliz? Y me gustaría que todos pudieran responder que si. Sin dudas y sin peros. 

Yo lo he sido. Eso no me hace ni mejor ni peor persona. Solamente siento que así es. Tengo 35 y mirando para atrás agradezco haber podido hacer literalmente todo lo que se me ha dado la gana. 

Por ejemplo, nací en Barranquilla, debía llegar virgen al matrimonio, casarme por la iglesia y tener hijos antes de los 30. Obvio la familia debería estar conformada con un costeño. Pero no. Nada de eso pasó. 

Mi adolescencia en Barranquilla no me gustó mucho. Fui feliz, eso sí, pero el bulliying, y la forma de verme a mí misma a través de los ojos de otros, no me ayudaba en aquello que llamamos autoestima. Pero de eso también aprendí, y seguramente todo aquello negativo que los otros dijeron de mí, me sirvió después para ser mejor: mejor estudiante, mejor persona. Mejor profesional. 

Entonces me fui. Me vine a Bogotá a reinventarme y funcionó. Adiós a los traumas y las inseguridades. Por eso seguro tengo cero amigos de mi época de Barranquilla, porque a veces la única forma de poder ser nosotros mismos es  romper con todo aquello del pasado que nos hizo daño.

A mis 20 hice sin duda todo lo que quise: salí con todos los tipos que me gustaban, rompí corazones, me rompieron el alma y me repuse, muchas veces. Trabajé donde quise, y mucho -casi que entregando mi vida a los proyectos y a los jefes-, viajé poco, ahorré mucho, bailé, bebí mucho trago, probé algunas drogas. También terminé el pregrado, la especialización y la maestría, hice a mis amigos del alma, conseguí novio-esposo, el amor de mi vida... Por internet claro, cuando no era moda buscar pareja por redes sociales. Es rolo.... No costeño, obvio.

A los 30 me fui a vivir con él, compramos una casa con una deuda y viajamos a todos los destinos soñados. Rumbeo poco, casi nunca tomo trago, medito y comprendí que el trabajo no es la vida, solo un medio. Hago ejercicio, como verduras -algunas- y escucho a mi cuerpo para tener una vida saludable. Me reconcilié conmigo misma, con mi familia y con mi pasado. Tengo menos amigos que antes, pero no me importa, entendí que la cantidad es menos importante que la calidad.

Toda esta reflexión porque hace poco leí una frase que decía algo así como "cásate a los 20 para que puedas ser feliz a los 30". Claramente lo posteó alguien que se casó a los 20 y su relación no duró nada y claramente fue absolutamente infeliz en su matrimonio. Pobre. Seguramente las frases como esas la ayudan a sentirse menos mal por su fracaso matrimonial.

¿Por qué perder una década para ser feliz la siguiente?

La reflexión sobre la felicidad de cada uno depende de cómo nos ha ido en el baile de la vida. Les hice un recorrido por mis décadas, sencillamente para demostrarle que uno siempre debería ser feliz. Para decirles que hagan lo que se les de la gana. 

Si lo de ustedes es ser solteros y vivir bebiendo, adelante. Si lo que quieren es un novio que las quiera, y armar su matrimonio de sueño, adelante. Si quieren viajar, leer, escribir, dormir, culiar, beber, tener perros o gatos... Háganlo. 

Pero sean conscientes, háganlo entendiendo cada paso y cada aprendizaje. Pero sobre todo sean felices con cada cosa, con cada acción. Todo para que cuando miren su pasado, no tengan que escribir que fueron infelices con las desiciones que tomaron. No hay nada correcto, o nada mejor. Lo bueno es lo que te haga feliz. Punto. 

En definitiva cada paso de la vida nos trae una lección. Y eso es lo más valioso. Solo si somos conscientes de por qué hacemos lo que hacemos, y buscamos siempre la felicidad en nuestros actos, podremos mirar hacia atrás y nunca renegar del pasado. 

27 de abril de 2016

Carta a un hombre perro

Querido hombre perro:

Desde hace varios años me rondan la cabeza una serie de por qués respecto al comportamiento de los hombres que, como tu, son perros. Me refiero a comportamientos tan claros como:

  • Prometer cosas que no vas a cumplir
  • No ser claro sobre lo que quieres al salir con una persona. O lo que esperas de ella
  • Comenzar a salir o coquetear con otras aunque no has terminado con tu chica actual
  • No poner la cara con la verdad, sino dedicarse a inventar excusas cuando quieren terminar
  • Pensar que las mujeres que piden algo serio son intensas y locas
  • Usar aplicaciones de citas cuando tienen novia o sales con alguien
  • Tener un plan B, y peor convivir con ese plan B como si fuera su pareja, cuando la oficial no está
  • O los que quieren tener a todas a la vez y no sueltan ni las dejan ir.
Y la única conclusión a la que llego es que:

SON UNOS COBARDES que además PIENSAN  -por eso nos tratan así- QUE TODAS LAS MUJERES SON IDIOTAS.

Y además que sienten vergüenza de aceptar que son perros.

Esta carta no es una venganza personal, ni quiero hablar de alguna experiencia propia. Por suerte no di con tipos así en mi vida. Pero llevo años viendo a mis amigas llorar destrozadas, más por la forma como el tipo perro de turno les termina la relación (sí salir con alguien una semana, dos, tres o dos meses, es una relación, que significa Correspondencia o conexión que hay entre dos o más cosas!!!), que por la terminada en sí. Es que en medio de tanta excusa barata (siempre escogen las peores), el sentimiento de impotencia de la pobre desengañada es máximo, sólo porque sabe que le vieron la cara de estúpida.

Entonces quiero hacer una serie de reclamos a nombre de todas las mujeres víctimas de los perros, otras preguntas y darles un par de consejos.


Te escribo a ti, hombre perro, porque quiero decirte que eso que haces no te hace ni más hombre ni más macho. Lo que te hace es un cobarde. Sí, porque la cobardía es no dar la cara. La cobardía es mentir. La cobardía es usar palabras lindas y falsas promesas para apuñalar a una mujer por la espalda.

No entiendo por qué tienes que actuar así. Es que acaso las mujeres no somos lo suficientemente maduras para entender un "mira, salgo contigo pero voy a seguir saliendo con otras?" Decirlo, por lo menos le da la posibilidad a la mujer de decir "¿Sabes? Me gustas mucho, pero no". O de aceptar el juego, sin derecho a hacer reclamaciones posteriores.

Tampoco entiendo por qué cuando una mujer te dice al comienzo "Oye, pero yo estoy buscando algo serio", ¿Por qué en lugar de decir "mira que no me interesa", te quedas ahí jugando al novio perfecto? Para un tiempo después andar consiguiendo novia por twitter, o mandando mensajes de amor en fb... pero a otra.

Me confunde esa necesidad de mentir, de tratar demasiado bonito, de ir a conocer a los papás de la chica, de llevarla a donde tu familia. Me confunde aun más que bajes la luna y la estrellas, que armes viajes juntos y hables de futuro y esperes que la víctima de tus actos NO SE SIENTA ESPECIAL, e incluso llegue a sentir que se puede enamorar de ti. ¿Cómo quieres que eso NO pase? Explícame porque la lógica no me da.

Querido, si no quieres que una vieja se enamore de ti, porque te gusta solo para pasar el rato, o porque no es tu 'tipo de novia', no la hagas pasar el oso de presentarte en todos sus espacios, para luego, dos semanas después, mandarla a la mierda, porque te conseguiste por Tinder una con un culo mejor. Sin esos detallitos, te ves más bonito.

Otra cosa que no entiendo es ¿por qué cuando decides que no quieres seguir saliendo con esa persona, en lugar de decir "oye, sabes que ya no quiero salir más contigo porque ya no me gustas tanto" (osea todos estamos en nuestro derecho de que no nos guste la persona cuando la conocemos a fondo) sacas discursos como "es que no tengo tiempo para una relación"; "es que tengo una crisis personal muy fuerte"; "es que mi exnovia apareció y estoy confundido"; "es que esto está muy serio ya y no quiero"; "es que no me gusta tu voz (puta eso lo sabías desde el día uno); "es que no me gusta que tengas perro"; "es que me alejo porque alguna vez me pusieron los cachos y no quiero que me vuelva a pasar"; es que ,es que, es que... Es que uno ha escuchado demasiadas estupideces en la vida.

Aunque hay unos como tu que ni siquiera son creativos como para inventarse un cuento huevón, sino que se desaparecen. Y ya. ¿Me explicas esa falta de capacidad para dar la cara?

¿Es tan difícil sacar cojones, de donde no los tienes y decir la verdad en la cara? No creo. De seguro muchas te lo agradecerán. Y sí, de pronto algunas darán un poco de lora, pero no tanta cuando el motivo es "no eres tu, soy yo". Pues claro que sí es la mujer, porque ya no te gusta!!!!! Simple.

Por otro lado, ¿por qué si te tomaste la tarea de inventarte 7 millones de excusas y de crisis existenciales para terminar con una y para que no se diera cuenta de que tienes otra, comienzas a enviar al día siguiente mensajes cariñosos y de amor con la nueva???? Pucha, ¿No te puedes amarrar el dedo y tener dos de consideración? O por lo menos, tratar de no quedar en evidencia. Es que bien sabio es el dicho de 'más rápido cae un mentiroso que un cojo.' En serio, sé coherente o por lo menos hábil para poder sostener tu mentira.

Quiero invitarte querido hombre perro, a que la próxima vez que salgas de conquista tengas en cuenta esta reflexión y dejes de avergonzarte de ser un perro sarnoso, y asumas con la cabeza en alto que lo eres y para así no hacerle perder el tiempo a todas esas mujeres que quieren amar y ser amadas de verdad, y no utilizadas para engrandecer tu ego de cobarde.

Quiero que la próxima vez antes de terminarle a tu chica de turno pienses que es mejor una verdad incomoda que cuatro buenas mentiras, y que de seguro esa persona agradecerá que seas honesto.

Quiero que por un segundo, antes de echarle los perros a la próxima chica, te detengas y pienses en que seguramente necesitas una mujer más parecida a ti y no una que desee amor, para que puedas seguir saltando de cama en cama impunemente y sin dar explicaciones a nadie.

Porque no te estoy diciendo que no te acuestes con todas las mujeres que quieras. Pero si va a ser así, por lo menos pon tus cartas sobre la mesa... porque conquistar un polvo con mentiras, no tiene ningún mérito.

Con cariño,

Yo.

 Pd: Si se siente aludido, responda en los comentarios, que prometo hacer un post con todas sus respuestas y explicaciones.


23 de marzo de 2016

Bloqueando los Impulsos

A veces quisiera poder apagar el corazón y dejar solo la cabeza funcionando. Pero es un imposible para alguien como ella, que toda su vida había sido manejada por impulso. Esta vez sí que le estaba trayendo problemas.

Mensaje tras mensaje él la provocaba; la sacaba de sus mejores momentos; la hacía sentir un poco miserable; un poco no merecida; bastante mal.

A veces su cabeza le preguntaba al corazón: ¿no será que eso que sientes es puro deseo? Pero insistía en que era más que eso. Más fuerte, más constante. Al final, el deseo se puede satisfacer con cualquiera.

Ella intentaba por todos los medios olvidarlo. Salir con otros, encerrarse en su casa, leer libros de superación de tusas, emborracharse, ir a misa, repetirse todos los días: 'solo somos amigos'... Claro que lo que menos funcionaban eran los discursos de la humanidad circundante: 'no te conviene'; 'es un inestable'; 'no te quiere, solo te usa'... Pero a ella eso qué le importaba, si lo sabía desde siempre y aún así estaba metida hasta el cuello en esa historia. Solo no intentó dejar de hablar con él. Esa cobardía que no nos deja soltar lo que nos lastima por temor a perderlo.

Entonces, ahí estaba ella, con su teléfono en la mano, siempre lista a recibir esos mensajes calurosos y hasta cariñosos, que terminarían en una revolcada monumental que, al final, la haría sentir miserable. Sencillamente porque ella lo quería todo, y él no estaba dispuesto a ofrecerle nada.

Los días transcurrían igual: ella naufragaba entre la ansiedad por saber algo de él y él aparecía cuando se le daba la gana. En el juego gana el que tenga la ventaja.

Comenzó a salir con un nuevo alguien. Otro de los tantos que terminaban sacrificados en la mitad de estas andanzas que no conducen a nada. Solo que este, no se iba a dejar. Seguro era por impulso, y todos sus impulsos lo llevaban hacia ella.

La ventaja es que le inspiraba confianza. Podía contarle todo. Y así lo hizo, pensando en el dicho de su abuela 'el que advierte no es traidor'. Y aún así, él decidió quedarse.

- Es que no estoy lista para una relación.
- Nunca nadie está listo. Es cuestión de tiempo y de no pensarlo. Cuando menos lo esperas, lo estarás.
- Pero no entiendo por qué quieres insistir con alguien que vive pensando en otro.
- Estoy seguro que desde hace 1 mes, piensas menos en él.

Siempre la dejaba desarmada. Ella quería salir corriendo para volver a los brazos y a los besos ingratos de Javier. Pero sus palabras la detenían. Y así, como pagando una pena placentera en la que no se cuentan los días, fue pasando el tiempo hasta que Javier dejó de escribir mensajes teñidos de ganas y de mentiras. Ella no se dio cuenta. Simplemente logró empaquetarlo en el cajón de los viejos recuerdos a olvidar. Comenzó a gozar sin restricciones cada minuto con Santiago. Era simple, transparente, amoroso. No sentía una pasión desenfrenada, pero eso era mejor, balance entre cabeza y corazón, que andar dando botes de acuerdo a los impulsos.

Pero el destino es cochino y pone zancadillas cuando menos las esperamos a ver si algo aprendimos. Javier apareció. No por teléfono, no por mail, no con flores ni regalos... En persona, de frente, en la calle. Lo vio acercarse y es como si todo lo sucedido en su vida los últimos 6 meses no hubiera ocurrido. Se derritió en sus brazos. Todo su ser le pertenecía.

- Pensé que me habías olvidado, le susurró al oído.
- Yo también, respondió entre labios.

Antes de pensarlo, era su casa y ambos nadando entre besos y entre promesas que no sabía si iban a resultar ciertas, pero que igual quería creerlas.

Horas -que parecieron minutos- más tarde Paula salió del letargo en el que se encontraba y lo primero que quiso decir que: '¿Y ahora?'

Las dos palabras retumbaron en el pecho de Javier. 'Ahora podemos quedarnos juntos'.

La mente de Paula comenzó a jugar del lado del corazón. 'Y entonces lo único que se necesitaba era que me extrañara'; 'entonces sí me quiere'; 'sí quiere estar conmigo'. Durmió con esos pensamientos.

Salió de allí directo a su casa. Armando el discurso perfecto en su cabeza para decirle a Santiago que lo siente pero que no más. Se arregló sin prisa, lo citó para la cena y le dejó a él que escogiera el lugar, así por lo menos el golpe sería menos duro, pensaba.

Prefirió que no la recogiera. Así evitaría en el carro los temas espinosos o preguntas como por qué había desaparecido la noche anterior y todas esas cosas. Al llegar sus nervios la dominaban. ¿Estaba decidida a clausurar a Santiago por una noche de 'amor' con Javier? Dudas, dudas.

Llegó al sitio indicado, un lugar al que nunca antes había ido. Vio a Santiago sentado solo iluminado con la luz de una vela, y sintió una gran paz. Algo maravilloso. Solo hasta ese momento supo cómo se siente el amor verdadero y pudo responderle a la cabeza. Sí era deseo.

A la mitad de la cena, un mensaje de Javier, sudor en las manos, temblor en la rodilla. Comenzaba a detestar esa capacidad para desestabilizarla. En lo que miró el celular y regresó la vista a la mesa, Santiago tenía entre sus dedos un anillo. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Automáticamente su cabeza asintió. Sonreía con el corazón.

Esa misma noche casi en la madrugada con mucha cautela texteó: 'De verdad hubiéramos podido ser felices, en serio lo creo. Pero hoy no es ayer y ya no lo deseo', gracias por enseñarme que el verdadero amor es todo menos algo que se relacione contigo. Adiós.'